México: ¿por qué mueren tantos bebés en el principal hospital de Sinaloa?
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México: ¿por qué mueren tantos bebés en el principal hospital de Sinaloa?

Padres de las víctimas dicen que los casos se deben a una bacteria debido a la poca atención y a la falta de higiene; las autoridades discuten las cifras.
Cuartoscuro
Por Juan Paullier de BBC Mundo
16 de noviembre, 2015
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Padres de las víctimas aseguraron a BBC Mundo que en un encuentro con autoridades les reconocieron que investigan 84 casos. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Padres de las víctimas aseguraron a BBC Mundo que en un encuentro con autoridades les reconocieron que investigan 84 casos. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Embarazada de 35 semanas, Iracema García Verdugo, de 35 años, debió ser operada de urgencia afectada por una preeclampsia. Su hijo, David Enrique, nació el 30 de agosto en el estado mexicano de Sinaloa y murió a los cuatro días.

El padre, Francisco Cortez Mora, apenas lo vio el primer día por menos de dos minutos, su mujer ni eso. Lo escuchó llorar y nada más.

Sin darles mayores explicaciones, el pediatra les dijo que había nacido con una infección y se lo llevaron al área de “cuneros”.

Con el correr de las horas, comenzó a mejorar y el bebé podía respirar sin la asistencia de un respirador artificial hasta que el 3 de septiembre falleció.

La muerte de David Enrique no parece un caso aislado. Al instituto de seguridad social más grande de América Latina se le mueren bebés y no hay explicación.

La cantidad ni siquiera está clara. Pero de acuerdo a denuncias de los padres, al menos 20 bebés han fallecido en los últimos meses de forma sospechosa en el principal hospital público del estado de Sinaloa, en el noroeste de México.

Aseguran que fallecieron a causa de la bacteria Klebsiella pneumoniae aunque los certificados de defunción que recibieron en el hospital incluyen como principal motivo el “choque séptico”.

El Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), responsable del Hospital Regional Número Uno, en la capital estatal Culiacán, públicamente no acepta esa cifra sino que habla de tres fallecimientos.

Sin embargo, padres de las víctimas aseguraron a BBC Mundo que en un encuentro con autoridades les reconocieron que investigan 84 casos.

Documentos internos del hospital, publicados por la prensa en Culiacán, dan cuenta de 52 neonatos fallecidos entre enero y septiembre.

Existen 23 denuncias en la vía penal presentadas contra el centro de salud ante la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) por parte de 19 padres que demandan saber cómo y por qué murieron sus hijos.

La PGR no respondió una solicitud de entrevista realizada por BBC Mundo y el IMSS, tanto en Sinaloa como en su sede central en Ciudad de México, tampoco aceptó un pedido para conocer la versión de las autoridades.

El IMSS aseguró la semana pasada a BBC Mundo que la postura oficial era la expresada en una conferencia de prensa que funcionarios del instituto dieron el 21 de septiembre en Culiacán.

Era entonces un momento álgido de la crisis. Trece bebés fallecieron entre el 10 y el 30 de septiembre, aseguran los padres.

Para ese entonces al hospital había llegado un grupo de especialistas para intentar dar con las causas de lo ocurrido y una investigación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ya estaba en marcha.

Los resultados de ese estudio, BBC Mundo pudo saber, ya fueron enviados al IMSS, la PGR y la Secretaría de Salud pero aún no han sido divulgados públicamente.

El viernes 13, el delegado de la PGR en Sinaloa, Jesús Rodríguez Prado informó que la fiscalía citará a declarar a 226 empleados (136 enfermeras y 90 médicos) del IMSS.

“En la reunión que se tuvo con los padres y madres de los recién nacidos hemos dado cuenta con precisión del número de servidores públicos, tanto médicos, especialistas, como personal de enfermería que será llamado a comparecer”, aseguró el funcionario.

“Nos comprometimos a impartir justicia”, añadió.

“Fallo en los protocolos de seguridad”

Justicia es lo que buscan los padres. Justicia es lo que decía un cartel que adornaba un altar que armaron a fines del mes pasado en la puerta del hospital en el marco de una protesta para alertar sobre la situación.

“Aunque el IMSS abiertame nunca le reconoció a los familiares que hubo un fallo en los protocolos de seguridad, internamente lo reconoció”, le dice a BBC Mundo la doctora Tere Guerra, presidenta de la organización Mujeres Activas Sinaloenses y representante legal de las familias.

“Tan lo reconoció –continúa– que tuvo que evacuar las áreas donde murieron los bebés”.

