Apatía o cansancio: ¿está harta la gente del cambio climático?
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Apatía o cansancio: ¿está harta la gente del cambio climático?

La cantidad de gente dispuesta a apoyar un acuerdo global firme sobre cambio climático se ha reducido, según una encuesta llevada a cabo en 20 países por el grupo GlobeScan.
Por BBCMundo
27 de noviembre, 2015
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Ambos expertos coinciden en que es necesario cambiar la retórica sobre el cambio climático.

¿Cansancio? ¿Apatía? ¿Falta de interés?

La cantidad de gente dispuesta a apoyar un acuerdo global firme sobre cambio climático se ha reducido, según una encuesta llevada a cabo en 20 países por el grupo GlobeScan.

Sólo cuatro -Canadá, España, Francia y Reino Unido- cuentan con una mayoría que está a favor de que sus gobiernos propongan metas ambiciosas en la COP21, la conferencia sobre clima que comienza este lunes en París.

En un sondeo similar en 2009, en vísperas de la cumbre del clima en Copenhague, fueron ocho los países que contaban con una mayoría a favor de medidas más estrictas.

Aunque la encuesta abarca sólo 20 países, refleja un sentimiento generalizado. ¿Pero qué ha pasado desde ese entonces hasta ahora para explicar el creciente desinterés sobre el calentamiento global?

Dos expertos consultados por la BBC nos dan su opinión.

Robert Gifford: los problemas son muy complejos y distantes

Gifford, psicólogo ambiental, investiga por qué incluso aquellos que aceptan que hay un vínculo entre el comportamiento humano y el cambio climático son reticentes a la hora de actuar.

Robert Gifford argumenta que nuestro cerebro no está preparado para priorizar problemas que no son inmediatos.

Nuestro cerebro, físicamente, no se ha desarrollado mucho por 30.000 años.

En ese momento andábamos –mayormente– deambulando por la sabana, y nuestras principales preocupaciones eran inmediatas: alimentarnos, preocuparnos por cualquiera que podría intentar nuestro territorio.

No se pensaba mucho en qué pasaría dentro de 5 o 10 años, o a 100km de distancia.

Todavía tenemos el mismo cerebro. Obviamente somos capaces de planificar, pero tendemos a aferrarnos al aquí y ahora, lo cual no es muy bueno para pensar sobre el cambio climático.

Eso es un problema porque, para mucha gente, el cambio climático es algo que ocurrirá en el futuro o más lejos, o al menos eso es lo que pensamos.

Y como cualquier publicista sabe, si no cambias tu mensaje, la gente deja de escuchar. Siempre estamos abiertos a nuevos mensajes. Les prestamos más atención.

Entonces, si los gobiernos o los legisladores repiten con frecuencia el mismo mensaje, después de un tiempo la gente sencillamente ya no escucha.

Oso polar
Las imágenes que retratan la tragedia del oso polar son demasiado lejanas, explica Gifford.

También tendemos a desconectarnos cuando nos sentimos desesperanzados.

“¿Qué puedo hacer yo sobre este problema global? Soy sólo una persona y hay más de 7.000 millones de personas en el planeta. Sencillamente no tengo mucho control sobre esto, por eso no voy a hacer mucho, ya que mi contribución, incluso si yo hiciese algo, no haría mucha diferencia'”.

La mayoría de los que estamos tratando de hacer algo nos hemos dado cuenta, por ejemplo, de que la metáfora del oso polar no es muy buena.

Sí, sentimos compasión por este pobre oso polar, pero no está lo suficientemente cerca de nuestras vidas.

La falta de certeza es realmente un gran problema.

Hemos aprendido por la evidencia experimental en mi propio laboratorio que cuando la gente no está muy segura sobre un problema ambiental –si la temperatura en el futuro podrá variar con un aumento de 0,5º C o de hasta un 1,5º C- dirá, “bueno, probablemente solo sea de 0,5ºC, así que seguiré volando hacia algún lugar tropical”.

Es parte de la naturaleza humana interpretar la información de modo que nos convenga.

Joe Smith: La ciencia del clima es “no se acaba”

Joe Smith enseña geografía en la Universidad Abierta en Reino Unido. Cree que la narrativa en torno al cambio climático debe evolucionar.

No estoy seguro de que la gente necesite involucrarse con el cambio climático en absoluto. Es un tema casi imposible de reportar, si solo lo describes en un texto.

Es complejo, interdisciplinario, los descubrimientos se van reduciendo con el tiempo, y los límites entre ciencia, legislación y política son muy enredados.

Es un verdadero desafío para los medios.

La idea de que movilizaremos a más gente con mensajes que inspiran miedo está equivocada.

Hemos golpeado las puertas de todos los que podrían responder a un mensaje así, pero también hay que preguntarse si es la manera más precisa de explicar la ciencia.

Contaminación
No hay que cerrar el debate sobre la ciencia del clima, señala Smith.

Creo que es más respetuoso con la naturaleza de la ciencia decir que se trata de una de las cruzadas más ambiciosas de la humanidad.

