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La PGR recicla un acuerdo para crear la "nueva" Fiscalía para Desaparecidos

Sustituye a una unidad puesta en marcha en 2013, que ya hacía exactamente lo mismo y dependía también de la subprocuraduría de Derechos Humanos.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
12 de octubre, 2015
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

La nueva Fiscalía para Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Procuraduría General de la República (PGR), anunciada por el gobierno como una respuesta a los padres de los normalistas de Ayotzinapa que pedían una instancia especializada, es en realidad una copia tanto en alcance como en funciones de algo que ya existía desde 2013: la Unidad Especializada para Búsqueda de Personas Desaparecidas.

Así lo evidencia el Acuerdo A/094/15 de la PGR que describe la creación y facultades de la Fiscalía, publicado el pasado 9 de octubre en el Diario Oficial de la Federación, y que es casi idéntico hasta en la redacción al Acuerdo A/066/13 que dio luz verde a la referida Unidad para Desaparecidos.

De hecho, los mismos recursos humanos, materiales y económicos que ya tenía la Unidad, son los que ahora se transfieren a la fiscalía.

El acuerdo de la fiscalía describe en once puntos sus características, objetivos y facultades. Diez de esos puntos son una copia del anterior acuerdo para crear la Unidad, con cambios mínimos como escribir Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en vez de solo “Constitución”.

La Fiscalía, al igual que la Unidad, dependen de la misma subprocuraduría de Derechos Humanos de la PGR. La nueva fiscalía tiene como función la atención de desaparecidos relacionados con averiguaciones federales o con casos locales que tengan conexión con el fuero federal, misma atribución que tenía la hoy extinta Unidad.

Las 20 facultades específicas que tiene el fiscal especial descritas en el punto quinto del acuerdo también son una copia de las que tenía el titular de la Unidad para desaparecidos.

Entre esas facultades se encuentra, por ejemplo, solicitar autorización para exhumaciones en cementerios o fosas clandestinas, el solicitar a las autoridades penitenciarias el traslado de algún reo a otro sitio si ello favorece en la posible localización de alguna víctima, o el ordenar la atracción de la investigación de desaparecidos en los estados.

En el acuerdo se establece que la fiscalía tendrá sus propios recursos materiales y humanos, así como un presupuesto independiente, algo que ya estaba establecido con la Unidad especial que se creó en el 2013.

La única diferencia  entre los dos acuerdos son los requisitos que se necesitan para ser nombrado fiscal, pues en el nuevo acuerdo A/066/13 se añade que debe ser mexicano, con al menos, 35 años de edad, contar con una experiencia mínima de cinco años, además de no tener antecedentes por sanciones o delitos cometidos en el pasado. Este cargo mantiene, desde la creación de la Unidad de búsqueda, el carácter de Ministerio Público.

En los artículos transitorios del acuerdo para la creación de la nueva Fiscalía, se añadió que el acuerdo de 2013 por el cual se creó la Unidad queda abrogado (lo que confirma que tenían las mismas funciones) y que todos los recursos que tenía se transfieren a la fiscalía especial.

Cabe recordar que el surgimiento de la Fiscalía para Búsqueda de Personas Desaparecidas fue anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto como una respuesta a la exigencia de las familias de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa de contar con un área enfocada en la atención de su caso.

Sin embargo los familiares expresaron su rechazo y declararon, tras una reunión con el presidente, que esa no era su petición, pues exigían un área enfocada exclusivamente al caso Ayotzinapa.

“No queremos una fiscalía especial. Queremos una unidad especial sólo para el caso Iguala”, expresó el vocero de los familiares de los normalistas, Felipe de la Cruz.

Aun con ese reclamo el gobierno mantuvo su posición y el viernes dio a conocer el funcionamiento de la Fiscalía.

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Los logros de la Unidad Especializada: Encontró a 1 de cada 6

En mayo del 2013 el gobierno federal anunció con bombo y platillo la creación de la Unidad Especializada para Búsqueda de Personas Desaparecidas. El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y el entonces procurador Jesús Murillo Karam dijeron que era una respuesta a la petición y huelga de hambre que sostuvieron varios días madres de jóvenes desaparecidos en el exterior de la PGR.

El nacimiento de dicha unidad significó también el cierre de funciones de la Subprocuraduría Especializada en Búsqueda de Personas no Localizadas creada dentro de la extinta Procuraduría de Atención a Víctimas (PROVICTIMA) en el sexenio del presidente Felipe Calderón, y que fue la primer área especializada en este tema a nivel federal.

Un balance revisado a través de dos solicitudes de transparencia respondidas por la PGR, evidencia que en casi dos años de funcionamiento la Unidad Especializada resolvió en promedio una de cada seis averiguaciones que atendió, ya sea con la localización con vida o sin vida de la víctima.