Esa zona de “cuneros” del hospital estuvo cerrada durante dos semanasmientras las autoridades investigaban.

Uno de los encargados de la pesquisa era el pediatra José de Jesús Arriaga, titular de Prestaciones Médicas del IMSS.

En una reunión que tuvo lugar a comienzos de mes en Ciudad de México entre Arriaga y otras autoridades con los padres, este funcionario pidió “disculpas” a los padres, según contó a BBC Mundo Guerra.

“El doctor Arriaga nos dijo que tenían abiertas 84 investigaciones por sepsis, que no todas habían desencadenado en muertes”, explicó la abogada de las familias.

Guerra aseguró que otros padres no se atreven a presentar sus denuncias por temor a represalias cuando en el futuro deban volver a utilizar los servicios del IMSS.

“(Las autoridades) están tratando de evadir su responsabilidad y lo que queremos es que el instituto no evada su responsabilidad”, apuntó.

Los padres, al menos algunos de ellos, confían en que la verdad de lo ocurrido está cerca.

“Están escondiendo algo”

Cortez Mora asegura que los médicos le dijeron que no sabían por qué había fallecido y le entregaron un acta de defunción que se limitaba a decir que la causa había sido un “choque séptico”.

La dirección del hospital no le dio una respuesta y tuvo que venir a Ciudad de México, a una reunión con las autoridades del Instituto Mexicano de Seguridad Social, para intentar encontrar una explicación.

Al contar su caso cuando un grupo de padres compareció ante el Senado a comienzos de meses, no pudo contener las lágrimas.

En una conversación telefónica con BBC Mundo, vuelve a llorar.

“Estamos seguros de que están escondiendo algo, que hubo negligencia, una contaminación y que no tomaron las medidas adecuadas. Es una muerte ocasionada por el Estado, ha estado omiso para aportar las pruebas para solucionar el caso”, dice.

Cortez Mora piensa recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que las autoridades divulguen la información que, asegura, están reteniendo.

Cortez Mora es uno de los Diez padres pidieron a la fiscalía que se realicen las correspondientes exhumaciones (se espera que se lleven a cabo esta semana) para mediante autopsias poder determinar cómo murieron sus hijos.

“Se me acabó el mundo”

Con 26 años, Verónica Gastélum Muñoz, esperaba su primer hijo.

Había tenido un embarazo normal hasta que el último fin de semana de agosto, con 34 semanas, notó algo inusual.

Gael Emiliano se movía poco y decidió ir al hospital. A llegar, le dijeron que debía hacerse una césarea de forma urgente.

Nació un 29 de agosto con problemas pulmonares y quedó internado pero su evolución fue buena durante la primera semana.

Una tarde, tras salir a almorzar, Gastélum Muñoz fue a ver a su hijo y los médicos le dijeron que tenía un color extraño, y que un análisis había determinado que el bebé tenía sepsis.

Empeoró y lo quisieron trasladar al área de terapia intensiva pero estaba repleta por lo que debió permanecer en la zona de “cuneros”.

Gastélum Muñoz se queja de que por las noches apenas había un pediatra para atender a cinco bebés en estado grave y 30 recién nacidos.

“Siento que empeoró porque no tuvo la atención que merecía. Debajo de su cuna siempre había un bote de basura”, cuenta Gastélum Muñoz a BBC Mundo.

El bebé sufrió dos infartos el 8 de septiembre, otro más al día siguiente y murió: “Se me acabó el mundo, no lo podía creer”.

Falleció, de acuerdo con el acta de defunción, por “choque séptico y sepsis severa”.

Su madre cree que hubo algo más: “No es justo, esto no fue obra del Señor, esto fue un error humano, por falta de atención, por falta de insumos, por falta de limpieza, la institución era un asco, es todavía”.

Con el correr de los días, empezaron a divulgarse casos similares en la prensa y pensó que era necesario alzar la voz y presentar una demanda.

“Era nuestro primer hijo, era, porque por culpa del IMSS no es, ha sido muy difícil”.

“¿Por qué no nos dan los resultados de la investigación? ¿qué están escondiendo? Creo que quieren tomar tiempo, y más tiempo y más tiempo, y lamentablemente las autoridades se los están dando”, se lamenta.

“Me da mucha impotencia”

“Me da mucha tristeza y mucha impotencia todo lo que está ocurriendo. No sé qué estén tratando de hacer, no sé qué estén tratando de esconder”, le dice a BBC Mundo Vielca Hernández López.

Asegura que las condiciones de higiene y salubridad del centro de salud estaban lejos de ser las ideales.

