Qué son los Pueblos Mágicos de México y por qué todos quieren serlo
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Qué son los Pueblos Mágicos de México y por qué todos quieren serlo

Pertenecer a este exclusivo club permite acceder a presupuesto para obras públicas y seguridad, por ejemplo. Eso es algo que muchos municipios necesitan en el país.
Por BBCMundo
16 de octubre, 2015
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Parroquia de Santiago Apóstol en Nuevo León, México. Foto: cortesía Secretaría de Turismo

Santiago Nuevo León es uno de los 111 pueblos mágicos del país.

Es un círculo al que muchos quieren pertenecer. Pero sólo unos cuantos lo han logrado.

Se trata de la categoría de “Pueblos Mágicos”, un grupo de comunidades mexicanas que han conservado su arquitectura original, tradiciones, historia y cultura.

En principio se trata de una etiqueta para promover el turismo en esos lugares.

Pero no es sólo eso. Pertenecer a este exclusivo club permite acceder a presupuesto para obras públicas y seguridad, por ejemplo.

Eso es algo que muchos municipios necesitan en el país. Y por eso la designación causa polémica.

Taxco

Taxco, en el estado de Guerrero, es otro “pueblo mágico”.

Actualmente existen 111 Pueblos Mágicos. La mayoría fueron elegidos en el gobierno pasado (2006-2012).

Especialistas dicen que no todos merecen seguir en esa lista, y que otros nunca debieron incluirse.

Ya se trabaja en eso, le dice a BBC Mundo Alberto Colorado, director adjunto de Gestión de Destinos de la Secretaría de Turismo (Sectur).

Estamos evaluando. Va a haber pueblos que dejen de estar y otros serán amonestados”, explica.

Ganancias

Fuente Mudéjar en Chiapa de Corzo, Chiapas

La designación de pueblos mágicos es polémica. En la imagen Fuente Mudéjar en Chiapas.

De acuerdo con la Sectur, un Pueblo Mágico es una localidad que “a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado su valor y herencia histórica cultural”.

El programa inició en 2001, y durante los primeros años de operación fueron pocas las comunidades designadas.

Originalmente la idea era que los visitantes a algún centro turístico conocieran los pueblos cercanos, que generalmente se encontraban en condiciones económicas difíciles.

Fue una manera de generar recursos para esas comunidades, y también de aumentar la oferta turística.

Al principio las condiciones para alcanzar esa categoría eran contar con algún atractivo histórico o religioso, accesos carreteros y encontrarse cerca de otro destino más importante.

También se solicitaba la cooperación de pobladores y comerciantes locales para dar un buen trato a los turistas.

Hasta 2009 sólo 32 comunidades habían cumplido los requisitos. Pero después la cantidad aumentó hasta llegar a 83 en 2012.

Otros 28 recibieron el nombramiento el pasado 26 de septiembre.

“No hubo mano negra”

Cuando un pueblo es designado como “mágico” los gobiernos estatal y federal se encargan de las obras que incrementen su atractivo, las que no tienen costo para la autoridad local.

Por ejemplo, se pintan las fachadas de las casas, se da mantenimiento a los monumentos patrimoniales, mejora la red eléctrica y de drenaje.

San Sebastián del Oeste, Jalisco.

Los Pueblos Mágicos reciben beneficios económicos. En la foto San Sebastián del Oeste, Jalisco.

Algunos especialistas calculan que el turismo aumenta sustancialmente tras la designación.

Por ejemplo algunos casos como el pueblo minero Real de Catorce en San Luis Potosí el incremento fue de 1.300%.

En este escenario algunos ven otras razones para otorgar los nombramientos.

“Se ha vuelto un tema político”, le dice a BBC Mundo Jorge Hernández, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Femar).

Pero Colorado, el director de la Sectur, lo niega. El nombramiento, dice, es resultado de cuatro procesos de análisis, que en el caso de las últimas 28 designaciones incluyó una convocatoria abierta en la que participaron 150 localidades.