La unidad reportó en términos globales, que trabajó en la localización de 621 personas en el país. No hay un total preciso y depurado de personas desaparecidas en el país pero si se toma como referencia el conteo oficial de más de 26 mil casos del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas, significa apenas un 2.3% de esos casos.

De las 621 personas desaparecidas, buscadas por la Unidad fueron localizadas 102, de los cuales 72 se encontraron con vida y 30 sin vida.

Casi el 25% de todos los casos de desapariciones atendidos por la entonces Unidad Especializada, correspondieron al estado de Veracruz, que ocupó el primer sitio en este rubro, mientras que el 18% ocurrieron en Tamaulipas y 16% en Coahuila. De acuerdo con las investigaciones son desapariciones con la posible participación del crimen organizado.

Desde su creación oficial en junio del 2013, con la publicación del acuerdo correspondiente, la Unidad contó con recursos económicos propios. Para la mitad de ese año le fueron asignados poco más de seis millones 500 mil pesos.

El presupuesto para los años siguientes tuvo importantes variaciones, de acuerdo con lo reportado en los presupuestos de egresos de la federación. Para el 2014 se le destinaron más de 40 millones de pesos pero en 2015 la propuesta fue de 14 millones 676 mil pesos, un recorte de más de la mitad.

Para 2016, la propuesta del gobierno era que la Unidad contara poco más de 28 millones de pesos recursos que, de ser aprobados por el Congreso, serán transferidos para la Fiscalía Especializada.

Dos años sin protocolo

Aunque desde la creación de la Unidad Especializada para Desaparecidos de 2013 se estableció la obligación de diseñar y poner en marcha un nuevo protocolo de búsqueda acorde con estándares internacionales,  dos años después aún no existe ese protocolo y se espera que sea lanzado hasta diciembre, según lo revelado por la procuradora Arely Gómez en su comparecencia ante el senado de la semana pasada.

El modelo elegido por la PGR para tal fin es el protocolo denominado “AM/PM” (Ante Mortem / Post Mortem) aplicado por la Cruz Roja Internacional.

En 2014 la entonces subprocuradora de Derechos Humanos de la PGR Eliana García, explicó que el protocolo estaba sustentado en dos bases de datos y un software especializado que corroboraría de forma automática los perfiles de familiares de personas desaparecidas (incluyendo datos de ADN) con perfiles de cuerpos encontrados y que no han sido reconocidos.

Se esperaba su aplicación a principios de este año, pero a finales de 2014 menos de la mitad de los estados habían firmado el convenio para la integración de los bancos de información genética, indispensables para que todo el sistema funcione.

Hasta ahora no hay documentación disponible que permita saber si todas las entidades firmaron los convenios necesarios. La titular de la PGR no precisó si al final del año arrancaría este sistema de forma completa o parcial.

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La prueba de las sábanas de la noche de bodas: tradición antigua que aún tortura a mujeres

El día de la boda puede convertirse en una pesadilla para las mujeres en países con fuertes tradiciones patriarcales. En el Cáucaso, las antiguas costumbres pueden causar daños físicos y psicológicos a la novia, a menudo con consecuencias a largo plazo.
22 de junio, 2019
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“Cuando comenzó a desvestirse después de la boda, me asusté mucho”, recuerda Elmira (no es su verdadero nombre).

“Y no importaba cuántas veces me dijera a mí misma que eso era precisamente lo que pasaba cuando una se casa, no podía calmarme. Lo único en lo que podía pensar era que en ese momento me tenía que desvestir”, agrega.

En ese momento Elmira tenía 27 años, acaba de terminar la universidad y trabajaba como intérprete. Y aceptó casarse con un extraño, en un arreglo hecho por sus padres, simplemente para “hacer feliz a mamá”.

“Él era nuestro vecino. Éramos muy distintos: no tenía educación de ningún tipo. No teníamos nada en común”, dice Elmira.

“Me lo presentaron mis hermanos y ellos me dijeron que era un buen chico. Mi mamá estaba feliz de que me casara con un vecino, porque iba a estar cerca y ella podía estar al tanto de todo lo que pasaba”, añade.

Elmira le había dicho a su madre muchas veces que no quería formar una familia todavía. Su madre le contó a sus familiares, quienes de inmediato comenzaron a presionarla, con la sospecha de que la joven ya no era virgen.

Pero esa noche de bodas fue, de hecho, la primera vez que ella tuvo relaciones sexuales.

Aun sabiendo eso, su esposo ignoró sus sentimientos y su autoestima.

Él simplemente se lanzó sobre ella y, cuando la cabeza de la mujer comenzó a golpear contra un clóset, escuchó una voz del cuarto vecino que gritaba: “¡Eh, silencio! Lo están haciendo muy duro”.