“Batallábamos mucho por la limpieza, no nos proporcionaban batas, durábamos una semana con la misma bata para entrar al área de cuidados intensivos para ver a los bebés”, explica.

“Las enfermeras también batallaban mucho, a ellas mismas tampoco les llega el material, batas, guantes”.

Residente de Guamúchil, unos 100 kilómetros al norte de Culiacán, viajó a la capital estatal para tener a sus gemelas que nacieron de forma prematura en enero.

María Fernanda apenas pesó 620 gramos y murió a los nueve días, el 25 de enero.

María Alexandra, quien al nacer tuvo un peso de 740 gramos, pasó internada en una cuna térmica ante la falta de incubadoras, pero aun así logró resistir hasta el 14 de mayo.

Para ese entonces había alcanzado 1,7 kilos aunque llevaba un mes y medio luchando contra una bacteria. Se trataba de kleptiella, le confesó una doctora a Hernández López.

Sin embargo, el acta de defunción no la menciona sino que habla de “insuficiencia respiratoria, renal, sepsis temprana y tardía, prematurez extrema”.

“Ha sido muy difícil esperarlas con tanta ilusión –dice– esperamos que en un futuro podamos embazarnos y que esta vez sea todo diferente. Es por eso que mi esposo y yo decidimos demandar al IMSS, porque el día de mañana me vuelvo a embarazar y yo tengo esperanzas de que el IMSS cambie”.

“El hecho de que sean prematuros no significa que se tengan que infectar”, se queja.

La defensa de las autoridades

Ése ha sido, precisamente, uno de los argumentos de las autoridades sanitarias a la hora de intentar explicar lo ocurrido.

En esa conferencia de prensa ofrecida en Culiacán el 21 de septiembre, las autoridades dieron cuenta de tres fallecimientos y que se analizaba la situación de 16 pacientes.

El doctor Arriaga hizo hincapié en que se trata de un hospital que atiende “casos complejos”.

“Es importante que tengamos la idea de que los niños que ameritan atención se caracterizan por o tener bajo peso, o ser prematuros, o tener alguna complicación de insuficiencia respiratoria o alguna malformación en el intestino, que hace que requieran un cuidado especial”, señaló el pediatra.

“La investigación de un fenómeno de este tipo es una investigación muy minuciosa que requiere mucho tiempo”, dijo por su parte Gustavo Sánchez Huerta, pediatra infectólogo y director médico del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional La Raza.

“Las bacterias están en todos lados y las unidades de cuidados intensivos no son la excepción (…) ni en la mejor terapia intensiva del mundo podemos evitar las infecciones”, añadió.

Dos días después, en una entrevista, el director del seguro social, José Antonio González Anaya, señaló: “Ocurrió una situación de comportamiento anormal la semana pasada en el hospital y esto detonó en un protocolo de investigación”.

El funcionario informó del fallecimiento de dos bebés con esta bacteria pero aseguró que eran prematuros y tenían otros problemas.

“Ni siquiera podemos decir que ésta (la bacteria) haya sido la causa del lamentable fallecimiento”, explicó.

El IMSS ya estuvo bajo la lupa este año cuando dos bebés fallecieron y 29 resultaron infectados tras la aplicación de una vacuna en una clínica dependiente de este organismo en el estado de Chiapas.

Ante el Senado, González Anaya, en una comparencia días atrás no relacionada con este incidente, admitió que existen problemas internos en la institución.

Unos 70 millones de mexicanos dependen en materia de salud del IMSS, un organismo que, reconoció González Anaya, tiene un déficit de unos 25.000 millones de pesos (casi US$1.500 millones).

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Getty Images

El punto débil del COVID que encontró una científica mexicana (y cómo puede servir para neutralizarlo)

La física mexicana Mónica Olvera de la Cruz detectó con su equipo de científicos que el nuevo coronavirus tiene un componente que puede ser bloqueado para evitar su transmisión al cuerpo humano.
Getty Images
18 de agosto, 2020
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Como especialista en física enfocada en la ciencia de los materiales, la doctora mexicana Mónica Olvera trabajaba en sus propios desarrollos tecnológicos hasta que la pandemia de COVID-19 cambió las cosas.

Un familiar suyo enfermó de gravedad en México, lo cual llevó a la científica a enfocar sus estudios en entender cómo el virus SARS-CoV-2 interactúa con el cuerpo humano a un nivel físico-biológico.

“Yo no tenía nada qué ver con medicina. Yo soy científica en ciencia de materiales. Pero a la hora de ver este problema tan fuerte, entramos en acción”, dice a BBC Mundo la especialista.