Estas comunidades debieron cumplir 10 requisitos –el doble solicitado a los primeros pueblos designados–, que incluyen manejo de residuos sólidos y planes de seguridad, por ejemplo.

Luego se realizaron visitas a las comunidades. Y tras esta evaluación se aplicó una proyección económica para determinar el potencial a futuro de los pueblos aspirantes.

No hubo mano negra, todo fue transparente. Se privilegiaron las cuestiones técnicas sobre las políticas”, afirma el funcionario.

Privilegios

Sin embargo, algunos cuestionan el énfasis que se ha dado a los Pueblos Mágicos en los últimos años, por encima de otros atractivos.

“En México tenemos 10 ciudades que son Patrimonio de la Humanidad y no se hace una promoción más fuerte”, recuerda el presidente de Femar.

“Finalmente ofrecen más atractivos que un Pueblo Mágico”.

Real del Monte, Hidalgo
Real del Monte, Hidalgo, fue un próspero pueblo minero.

Según Jorge Hernández, algunas de estas localidades no tienen instalaciones de hospedaje, lo cual limita la posible derrama económica que puedan obtener.

Es parte de un proceso en marcha, insiste el funcionario de Sectur. Hasta hace poco el mayor atractivo de México eran los destinos de sol y playa, algo que ahora se pretende modificar.

“Lo que hacemos es diversificar la oferta turística poniendo valor nuestrosatractivos gastronómicos, de naturaleza y de cultura“, explica.

“Todo eso ofrecen los Pueblos Mágicos. Es cultura viva”.

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Cómo la maquinaria de propaganda nazi creó una imagen hogareña de Hitler y engañó al mundo

Tanto en Alemania como el extranjero, Hitler era retratado como un hombre sensible, culto y de buen gusto, incluso después de iniciada la Segunda Guerra Mundial.
30 de agosto, 2020
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Hitler mirando por una ventana

Getty Images
El régimen nazi fomentó el mito de un Hitler que en privado se comportaba como un hombre hogareño y buen vecino.

El 16 de marzo de 1941, mientras las ciudades europeas ardían y los judíos eran conducidos a guetos, The New York Times Magazine publicó una historia ilustrada sobre el retiro de Adolf Hitler en los Alpes de Berchtesgaden, en el sur de Alemania.

Adoptando un tono neutral, el corresponsal C. Brooks Peters señaló que los historiadores del futuro debían valorar la importancia del “dominio privado y personal del Führer”, un espacio donde las discusiones sobre el frente de guerra se entremezclaban con “paseos con sus tres perros ovejeros a lo largo de majestuosos senderos de montaña”.

Durante más de 70 años hemos ignorado el reclamo de Peters de tomar en serio los espacios domésticos de Hitler. Cuando pensamos en los escenarios del poder político de Hitler, somos más propensos a imaginar el campo Zeppelín de Núremberg que el salón de su casa.

Sin embargo, fue a través de la arquitectura, el diseño y las representaciones mediáticas de sus casas que el régimen nazi fomentó el mito de un Hitler que en privado se comportaba como un hombre hogareño y buen vecino.

En los años previos a la Segunda Guerra Mundial esa imagen se utilizó de manera estratégica y eficaz, tanto en Alemania como en el extranjero, para distanciar al dictador de sus políticas violentas y crueles.

Incluso después del inicio de la guerra, la impresión favorable sobre el Führer fuera de servicio jugando con perros y niños no se desvaneció de inmediato.

Un cambio radical

Las mitologías nazis sobre los orígenes de Hitler enfatizaron su pobreza y la carencia de hogar cuando era joven, así como su desdén por las comodidades.

Pero cuando Hitler se convirtió en canciller, sobre todo después de que las regalías del libro Mein Kampf (“Mi lucha”) lo convirtieran en un hombre rico, gastó mucha energía en rediseñar y amueblar sus residencias: la antigua Cancillería de Berlín, su apartamento de Múnich y el Berghof, su casa en la montaña en Obersalzberg.

El momento en que realizó esas renovaciones, a mediados de la década de 1930, coincidió con el cambio de imagen pública de Hitler como estadista y diplomático, una transformación que también fue promovida por las películas de propaganda nazi de Leni Riefenstahl.

