Corte frena la soya transgénica de Monsanto, pero deja daño ambiental de lado
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Corte frena la soya transgénica de Monsanto, pero deja daño ambiental de lado

25 mil familias mayas derrotaron a la empresa en la suprema Corte, tras un proceso de cuatro años, pero sus abogados advirtieron que el daño ambiental, causado con permisos presuntamente ilegales, quedó impune, al menos por el momento.
Cuartoscuro
Por Arturo Ángel
5 de noviembre, 2015
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Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). // Foto: Cuartoscuro.

Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). // Foto: Cuartoscuro.

Fue unánime. Los cinco ministros de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación le dieron la razón a 25 mil familias de las comunidades mayas de Campeche y Yucatán afectadas por la  producción de soya transgénica de la empresa Monsanto, y anularon el permiso dela gigante trasnacional para continuar con la siembra, hasta que sometan a consulta pública la información y las afectaciones que esta actividad genera.

Aunque los efectos totales del amparo aún están por conocerse, el abogado de las comunidades afectadas Jorge Fernández confirmó que una vez notificada la sentencia, la empresa estaría obligada a detener la producción de  soya modificada.

“Los ministros por unanimidad decidieron que se había violado el derecho que tienen las comunidades y que está  consagrado en la Constitución y en tratados internaciones, para que se les consulte con toda la información disponible y en su idioma de cualquier tema que afecte su entorno y ellos decidan si dan su autorización o no” dijo en entrevista con Animal Político.

Sin embargo, agregó el abogado, en su debate y pronunciamiento los ministros no abordaron la otra parte del amparo relacionada con el daño ambiental que ya causó la empresa, luego de que el gobierno federal le expidió permisos para  sembrar la soya transgénica pese a dictámenes ambientales que advirtieron del riesgo para el ecosistema.

“A reserva que revisemos el documento completo de la sentencia tenemos que lamentar que una vez más el tema de los derechos ambientales quede de lado aun en la Corte; creemos que los ministros se quedaron cortos al no tratar el tema ambiental  que sí abordaron en un inicio los jueces de los amparos originales” señaló Fernández.

Araceli Pech Martin, originaria de la comunidad de Hopelchen en Campeche,  y que acudió a la sesión de la Corte en representación de todas las familias afectadas por la siembra de la soya, advirtió que los tiempos en los que se podían pisotear los derechos de las comunidades indígenas ya quedaron atrás.

“El haberle ganado a Monsanto es un referente muy importante para nosotros y es tiempo de que las comunidades indígenas defendamos nuestros derechos porque por años nos hemos acostumbrado  que pasen sobre ellos y no reclamamos. El camino se está abriendo para ello” dijo en entrevista.

La sentencia de la Segunda Sala, agregó Francisco Martínez Esponda, director Regional de la organización no gubernamental Centro Mexicano de Derechos Ambientales, también servirá de referente para otros procesos que ya se encuentran en curso relacionados con daño provocados en comunidades indígenas, principalmente de Chiapas y Quintana Roo.

Ni siquiera les preguntaron

El derecho mexicano e internacional respalda a las comunidades indígenas para que sean consultadas y tomadas en cuenta si su entorno pretende ser intervenido en cualquier forma. El articulo 2 de la Constitución y en el 108 de la Ley de Bioseguridad, subrayan que las comunidades tienen la garantía de ser consultadas de forma libre e informada.

De la misma forma el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la declaración de Naciones Unidas sobre seguridad de los Pueblos Indígenas, refirman el derecho de información y consulta de las comunidades.

Pero nada de eso ocurrió en el caso de Monsanto. Los ministros de la Segunda Sala concluyeron que las 25 mil familias de las distintas regiones mayas de Yucatán y Campeche donde se siembran la soya transgénica nunca fueron consultadas sobre lo que se iba a hacer en el territorio donde viven.

