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Paris Martínez

Expediente Ayotzinapa: la Policía Federal reportó a PGR "saldo blanco" tras ataque a normalistas

Según una bitácora de la noche de la agresión a los estudiantes, la PGR le pidió a la PF verificar el incidente y ésta reportó (y luego ratificó) que no había ni lesionados. Por su parte, el Ejército se rehusó a apoyar a la fiscalía estatal en retención y traslado de policías municipales involucrados.
Paris Martínez
Por Arturo Angel
7 de octubre, 2015
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Marcha en la ciudad de México por el primer aniversario de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa. //Foto: Manu Ureste

Marcha en la Ciudad de México por el primer aniversario de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa. //Foto: Manu Ureste

La noche del 26 de septiembre del año pasado, tres estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa fueron asesinados en calles de Iguala, Guerrero, 16 más resultaron heridos y hubo 43 desaparecidos.  Sin embargo, el parte informativo que la Policía Federal entregó esa noche, y ratificó al día siguiente a la Procuraduría General de la República (PGR), fue de “saldo blanco”.

No sólo eso. La Policía Federal calificó todo el incidente como “disturbios por parte de los estudiantes de Ayotzinapa” y a los estudiantes de “provocadores”.

Las bitácoras informativas de la Estación Iguala de la Policía Federal –correspondientes al 26 y 27 de septiembre de 2014– evidencian la forma en que dicha corporación valoró los hechos que ocurrieron en esa jornada violenta en Guerrero.

Dichos documentos se encuentran en el tomo 40 de los 83 que tiene la versión pública de la investigación que la PGR inició por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y que Animal Político ha podido revisar gracias a una solicitud de transparencia.

Los partes informativos de la corporación policial revelan un trato diferenciado a los incidentes de esa noche, ya que el ataque a balazos a un autobús del equipo de futbol “Avispones de Chilpancingo” sí fue atendido por los agentes e incluso se interpuso la denuncia; sin embargo, la agresión a los normalistas no.

Las declaraciones de funcionarios de la Fiscalía de Guerrero revelan también que estuvieron a punto de perder el control de la instalación en donde retuvieron a policías municipales unas horas después del ataque, así como la negativa del 27 Batallón de Infantería a apoyarlos pese a los acuerdos de coordinación interinstitucional.

La bitácora federal

Entre el 26 y 27 de septiembre de 2014, la bitácora de la Estación Iguala de la Policía Federal comprende 20 oficios emitidos en el parte de novedades, entre tarjetas informativas, dictámenes técnicos y relaciones de operaciones, según lo que dicha corporación le reportó a la PGR cuando le solicitó esta información.

Casi la mitad de estos partes informativos corresponden a los incidentes ocurridos en la ciudad de Iguala y su periferia; los otros están relacionados con la volcadura de un trailer, las diligencias de un juicio de amparo, la baja de elementos por una indagatoria en curso y otros aspectos operativos.

La primera referencia al tema de los normalistas está en una tarjeta informativa sin número fechada el 26 de septiembre, en la cual los suboficiales informan al subinspector titular de la Estación Iguala (todos los nombres se encuentran cubiertos en la versión pública) sobre los posibles incidentes registrados en la ciudad.

Ahí se deja en claro que la inspección se realizó luego de que el agente del Ministerio Público Federal de la zona (perteneciente a la PGR), Cesar Iván Pilares, pidió expresamente a la Policía Federal investigar la veracidad de un reporte recibido en la central de emergencias C-4 sobre un “enfrentamiento a balazos” que involucraba a los estudiantes de Ayotzinapa.

La respuesta de la Policía Federal tras “verificar” la información fue que los estudiantes normalistas se habían apoderado de autobuses de pasajeros y que de acuerdo con el secretario de Seguridad Pública de Iguala Felipe Flores (hoy prófugo) todo inició cuando “se escucharon detonaciones” de armas durante el informe de actividades de la presidenta del DIF María de los Ángeles Pineda.

“Acudieron al lugar los elementos de la policía municipal para verificarlos hechos, encontrándose a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa de los que recibieron agresiones y provocaciones, iniciándose una persecución la cual terminó frente al Palacio Judicial”, señala el parte de la Policía federal.

Según el reporte, los estudiantes huyeron de la zona con lo que terminó el incidente y se hizo notar que, según el secretario de Seguridad Felipe Flores, no hubo policías lesionados.

La tarjeta informativa número 1362, titulada en el rubro de “Asunto” como “Disturbios por estudiantes de Ayotzinapa en la ciudad”, señala que se recibió un reporte de la Policía Acreditable en el C-4 relacionado con “disturbios en la calle Juan Álvarez y Periférico” ocasionados por los normalistas, por lo que se decidió redoblar la vigilancia en los accesos de la ciudad.

