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Cuartoscuro
Los disfraces más políticamente incorrectos de este Halloween
Para este Halloween hay opciones de disfraces que han generado polémica en redes sociales, aquí hacemos un recorrido por las propuestas más controversiales.
Cuartoscuro
Por BBC Mundo
31 de octubre, 2015
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La máscara que asemeja la cara de Joaquín el 'Chapo' Guzmán Loera es una de las más vendidas en México. // Foto: Cuartoscuro.

La máscara que asemeja la cara de Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán Loera es una de las más vendidas en México. // Foto: Cuartoscuro.

¿De dónde sacas ideas para tu disfraz en la Noche de las Brujas? ¿Las redes sociales, los almacenes de fantasía o los temas de actualidad?

Mientras los niños salen a pedir caramelos la noche de Halloween vestidos de superhéroes, fantasmas o personajes de tiras cómicas, los adultos buscan disfraces más conceptuales para los bailes y fiestas de máscaras.

Pero a veces la “originalidad” raya en lo políticamente incorrecto, el racismo o, simplemente, el mal gusto.

Obviamente, lo que determina el impacto de un disfraz tiene mucho que ver con el contexto, el entorno cultural y la época.

Pero este año han salido al mercado unas cuantas opciones que han generado comentarios airados en las redes sociales.

Aquí un recorrido por algunos de los más controversiales que podrías encontarte este Halloween.

Figuras públicas

Muchos han manifestado su descontento con el disfraz de Caitlyn Jenner, el otrora campeón olímpico Bruce Jenner que se cambió de sexo, basado en la portada de julio de la famosa revista Vanity Fair.

Los comentarios no solo tildaron el disfraz de una mala idea sino de repugnante y como un insulto a la lucha personal de Jenner con su identidad sexual.

Y se abrió incluso una solicitud online para que los fabricantes descontinúen el atuendo.

Aunque uno de los almacenes que lo vende, Spirit Halloween, no dudó en defender el producto.

“Creamos una amplia gama de disfraces que suelen estar basados en celebridades, figuras públicas, héroes y superhéroes. Estimamos que Caitlyn Jenner es todo lo anterior y que ella debe ser celebrada”, se justificó.

El caso Jenner es especial por lo complejo y porque también implica a una minoría. Pero, en general, las figuras públicas son consideradas blanco justo.

Es por eso que las máscaras del candidato republicano a la presidencia de EE.UU. Donald Trump, se están vendiendo como “pan caliente” en México, donde muchos quieren cobrarse con un poco de burla las expresiones insultantes del multimillonario.

Lea también: El ataque a los mexicanos del excéntrico multimillonario Donald Trump

Y es posible que el empresario y político estadounidense se sienta complacido de que su imagen esté generando tan buen negocio.

Pero tal vez no con que la competencia venga de otro multimillonario –de los “malos”, como diría Trump– y mexicano, para peor de colmos: Joaquín “El Chapo” Guzmán.

La insólita y escandalosa fuga del líder del cartel de las drogas de Sinaloa, de una cárcel de máxima seguridad, le ha dado a este delincuente un aura digna de ser reproducida en una muy popular máscara de Halloween.

Es cierto que hay ambigüedad en torno al significado de El Chapo, pero hay quienes critican que se esté celebrando más al héroe que condenando al villano.

¿Celebración u oportunismo?

Otro evento que causó conmoción internacional fue la matanza de un dentista cazador estadounidense del león Cecil en Zimbabue, el 1 de julio.

Y la empresa Costumeish sacó al mercado para este Halloween un disfraz que incluye una cabeza de felpa de león acompañada de una bata de dentista y guantes de cirugía salpicados en sangre.

La explicación que dan los productores es que la idea está basada en lo que la gente busca en internet.

Pero la organización defensora de los derechos de los animales, Born Free, se quejó de que el disfraz “trivializa” la matanza de un animal que podría pronto estar en extinción.

Mucho tiene que ver con las tendencias o el “trending” en las redes.

Basados en esas tendencias, otros disfraces han sido ideados, como el llamado uniforme antiséptico contra el ébola para enfermera “sexy”.

O si uno se fija en el otro lado del espectro médico, también está la polémica por el disfraz de “Anna Rexia”.

Este es un sexy vestido negro cubierto con dibujos de huesos. Y fue, duramente criticado por una joven que padece anorexia.