El resultado a los pocos meses fue una afectación considerable en las zonas de cultivo y trabajo de las que dependen las comunidades, pues no hubo ningún tipo de previsión ni preparación al respecto.

“Nosotros tenemos que estar en la consulta porque no pueden consultar a quien no está afectado.  Y el tema no es si solo siembra o no esta soya sino como protegen a las comunidades mayas e indígenas con todos sus recursos naturales y la biodiversidad que tanto daño se está haciendo con esta agricultura industrial y como nos pueden proteger” señaló Pech Martin.

Uno de los daños de mayor consideración fue para las actividades de apicultura de la región, es decir de la producción de miel, actividad fundamental de la que dependen la mayoría  de las familias de las regiones afectadas.

Las abejas, explicó Pech, comenzaron a  morirse por las fumigaciones aéreas hechas para los cultivos de la soya transgénica.

“Tenemos también  el riesgo de la contaminación de la miel con el rastro del polen transgénico… estamos disminuyendo el volumen de producción y esto se debe a que hay grandes extensiones de deforestación y a que hay una pérdida de especies que necesitan las abejas para el néctar y el polen” señaló.

En ese contexto, la segunda Sala de la Corte, que preside el ministro Alberto Pérez Dayan, determinó que los permisos para la producción de la soya no pueden continuar hasta que se haga la referida consulta.

El abogado Jorge Fernández explicó que no se trata de una encuesta al vapor ni de un proceso sencillo, pues la consulta pública no solo conlleva preguntas sino información clara y honesta sobre las afectaciones que se produzcan en el medio ambiente, y que  debe ser presentada en los idiomas y dialectos de los pueblos.

“Hay toda una serie de mecanismo y metodología y es por eso que se dará vista a varias instancias de gobierno entre ellas la Comisión para los Pueblos Indígenas, para que se comience a trabajar en este procedimiento” agregó el litigante.

Impunidad ambiental

En 2011,  tres instancias especializadas, la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el Instituto Nacional de Ecología (INE) emitieron dictámenes en los que identificaron el daño tanto al agua, como a la flora y fauna que podría originar la siembra de transgénicos en Campeche y Yucatán.

Pese a lo anterior, Monsanto recibió los permisos oficiales de instancias como Semarnat y Sagarpa para iniciar la siembra y cosecha de la soya genéticamente modificada.

En 2012, tres jueces federales de Campeche y Yucatán concedieron distintos amparos a las comunidades, en los que se reconocía que hubo una violación no sólo por la  falta de consulta sino en el derecho que establece la Constitución para poder vivir en un medio ambiente sano.

Sin embargo, según lo explicado por el abogado Fernández, los ministros de la segunda Sala de la Corte dejaron de lado esta situación en el debate que  sostuvieron, y abordaron únicamente lo relacionado con la falta de consulta en las comunidades.

Tenían que haberse tomado en consideración los dictámenes ambientales que había en el expediente y que no acataron las autoridades federales (…) nosotros consideramos que es una violación trascendental que tenía que haber analizado la Corte, sobretodo porque si lo vieron los jueces de distrito. Falta ver en engrose pero parece se run tema que no le entraron” dijo el abogado.

Consideró que aun cuando la Corte ha tenido resoluciones favorables hacia las comunidades indígenas como la del caso Monsanto, sigue quedando como pendiente el tema del derecho ambiental en varios expedientes.

Martínez Esponda, del Centro Mexicano de Derecho Ambientales, dijo que no es un dato  menor que las zonas mejor conservadas en temas ambientales del país son aquellas en las que precisamente habitan comunidades indígenas, por lo que cualquier intervención unilateral es de la mayor relevancia.

“Cuando el estado mexicano toma decisiones como las de este caso (Monsanto), es decir expedir un permiso para la siembra de soya transparencia sin medir lo que esto implica y las afectaciones que genera, violenta el paradigma de los derechos humanos pero también el patrimonio cultural y ambiental” dijo.