En una nueva tarjeta informativa, la número 1363, ya con fecha del 27 de septiembre, la Policía Federal dijo que el saldo “verificado” del choque entre normalistas y agentes municipales era blanco; es decir, sin lesionados ni muertos.

“En seguimiento a la tarjeta informativo 1362/2014 donde s e informó de los disturbios en el centro de Iguala, arrojó saldo blanco es decir sin lesionados, según lo referido por el secretario de Seguridad Pública municipal y así verificado en el centro de la ciudad”, registró la Policía Federal.

El parte informativo además ratifica, a partir de lo dicho por el jefe de la policía municipal, que todo el incidente fue producto de una “provocación” de los estudiantes.

Las bitácoras de la Policía Federal incluyen también la respuesta formal que la corporación le dio al agente del Ministerio Público de la PGR plasmada en el oficio PGR/DR/CEG/EI/788/2014, en donde le reitera que la agresión fue producto de una provocación de los estudiantes y que no había lesionados.

Finalmente, en la tarjeta informativa 1369, fechada también el 27 de septiembre, la Policía Federal hace un balance de los hechos ocurridos precisando que el reporte del incidente se recibió a las 9:55 de la noche y luego se verificó, con el referido “saldo blanco”.

En realidad, y como la investigación ministerial local y federal lo confirmó, para el 27 de septiembre los normalistas ya habían sido atacados a balazos en dos ocasiones, con un saldo fatal para tres de ellos, y 43 que hasta ahora siguen desaparecidos.

El ataque que sí fue verificado

Las bitácoras de la Policía Federal evidencian un tratamiento distinto a la verificación que se hizo del ataque en contra del autobús donde viajaba el equipo de futbol Avispones de Chilpancingo, incidente ocurrido en el kilómetro 136 de la carretera Cuernavaca-Chilpancingo a la altura del cruce con Santa Teresa.

Las tarjetas informativas 1364 y 1367 describen la revisión que se hizo del lugar, en el cual se confirmó la muerte de dos personas: una mujer cuyo cuerpo quedó cerca de un taxi, así como de un joven de 14 años perteneciente al equipo de futbol.

El reporte inicial de este incidente también se recibió vía la Policía Estatal Acreditable tras una llamada en elC-4 pero, a diferencia del incidente de los normalistas en el centro de Iguala, aquí la Policía Federal si movilizó a cinco patrullas hasta el lugar de los hechos para revisar lo ocurrido.

En sus tarjetas informativas, y posteriormente en la denuncia de hechos que hizo ante el Ministerio Público Federal mediante el oficio 050/2014, se describe que el autobús del equipo de futbol perteneciente a la empresa Castro Tours junto con otros dos vehículos “fue agredido con armas de fuego” sin que se identificara a los responsables.

La corporación hizo una descripción pormenorizada de los vehículos encontrados en el lugar e incluyó un croquis descriptivo del lugar de los hechos.

Al lugar de los hechos acudió personalmente un agente del Ministerio Público de la Fiscalía de Guerrero junto con los peritos para realizar las primeras diligencias y el traslado de los cuerpos, acciones facilitadas por el resguardo de la Policía Federal.

Ejercitó negó apoyo a la Fiscalía

La madrugada del 27 de septiembre, autoridades estatales de Guerrero arribaron a Iguala para investigar los ataques que habían ocurrido. El entonces fiscal General Iñaki Blanco ordenó que los policías municipales fueran retenidos y su armamento requisado ante las sospechas de abuso de autoridad en que habían incurrido.

Declaraciones de los funcionarios estatales incluidas en el expediente indican que inicialmente se retuvo a 22 agentes municipales los cuales fueron trasladados al cuartel de la policía estatal para declarar.

Sin embargo, para la tarde del 27 de septiembre la situación era de riesgo. Dos subprocuradores declararon ante la PGR que supuestos familiares, junto con otros policías municipales, organizaciones de taxistas y personas que se comunicaban por radio bloquearon los accesos al edificio y exigían la “liberación” de los agentes retenidos.

“Los policías intentaron meterse al cuartel, dijeron que no iban a dejar que se llevaran a sus compañeros así corriera sangre. Un policía se quería saltar la reja”, declaró el subprocurador de Asunto Jurídicos Ricardo Martínez Chávez.

Otro subprocurador cuyo nombre está ocultó en la versión pública, y que estaba también en Iguala pero no en el sitio donde tenían resguardado a los detenidos, recibió una llamada del fiscal Iñaki Blanco en el que le instruyó que buscara apoyo pues el personal estaba en riesgo. Ante ello acudió al 27 Batallón de Infantería pero los soldados no quisieron prestar apoyo.