“Sé que se supone que es divertido y lo entiendo, pero en serio, no es gracioso. La anorexia es real, es mortal, y no debe ser comercializada como un traje de zorra”, dijo Jessi Davin.

Prejuicios y estereotipos

Es prácticamente imposible no insultar a un individuo o algún grupo o colectivo con la selección de disfraz. Pero varias comunidades se han quejado de un prevalente prejuicio histórico.

En ese sentido, en años recientes se ha vuelto poco recomendable optar por disfraces de etnias o nacionalidades, especialmente las que promueven los estereotipos.

Es por eso que el disfraz de indígena con sus flechas y adornos de plumas o del mexicano con poncho, sombrero y bigotazo están empezando a desaparecer de las fiestas de Halloween en Estados Unidos.

Pero aun así, algunas cadenas de almacenes siguen con ofertas desatinadas que, eventualmente tienen que sacar de circulación.

Tal es el caso de la empresa Walmart, una de las cadenas más grandes de EE.UU., que se vio obligada a retirar del mercado los disfraces de un niño soldado israelí con metralleta Uzi en mano y de un árabe completo con kuffiya (pañuelo tradicional) y nariz prostética encorvada.

El sitio web de Walmart describió la nariz de látex como “perfecta para un jeque árabe”.

Pero el Comité Antidiscriminación Árabe-Estadounidense (ADC, por sus siglas en inglés) catalogó las vestimentas como “disfraces racistas antiárabes”.

El presidente del ADC dijo que “la venta de mercancía que se burla de árabes, o de cualquier raza o etnia, no puede ser tolerada“.

Tristemente, esas denuncias no han frenado la producción ni popularidad en el pasado de algunos disfraces como, por ejemplo, el del árabe con un cinturón de dinamita amarrado al vientre.

Libre expresión y mal gusto

La constitución de Estados Unidos defiende la libertad de expresión, así que ese tipo de disfraces, por insultantes que sean, continuarán estando en los escaparates y vitrinas, siempre y cuando vendan.

En el ámbito comercial parece que no hay límite en los extremos que se pueden alcanzar. Si bien no se es racista o políticamente incorrecto, hay mucho margen para lo desagradable.

Disfraz de árabe y niño israelíImage copyrightTwitter
Image captionLos disfraces de Walmart fueron tan criticados en las redes que la cadena los retiró del mercado.

Para suplir este mercado, una empresa de trajes de fantasía online en Reino Unido ha sacado su línea de “disfraces de mal gusto”.

Joker’s Maquarade anuncia y despliega, sin pelos en la lengua, sus oferta “chocante”, que incluye el traje condón, el pene gigante, el tampón manchado, la plasta de excremento o el oso pedófilo.

¿Qué pasó con el tradicional disfraz de bruja de piel verde, verrugas en el mentón, sombrero de pico y escoba de millo?

Es posible que, en su última convención, se hayan quejado de estar injustamente representadas en la Noche de Brujas… ¡perdón! Noche de Halloween.

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Chernobyl: qué es ficción y qué realidad en la aclamada serie de televisión
La miniserie de HBO que relata el peor desastre nuclear del mundo ha sido aclamada por espectadores y crítica. Pero un ex empleado de la central eléctrica controlada por los soviéticos en 1986 le contó a BBC News Ucrania que algunas cosas no sucedieron exactamente como se muestran en la pantalla.
11 de junio, 2019
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Después de recopilar la opinión de 150,000 usuarios, “Chernobyl”, (su nombre en inglés), se ha convertido en la serie de televisión mejor valorada de todos los tiempos para la web especializada IMDB.

El drama, producido por HBO, relata la historia del peor accidente nuclear de la historia, cuando en 1986 una explosión en uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil en Ucrania, esparció una nube radioactiva por todo el hemisferio norte de la Tierra, desde Checoslovaquia hasta Japón.

Las instalaciones estaban controladas por los soviéticos.

Pero, ¿qué tan precisa es la versión para la pequeña pantalla del desastre en comparación con lo que realmente sucedió?

Oleksiy Breus es un antiguo operador de la central eléctrica. Estaba trabajando en la sala de control del cuarto reactor la mañana del 26 de abril de 1986.