En ese contexto subrayó que esperarán para ver si en el documento final del amparo se considera el tema ambiental, luego de que en el debate no se hizo mención al mismo.

Aun con lo anterior, Martínez Esponda celebró el que se esté avanzando con estas sentencias a un Estado que reconoce los derechos de las comunidades indígenas y su entorno, sobretodo en vísperas de nuevos procesos que vienen como los relacionados con as actividades minera so de uso de agua también en áreas protegidas.

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Yuri Gagarin: los peligros ocultos en el primer vuelo tripulado al espacio hace 60 años

Hace seis décadas, Yuri Gagarin se convirtió en la primera persona en llegar al espacio, pero es probable que ni siquiera él supiera cuánto se arriesgó durante la misión.
12 de abril, 2021
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Yuri Gagarin con un casco espacial

Getty Images
Yuri Gagarin fue el primer ser humano en llegar al espacio.

“Porque aquí estoy sentado en una lata. Muy por encima del mundo. El planeta Tierra es azul, y no hay nada que pueda hacer”.

Estas líneas de la canción Space Oddity, de David Bowie, resumen cómo debe haberse sentido Yuri Gagarin cuando realizó el primer viaje de un humano al espacio exterior.

En su diminuta nave espacial, de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin partió hacia el espacio más como pasajero que como un cosmonauta.

En ese momento, el “piloto” ni siquiera podía tocar los controles de la nave.

Según una transcripción de la comunicación con el control de tierra, Gagarin quedó impresionado por la vista a través de la ventana de la cápsula, mencionando la “hermosa aura” de nuestro planeta y las sorprendentes sombras proyectadas por las nubes en la superficie de la Tierra.

El viaje de Gagarin al espacio el 12 de abril de 1961, hace exactamente 60 años, fue una victoria de la Unión Soviética sobre Estados Unidos en la carrera espacial. Y su regreso a la Tierra fue un triunfo innegable.

Pero para hacer historia, Gagarin asumió un peligroso desafío que requería una inmensa valentía.

Partió hacia el espacio, un lugar misterioso que era prácticamente desconocido en ese momento, en una nave que no tenía controles de rescate.

El cohete que lo lanzaría había tenido tantos vuelos fallidos como exitosos.

Gagarin estaba asumiendo el papel de un conejillo de indias y su misión estaba diseñada a responder varias preguntas.

¿Puede un humano sobrevivir en el espacio? ¿Puede la nave espacial sobrevivir al viaje? ¿Puede esa nave espacial comunicarse de manera efectiva con la Tierra, a fin de garantizar un aterrizaje seguro?

Yuri Gagarin

Getty Images
Con 27 años, Gagarin asumió el reto de viajar al espacio.

En ese momento, nadie confiaba en la seguridad de los cohetes, las naves espaciales, los controles y los sistemas de comunicación, ni siquiera en que los humanos pudieran sobrevivir en el espacio.

“Si la nave espacial Vostok se presentara a los científicos de hoy, nadie votaría a favor de lanzar una cosa tan improvisada como esa al espacio“, dijo el ingeniero Boris Chertok casi medio siglo después de la misión, en su libro Rockets and People.

“ firmé documentos declarando que todo me parecía bien y que garantizaba la seguridad de la misión. Nunca lo habría firmado hoy. He ganado mucha experiencia y me he dado cuenta de cuánto nos arriesgamos”.

Fallos del Vostok

El vehículo de lanzamiento Vostok, en el que se instaló la nave espacial del mismo nombre, se basó en el cohete R-7, un misil balístico intercontinental de dos fases que fue lanzado por primera vez en agosto de 1957.

Ese mismo año, el Sputnik 1, el primer satélite terrestre artificial, fue transportado en el R-7.

El diseño del cohete resultó ser muy exitoso: los misiles de esta familia siguen siendo los únicos en Rusia para vuelos espaciales tripulados. Aunque está desactualizado, ha demostrado ser confiable para poner naves espaciales en órbita.