Las facetas más ásperas del extremista antisemita y agitador de masas fueron suavizadas, creando una personalidad nueva y sofisticada que surgió en un entorno doméstico cuidadosamente diseñado.

Interior de uno de los salones de Berghof

Getty Images
La vista alpina del chalet Berghof de Hitler, el cual remodeló tras convertirse en canciller.

A través de las cortinas de seda y los jarrones de porcelana los diseñadores de Hitler sugirieron la existencia de un mundo interior refinado y pacífico.

Gerdy Troost, la decoradora de interiores de Hitler, desempeñó un papel importante en transmitir una imagen de su cliente como un hombre culto y de buen gusto.

Inspirada en los movimientos de reforma del diseño británico, puso énfasis en la calidad de los materiales y la artesanía en lugar de la exhibición llamativa.

Hitler era un cliente comprometido y admiraba su gusto, aunque a veces chocaban por su tendencia hacia lo grandioso.

Troost fue una mujer respetada y temida en la Alemania nazi, a pesar de que las historias escritas sobre ese período la han ignorado. Sin embargo, nuevas fuentes de archivos revelan su sorprendente influencia sobre Hitler y su importancia dentro de los círculos de élite nazi.

El chalet de Hitler

Con vistas a Alemania por un lado de la montaña y a Austria por el otro, Berghof era la propiedad más pública de las casas privadas de Hitler y ejercía un poderoso influjo en el imaginario nazi del imperio.

Hitler y sus publicistas se inspiraron en las imágenes de las montañas de los movimientos literarios y artísticos de Alemania, en especial del Romanticismo, para mitificar al Führer y convertirlo en un líder místico que se sumergía y encarnaba a la vez las terribles y magníficas fuerzas de la naturaleza.

Hitler abrazando a una niña.

Getty Images
La naturaleza y el contacto con niños fueron usados para humanizar a Hitler.

Al mismo tiempo, la montaña sirvió como una herramienta para humanizar al líder de Alemania a través de su contacto con los animales y los niños. Mediante postales, revistas y libros oficiales, los alemanes consumieron fantasías sobre una vida doméstica ideal arraigada en un paisaje natural.

Entre la expansión del lebensraum (espacio vital) y el aire puro de la montaña, un sitio donde brillaba el sol y jugaban niños rubios, los nazis animaron a los alemanes a imaginar un futuro maravilloso si sacrificaban en cambio sus bolsillos y libertades.

Para la prensa extranjera era un caballero bávaro

El auge de la cultura de las celebridades en las décadas de 1920 y 1930 desencadenó un apetito voraz por la información sobre la vida cotidiana de los ricos y famosos.

El equipo de Hitler se dio cuenta rápidamente y aprovechó el hambre del público para promover estrategias de relaciones públicas muy comunes en la actualidad.

Los periodistas que escriben para la prensa en inglés engulleron la propaganda, alimentando una imagen falsa de Hitler al publicar historias brillantes del Führer, incluso cuando contrastaban con una realidad diferente e inquietante.

El 30 de mayo de 1937, un mes después de que aviones alemanes bombardearan Guernica, en España, The New York Times Magazine publicó un artículo en primera plana sobre el idílico retiro de montaña de Adolf Hitler.

En esa pieza llena de admiración, escrita por el corresponsal extranjero Otto Tolischus, los cielos no fueron representados como un medio para provocar la destrucción, sino como un raro topo de meditación, belleza y vida simple.

Guernica después de ser bombardeada en 1937

Getty Images
El 26 de abril de 1937 Guernica fue salvajemente bombardeada, pasando a la historia como a la primera población urbana de Europa destruida sistemáticamente, el primer ensayo de guerra total.

El artículo describía cómo el líder de Alemania, rodeado de picos alpinos y en comunión con la naturaleza, contemplaba el Reich y se deleitaba comiendo chocolate. No se mencionó el ataque de Hitler contra Guernica ni el sufrimiento de sus víctimas, un hecho que Pablo Picasso inmortalizó más tarde.