“Acudí a las instalaciones del Batallón de Infantería de Iguala para que nos auxiliaran a efecto e sacar a nuestros compañeros del lugar así como a los detenidos, manifestándonos que no podían prestarnos auxilio porque no tenían autorización del Jefe Regional y estuve hablando con el Coronel de la Zona por teléfono celular para el apoyo, pero me decía que no podían” indicó el subprocurador.

Finalmente, los fiscales detallaron que luego de varios minutos y gracias a una negociación con el hoy prófugo secretario de Seguridad Pública de Iguala, se consiguió sacar a los detenidos y al personal ministerial sin que se desbordara la violencia.

**Nota publicada el 6 de octubre.

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#YoSoyAnimal

Así canalizamos nuestras obsesiones en redes sociales (y por qué se nos puede ir de las manos)

Los comportamientos compulsivos en las redes sociales pueden salirse de control cuando tienes acceso a internet las 24 horas del día. ¿Cómo podemos evitar perdernos en el empeño de observar a otros de forma compulsiva e incontrolada?
19 de julio, 2019
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¿Es una pasión o una obsesión? A veces, la delgada línea entre una y otra puede ser difícil de distinguir cuando se trata de internet.

Pero pregúntate: ¿has buscado alguna vez a un ex en las redes sociales y te has encontrado mirando la pantalla tres horas después, todavía viendo fotos de esa persona y de su nueva pareja?

Tener una computadora en el bolsillo y acceso a Twitter e Instagram las 24 horas, puede hacer difícil manejar nuestras compulsiones.

La psicóloga social y presentadora de la BBC, Aleks Krotoski, explora cómo los comportamientos obsesivos pueden salirse de nuestro control.

Celos retroactivos

Hombr triste mirando el teléfono

Getty Images
Las redes sociales pueden amplificar nuestras compulsiones.

Cuando Zach Stockill era adolescente se enamoró.

Pero pronto desarrolló una obsesión insana con el pasado de su novia, a pesar de que nunca se había obsesionado antes con nadie o nada.

No era una persona celosa ni tampoco le preocupaba que le engañaran en aquel momento, pero un simple comentario de pasada sobre un ex activaba un interruptor en su cerebro.

“Esto es lo que me hacía volverme loco”, dice Zach.

“Básicamente, me obsesioné con los pequeños detalles sobre su pasado; tenía mucha curiosidad sobre qué había pasado en su vida romántica antes de conocerme”.

“También acechaba su perfil de Facebook”, cuenta. “¿Dónde se enmarca esta persona? ¿Quién sale en esa foto? ¿Qué significa ese comentario?”.

Zach se encontró en un bucle de curiosidad sobre el pasado de su pareja del que le era enormemente difícil escapar.

Intentaba calmar sus celos retroactivos buscando compulsivamente respuestas online, pero esto no hacía más que alimentar a la bestia.

Acoso cibernético

Ojo humano

Getty Images
Espiar es siempre espiar, pero mucha gente puede sentir que es algo diferente si lo están haciendo online.

El acoso cibernético es la forma que toma el acoso (el seguimiento no buscado de alguien) en el mundo digital, que tiene lugar solo en Internet y se ve facilitado completamente por la tecnología.

Stina Sanders es una periodista que escribe sobre su uso de las redes sociales.

Cuando su pareja la dejó sin explicación alguna hace seis años, empezó a monitorear de forma obsesiva sus cuentas en las redes sociales para intentar entender el porqué.

“Nunca realmente pude cerrar el tema de por qué me dejó”, dice Stina. “Así que mi única forma de hacerlo era observar online su nueva vida con su nueva pareja”.

Esto se convirtió en una obsesión, y a pesar de que rompieron hace años, ella todavía visita sus perfiles de Instagram, Facebook y Twitter.

“Con frecuencia miro las redes sociales de mi ex para ver en qué anda, y también para ver con quién sale y ver qué tiene ella que yo no tenga”.

Este tipo de acoso cibernético es más común de lo que quizás piensas.

Según las investigaciones llevadas a cabo por Veronika Lukacs, de la Universidad de Toronto, nueve de cada 10 personas entran en el perfil de Facebook de su ex.

El ciberacoso es más fácil porque nadie te ve

Una mujer viendo una pantalla

Getty Images
¿Actuarías de la misma manera si no pudieras mantenerlo en secreto?

Estas investigaciones también revelaron que alrededor del 70% de las personas admitieron ver el perfil de sus ex a través del perfil de un amigo en común, incluso si los habían bloqueado o los habían borrado de la lista de amigos, encontrando una forma encubierta de hacerlo.

Stina dice que creó un perfil falso para poder seguir a su ex y a la nueva pareja de este, “y nunca lo sabrán”.

