En 18 meses, 266 mujeres interpusieron denuncias por violencia obstétrica
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En 18 meses, 266 mujeres interpusieron denuncias por violencia obstétrica

El informe “Violencia obstétrica. Un enfoque de derechos humanos”, elaborado por el GIRE, analiza los abusos cometidos por personal de salud en clínicas, centros de salud y hospitales hacia las mujeres que acuden a dar a luz, y la inacción del Estado mexicano para lograr una rendición de cuentas y frenar la impunidad.
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Por Nayeli Roldán
12 de noviembre, 2015
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La mayoría de casos reportados ante secretarías de salud estatales ocurrieron en Guerrero, según el GIRE. // Foto: Cuartoscuro.

La mayoría de casos reportados ante secretarías de salud estatales ocurrieron en Guerrero, según el GIRE. // Foto: Cuartoscuro.

Entre enero de 2014 y junio de 2015, 266 mujeres que sufrieron violencia obstétrica interpusieron una queja en las secretarías de salud estatales; de ellas, 130 son de Guerrero, lo que representa 48% del total, según lo documentó el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) en su informe “Violencia obstétrica. Un enfoque de derechos humanos”.

El estudio analiza los abusos cometidos por el personal de salud en clínicas, centros de salud y hospitales hacia las mujeres que acuden a dar a luz, y la inacción del Estado mexicano para lograr una rendición de cuentas y frenar la impunidad.

Un ejemplo de violencia obstétrica es el caso de una mujer indígena de Oaxaca que dio a luz en un jardín, debido a que los médicos no la recibieron en el hospital pese a que ya había iniciado el trabajo de parto.

Los investigadores hicieron solicitudes de información sobre las denuncias en diferentes instancia y encontraron que en las secretarías de salud, hubo 266. De ellas, 130 ocurrieron en Guerrero, 54 en Morelos; en Distrito Federal, 18; en el Estado de México, 14 e igual número en Veracruz.

Mientras que en Campeche, Colima, Michoacán, Nayarit, Puebla, Quintana Roo y Zacatecas no se registraron casos de violencia obstétrica, indica el estudio dirigido por Regina Tamés.

De acuerdo con la especialista en violencia de género y salud, Marbella Camacaro, la violencia obstétrica existe a partir de la “institucionalización de los partos”, cuando se cambiaron las casas por hospitales para el nacimiento de los bebés.

Incluso advierte que si los hospitales son lugares donde se tratan enfermedades, por qué se piensa que son el sitio ideal para traer una nueva vida. Esto significa que “estamos patologizando lo natural, naturalizando lo patológico”.

Las mujeres que han sido víctimas de este tipo de violencia, también han acudido a las comisiones estatales de derechos humanos. Según los investigadores, éstos órganos pueden ser piezas clave para ofrecer una vía de acceso a la justicia a través de recomendaciones con perspectiva de derechos humanos y que demanden la implementación de garantías de no repetición.

En todo el país hubo 132 quejas por violencia obstétrica en las comisiones estatales de derechos humanos; de ellas, 48 ocurrieron en el Estado de México, 20 en Oaxaca, 14 en Durango, 10 en Puebla e igual número en Sinaloa.

Aunque las comisiones sólo emitieron 14 recomendaciones, GIRE reconoce que éstas han sido determinantes para lograr acuerdos con las autoridades competentes para reparar adecuadamente las violaciones de derechos humanos cometidas.

Las víctimas también acudieron a la Comisiones de Arbitraje Médico de los estados. En 18 meses hubo 118 quejas en todo el país. San Luis Potosí es el estado con el mayor número de casos (18).

En tanto, sólo en Chiapas, Guerrero y Veracruz, la violencia obstétrica está tipificada como delito. Pero en 18 meses sólo Veracruz recibió una denuncia en la Procuraduría de Justicia estatal.

GIRE advierte que los abusos en materia obstétrica no debería sancionarse por la vía legal, porque la violencia contra las mujeres en los hospitales está relacionada “a las fallas estructurales del sistema de salud y las precarias condiciones en que los prestadores de servicio realizan su labor”.

Sólo en los casos en que se configuran delitos por parte del personal médico como la esterilización forzada, lesiones o amenazas, “la vía penal es un mecanismo de acceso a la justicia para las víctimas y sus familiares”.

