Empleados que viajan a Santa Fe pasan hasta 26 días al año en el tráfico
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Foto: Cuartoscuro

Empleados que viajan a Santa Fe pasan hasta 26 días al año en el tráfico

Diariamente se realizan alrededor de 850 mil viajes diarios a la zona de Santa Fe, distrito corporativo al poniente de la Ciudad de México.
Foto: Cuartoscuro
Por Javier Bárcenas
30 de octubre, 2015
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Según CTS EMBARQ México, lugares como Santa Fe califican como 'Zona 3D': Distante, Dispersa y Desconectada. //Foto: Cuartoscuro

Según CTS EMBARQ México, lugares como Santa Fe califican como ‘Zona 3D’: Distante, Dispersa y Desconectada. //Foto: Cuartoscuro

En la Ciudad de México, zonas como Santa Fe, Polanco o Reforma – Centro cuentan con una amplia afluencia de empleados que viajan hacia sus centros de trabajo. Ellos pasan hasta 26 días al año atorados en el tráfico, el equivalente a un periodo vacacional de una persona que ha laborado 39 años en una empresa, según la Ley Federal de Trabajo.

CTS EMBARQ México, ONG que analiza y propone soluciones de movilidad urbana sustentable, presentó su estudio de Movilidad Empresarial en la Ciudad de México, que encontró que con los viajes diarios que realizan 233 mil personas hacia Santa Fe se podrían dar tres vueltas al mundo por el ecuador.

Este estudio es un precedente a la ‘Red Óptimo’, un programa que CTS EMBARQ presentará el miércoles 4 de noviembre con el que se busca generar conciencia entre las empresas para que éstas ayuden a brindar soluciones de movilidad para sus empleados.

A más autos, ¿menor calidad de vida?

Actualmente hay 315 autos por cada mil habitantes en la Ciudad de México; en contraste, hacia 1980 sólo había 40 autos por cada mil habitantes y en 2005 había 110 en la misma proporción.

De acuerdo con la organización, quienes se trasladan en la zona metropolitana del DF hacia su trabajo gastan 2.6 horas en promedio de ida y vuelta. Este tiempo se traduce en 48.7 mil millones de pesos al año perdidos, pues durante los traslados no hay productividad.

No sólo eso, pues al llegar al destino, las personas pasan las primeras horas de su día ‘recuperándose’ del traslado, debido al cansancio que genera.

En Polanco también hay problemas importantes de movilidad. //Imagen: CTS EMBARQ

En Polanco también hay problemas importantes de movilidad. //Imagen: CTS EMBARQ

El informe también destaca que las personas de ingresos bajos gastan del 17% al 25% de su sueldo en el traslado al trabajo. Cada individuo puede invertir hasta 25 mil pesos al año en viajes en auto particular o 13 mil 300 pesos al año en transporte público.

Otro dato destacado es que en hacia 2012 los vehículos se movían a una velocidad promedio de 12 km/h en las principales vialidades del DF. En 1990 la velocidad era de 38.5 km/h y para 2004, de 21 km/h.

El cambio es necesario

CTS EMBARQ encontró que si bien hay algunas empresas dispuestas a generar un cambio (4 de 35 que consultaron, según reveló la ONG) muchos empleadores mantienen una mentalidad de desapego ante esta problemática y resuelven que hallar soluciones en el tema de movilidad corresponde exclusivamente al gobierno.

Imagen: CTS EMBARQ

Datos sobre movilidad en Santa Fe. // Imagen: CTS EMBARQ

Aún así la organización sostiene que el cambio es necesario. Sin dar detalles – la información oficial sobre ‘Red Óptimo’ se dará a conocer hasta el 4 de noviembre – CTS argumenta que las empresas invierten cantidades millonarias en soluciones que no generan mejoría.

Según la directora ejecutiva CTSEMBARQ México, Adriana Lobo, es necesario promover que haya una ‘canasta de soluciones’ que ayude a reducir esta problemática. “Se necesita una acción colectiva para generar impacto con red de empresas que apoyen a mejorar la movilidad”, aseguró.

De acuerdo con los datos de CTS, las grandes empresas promedio en el DF tienen más espacio reservado para estacionamiento que para oficinas e invierten casi 1.5 millones de pesos al año en 100 cajones para autos. Algunas gastan hasta 8 millones de pesos en brindar a empleados un auto particular y costear el combustible para estos vehículos.

Es por ello que con Óptimo se buscará que diversas compañías se sumen e implementen medidas de movilidad para sus empleados; una de las formas para lograrlo será buscando incentivos del gobierno, advierte CTS.