En mi opinión fue un error táctico insistir en que el debate ya está acabado y que ahora podemos actuar.

No es solo que la investigación sobre clima no está acabada, sino que, en realidad, es imposible de terminar.

A otras áreas de la ciencia –la física de partículas, la cosmología– se les permite ser más descaradas.

Me encantaría llegar a un punto en que podamos permitirle a la ciencia del cambio climático ser sencillamente interesante, incluso cautivadora, tan fascinante como otras áreas de la ciencia, porque es una misión inmensamente ambiciosa.

Si quieres hablar con un hombre de negocios, le hablas entonces de seguridad energética para su empresa o para su país.

Si quieres hablar con un padre a la salida de la escuela, le hablas de la salud de sus hijos, de la experiencia de viajar a la escuela. ¿No serían más felices si van en bicicleta o caminando?

Hablar de cambio climático no tiene que involucrar ‘hablar de cambio climático’ para empujarnos a tomar medidas sustanciales”.

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Ayotzinapa: dónde están las figuras clave en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes

Ocho años después de la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero, los mexicanos siguen exigiendo respuestas.
26 de septiembre, 2022
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La desaparición de 43 estudiantes en México el 26 de septiembre de 2014 sacudió a la sociedad mexicana, expuso la gravedad de la corrupción gubernamental y mostró la espiral de violencia que ya había dejado miles de muertos.

Ocho años después, aún se desconoce qué sucedió realmente ese día.

Aproximadamente a media hora en automóvil desde la pequeña ciudad de Cocula, se dijo que un basurero fétido en las colinas era el lugar donde habían sido enterrados los 43 estudiantes que desaparecieron mientras viajaban juntos a una protesta.

Fue allí, en medio de montones de desechos cotidianos donde, según las autoridades mexicanas, miembros del grupo criminal Guerreros Unidos mataron y quemaron a los estudiantes, todos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, después de haber sido secuestrados por agentes de policía corruptos, en la ciudad cercana de Iguala, y entregados al grupo criminal.

Pero en 2016 investigadores independientes refutaron la teoría del gobierno de que los estudiantes fueron asesinados y quemados en el basurero, una de las falsedades más relevantes en un caso que ha puesto al descubierto la doble batalla de México contra la corrupción profundamente arraigada y la violencia desenfrenada.

Ocho años después, solo se han identificado los restos de tres estudiantes.

Ahora, después de años de intenso escrutinio público y críticas, una Comisión de la Verdad creada por el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha reformulado el hecho como un “crimen de Estado” y un encubrimiento que involucra a decenas de miembros de grupos criminales, militares, policías locales, estatales y federales, en un hecho que tocó hasta los niveles más altos del gobierno de México.

El público continúa protestando por los fracasos de dos gobiernos sucesivos para descubrir la verdad de lo que sucedió.

En el octavo aniversario del caso, algunos de los actores clave han sido detenidos, otros han desaparecido y aún se sigue buscando respuesta sobre lo que ocurrió con otros.

Jesús Murillo Karam, exprocurador general

El viernes 19 de agosto, el exprocurador general de México, Jesús Murillo Karam, fue arrestado en relación con el caso.

Como procurador general del gobierno de Enrique Peña Nieto, abrió la investigación original sobre la desaparición de los estudiantes.

Jesús Murillo Karam

Getty Images
Jesús Murillo Karam era el procurador general de México cuando desaparecieron los estudiantes.

Fue acusado de desaparición forzada, tortura y obstrucción a la justicia en relación con los estudiantes desaparecidos.

El sucesor de Peña Nieto, López Obrador, dijo que el papel de Murillo Karam en los arrestos falsos después de las desapariciones fue una “prueba” de que supervisó un gran encubrimiento destinado a proteger al gobierno federal de la responsabilidad.

En declaraciones ante un juez el 24 de agosto, Murillo Karam señaló que, si bien estaba dispuesto a aceptar algunos errores de investigación, nadie había podido ofrecer de manera convincente otra versión de lo que les sucedió a los estudiantes.

Ahora está procesado. Si bien no se ha anunciado una fecha para un posible juicio, un juez dictaminó que permanecerá en prisión preventiva hasta entonces.

Tomás Zerón, exjefe de la Agencia de Investigación Criminal

El exdirector de la ahora desaparecida Agencia de Investigación Criminal de México, Tomás Zerón, fue acusado por el gobierno de López Obrador de torturar a testigos en el caso, incluido un miembro de Guerreros Unidos, para ayudar a respaldar la versión del caso del gobierno.

También es buscado por presunta manipulación de pruebas. Zerón negó los cargos, que ha descrito como motivados políticamente.

Tomas Zeron

Getty Images
Se cree que Tomás Zerón está en Israel.

Según los informes, en 2019 Zerón huyó a Canadá y en julio de 2021 funcionarios israelíes y mexicanos dijeron que Zerón huyó a Israel y solicitó asilo.