Los juicios de responsabilidad administrativa sólo proceden en casos donde está involucrado personal de salud de instituciones públicas. De acuerdo con la Ley Federal de Responsabilidad Administrativa de los Servidores Públicos, en caso de incumplimiento, el servidor público puede ser sometido a un procedimiento administrativo y a las sanciones correspondientes que pueden incluir una sanción pública, suspensión del empleo o cargo, destitución, sanción económica e inhabilitación temporal para desempeñar empleos, cargos o comisiones.

Reparación del daño

De acuerdo con el análisis de GIRE, el Estado mexicano tiene la obligación de reparar de manera integral las violaciones a derechos humanos, como lo establece la Constitución y la Convención Americana.

La violencia obstétrica ocurre como una “discriminación estructural” y, en estos casos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha determinado que la reparación integral debe “tener una vocación transformadora de dicha situación”.

Estas son las recomendaciones:

  • Investigación de los hechos e identificar, juzgar y, en su caso, sancionar a los responsables. Un ejemplo puede ser una amonestación pública o privada o suspensión del empleo o cargo en caso de un juicio de responsabilidad administrativa, o la sanción penal que determine un juez.
  • Garantías de no repetición: Estas medidas trascienden el caso en concreto, pues tiene el propósito es prevenir o evitar que los hechos vuelvan a suceder. Este tipo de medidas son especialmente importantes cuando existen patrones recurrentes de hechos similares y violaciones a derechos humanos. Entre las opciones para el cumplimiento de esta medida de reparación es la implementación efectiva de programas de salud reproductiva, acorde a las necesidades de las mujeres y con suficiente financiamiento estatal. También la modificación de los programas de estudio del personal de salud, promoviendo la perspectiva de género.
  • Indemnizaciones. Incluye tanto los daños materiales como los inmateriales que puede incluir una retribución monetaria para las víctimas, considerando la pérdida o detrimento de los ingresos de las mujeres, los gastos efectuados. También se incluye en la reparación las aflicciones causadas a la víctima directa y a sus allegados.
  • Rehabilitación. Implica la atención médica, psicológica o psiquiátrica que debe garantizar el Estado a las víctimas. Incluidos los servicios jurídicos y sociales.
  • Satisfacción. Su objetivo principal es la reparación del daño inmaterial, es decir, el sufrimiento y aflicción provocados por la violación a derechos humanos. Un ejemplo de reparación es un pronunciamiento público del Estado donde reconozca la responsabilidad por la violencia obstétrica a causa de la deficiente e inadecuada atención médica.
  • Restitución. Su fin principal es regresar a la víctima a la situación previa a la violación de derechos humanos. Esto puede cumplirse a través de la sensibilización y capacitación del personal de salud en derechos reproductivos de mujeres.
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Qué saben los científicos de lo que se siente en el momento en que morimos

¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar de esta vida a lo que sea que sigue? ¿Sentimos algo o es una gran nada?
12 de julio, 2022
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¡Ah, la vida! Esa cosa en la que naces y te haces un poco más grande, te enamoras de una persona (o de pescar), tal vez produces algunas personas más pequeñas, y luego, antes de que te des cuenta, es hora de la siguiente parte: la muerte. La inevitable desaparición de nuestro ser.

Hay una gama ecléctica de formas en que podrías morir.

Comúnmente es por una enfermedad cardíaca o cáncer, pero hay incluso alrededor de 600 víctimas anuales de la asfixia autoerótica.

No importa cómo ocurra, en algún momento experimentarás la muerte clínica, que es algo así como la vida, pero sin respiración ni circulación sanguínea.

En otras palabras, es el comienzo del paso de esta vida a lo otro.

Para la mayoría de las personas, la muerte no es completamente instantánea.

Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia moderna sobre la experiencia de esos momentos finales?

¿Qué se siente al morir?

En la última etapa cuando se acerca la muerte, las personas suelen estar muy insensibles, por lo que normalmente imaginamos que la experiencia es un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Pero algunos experimentos cuentan una historia muy distinta.

La Parca

Getty Images
Quizás sea más colorido…

En 2013, científicos de la Universidad de Michigan midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían.

Y sucedió algo muy interesante.

Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco –sin latidos cardíacos ni respiración-, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas.

E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa.

El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?

Sorpresas

Los humanos tenemos cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento muy interesante realizado en el Imperial College de Londres en 2018 arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Paisaje psicodélico

Getty Images
¿Un final psicodélico?

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.

Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

¿Un final psicodélico?

Cuando consideramos la muerte, pensamos en ella como un sombrío proceso de incorporación. Pero la ciencia pregunta: ¿y si es psicodélico?

Neurocientífico Chris Timmermann.

BBC
El neurocientífico Chris Timmermann dirigió en 2018 una investigación sobre la experiencia de la muerte.

Le preguntamos al doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres, qué podía decirnos este experimento sobre la muerte.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló.

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica.

“Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Alrededor del 20% de las personas que han sido pronunciadas clínicamente muertas y viven reportan ECM.

¿Será que todas las experimentan y solo unas pocas las recuerdan o que esas experiencias son muy raras?

“Es una gran posibilidad que haya una falta de recuerdo debido a diferentes razones”, explicó Timmermann.

“En nuestra experiencia con el DMT psicodélico hemos visto que, cuando les damos altas dosis, hay una parte de la experiencia que también se olvida.

“Lo que creo que pasa es que la experiencia es tan novedosa, que es inefable o difícil de poner en palabras.

“Cuando una experiencia trasciende la capacidad de describirla con el lenguaje, tenemos dificultades para recordarla.

“Pero también podría ser que algunas personas simplemente no la experimenten”.

¿Qué investigación adicional a partir de ahí podría ayudar a nuestra comprensión de la muerte?

“Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está sucediendo en el cerebro, cómo eso se remonta a la experiencia”, respondió.

“Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo.

“Por lo tanto, es factible que en algún momento nuestras técnicas de imágenes cerebrales lleguen a ser tan avanzadas que podamos leer la mente de las personas para que nos acerquemos a comprender cuáles son los mecanismos cerebrales que sustentan estas experiencias tan extraordinarias e inusuales”.

Optimista

La ciencia de la muerte es un paisaje bastante turbio, pero lo que ya sabemos pinta una imagen sorprendentemente optimista.

Silueta en paisaje sereno

Getty Images

Por ejemplo, sabemos que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte a menudo informan sentimientos de tranquilidad y serenidad y muestran una reducción duradera en el estrés asociado con la muerte.

También sabemos que las ECM se describen abrumadoramente como libres de dolor, lo que significa que esa mayor consciencia que podríamos experimentar al morir también es probable que sea indolora…

Y, tal vez, un poco divertida.

La investigación también muestra que las personas tienden a perder sus sentidos en un orden específico.

Primero, el hambre y la sed, luego el habla y la visión.

La audición y el tacto parecen durar más tiempo, lo que significa que muchas personas pueden escuchar y sentir a sus seres queridos en sus momentos finales, incluso cuando parecen estar inconscientes.

Y un escáner cerebral reciente de un paciente con epilepsia moribundo mostró actividad relacionada con la memoria y los sueños, lo que llevó a la especulación de que incluso podría haber algo de verdad en eso de que “ves la vida pasar ante sus ojos”.

Mano de mujer madura

Getty Images

Finalmente, sabemos por estos experimentos que la experiencia de la muerte podría involucrar una conciencia elevada, posiblemente alucinatoria. Un último viaje psicodélico antes de la nada.

“En una sociedad como la nuestra, en la que tendemos a negar la muerte y tratamos de ponerla debajo de la alfombra, creo que esta es una de las grandes lecciones que la investigación psicodélica puede darnos: cómo incorporarla en nuestras vidas“, concluyó Timmermann.

En última instancia, todos vamos a morir. Pero estos experimentos mostraron que la transición entre la vida y la muerte podría ser mucho más experiencial, emocional e incluso psicodélica de lo que podríamos esperar.

Estamos programados como animales a temerle a nuestra desaparición, pero comprender la muerte más profundamente ayuda a relajarnos un poco.

Esos últimos momentos pueden no ser aterradores. Son solo parte de un viaje inevitable con destino desconocido, probablemente indoloro y potencialmente psicodélico.

* Si quieres ver el video original de BBC Reel, haz clic aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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