Peña Nieto postula para la Corte al procurador mexiquense que negó fusilamiento en Tlatlaya
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Peña Nieto postula para la Corte al procurador mexiquense que negó fusilamiento en Tlatlaya

Las propuestas presentadas por el presidente mexicano la semana pasada incluyen a cuatro magistrados con una larga trayectoria, pero también a dos personas que son cercanos colaboradores de EPN.
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Por Paris Martínez
16 de noviembre, 2015
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Militares patrullan calles del municipio de Tlatlaya, en el Estado de México. // Foto: Archivo AP.

Militares patrullan calles del municipio de Tlatlaya, en el Estado de México. // Foto: Archivo AP.

La semana pasada, Enrique Peña Nieto presentó seis candidaturas para que el Senado de la República elija a dos nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), lista que incluye a cuatro magistrados con larga trayectoria en el Poder Judicial, así como a dos aspirantes sin experiencia como jueces, pero que han sido cercanos colaboradores del presidente durante los últimos años.

El primero de estos colaboradores que contenderá por una plaza en la Suprema Corte es Alejandro Jamie Gómez Sánchez, quien se desempeñó como subprocurador jurídico en el Estado de México cuando Peña Nieto fue gobernador de esa entidad, y quien se convirtió en consejero jurídico adjunto del gobierno federal cuando Peña llegó a Los Pinos.

Gómez Sánchez fue consejero jurídico de Peña Nieto hasta mayo del año pasado, cuando fue nombrado como procurador de Justicia del Estado de México por el actual mandatario estatal, Eruviel Ávila.

Hasta la fecha, Alejandro Jaime Gómez Sánchez ocupa dicho cargo y, de hecho, en su condición de titular de la PGJEM, él fue el encargado de presentar y defender la primera versión oficial de los hechos ocurridos en Tlatlaya, el 30 de junio de 2014, que dejaron un saldo de 22 civiles muertos en un tiroteo con elementos del Ejército mexicano.

Según esa primera versión oficial, “de las diligencias practicadas por el Ministerio Público del fuero común no se desprende indicio alguno que haga presuponer o que nos haga pensar en la posible ejecución o el posible fusilamiento” de las víctimas, tal como dijo Gómez Sánchez en julio de 2014.

Lo anterior, sin embargo, resultó falso, tal como concluyó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tres meses después, en octubre de 2014, al constatar que al menos 15 de los 22 civiles fallecidos en Tlatlaya fueron fusilados por militares.

La CNDH, además, comprobó que tres mujeres que sobrevivieron a la balacera en Tlatlaya fueron detenidas, torturadas y agredidas sexualmente por elementos de la Procuraduría de Justicia mexiquense, es decir, por la dependencia que encabeza Alejandro Jaime Gómez Sánchez.

El objetivo de la tortura y las agresiones sexuales cometidas por los agentes de la Procuraduría mexiquense, según la propia declaración de las víctimas, es que ocultaran los excesos cometidos por personal militar de los que habían sido testigos. De los siete agentes de la PGJEM implicados en la tortura y agresión sexual, sólo cuatro enfrentan proceso, en libertad y sin haber sido separados de sus puestos.

Aún con estos señalamientos contra la labor de la Procuraduría mexiquense en el caso Tlatlaya, su titular se mantiene hasta la fecha en el cargo y, desde la semana pasada, cuenta con la nominación presidencial a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Caso Elba

El segundo colaborador del gobierno de Peña Nieto propuesto para ocupar una de las dos plazas en la SCJN es Javier Laynez, quien tiene siete meses de experiencia como magistrado del Tribunal Federal de Justicia Fiscal, y siete años como procurador fiscal de la Federación.

En su cargo como procurador fiscal, de hecho, Laynez fue pieza clave en la formulación de las denuncias penales contra la líder magisterial Elba Esther Gordillo por delitos de fraude fiscal, que la mantienen encarcelada desde hace dos años.

El sometimiento penal de Gordillo, cabe recordar, se dio el 26 de febrero de 2013, un día después de que el presidente Peña Nieto promulgara la así denominada “reforma educativa”, que incluyó, entre otros puntos, la aplicación de un nuevo sistema de evaluación magisterial y modificaciones al sistema de promociones laborales dentro de la estructura de educación pública.

Luego de la captura de Gordillo, el presidente Peña Nieto emitió un mensaje en cadena nacional, para asegurar que “se mantiene un diálogo respetuoso y constante con la dirigencia nacional del SNTE”.

Y, efectivamente, la reforma educativa fue aceptada por la nueva dirigencia nacional del SNTE, nombrada tras la captura de Gordillo.

Trece meses después de la investigación contra la lideresa magisterial, Javier Laynez fue nombrado magistrado del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y, ahora, candidato a la Suprema Corte.