Emma Short, psicóloga y directora del Centro Nacional de Investigación sobre el Ciberacoso en la Universidad de Bedfordshire, explica cómo Internet nos permite mantenernos escondidos, viendo cómo todo lo demás va sucediendo sin ser parte de ello.

Este distanciamiento nubla nuestro juicio sobre los límites.

Observar a la gente no es malo en sí mismo, pero las redes sociales nos permiten observar más a la gente: más de lo que deberíamos y más de lo que admitimos.

Ahora es posible continuar con comportamientos obsesivos sin interrupción, de una forma que puede parecer obsesiva en otro contexto.

Puedes ver el perfil de un ex cien veces al día, y seguir con tu vida normal: encontrarte con amigos, actuar con normalidad, aparentar que te cuidas… no hay ninguna señal externa de que algo va mal.

Pero si aparecieras en la puerta de la oficina de tu ex y miraras por la ventana ocho oras al día, sería muy distinto.

Tenemos acceso a información como nunca antes

Cuatro jóvenes con sus teléfonos

Getty Images
¿Sabes quién sigue tu rastro en las redes sociales?

Las redes sociales brindan una ventana a la vida de otra persona y ofrecen una gran cantidad de información que simplemente no estaba disponible antes.

Los detalles que ponemos online, cuando decimos que vamos al cine con esta persona, o estamos “en una relación” con esta otra, crean una mina de oro de indicios y posibilidades.

Para alguien con celos retroactivos, la tentación de lanzarse al pasado de su pareja puede ser demasiado grande.

En el pasado, tras una ruptura, un ex no tenía las mismas oportunidades para vigilar a la otra persona, pero ahora es muy fácil.

La comediante Andrea Hubbert dice que cuando ella tenía veintitantos años, su compañero le hizo “ghosting”: la dejó y luego ignoró completamente sus intentos de establecer contacto, actuando como si ella nunca hubiera existido.

Ella se convenció de que él estaba viendo a alguien nuevo y, tras la ruptura, comenzó a acosarlo obsesivamente online; una y otra vez entraba en sus perfiles.

“Cuando no hay nada que te detenga, puedes mirar el perfil de otra persona sesenta, setenta veces al día”, dice Andrea.

“Una forma muy sutil de hacerse daño”

Una mujer triste con un teléfono

Getty Images
¿Por qué llevarías a cabo una actividad que te hace daño?

Andrea dice que podría no parecer particularmente dañino el mirar algo en internet, pero “te estás socavando a ti misma”. “Es una forma extremadamente sutil de hacerse daño”.

Ella tenía muy claro que la tristeza que sintió después de la ruptura estaba siendo magnificada por su comportamiento en las redes sociales.

“Estás buscando algún tipo de certeza para detener el dolor que sientes, pero nunca encontrarás las respuestas que estás buscando”, explica.

La psicóloga Emma Short está de acuerdo en que el ciberacoso y otros comportamientos obsesivos online tienen un efecto negativo en la salud de quienes los practican.

Introducen a la víctima en un comportamiento repetitivo que no tiene ninguna o escasa recompensa: “No estás obteniendo una comunicación recíproca positiva. Para seres sociales, eso no es bueno”, dice Emma.

Además, poner tanta energía en algo y no obtener nada a cambio “no va a aumentar tu autoestima”, concluye.

¿Qué podemos hacer si creemos que tenemos un problema?

Manos con teclado

Getty Images
Siempre es mejor hablar.

Una de las cosas importantes que se desprenden de las últimas investigaciones es que cuando las personas sienten que están perdiendo demasiado tiempo investigando a otros en internet, o si se sienten culpables por su comportamiento, deben hablar de ello.

“Habla con tus amigos”, dice Emma. “Hay ayuda profesional para la gente que siente que sus vidas se han visto tan interrumpidas que están atascadas”.

Zach asegura que se dio cuenta de que el problema era totalmente suyo y de que las redes sociales estaban haciendo las cosas “mucho, mucho peores…”.

“Si tenía alguna oportunidad de recuperarme, sabía que tenía que dejar de usar estas plataformas más temprano que tarde”, afirma.

Redujo su tiempo en internet y fue extremadamente disciplinado para no observar secretamente a sus ex en las redes sociales.

“Necesitas ser lo suficientemente fuerte como para resistir esa tentación”, dice.

Andrea asegura que sabía que en el futuro tendría que hacer las cosas de manera diferente: en las rupturas posteriores, cortó deliberadamente todo contacto online porque no quería que nunca más el sentimiento de rechazo la hiciera comportarse de manera obsesiva.

Ella dice que tras “reconocer que era una pendiente resbaladiza”, desde entonces nunca ha mirado el perfil de un ex en las redes sociales.


Esta pieza ha sido adaptada del programa de radio de la BBC “The Digital Human” (El humano digital), de Aleks Krotoski.

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