Durante la madrugada, una reacción incontrolada había volado el techo de la central, liberando una nube de material radioactivo que el viento esparciría los siguientes días a otras partes de la URSS, incluyendo Rusia, Bielorrusia y el norte de Europa.

“Cuando vi lo que había sucedido, me sorprendió que incluso nos hubieran llevado allí. El reactor estaba tan dañado que parecía que no había nada más que hacer”, dijo.

Breus le contó a la BBC News Ucrania qué cosas había retratado fielmente la serie aclamada por la crítica y qué otras considera una licencia artística.

“Muy impactante”

El antiguo operador cree que la serie captura fielmente el estado de ánimo y las impactantes emociones vividas después del desastre.

La explosión causó 31 muertes y se estima que ha contribuido a miles más debido a la exposición a la radiación a la que se vio sometida gran parte de la población.

“La catástrofe es retratada de una manera muy impactante. Una tragedia global que afectó a un gran número de personas”, dijo.

“Las emociones y el estado de ánimo en ese momento se muestran con bastante precisión, tanto entre el personal como las autoridades”.

“No eran villanos”

Sin embargo, Breus crítica la forma en que se retrata al ex director de la central, Viktor Bryukhanov, al ingeniero jefe, Nikolai Fomin, y al ingeniero jefe adjunto, Anatoly Dyatlov.

“Sus personajes están distorsionados y tergiversados. Parecen villanos, pero no fue así“, dice.

Según el ex operador de Chernóbil, Dyatlov era un tipo estricto y eso posiblemente hacía que no cayera bien entre sus subordinados, pero esas percepciones cambiaron más tarde.

“Los operadores le tenían miedo. Sin embargo, no importaba lo estricto que fuera, era un profesional de alto nivel”.

En julio de 1987, los tres hombres fueron declarados culpables de una grave violación de las normas de seguridad, que creó las condiciones que llevaron a la explosión.

Otros personajes

Breus cree que la serie se tomó ciertas libertades al dar vida a algunos de sus personajes.

En la serie, Valeriy Legasov es un destacado físico nuclear y parte del equipo de emergencia de Chernóbil, pero en realidad rara vez se le vio en el terreno.

“Nunca vi a Legasov. Su lugar de trabajo era un búnker debajo del edificio de la administración”.

La actriz nominada al Oscar Emily Watson interpreta a Ulana Khomyuk, una física nuclear soviética que intenta descubrir cómo y por qué ocurrió el desastre de Chernóbil.

No es un personaje real. En palabras de Watson, su papel está construido con base en las aportaciones que hicieron entonces varios “científicos que trabajaron en el desastre”.

Pieles de color rojo brillante

Breus elogia la forma en que la serie muestra los efectos de la radiación en los cuerpos de las víctimas.

“Muchas personas hablaron sobre la exposición a la radiación, la piel roja, las quemaduras por radiación y las quemaduras por vapor, pero nunca se había mostrado de esta manera”, dijo.

En las horas posteriores a la catástrofe, Breus habló con dos personas que también aparecen en la serie: su compañero, el operador Leonid Toptunov y el líder del turno Oleksandr Akimov.

“Estaban claramente enfermos. Estaban muy pálidos. Toptunov estaba literalmente blanco”.

Ambos hombres murieron en un hospital de Moscú con síntomas de radiación aguda.

“Por la mañana vi a otros colegas que habían trabajado esa noche. Su piel tenía un color rojo brillante. Más tarde murieron en un hospital en Moscú”, afirma Breus.

“No hubo fuego en el techo”

Tras la explosión en la planta de energía, los equipos de bomberos fueron enviados al reactor.

Según la serie, se dirigieron al techo para extinguir el incendio provocado por la explosión.

Pero el Breus recuerda que esta parte es ficción.

Que hubiera “fuego en el techo es una invención”, dice. Hubo incendios, pero no en el techo.

Esto no hizo que el trabajo de los bomberos fuera menos peligroso.

La mayor parte de las 29 personas que murieron en el transcurso de las siguientes dos semanas después del accidente eran bomberos que trabajaron esa noche canalizando el agua al reactor dañado.

Oleksiy Breus dice que esa tarea era casi imposible: “La delgada corriente de agua que vertieron los bomberos probablemente se evaporó incluso antes de que llegara al reactor”.