Epílogo: los otros

Con estos dos colaboradores del presidente Peña Nieto contenderán, por los dos puestos en la Corte, cuatro magistrados que han desarrollado su carrera profesional en el Poder Judicial, como jueces.

Ellos y ellas son Sara Orea (magistrada de la Primera Sala de Justicia para Adolescentes desde 2008); Norma Lucía Piña (magistrada de Circuito desde 2000); Verónica Judith Sánchez (actualmente magistrada de Distrito, y en el pasado jueza de procesos penales en el DF y magistrada administrativa de Circuito) y Álvaro Castro (magistrado presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje hasta abril pasado).

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Covid: qué ha pasado con la inmunidad de rebaño a 2 años del inicio de la pandemia

La evolución de la pandemia ha mostrado que la inmunidad de rebaño es una meta que parece inalcanzable. ¿Cómo es la realidad que enfrenta el mundo ante la aparición de nuevas variantes y otros factores que complican la lucha contra el virus?
16 de diciembre, 2021
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En 2020, durante los primeros meses de la pandemia, se popularizó un concepto que sonaba esperanzador: la inmunidad de rebaño.

El término se refiere a que cuando una gran parte de la población se vuelve inmune a una enfermedad, en este caso la covid-19, es poco probable que esa enfermedad se siga transmitiendo.

De esa manera, toda la población queda protegida, incluso los que no son inmunes a la enfermedad.

La inmunidad de rebaño se puede lograr luego de que suficiente cantidad de personas hayan tenido la enfermedad y desarrollen anticuerpos, o que gran porcentaje de la población se haya vacunado.

Tras dos años de pandemia, sin embargo, la complejidad del SARS-CoV-2 ha impedido que ocurra alguno de esos dos escenarios.

Según expertos consultados por BBC Mundo, hay varios factores que hacen que sea poco probable que se logre una inmunidad de rebaño contra la covid-19, y que por eso, los esfuerzos deben encaminarse hacia mantener la pandemia bajo control, no necesariamente eliminarla.

El comportamiento de las vacunas y su distribución desigual, y la aparición de nuevas variantes, son algunas de las principales razones que hacen ver la inmunidad de rebaño como una meta poco realista.

Existe, sin embargo, la posibilidad de lograr una “inmunidad de rebaño en la práctica”, que podría ofrecer ciertos niveles de normalidad en la vida diaria.

Más allá de cual sea el escenario futuro, los expertos insisten en que la vacunación y las medidas de cuidado siguen siendo herramientas poderosas para avanzar en la lucha contra la covid-19.

La evolución del virus

En los dos años de pandemia el SARS-CoV-2 ha evolucionado en variantes que, en algunos casos, le han permitido ser más contagioso y ser un poco más resistente al efecto de las vacunas.

El ejemplo más claro es la variante delta, que ha mostrado ser al menos dos veces más transmisible que el virus original.

Y en cuanto a ómicron, los primeros estudios sugieren que parece tener mayor capacidad de escapar la inmunización.

No obstante, las vacunas contra la covid-19 han demostrado ser efectivas para reducir significativamente el riesgo de desarrollar una enfermedad grave o morir.

Las personas vacunadas, sin embargo, pueden contagiarse y contagiar a otros, aunque en menor medida que los no vacunados.

Eso es un primer factor de complicación.

“Con las vacunas que tenemos, aunque reduzcan la transmisión, el concepto de inmunidad de rebaño no tiene sentido“, le dice a BBC Mundo Salvador Peiró, médico especialista en salud pública e investigador en farmacoepidemiología de FISABIO, una fundación de investigación biomédica dependiente de la Generalitat Valenciana, en España.

Y añade que con las tasas de transmisión que se están viendo con ómicron probablemente tenga aún menos sentido.

Entonces, aunque las vacunas salven vidas, no pueden evitar que el virus siga avanzando.

Personas

Getty

Y el hecho de que el virus siga circulando genera una segunda complicación, y es que mientras el virus se siga transmitiendo, existe la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes que sean más contagiosas, produzcan síntomas más severos o evadan el efecto de las vacunas.

“Cualquier parte con grandes números de infecciones, ya sea en vacunados o no vacunados, es una potencial fuente de nuevas variantes“, le dice a BBC Mundo Caroline Colijn, investigadora en epidemiología y evolución de patógenos en la Universidad Simon Fraser en Vancouver, Canadá.

Y Colijn añade otro elemento, y es que el SARS-CoV-2 también contagia a los animales, con lo cual otras especies pueden actuar como una “reserva” del virus desde la cual puede volver a introducirse en los humanos.