Puedes consultar el estudio completo donde se dan más detalles sobre la zona de Santa Fe a continuación:

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Qué es el albedo de los polos y por qué es vital para el enfriamiento del planeta

El calentamiento global está haciendo que los polos se derritan, pero ¿sabes por qué son tan vitales para la humanidad? Te explicamos el papel fundamental que juegan.
3 de noviembre, 2021
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Seguramente hayas escuchado que una de las consecuencias más graves que está teniendo el calentamiento global es que se están derritiendo los polos.

Y quizás incluso hayas oído las advertencias de los científicos de que el Ártico y partes de la Antártica se están calentando entre dos y tres veces más rápido que el resto del planeta.

Pero ¿sabes por qué los polos son importantes -más bien, vitales- para la humanidad?

¿Y por qué las regiones más frías del globo son las que más se están calentando?

Pues, posiblemente intuyas que la función principal de los polos es enfriar la Tierra. Y algo de razón tienes.

Pero no porque actúen como el freezer del planeta.

La razón por la que estas grandes extensiones de hielo enfrían no es que sean heladas. Enfrían sobre todo porque son blancas. Y ese blanco refleja el calor del Sol.

“El hielo del planeta refleja la cantidad justa de energía solar de regreso al espacio”, explica el divulgador naturalista de la BBC David Attenborough en el documental Breaking Boundaries: The Science of Our Planet (“Rompiendo límites: la ciencia de nuestro planeta”).

“Este efecto de enfriamiento ha sido fundamental para mantener estable la temperatura de la Tierra”, remarca en el film que Netflix estrenó a mediados de este año.

Albedo

Sin los rayos del Sol no podríamos vivir, pero tampoco podríamos hacerlo si la Tierra absorbiera el 100% de la radiación solar.

Por eso es tan clave la capacidad de nuestro planeta de poder reflejar parte de ese calor, un fenómeno conocido científicamente como albedo.

Imagen satelital del Ártico

WORLDSAT INTERNATIONAL/SPL
Los hielos polares juegan un papel fundamental al reflejar la radiación del Sol.

A través de este mecanismo, nuestro planeta refleja el 30% de la radiación del Sol.

El restante 70% que absorbe nos ha permitido mantener una temperatura ideal para el desarrollo de nuestra civilización.

Pero en las últimas décadas, el mundo ha estado perdiendo su capacidad de reflejar el calor del Sol, haciendo que ese perfecto equilibrio que duró unos 10.000 años -un período conocido como el Holoceno- se rompiera.

El climatólogo del Instituto Antártico Argentino (IAA) Alpio Costa le dijo a BBC Mundo que, si bien la principal barrera reflectora de radiación solar es nuestra atmósfera, los polos cumplen una función indispensable como la mayor fuente del albedo en nuestra superficie.

Costa destacó que los hielos son responsables de cerca de un cuarto del total que es reflejado por nuestro planeta.

Pero en el último medio siglo los polos se han vuelto cada vez menos blancos, reduciendo su efecto reflector.

Y es esta “reducción del albedo” la que está haciendo que estos inmensos hielos se estén calentando unas tres veces más que el resto del planeta, señaló el experto.

Por qué ocurre

“El problema empezó con la revolución industrial, cuando nosotros como especie comenzamos a tener una influencia sobre el clima, porque empezamos a ser una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero”, explica Lucas Ruiz, geólogo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla)

Ruiz fue uno de los autores del último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC), que concluyó que inequívocamente la quema de combustibles fósiles y otras acciones contaminantes del hombre son las que están causando que el planeta se caliente a una velocidad nunca antes vista.

Gráfico que muestra las emisiones de CO2 por combustibles fósiles

BBC

La polución que generamos -más de la mitad en los últimos 30 años (ver gráfico arriba)-, no solo elevó la temperatura del planeta, llevando a que los polos se empezaran a derretir.

También hizo que se tornaran menos blancos, reduciendo su capacidad de reflejar el calor del Sol.

¿Cómo ocurrió esto? La reducción del albedo se dio, por un lado, por los residuos de la combustión de hidrocarburos que depositaron ollín sobre el hielo y la nieve, indica Ruiz.

Pero el mismo derretimiento también oscureció la superficie de los hielos, generando pequeños cuerpos de agua y fomentado el crecimiento de algas.

“Si uno mira a Groenlandia desde el aire, en vez de ver blanco ve blanco azul, blanco azul, blanco azul”, destaca Ruiz sobre el casquete polar que más rápidamente se está derritiendo.

Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este.

Getty Images
Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este, y el hielo refleja cada vez menos.

Los hielos marinos del Ártico -los más extensos del planeta- también están perdiendo masa a velocidades récord, exponiendo la superficie oceánica.

El problema, dice el experto, es que mientras el hielo refleja el 90% del calor del Sol, el agua solo refleja el 20% y el 80% es absorbido, elevando sus temperaturas, lo que hace que también se expanda.