Desde entonces, México solicitó su extradición que, según el canciller Marcelo Ebrard, era de “máxima prioridad” para el gobierno de López Obrador. Las autoridades israelíes hasta ahora no han concedido la solicitud.

Según el último informe del gobierno mexicano, funcionarios se reunieron con Zerón en Tel Aviv en febrero para discutir la posibilidad de que regrese a México para responder a los cargos en su contra. Él permanece en Israel.

José Luis Abarca, exalcalde de Iguala

El alcalde de Iguala en 2014, José Luis Abarca, huyó del pueblo junto con su esposa, María de los Ángeles Pineda, a los pocos días del crimen. Fueron arrestados en la Ciudad de México más de un mes después.

Ambos siguen en prisión acusados de lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado.

Sin embargo, a pesar de las acusaciones de que estuvo involucrado en las desapariciones de estudiantes, algunos familiares de los 43 lo han defendido públicamente, e incluso realizaron una marcha en Iguala el mes pasado para pedir su liberación.

José Luis Abarca

Getty Images
Las autoridades anunciaron el arresto de José Luis Abarca en una conferencia de prensa en 2014.

El pasado 14 de septiembre, un juez lo absolvió de cualquier responsabilidad por el secuestro de Iguala, alegando falta de pruebas. Por separado, enfrenta cargos relacionados con el asesinato de dos activistas locales en 2013, además de los cargos de lavado de dinero y crimen organizado.

Ricardo Mejía, subsecretario de Seguridad Pública, prometió que el gobierno impugnaría el fallo. También descartó cualquier sugerencia de que el exalcalde sería liberado de prisión.

Guerreros Unidos

El grupo criminal acusado de matar a los estudiantes sigue activo. Según las autoridades mexicanas, está fuertemente involucrado en extorsiones y secuestros en Guerrero y otros dos estados mexicanos.

También se cree que produce y trafica heroína de México a Estados Unidos. Ahora se cree que está aliado con el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los más poderosos de México.

A principios de agosto, las autoridades mexicanas anunciaron que 14 miembros de Guerreros Unidos se encontraban entre un grupo más grande de 83 personas buscadas para arresto en relación con la desaparición de los 43 estudiantes.

Otros 14 miembros del grupo, así como tres de sus familiares todos vinculados al caso han muerto desde entonces, algunos de ellos a manos de otros delincuentes o de las fuerzas de seguridad mexicanas. Otros murieron por causas naturales.

Las autoridades mexicanas también han sido acusadas repetidamente de torturar a presuntos miembros del grupo para obtener confesiones.

La tortura y confesión de seis miembros de Guerreros Unidos está en el centro de los cargos del gobierno contra Murillo Karam.

Otro miembro del grupo que se cree jugó un papel clave en el incidente de Iguala, Juan Salgado Guzmán, fue asesinado a tiros por la policía en septiembre de 2021.

El informe reciente del gobierno encontró una serie de “irregularidades” relacionadas con su muerte, lo que llevó a las autoridades a concluir que había sido “ejecutado” sin provocación después de haber sido herido y cuando ya no representaba una amenaza para los oficiales.

Soldados mexicanos

Getty Images
Soldados mexicanos buscando a los estudiantes desaparecidos en 2014.

El Ejército

Gran parte del misterio que rodea el secuestro de Iguala gira en torno a la participación de los militares.

Las autoridades confirmaron que el Ejército tenía un informante que viajaba con los estudiantes de Ayotzinapa el día de la desaparición y estaba al tanto de los movimientos antes de que ocurriera el ataque.

Las autoridades mexicanas han dicho que los militares no hicieron nada para encontrar al informante, que se encuentra entre los que siguen desaparecidos.

Además, los militares han sido acusados por expertos de ocultar información que podría haber ayudado a localizar a los estudiantes. Imágenes de drones parecían mostrar a marinos mexicanos manipulando evidencia en el vertedero de Cocula.

El 15 de septiembre, las autoridades mexicanas anunciaron el arresto de un general retirado del Ejército, José Rodríguez Pérez, en relación con el secuestro de Iguala. Rodríguez tenía el grado de coronel al momento del hecho y estaba a cargo de una unidad estacionada en Iguala.

Otros dos oficiales militares también fueron arrestados.

No está claro qué evidencia tiene el gobierno contra Rodríguez. Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, dijo a los periodistas que miembros del grupo criminal retuvieron a seis de los estudiantes en un antiguo almacén antes de entregárselos al entonces coronel, quien presuntamente ordenó que los mataran y se deshicieran de sus cuerpos.

En total se emitieron recientemente órdenes de arresto contra 20 miembros de las Fuerzas Armadas, incluidos comandantes y soldados de los dos batallones diferentes que estaban en Iguala en ese momento.

A pesar de la promesa del gobierno mexicano de responsabilizar a los militares por las violaciones de los derechos humanos, muchos de los problemas planteados por la investigación inicial de Iguala parecen no haber sido abordados.

Lee: Ayotzinapa: a ocho años, cinco nuevos arrestos, 21 órdenes de arresto canceladas, 121 absoluciones y ninguna sentencia


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