Detrás de la puerta estaba la madre de Elmira, junto a dos tías, su suegra y una pariente lejana, cuya presencia era parte de una tradición para confirmar la consumación del matrimonio, el “acto del amor físico”. Y confirmar, por supuesto, que ella era virgen.

Se podía escuchar cada pequeño sonido. Estaba temblando por el dolor y la vergüenza y pensaba: ‘¿esto es el matrimonio?'”

La pariente lejana cumplía el rol de “engi”: una mujer casada que va al hogar de los recién casados después de la boda y se sienta toda la noche en el cuarto vecino.

Una de las responsabilidades es oficiar como consultora. O sea, la idea es que la novia sexualmente inexperta pueda salir de la habitación para pedir consejo a una mujer con experiencia.

La otra misión de la “engi” es recoger las sábanas de la cama después de la noche de bodas.

“Las noches de boda están envueltas en misterio”

Mostrar las sábanas a la mañana siguiente de la boda es una tradición en el Cáucaso.

La sangre sobre la tela es una prueba para los familiares de que el matrimonio ha sido consumado. Los parientes felicitan a los recién casados cuando ven las manchas rojas y solo después de esto el ritual de la boda se considera terminado.

Hombres plantan una bandera

BBC
“Todo el pueblo asistió a mi humillación”

“Es por eso que las noches de boda están envueltas en misterio, ¿qué mostrarán las sábanas por la mañana?”, dice Shakhla Ismail, quien estudia los derechos de las mujeres en Azerbaiyán.

Si no se ve sangre, entonces la mujer puede caer en el ostracismo y ser devuelta a sus padres por estar “defectuosa”.

Después de eso, es considerada divorciada, lo que a menudo significa que tendrá problemas para volver a casarse. Además, puede sufrir acoso y maltrato en la casa de sus padres.

Activistas de Derechos Humanos en Azerbaiyán señalan que la tradición de “escuchar” la noche de bodas y presentar las sábanas es una práctica extendida en amplias zonas rurales del país.

De hecho, antes de la boda, la mujer es revisada por un especialista para confirmar que todavía sea virgen.

Este procedimiento es cuestionado por organizaciones internacionales. A finales del año pasado, la Organización de Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud hicieron un llamado para acabar con la práctica -que ocurre en al menos 20 países- que resulta humillante para las mujeres.

En el comunicado de ambas organizaciones también se menciona que no hay un concepto médico para la “virginidad” y la noción se basa en criterios sociales, culturales y religiosos.

“Embargada por el terror”

Miedo, dolor, vergüenza: esos son los sentimientos que Elmira asocia a su noche de bodas.

“Estaba fuera de mí y tan aterrorizada de decir algo. No dormí en toda la noche, pero a él no le importó y se quedó dormido tranquilamente”, relata.

En la mañana, la testigo entró en la habitación para llevarse las sábanas.

Mujeres escuchan en una puerta

BBC
“Se podía escuchar cómo movían las sillas afuera de la habitación donde yo tenía mi primera noche de bodas”.

“En ese momento, no me importaba. Entendía lo desagradable que era todo, pero la sensación de terror de la noche anterior anulaba cualquier vergüenza”, señala.

“Yo sabía que todo el mundo iba a mirar la sábana, pero estaba tan conmocionada que apenas recuerdo siquiera cuando las sacaron de la cama”.

Estas tradiciones se han vuelto cada vez más traumáticas para las mujeres, apunta la psiquiatra Ellada Gorina.

En el mundo moderno, las personas ya no se casan tan jóvenes y muchas tienen su primera experiencia sexual antes de casarse.

Y mucho menos necesitan a una persona en el cuarto vecino para que les dé un consejo en la noche de bodas. Por eso la labor de las “engi” se ha reducido a la de verificación de la virginidad.

Hasta hoy, muchas mujeres ven la presencia de la ‘engi’ como algo normal. El trauma, el conflicto y el sufrimiento ocurren cuando las nuevas generaciones crecen en tiempos más progresistas”, explica Gorina.

Negar, otra mujer que vivió en la zona rural de Azerbaiyán, recuerda que en su noche de bodas no tuvo una o dos “asesoras”.

Tuvo a todo el pueblo detrás de su puerta.

Nunca sentí tanta vergüenza en mi vida. Pero pensé ‘esto es normal’, ya que la gente mayor del pueblo sabe más de todo“, dijo.

Negar confesó que ni ella ni su marido tenían ningún deseo sexual aquella noche, porque básicamente podían escuchar a los testigos del otro lado de la puerta, “cómo movían las sillas y respiraban detrás de la puerta”.