En noviembre de 1938, poco después de la anexión de Sudetenland en Checoslovaquia y el mismo mes en que se produjo la Noche de los Cristales Rotos, la revista Homes and Gardens publicó un artículo titulado “La casa de montaña de Hitler”, en el que atribuyó al Führer el diseño de Berghof.

El artículo aplaudió su gusto y describió su vida privada como un entorno de refinamiento, cenas apacibles y amistades agradables.

Días antes de la firma del pacto nazi-soviético en agosto de 1939, The New York Times Magazine publicó otro artículo entusiasta sobre la residencia, donde se relataba de nuevo la saludable vida doméstica del Führer, su hospitalidad sin pretensiones y la pasión por los dulces.

Life, Vogue y otras publicaciones ampliamente difundidas también ofrecieron a sus lectores la oportunidad de ver ensayos fotográficos brillantes y minuciosos de las habitaciones de Hitler.

Hitler con un perro.

Getty Images
La prensa internacional demoró en dejar de lado la imagen sensible de Hitler, incluso después de varios sangrientos ataques de la Alemania nazi.

Sin embargo, las historias en la prensa británica que admiraban los gustos y actividades nobles de Hitler se evaporaron cuando comenzaron las hostilidades.

Con los aviones de guerra alemanes bombardeando las ciudades y pueblos de la nación, los británicos perdieron rápidamente el interés por cómo Hitler tomaba el té.

El público estadounidense tardó más en admitir que lo habían estafado, lo que refleja la ambivalencia más amplia que predominaba en el país sobre su participación en otra guerra.

Durante las últimas semanas de la guerra en Europa, las fuerzas aéreas aliadas bombardearon el Berghof y las tropas de las SS de Hitler lo incendiaron mientras se retiraban. Los residentes locales y soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió.

En 1947, las ruinas se habían convertido en un destino para multitud de turistas curiosos.

Soldados estadounidenses dentro de las ruinas de Berghof, la casa de Hitler

Getty Images
El Berghof quedó en ruinas tras el bombardeo aliado y los soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió.

Sin embargo, a las autoridades les preocupaban los seguidores de Hitler que peregrinaban hasta el sitio para rendir homenaje a su líder caído.

Con la aprobación del ejército estadounidense, que ocupó Obersalzberg, el gobierno bávaro demolió lo que quedaba del Berghof. Posteriormente plantaron árboles en esa zona.

En 2008 se colocó un letrero oficial que identifica la ubicación donde se encontraba la casa de Hitler. Ofrece una breve historia de la residencia en inglés y alemán, que echa por tierra la visión simplista y ampliamente difundida de su función doméstica.

“Aquí pasó Hitler más de un tercio de su tiempo en el poder. Aquí se llevaron a cabo importantes discusiones y negociaciones políticas y se tomaron decisiones cruciales, lo que condujo a las catástrofes de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, causando la muerte de millones de personas“, dice.

Nunca más

El exitoso cambio de imagen doméstica de Hitler, creado por sus diseñadores y publicistas, subraya la necesidad de asumir una postura mucho más crítica con las industrias que se centran en las noticias del hogar o el estilo de vida, las cuales pueden tener una enorme influencia.

En los últimos años, los medios de comunicación occidentales han adulado a Asma al-Assad, la primera dama de Siria, y han dicho que ejerce una influencia refinada y doméstica sobre su esposo. Aunque algunos de estos medios, incluida la revista Vogue, han intentado eliminar los rastros de esos artículos en internet, las historias siguen publicadas con orgullo en el sitio web del presidente Bashar al-Assad.

Pero no debemos olvidar que, tras el hogar de una persona, a menudo hay más de lo que parece.


*Despina Stratigakos es profesora de Arquitectura de la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo, Estados Unidos.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons. Puedes leer la nota original leer aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=ENrp-Q1SOhM&t=4s

https://www.youtube.com/watch?v=PZVuLGROZvw&t=4s

https://www.youtube.com/watch?v=h_owvq-IB6U&t=19s

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