Las formas más absurdas de morir por hacerse un "selfie" en situaciones extremas
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Las formas más absurdas de morir por hacerse un "selfie" en situaciones extremas

Desde caerse del Taj-Mahal, hasta ser corneado por un toro. Estos son casos reales.
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6 de octubre, 2015
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Hay muchas formas de morir, pero hace unos años hubiera resultado imposible imaginar que la gente falleciese por tratar de fotografiarse a sí misma con una pistola en la cabeza, subiéndose al techo de un tren, asomada en el borde de un edificio monumental o subida a la barandilla de un puente.

Hacerse un selfie ha pasado de ser una actividad fácil y masiva gracias a las cámaras de nuestros celulares a convertirse en un peligroso “más difícil todavía” que puede tener consecuencias fatales para los usuarios.

En los últimos meses han llegado como un goteo repetido las noticias sobre personas que mueren en estas circunstancias cuanto menos extravagantes.

Lea también: El selfie desnudo que le costó a un adolescente quedar registrado como agresor sexual

El medio digital Mashable contabilizó al menos 12 muertes por esta actividad en los últimos meses.

La última registrada fue hace unos días: un adolescente ruso llamado Andrey Retrovsky se cayó de un edificio cuando se fotografiaba subido a lo más alto de la estructura, según informa el periódico británico Mirror.

Precisamente en Rusia, la preocupación del gobierno por esta cuestión lo llevó incluso a lanzar una campaña informativa en la que advierte de los peligros de este tipo de selfies.

“Ni un millón de ‘me gusta’ en las redes sociales valen tanto como tu vida y tu bienestar”, advierte el Ministerio del Interior ruso, país donde se han registrado varias muertes por este fenómeno.

En esa campaña se diseñaron una serie de carteles similares a las señales viarias de prohibición en la que aparecían dibujos de persona haciéndose selfies en situaciones tan peligrosas como frente a un tigre, un acantilado, una antena en el tejado, una pistola, un puente…

Lea también: La locura de los selfies, en números

BBC Mundo te presenta cinco situaciones de peligro en las que los selfies han tenido consecuencias fatales.

1. Caerse del Taj Mahal

A fines de septiembre un turista japonés moría tras caerse por las escaleras de entrada del famoso monumento indio Taj Mahal mientras se fotografiaba a sí mismo.

El turista, que iba acompañado de otras tres personas, no fue el único en caerse. Uno de sus compañeros también tropezó y se rompió una pierna.

En ese mismo lugar se han producido varias muertes en años recientes por caídas mientras los turistas se hacíanselfies.

2. Morir de un disparo

Por increíble que parezca, también se han registrado casos de personas que murieron al hacerse selfies con una pistola.

Fue el caso de Deleon Alonso Smith, un joven de 19 años de Texas (EE. UU) que murió en agosto por un tiro en la garganta cuando se le disparó una pistola con la que se estaba fotografiando con su teléfono.

No es el único caso: una empleada de una oficina de Moscú, de 21 años, recibió un disparo en la cabeza en mayo mientras trataba de retratarse

Tuvo mejor suerte: no murió porque la pistola no era letal, pertenecía a un guardia de seguridad y disparaba balas de goma. Aun así, tuvo que ser hospitalizada en estado crítico, según informó la agencia rusa RIA Novosti.

3. Caer de un puente o de un edificio

Fotografiarse desde las espectaculares alturas de un edificio es una de las situaciones más peligrosas que se han puesto de moda.

Abundan por redes sociales autorretratos tomados desde puentes, grúas o rascacielos.

Además del mencionado caso del joven Retrovsky, se puede poner como ejemplo a una universitaria de 21 años, también rusa, que se precipitó desde la valla de un puente próximo al Centro Internacional de Negocios de Moscú cuando se disponía a realizarse una foto con su celular.

Foto: Instagram.

Foto: Instagram.

4. Electrocutado en el techo de un tren

Otra persona que pagó cara su afición a los selfies fue Anna Ursu, una mujer rumana de 18 años que buscaba el selfie perfecto y encontró la muerte de forma inesperada el pasado mes de mayo.

En una estación de tren de Iasi, Rumanía, la chica decidió que subirse al techo de un tren sería una manera divertida de fotografiarse.

Cuando la joven subió, su cuerpo entró en contacto con unos cables por los que pasaban 27.000 voltios.

Su cuerpo entró en llamas y una amiga que la acompañaba salió despedida por la fuerza de la descarga, según publicó el periódico Daily Mail.

5. Corneado por un toro

Fotografiarse delante de animales peligrosos es otra de las preferencias de algunos aficionados a los selfies.

Fue el caso de David González López, un español de 32 años que mientras se hacía un selfie en uno de los típicos festejos taurinos que se celebran en España.

El hombre estaba en la calle a cierta distancia del animal tratando de meter en el cuadro de la imagen al toro y a sí mismo.

De repente, el toro avanzó hacia él y lo corneó.

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El caso de Enrique "Kiki" Camarena, el agente de la DEA por el que EU perseguía a Caro Quintero

De origen mexicano y nacionalizado estadounidense, el agente especial le había dado uno de los peores golpes al cartel de Guadalajara.
16 de julio, 2022
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El día que el cuerpo de Enrique Camarena fue encontrado, todo cambió. El Kiki, como se le conocía, fue el primer agente de la historia de la DEA en ser asesinado.