El puente de la muerte

En la serie de televisión, los residentes de la cercana ciudad de Pripyat corren hacia el puente del ferrocarril para tener una mejor vista del incendio, sin darse cuenta de los peligros de la exposición a la radiación.

Los niños juegan en el polvo radioactivo, que cae del cielo como la nieve.

Este puente se denominó más tarde “el puente de la muerte” y la serie repite el rumor de que todos los que vieron el desastre desde allí murieron como resultado de la exposición a la radiación.

Las autoridades negaron durante mucho tiempo que ocurriera y Breus es también escéptico.

Dice que la mayoría de los residentes de Pripyat ya se había enterado del incidente a la mañana siguiente.

Breus también agregó que conocía a algunas de las personas que estaban esa noche en el puente y, aunque experimentaron problemas de salud después de la exposición, sí sobrevivieron.

“En el hospital, me trataron junto con un tipo que se dirigió a ese puente en la mañana del 26 de abril para verlo. Se le diagnosticó un tipo leve de síndrome de radiación aguda”.

Mineros desnudos

La serie de televisión muestra a los mineros cavando un túnel debajo del reactor para proteger a los civiles que viven alrededor del área afectada.

Su tarea consistía en abrir un espacio para que un intercambiador de calor impidiera que el núcleo fundido se hundiera en las aguas subterráneas, lo que crearía un riesgo para millones de vidas.

Debido a las altas temperaturas bajo tierra, aparecen desnudos, pero Breus no cree que fuera así.

“Se quitaron la ropa, pero no como se mostró en una película”, dice.

“La historia de los mineros fue una de esas historias que resultó ser irrelevante e innecesaria”.

Los mineros estaban protegidos de la radiación por el túnel subterráneo, pero estaban expuestos cuando salían a fumar o beber agua.

Su trabajo terminó siendo en vano: en seis semanas, el núcleo fundido se enfrió solo y el nitrógeno nunca llegó a bombearse al intercambiador de calor.

La verdad sobre los buceadores

En otra escena dramática de la serie de televisión, tres trabajadores de la central eléctrica se ofrecen como voluntarios para sumergirse en el túnel subterráneo debajo del reactor dañado y abrir una válvula para drenar el agua.

Las autoridades estaban preocupadas por otra posible explosión si la “lava” del reactor fundido llegaba al agua.

Se informó que los tres “buzos” murieron por enfermedad de radiación como consecuencia.

Pero de hecho, todos sobrevivieron.

El líder del turno, Borys Baranov, murió en 2005, mientras que Valery Bespalov y Oleksiy Ananenko, ambos ingenieros en jefe de una de las secciones del reactor, aún están vivos y viven en Kiev.

Oleksiy Ananenko le contó a la BBC que, a diferencia de lo que se muestra en la miniserie, las autoridades no les ofrecieron ninguna recompensa para encontrar a los tres hombres que debían afrontar la misión.

“Era nuestro trabajo. Si no lo hubiera hecho, podrían haberme despedido”.

Los trabajadores sabían bien dónde estaban ubicadas las válvulas y, por lo tanto, eran los más adecuados para esa misión.

Según los recuerdos de los trabajadores, el nivel del agua estaba por debajo de sus rodillas.

En algunas áreas, corrieron para avanzar más rápido y evitar demasiada exposición a la radiación.

“No recuerdo la cifra que arrojó nuestros medidores personales de radiación”, dice Ananenko.

“Esto significa que no fue tan horrible”.

El operario bromea sobre la escena en la que los buceadores son aplaudidos cuando salen del reactor a salvo.

Era nuestro trabajo. ¿Quién aplaudiría eso?”.

Estereotipos soviéticos

La miniserie también muestra a los buceadores bebiendo vodka directamente de la botella después de completar su misión.

Pero Ananenko confirma: “no bebí nada”.

Breus dice que una desventaja de la serie es la versión estereotipada de los soviéticos, que coincide con las percepciones occidentales comunes.

“Se muestran muchos estereotipos, típicos de la representación occidental de la Unión Soviética: muchos vodka, KGB en todas partes … es un aspecto negativo de la serie”, dice Breus.

Sin embargo, está de acuerdo con la descripción de la Unión Soviética como un régimen excesivamente reservado, cuyas malas prácticas de gestión y comunicación contribuyeron aún más a agravar el accidente.


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