Su equipo en la Universidad Northwestern (Estados Unidos) analizó las diferencias entre el coronavirus que causó la epidemia SARS de 2003 y el causante de la enfermedad COVID-19.

Y encontró un punto débil con el que se le puede atacar.

“Estamos bloqueando el virus”, señala al explicar cómo su experimento a nivel molecular ha reducido de manera inicial en 30% la conexión del patógeno con los receptores humanos.

Una ilustración del SARS-CoV-2 atacando una célula

Getty Images
Las espigas (amarillas) del coronavirus se conectan a las células AC2 (en turquesa) del cuerpo. Si se impidiera eso, se neutralizaría.

“Antes de entrar el virus (en el cuerpo), sí podemos atacarlo para que ya no tenga tanta energía de atracción, que no sea capaz de infectar. Y si entra, que esté bloqueado el sitio”, explica la científica.

“Es otra manera de curar. Esto no son anticuerpos , los cuales tienen el problema de que pueden hacer resistente al virus. Hay muchos casos en los que los virus se vuelven resistentes a los anticuerpos”, añade.

En tres meses Olvera espera diseñar un polímero -un compuesto químico- que triplique la efectividad del bloqueo y que esto se convierta en una forma de proteger al cuerpo de un virus tan contagioso como el SARS-CoV-2.

¿Cuál fue el hallazgo?

El SARS-CoV-2 ingresa al cuerpo a través de sus proteínas S, que hacen contacto con la enzima convertidora de angiotensina (AC2) de las células humanas.

Las células AC2 también están presentes en el corazón, en el estómago, en el riñón, “por eso cuando uno se infecta (con el virus SARS-CoV-2, este) puede dañarlos”, explica Olvera.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo

BBC

Así que en su estudio, hecho en colaboración con el doctor Baofu Qiao, detectó que el SARS-CoV-2 tiene conexiones con cargas positivas en la proteína espiga (o spike) de su corona que pueden ser bloqueadas.

“La energía de atracción entre ese grupo que está en la spike y las células epiteliales era más débil en el primer coronavirus que en el SARS-CoV-2″, explica Olvera.

“Nos dimos cuenta de que si mutábamos los que no estaban en el de 2003, la atracción con el receptor bajaba. Nada más lo mutamos y bajó muchísimo su atracción“, añade.

El trabajo de bloqueo se dio en uno de los tres grupos de la proteína espiga, lo que redujo en un 30% la capacidad del virus para conectarse con el receptor, en este caso las células del cuerpo.

A diferencia de otras investigaciones, Olvera y Qiao detectaron un sitio con carga positiva, llamado sitio de escisión polibásico, a 10 nanómetros (algo sorprendentemente “lejano” de la base, en términos de esas mediciones) en la proteína espiga.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw&t=5s

Así que si se obtiene un polímero que bloquee los tres grupos, como lo están investigando, el resultado podría triplicarse y hacer que el nuevo coronavirus tuviera muy poca oportunidad de atacar al organismo.

“Yo quiero diseñar uno que ataque a todos. Es muy complicado, es un diseño difícil. Pero la idea es crear una protección bajo un diseño que funcione y quede probado en un laboratorio”, señala la científica.

¿Cómo puede adoptarse en la medicina?

El proceso de crear un polímero que actúe contra las espigas del SARS-CoV-2 puede tomar de dos a tres meses.

Una vez creado, habría que elegir un medio de administración. Olvera considera que podría funcionar a través de un aerosol, con las ventajas que eso tiene.

“Los virus son tremendos. Pueden usar las cápsidas de otros virus y el ARN, duplicarse y mutar”, advierte.

Y es que las vacunas en las que trabajan a contrarreloj varios países y organizaciones enfrentan el problema de que los anticuerpos que generen puedan ser inefectivos ante mutaciones del SARS-CoV-2.

“Nosotros queremos crear algo que no sea biológico, que no cree resistencia. Evitar que el virus encuentre otras maneras de salir adelante. Creemos que puede ser una manera de debilitar el virus, diferente a lo que se está haciendo”, añade.

Si las mutaciones mantuvieran los mismos grupos polibásicos para atraer células receptoras del cuerpo, el remedio seguiría funcionando.

El trabajo desde diferentes ángulos de la ciencia, como la física en el caso de Olvera, puede aportar soluciones a un problema que afecta a toda la humanidad.

“Se está haciendo un esfuerzo enorme. Todos estamos de alguna manera relacionados con esto, es un problema mundial y qué mejor que todos los científicos estén trabajando en esto”, dice la científica mexicana.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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