El crimen ocurrió el 9 de febrero de 1985 y provocó, según expertos, la mayor crisis diplomática entre México y Estados Unidos en la historia reciente.

El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero fue condenado por el crimen, ocurrido pocos meses después de que Camarena descubriera un gran plantío de marihuana en el estado de Sinaloa.

Pero Caro Quintero logró la libertad en 2013. La DEA lanzó entonces una recompensa de US$20 millones por información que ayudara a capturarlo de nuevo.

Este viernes, nueve años después, se dio su captura en México por el mismo delito.

Rafael Caro Quintero (centro) detenido en Sinaloa

Reuters
Rafael Caro Quintero fue detectado entre los arbustos por un perro policía.

En la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por su sigla en inglés) Camarena es considerado un héroe, y la recaptura de su asesino era un asunto pendiente.

Pero ¿quién era este agente que murió a los 37 años y cómo resultó cercano al cartel de Guadalajara?

El Kiki

Camarena nació el 26 de julio de 1947 en Mexicali, Baja California (México). A los 9 años se mudó junto a su familia del otro lado de la frontera a la localidad hermana de Calexico, California.

Al terminar la escuela secundaria se alistó en la Marina estadounidense, donde estuvo dos años.

Un tiempo después fue bombero y luego se unió al Departamento de Policía de Calexico. Allí pasó a trabajar en una ciudad cercana como investigador de narcóticos.

En 1974 se convirtió en agente especial de la DEA.

El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Getty Images
El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Siete años después, en 1981, fue asignado para trabajar en Guadalajara en la investigación de la ruta de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos.

La misión

Por esos años, narcotraficantes mexicanos y estadounidenses llevaban en avionetas la droga de un lado al otro de la frontera.

La demanda aumentaba cada vez más y los mexicanos se especializaban en las rutas que lograban llegar hasta EE.UU.

Fue ahí cuando los principales carteles se aliaron con sus pares colombianos para traficar cocaína, una sustancia que ocupaba mucho menos espacio y que multiplicaba las ganancias de forma astronómica.

La capital de Jalisco, entonces, se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México.

“Llegó a Guadalajara un boom de inversiones incluso a través de grandes empresarios que empezaron a lavar mucho dinero, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios, bancos”, le contó Felipe Cobián Rosales a BBC Mundo en 2013.

Este fue el panorama que encontraron Camarena y otros agentes desplegados en la ciudad.

Kiki permaneció un año y medio en México. Personas que le conocieron en esa época cuentan que logró acercarse a algunos jefes del cartel de Guadalajara, especialmente a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo.

No está claro si ellos supieron que se trataba de un agente encubierto, pero según estableció la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) la orden para asesinarlo fue por venganza.

El crimen

Camarena había decidido investigar por aire el negocio de las drogas en el norte de México y volando en una avioneta pilotada por Alfredo Zavala descubrió en medio del desierto un gran espacio verde con plantas perfectamente sembradas.

Se acercó y confirmó que allí se hallaba lo que buscaba: casi mil hectáreas de marihuana que valían -en el mercado estadounidense de la época- unos US$8.000 millones.

En noviembre de 1984, 450 soldados ingresaron en el rancho conocido como El Búfalo en el estado de Chihuahua.

Meses después, cuando salía del consulado estadounidense en Guadalajara para almorzar con su esposa, Camarena fue secuestrado por cinco hombres que lo metieron en un auto.

Lo llevaron a una casa, lo torturaron y lo mataron.

Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala envueltos en bolsas en una camioneta en México.

Getty Images
Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala fueron hallados en el estado de Michoacán semanas después de que desaparecieran.

Su cuerpo apareció cuatro semanas después en el estado vecino de Michoacán.

Pese a que las autoridades señalaron en todo momento la responsabilidad de Caro Quintero, exagentes de la DEA señalaron a la CIA como partícipes del asesinato, algo que quedó plasmado en la serie documental de Amazon The Last Narc (“El último narco”).

En su momento se supo que, al investigarse el caso, se descubrió una extensa red de protección al cartel de Guadalajara donde participaron jefes de policía, mandos militares y funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano.

Entre lo que más llamó la atención fue el hecho de que Caro Quintero y otros jefes del cartel, por ejemplo, portaban identificaciones de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que entonces era la principal agencia mexicana de inteligencia para combatir el narcotráfico.

Además, el rancho El Búfalo era protegido por un comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Aguilar Guajardo, quien años después fundó el cartel de Juárez.

De ahí que la recaptura de Caro Quintero, en julio de 2022, represente un hecho histórico para el caso.

“El Kiki personalizó lo mejor de la DEA, era un agente tenaz que persiguió sin descanso a los carteles de la droga en México”, escribió en un comunicado dirigido a los trabajadores de la DEA Anne Milgram, titular de la agencia.

“Kiki es un héroe”, enfatizó la funcionaria tras conocerse la recaptura y pedido de extradición del principal incriminado en asesinar, por primera vez, a un agente especial.


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