Hombre con una manzana roja

BBC
En algunas zonas de Armenia y Georgia se le llama la prueba “de la manzana roja”.

Por supuesto, a la mañana siguiente tuvieron que mostrar las sábanas.

En ese momento, Negar tenía 18 años. Ahora tiene 30 y tantos, está divorciada y vive en la capital del país, Bakú. Y describe a sus familiares como “pervertidos”.

Pero no todas tienen la posibilidad de comenzar una nueva vida y, debido a la posición de la mujer en una sociedad tan patriarcal, los cambios ocurren muy despacio.

Manzana roja

Hay tradiciones similares a la de la sábana en el país vecino, Armenia. También en Georgia y en otras repúblicas rusas en el Cáucaso norte.

En la versión armenia, no hay testigos detrás de la puerta. Pero está la tradición de la “manzana roja”, una delicada referencia a las manchas de sangre en las sábanas.

“Entre más lejos de la capital del país, mayor resistencia al cambio. En algunos lugares alcanza niveles de fanatismo”, señala Nina Karapetians, activista de Derechos Humanos.

Ella señala que muchas veces todos sus familiares y vecinos son invitados para probar que una hija es “casta y pura“.

"Yo sabía que todo el mundo iba a mirar la sábana y la mancha en ella, pero estaba tan conmocionada, que apenas recuerdo siquiera cómo las sacaron de la cama"", Source: Elmira, Source description: , Image:

“Así que todo el pueblo hace parte del ritual de humillación”, explica Karapetians.

En las áreas rurales de Armenia, las mujeres se casan, en la mayoría de los casos, apenas cumplen 18 años. Muchas no tienen trabajo o habilidades en una labor específica.

Y si alguna no pasa el “test de la manzana roja”, sus padres pueden desheredarla.

“Nunca hablamos de lo que pasó esa noche”

Mientras algunas mujeres, de acuerdo a Gorina, pueden lidiar con la tradición de una manera más fácil, otras experimentan un trauma que les dura años.

“Recuerdo un caso en que no hubo mancha de sangre en las sábanas. Así que, en mitad de la noche, la familia del marido llevó a la novia al médico para que les dijera si era virgen o no”, explicó Gorina.

La invasión de la privacidad puede hacer que las mujeres se sientan víctimas de violencia, lo que les puede causar un trauma de largo plazo.

El esposo de Elmira murió a los seis meses de la boda. “Durante ese tiempo nunca hablamos de lo que había pasado esa noche”, explicó.

Mujeres en un carro.

BBC
“Cuando el auto de los recién casados sale de la celebración, otro lo sigue, con cuatro mujeres borrachas adentro”.

Después de su muerte, no ha tenido otra relación. Según ella, siente que hay una barrera psicológica.

“Estaba lista para casarme de nuevo o para conocer a alguien, pero mis experiencias previas se interpusieron. Si tuviera que volver a vivir esa situación ahora, me comportaría de otra manera respecto a mi marido y ante esas mujeres”, explica.

Expertos de Armenia y Azerbaiyán están de acuerdo en que esas tradiciones se están convirtiendo en una cuestión del pasado.

“Las nuevas generaciones están listas para luchar por sus derechos”, anota Karapetians.

“Conozco familias que se han negado a participar en la ceremonia. Los cambios comienzan con ellos”, explica Ismail.

Maleika y Arif

Arif y Maleika (no son sus verdaderos nombres) son dos jóvenes de Azerbaiyán que provienen de familias modestas y que fueron presentados por sus mayores.

De acuerdo a la tradición, en la boda los novios se sientan separados en una mesa elevada. Su mesa es la única que no tiene alcohol.

Ellos miran cómo sus invitados –unas 400 personas– bailan y disfrutan de la fiesta. El novio no besa a la novia: ese tipo de contacto no es aceptado en público.

"Así que todo el pueblo hace parte del ritual de humillación"", Source: Nina Karapetians, Source description: Activista de DD.HH., Image:

Pero, de manera bastante inusual, Maleika, ante las miradas de asombro de sus familiares, también comienza a bailar.

Los invitados susurran y llaman a Maleika descarada. “¡Esto no es una discoteca!”, se queja una mujer.

“¡Cómo puede ser tan poco prudente! ¡Le está faltando el respeto a nuestras tradiciones!”, dicen otros.

Los invitados no están contentos de que la novia les preste poca atención, de que está hablando con sus amigos en lugar de con sus familiares y, a veces, con su esposo.

Pero incluso Maleika sabe que no puede escapar a la tradición. Cuando el auto de los recién casados sale de la celebración, otro los sigue, con cuatro mujeres borrachas adentro.

Incluso esta pareja más moderna sabe que no estará sola en su casa esta noche.


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