Las ventajas (económicas) de estar cerca del lugar de caída de un meteorito
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AFP

Las ventajas (económicas) de estar cerca del lugar de caída de un meteorito

Para los habitantes de un pequeño poblado de Turquía, la llegada de un meteorito a principios de septiembre trajo consigo una inesperada fuente de riquezas.
AFP
Por BBCMundo
18 de noviembre, 2015
Comparte
Lluvia de meteoritos
Por lo general, los meteoritos se desintegran cuando entran en contacto con la atmósfera terrestre.

El anuncio de la visita de un asteroide a la Tierra suele despertar el miedo en muchas personas, que temen el impacto que este pueda tener sobre el planeta.

Pero en realidad las visitas de meteoritos de no más de un metro de ancho ocurren con frecuencia (a razón de una semana por medio, según la NASA).

Y no suelen representar peligro alguno.

La mayoría de los asteroides se desintegran al entrar en contacto con la atmósfera y, si queda algún remanente, hay altas posibilidades de que estos pequeños fragmentos caigan en el océano o en zonas deshabitadas.

Pero para los habitantes de un pequeño poblado de Turquía, la llegada de un meteorito a principios de septiembre trajo consigo una inesperada fuente de riquezas.

Rico gracias a la suegra

En las semanas que siguieron a esta explosión en el cielo, los habitantes de Sarıçiçek, una localidad agrícola de 3.200 habitantes en el este del país, comenzaron recolectar del suelo, más por curiosidad que por otra cosa, pequeños trozos de roca.

Y tras la llegada de un académico al lugar, la búsqueda se intensificó cuando los pobladores se enteraron del valor de estos pedazos de piedra, buscados por coleccionistas e investigadores de todo el mundo.

El valor por gramo ronda los $60. Foto: DHA.

Según medios locales, los residentes de Sarıçiçek han obtenido hasta el momento más de US$350.000 gracias a estas transacciones.

La búsqueda continúa, alentada por los reportes que dicen que algunos han logrado incluso comprar carros o casas con el dinero de la venta de las rocas.

El valor estimado por un gramo de meteorito es de cerca de $60, según señala la página de internet local Haberturk.

El más afortunado hasta la fecha es Hasan Beldek, un hombre de 30 años que encontró un pedazo de 1,5 kg después de que su suegra le insistiera que saliese a buscar rocas como los demás.

“No podía aguantar más así que salí a probar suerte”, le dijo a Haberturk. “Busqué por tres o cuatro horas. Y luego vi una piedra de color negro brillante más grande que un puño, que me estaba mirando”.

Beldek ya rechazó ofertas de hasta $120.000 porque cree que puede ganar aún más y dice que el dinero que recaude lo usará para abrir una pastelería con sus hermanos en Estambul.

Esta no es, en cualquier caso, la primera vez que un meteorito da pie a una verdadera “búsqueda de tesoros”.

Un episodio similar tuvo lugar en la región de Chelyabinsk, en el centro de Rusia, en 2013, después de que un asteroide cayera en un lago, no sin antes desperdigar numerosos fragmentos por toda el área.

Más de 1.000 personas resultaron heridas tras la caída de este objeto de cerca de 19 metros de ancho y una masa de 10.000 toneladas

Y en ese momento, un científico explicó que aunque los minerales en el fragmento de roca no tuvieran mayor interés para los científicos, son objetos aún muy valorados por los investigadores y coleccionistas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué no hubo huracanes en el Atlántico durante agosto por primera vez en 25 años

El primer huracán de la temporada, Danielle, apenas se formó en septiembre, algo inusual para estos fenómenos metereológicos.
7 de septiembre, 2022
Comparte

Agosto es temporada de huracanes en el Atlántico.

A lo largo de los últimos años algunos de los huracanes más devastadores han llegado durante este mes: Katrina, entre el 23 y el 25 de agosto de 2005, o Andrew, entre el 16 y el 28 de agosto de 1992, entre otros.

Sin embargo, se acabó el mes, y según los registros meteorológicos, durante este lapso de tiempo no se nombró a ningún huracán y solo tres tormentas llegaron a recibir un nombre.

Es algo que para los expertos es inusual: es la primera vez que ocurre desde 1997.

Y es mucho más inesperado después de que 2021 fuera un año récord en formación de huracanes (en una semana se registraron cuatro de estas tomentas al mismo tiempo).

Todo esto contrasta con lo que los observatorios meteorológicos habían previsto: que la temporada de huracanes sería muy similar a la del año anterior.

Para Jim Dale, meteorólogo de British Weather Services, la razón técnica para que esto haya ocurrido tiene que ver con una combinación de factores: aire seco y estable, con presencia de polvo del desierto del Sahara que evita la formación de tormentas, y vientos hostiles que han suprimido la generación de huracanes.

Agosto.

Getty Images
Huracanes que causaron serios destrozos como Katrina o Andrew ocurrieron en el mes de agosto.

“Sin embargo, no hay una explicación contundente de por qué el primer huracán de la temporada, que comenzó el 1 de junio, apareció recién en septiembre. Hay una especie de caos, que hace que en 2021 tengamos cinco fenómenos meteorológicos al mismo tiempo y este año, en más de un mes, no hayamos visto uno de consideración”, le dijo Dale a BBC Mundo.

Para Dale queda claro que el cambio climático tiene relación con este tipo de comportamientos del clima, pero no es la única explicación.

“Hay que tener algo claro: no hay una sola respuesta a este fenómeno. Lo que vemos aquí es la suma de muchos factores que coinciden en este momento. Pero tengamos muy claro que la temporada no ha terminado”, señala el meteorólogo.

El primer huracán: también inusual

Tras finalizar agosto, entonces, comenzaron a aparecer los huracanes. Al primero de la temporada se le denominó Danielle.

Pero Danielle también ha sido inusual: es el más tardío primer huracán de la temporada en el Atlántico desde 2013.

Además, “se forma en la latitud 38 norte, un lugar poco usual para estos fenómenos”, señala Dale.

Y agrega que para que los huracanes ganen potencia es necesario el impulso de una corriente cálida.

“Esto sí es una evidencia de cómo el cambio climático está afectando la presencia de estos fenómenos. Cada vez más al norte se pueden encontrar corrientes calientes, que seguirán impulsando la aparición de huracanes en esta región del planeta”, agrega.

Por otra parte, Michael Lowry, especialista en huracanes de WPLG, afiliada de Miami TV, escribió en su cuenta de Twitter que la temperatura de la superficie del mar cerca de donde se formó Danielle superó los 80 grados Fahrenheit (26ºC) por primera vez desde que se llevan registros satélitales.

“Con esa temperatura, están compitiendo con las aguas cálidas del Caribe”, agrega Lowry.

Sin embargo, tanto Dale como otros expertos señalan que este comienzo “lento” de la temporada no significa que no habrá huracanes que puedan causar serios destrozos.

“Estamos viendo una temporada por debajo del promedio, pero no podemos olvidar que las predicciones señalan que esta sería una temporada por encima del promedio y todavía falta ver cómo va a terminar“, dijo Dale.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=qJW_CoGVKDk

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.