Sin embargo, en 1961, las cosas eran bastante diferentes.

Primer plano de las llamas de escape del cohete que puso en órbita a Yuri Gagarin

Science Photo Library
El cohete R-7 fue creado con fines balísticos, pero adaptado para la exploración espacial.

“De acuerdo a los estándares modernos para la seguridad de los cohetes, no teníamos ninguna razón para ser optimistas antes de 1961. Ese año tuvimos al menos ocho lanzamientos exitosos seguidos”, dijo Chertok en su libro.

“ de los cinco lanzamientos de satélites en 1960, cuatro lograron despegar. De estos, solo tres lograron salir de la órbita de la Tierra, y solo dos aterrizaron. Y de los dos que regresaron a la Tierra, solo uno aterrizó con normalidad”.

El primer lanzamiento del programa Vostok fue el 15 de mayo de 1960, menos de un año antes de la misión de Gagarin. A bordo de la nave satélite había un maniquí apodado Ivan Ivanovich.

La nave salió de la órbita de la Tierra pero no regresó. Sus sistemas de orientación fallaron.

El 19 de agosto, los perros Belka y Strelka volaron al espacio y regresaron, en lo que fue el único lanzamiento completamente exitoso en 1960.

Los intentos posteriores tuvieron menos éxito.

La cápsula espacial en la que viajó Gagarin

Getty Images
La diminuta nave espacial en la que viajó Gagarin tenía unos dos metros de diámetro.

El 1 de diciembre, otro lanzamiento, que también transportaba perros, Mushka y Pchelka, no pudo regresar sobre su trayectoria calculada y comenzó a descender fuera de las fronteras de la URSS.

Toda la nave fue destruida, con los animales a bordo, para evitar que otros países obtuvieran la tecnología soviética.

Casi perfecto

Durante el vuelo de Gagarin, el 12 de abril de 1961, el cohete funcionó casi a la perfección. Pero no hay nimiedades en la tecnología espacial y este “casi” podría haberle costado la vida al cosmonauta ruso.

Entre muchos fallos técnicos, su nave entró en órbita a una altitud superior a la prevista.

Tenía frenos, pero si no hubieran funcionado, Gagarin habría tenido que esperar a que la nave espacial descendiera por sí sola para regresar a la Tierra.

Aunque el Vostok tenía oxígeno, comida y agua para más de una semana, la altitud a la que llegó habría hecho que la nave tardara más en comenzar a descender.

Es probable que Gagarin se hubiera quedado sin suministros y hubiera muerto. Afortunadamente, los frenos funcionaron.

Un monumento a Yuri Gagarin en Moscú

Reuters
Los monumentos a Gagarin se mantienen hasta hoy en Rusia.

Luego, los cables que conectan la cápsula espacial con el módulo de servicio no se separaron antes del regreso de Gagarin a la Tierra. Así que la cápsula de Gagarin arrastró inesperadamente un módulo adicional cuando aterrizó.

Las temperaturas en la cápsula se volvieron peligrosamente altas y Gagarin dio vueltas frenéticamente, casi perdiendo el conocimiento.

“Estaba en una nube de fuego cayendo hacia la Tierra”, recordó más tarde el cosmonauta. Pasaron 10 minutos antes de que los cables finalmente se quemaran y el módulo de descenso, que contenía a su pasajero humano, se soltara.

Gagarin saltó antes de que su cápsula cayera al suelo, con un paracaídas en un aterrizaje seguro cerca del río Volga.

Esto violó el requisito de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) que contempla que astronautas y cosmonautas deben aterrizar en la nave espacial; de lo contrario, el vuelo al espacio no cuenta.

Los funcionarios se negaron a admitir que Gagarin no viajó los últimos kilómetros hasta el suelo en su nave.