La combinación del hielo que se derrite y el agua que se expande está haciendo que se eleve el nivel del mar, lo que representa una amenaza para las ciudades costeras, entre ellas varias de las capitales del mundo.

Las estimaciones del IPCC son que, incluso si el mundo logra ponerse de acuerdo para que la temperatura del planeta no supere los 1,5°C por encima de los niveles preindustriales -hoy nos estamos acercando a 1,2°C- el daño ya generado hará que para 2050 el nivel del mar suba 50cm con respecto a los niveles del 1900.

“Parece poco pero es muy malo, porque cuando lo proyectas en la línea de costa, dependiendo de la pendiente que tiene la costa, puede llegar a ser kilómetros“, afirma Ruiz.

Aunque aclara que recién se dará a conocer en febrero un nuevo trabajo del IPCC detallando cuáles serán los lugares más afectados, el informe actual prevé que “tanto el nivel del mar como la temperatura del aire aumenten en la mayoría de los asentamientos costeros”.

De más está decir que si la humanidad no lograra ponerse de acuerdo en la próxima Cumbre Climática de Glasgow (COP26) para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, y la Tierra se calentara aún más, el daño sería mucho más pronunciado.

Círculo vicioso “irreversible”

En ese sentido, lo que más preocupa sobre el oscurecimiento de los polos es que ha desencadenando un círculo vicioso que podría resultar catastrófico.

Los científicos lo llaman un “proceso de retroalimentación” y funciona así: a medida que el planeta se calienta las zonas polares pierden superficie blanca, eso refleja menos, lo que produce un aumento de temperatura, que a su vez genera mayor pérdida de hielo.

Este fenómeno es lo que explica por qué los polos se están calentando entre dos y tres veces más que el resto del planeta, afirma Costa del IAA.

“Tiene un nombre: se llama amplificación polar“, señala a BBC Mundo.

Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino en la Antártida

IAA
Aunque la Antártida es “mucho más resistente” al cambio climático que el Ártico, la región occidental también se está derritiendo, advierte Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino.

La mala noticia es que, una vez que se desencadena este proceso, no alcanza con mantener las temperaturas actuales para frenarlo. Tendríamos que encontrar la manera de enfriar la atmósfera, algo que hoy está fuera de nuestro alcance.

Es por esto que los científicos afirman que el derretimiento del casquete polar ártico (Groenlandia) es irreversible a escala de tiempo humana.

Costa advierte que también la región occidental de Antártida se está derritiendo.

Y entre ambos, tienen suficiente agua para elevar los niveles del mar más de 12 metros.

Sin embargo, también hay una “buena” noticia: estos bloques de hielo son tan masivos que incluso si el calentamiento continuara tardarían decenas de miles de años en derretirse completamente.

En cambio, el peligro más inmediato es la desaparición del hielo marino ártico, que es menos voluminoso -y por ende no afectará tanto los niveles del mar- pero es clave para proteger a la Tierra de los rayos del Sol, ya que evita que la radiación solar impacte sobre el océano, que la absorbe, calentándose y expandiéndose.

Según el informe del IPCC, el hielo marino en el Hemisferio Norte durante el período más seco se redujo en promedio cerca del 25% en las últimas cuatro décadas.

De ahí que muchos científicos creen que es clave limitar la emisión de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento de la atmósfera y evitar que más hielo marino desaparezca, reduciendo críticamente el albedo.

El océano Ártico bajo el rayo del Sol, a la medianoche

Getty Images
Lo que más se ha perdido es hielo marino ártico, pero este cambio es reversible si actuamos pronto, advierte Lucas Ruiz.

“La pérdida del hielo marino no es irreversible“, resalta Ruiz.

“Si nosotros disminuimos la temperatura, el hielo marino va a aumentar”.

La base del clima

La amplificación polar también amenaza con desequilibrar otra función vital de los polos: la climática.

Y es que, como señala el climatólogo Costa, estos grandes hielos que reflejan el Sol son la base de nuestro clima.

“La diferencia de radiación solar entre los polos y los trópicos, que genera una diferencia de temperatura, es el motor que pone en movimiento a la atmósfera y genera lo que conocemos como clima en todos los rincones del mundo”, explica.

Este fenómeno es el que hace que haya “lluvias muy cerca del ecuador, zonas muy secas en latitudes subtropicales y pasajes de altas y bajas presiones en latitudes medias, que permite que allí haya estaciones diferentes”.

Por eso, el derretimiento de los polos y la consecuente reducción del albedo no sólo están aumentando las temperaturas de la atmósfera y amenazando nuestras costas, sino que, además, podrían provocar caos en el delicado balance climático de nuestro planeta.


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