Gente

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Protección menguante

Un tercer factor es que la inmunidad que logra una persona luego de vacunarse o tras recuperarse de la covid-19 puede disminuir con el tiempo, como lo indican los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Según Shabir A. Madhi, decano de la facultad de Ciencias de la Salud y profesor de vacunación en la Universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, la respuesta inmunitaria tras la infección o la vacuna dura aproximadamente entre seis a nueve meses.

Pero eso puede cambiar frente a la aparición de nuevas variantes, por lo que ya se están aplicando dosis de refuerzo que aumentan y fortalecen los anticuerpos tras varios meses de haber recibido la vacuna o haber padecido la enfermedad.

Vacunación desigual

Un cuarto factor es la distribución inequitativa de las vacunas.

En países como Estados Unidos y Reino Unido, cerca del 70% de la población ya está vacunada con dos dosis.

Pero a nivel mundial, poco más de la mitad de la población ha recibido al menos una dosis.

Y en los países de más bajos ingresos solo el 6,3% ha recibido una dosis, según datos de Our World in Data.

Eso hace que en muchas partes del mundo aumente el riesgo de que el virus se siga propagando y que surjan nuevas variantes potencialmente peligrosas.

“No vamos a ganar esto vacunando a los países ricos cada 6 meses”, dice Colijn.

“Es de extrema importancia tener una mirada global y asegurarse de que las vacunas estén disponibles y se usen en todas partes del mundo”.

En esencia, de nada sirve que un país esté completamente protegido mientras otras regiones del mundo sigan siendo vulnerables, porque el virus no conoce fronteras.

Utopía

“La inmunidad de rebaño para covid-19 es una utopía”, le dice a BBC Mundo el doctor Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y vocero de la comisión de dicho centro para temas relacionados con el coronavirus.

mujer

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Según Rodríguez, la inmunidad de rebaño aplica muy bien para grupos pequeños o delimitados.

“El problema con el covid es que tiene presencia en todos los grupos de edad, en todas las poblaciones, en todos lados, todo el tiempo”, dice el experto.

“Es prácticamente imposible lograr la inmunidad de rebaño con el covid”.

Rodríguez indica que quizás a lo que se puede aspirar es lograr la inmunidad en ciertos grupos, como las personas mayores de 60 años o que tengan alguna condición que las haga más vulnerables ante el virus.

¿Cuál es la salida?

Según los expertos consultados por BBC Mundo, en vez de aspirar a suprimir el virus por completo, los esfuerzos deben encaminarse a acostumbrarnos a vivir con el virus, pero sin que represente una grave amenaza para la humanidad.

La meta es que se vuelva un virus endémico, es decir, que sigue circulando entre la población pero a un nivel manejable.

Llegar a ese punto es a lo que Peiró llama “tener un control funcional de la pandemia”.

“No se trata de eliminar todos los casos, lo que esperamos es tener una situación inmunitaria con muy pocos casos graves“, dice el experto.

“No es que la gente no se infecte, es que no se nos llenen los hospitales de casos graves”.

Peiró sostiene que la idea es que la covid se parezca cada vez más a un resfriado.

“El éxito de la pandemia es ver a los hospitales vacíos de casos de covid”, dice.

Inmunidad en la práctica

Colijn sostiene que es poco probable lograr una inmunidad de rebaño, pero que sí es posible lograr una “inmunidad de rebaño en la práctica”.

oficina

Getty

Eso significa que si se aplican las vacunas de manera masiva y equitativa se pueden lograr niveles casi normales de actividad, sin necesidad de medidas más radicales como los confinamientos.

“Tenemos que pensar en qué medidas estamos dispuestos a mantener por siempre, quizás algunas de esas medidas son el uso de mascarillas, o los tests rápidos”; dice la experta.

“Dejar de ver a nuestros amigos o familiares probablemente no sea una de esas medidas, no podemos hacer eso por siempre”.

Para lograr esa “inmunidad de rebaño en la práctica” y el “control funcional de la pandemia”, los expertos coinciden en que es importante priorizar a los grupos más vulnerables en las campañas de vacunación.

test de covid

Getty

La idea es lograr que la mayor cantidad de gente esté protegida contra la enfermedad grave.

“Las vacunas han logrado que podamos combatir la pandemia casi sin restricciones“, dice Peiró.

“En otras circunstancias estaríamos todos encerrados, con más muertos y más hospitalizados, pero hemos tratado a delta con todo abierto, esto es gracias a las vacunas”.

Ese escenario, en el que la combinación de la vacunación masiva e igualitaria, junto con medidas de cuidado se parece más a la etapa en la que estamos entrando.

“Estamos en una etapa de transición, pasando de una etapa de emergencia para luego estar en una etapa de endemia, que es cuando ya el virus va a estar circulando de forma más regular”, dice Rodríguez.

“No hay que asustarse, tenemos que aprender a vivir con el virus”, concluye el experto.


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