Sus registros de vuelos espaciales fueron certificados por la FAI, que también cambió sus reglas para reconocer que los pasos importantes eran un lanzamiento seguro, su paso por la órbita y el regreso del piloto.

¿Lo haría un cosmonauta moderno?

El servicio ruso de la BBC preguntó a tres cosmonautas rusos si volarían al espacio en la nave espacial Vostok en el estado en el que se encontraba en 1961.

Pavel Vinogradov, quien viajó al espacio tres veces en 1997, 2006 y 2016, dijo que volaría a pesar de todo el peligro, pero solo por su carácter aventurero.

Yuri Gagarin en un desfile

Getty Images
Gagarin se convirtió en un héroe nacional soviético después de su exitoso viaje.

Sin embargo, Gagarin estaba en una posición diferente, dice, y es poco probable que estuviera al tanto de todos los riesgos involucrados.

“Tienes que comprender cuáles eran mis conocimientos cuando volé por primera vez”, dice Vinogradov. “Soy ingeniero, sé demasiado. Probablemente Gagarin no sabía todo eso”.

Mijail Kornienko, quien voló al espacio dos veces en 2010 y 2015, dice que definitivamente habría volado en 1961 en el lugar de Gagarin, pero no iría ahora que se sabe que el riesgo fue extremadamente alto.

“Estoy seguro de que cualquiera habría entrado en esta nave en su lugar”, señala el cosmonauta.

Sergei Ryazansky ha volado al espacio dos veces y señala que el primer cuerpo de cosmonautas reclutó pilotos de combate militares, personas disciplinadas dispuestas a sacrificar sus vidas por su tierra natal.

Los primeros cosmonautas eran jóvenes, dice.

“Probablemente, si tuviera esa edad, debido a mis ansias de aventura estaría de acuerdo . Ahora, por supuesto, no lo haría. Tengo cuatro hijos y una responsabilidad con mi familia”, reflexiona Ryazansky.

Insignias de Yuri Gagarin

BBC
La figura de Gagarin ha sido usada en diversos objetos, como insignias.

Volar al espacio da miedo, incluso ahora, señala.

“Una persona normal tiene miedos. Y esto es bueno. Una persona se vuelve más serena, más atenta y más responsable”.

“Nuestras vidas cambiaron para siempre”

Hijo de campesinos, Gagarin había subido al espacio desconocido y regresó como el hombre más famoso del planeta.

Su vuelo lo convirtió en un héroe nacional y una celebridad mundial, y luego viajó mucho para promover los logros de la Unión Soviética, a la entonces Checoslovaquia, Bulgaria, Finlandia, Reino Unido, Islandia, Cuba, Brasil, Canadá, Hungría e India.

“Significó, por supuesto, que nuestras vidas cambiaron para siempre”, explicó Elena Gagarina, la hija mayor de Gagarin, cuando habló con la BBC en 2011.

“Fue extremadamente difícil para mis padres tener una vida privada. Tuvieron muy pocas oportunidades de estar juntos en una vida privada después del vuelo”, comentó.

Yuri Gagarin y Fidel Castro en La Habana

Getty Images
En su gira por América, Gagarin estuvo en Cuba.

“Incluso si él planeaba algo para sí mismo, estaba rodeado de gente que quería verlo, hablar con él y tocarlo. Se dio cuenta de que era parte de su trabajo y no podía negarse”, continúa.

Aunque Gagarin deseaba volar de nuevo, se le prohibió volverlo a hacer debido a su condición de héroe nacional.

Pasó a entrenar a varios otros cosmonautas y se matriculó en el prestigioso Instituto Zhukovsky de Ingeniería Aeronáutica.

Gagarin se graduó con honores en febrero de 1968.

En marzo de ese mismo año, en un vuelo de prueba de rutina en un MIG-15, su avión se estrelló y lo mató a él y a su copiloto.

Tenía 34 años.


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