Qué significa la "desobediencia" de Cataluña en su búsqueda de independencia de España
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Qué significa la "desobediencia" de Cataluña en su búsqueda de independencia de España

Una línea que no habían cruzado los partidos independentistas de Cataluña era la Constitución y las leyes; hasta ahora.
AP
Por BBCMundo
10 de noviembre, 2015
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Manifestación a favor de la independencia de Cataluña

Una línea que no habían cruzado los partidos independentistas de Cataluña era la Constitución y las leyes; hasta ahora.

El parlamento de Cataluña aprobó el lunes no sólo el inicio del camino hacia la independencia de España sino que adelantó que lo hace en “desobediencia” de las instituciones del Estado.

Es decir, el parlamento catalán advirtió que el proceso no se supeditará “a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional, al que considera deslegitimado y sin competencia”.

Y también instó al futuro gobierno catalán “a cumplir exclusivamente” las normas o mandatos emanados de esa cámara, a fin de blindar el proceso frente a las actuaciones de las instituciones de ese “Estado español”, del que quiere independizarse.

El gobierno español ya anunció que impugnará la medida ante el Tribunal Constitucional y se espera que éste ordene la suspensión cautelar de la declaración independentista automáticamente.

El presidente Mariano Rajoy fue además enfático al afirmar que estaba dispuesto a utilizar “todos los medios que el estado de derecho ha puesto a disposición de la democracia” para mantener la unidad de España.

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy prometió que Cataluña no se separará de España.

Las declaraciones de lado y lado sugieren que podríamos estar asistiendo al choque de una fuerza irresistible contra un objeto inamovible.

Pero, ¿qué se viene ahora? ¿Y qué significa esta retórica en términos prácticos?

Es difícil saberlo a ciencia cierta, pues España y Cataluña están adentrándose en aguas inexploradas. Pero BBC Mundo le presenta aquí los escenarios más probables.

Responde Madrid: recurso de inconstitucionalidad

La primera movida del presidente Rajoy fue solicitarle al Consejo de Estado que revisara la resolución catalana, como primer paso para la introducción de un recurso por inconstitucionalidad.

Y es que dado que la Constitución española establece claramente la indivisibilidad de España, la previsible conclusión del consejo fortalecería el recurso, que se espera sea introducido el miércoles.

La medida, una vez admitida a trámite por el TC, debería generar automáticamente una orden de suspensión temporal de la resolución independentista, pues el artículo 161.2 de la Constitución prevé la suspensión automática de las normas autonómicas cuando estas son impugnadas por el gobierno central.

Esta suspensión, que aplicaría por un periodo de cinco meses, prorrogables, pondría la pelota de regreso en el campo catalán.

Mueve Barcelona: tres leyes

Una vez comunicada la suspensión cautelar, el parlamento catalán debería en principio suspender la aplicación de la declaración de independencia mientras el TC se pronuncia sobre el fondo del caso y abstenerse de tramitar esas leyes.

Pero las bases para la desobediencia fueron consignadas en la misma declaración, por lo que nada sugiere que los legisladores catalanes acatarán la orden del Constitucional. Y el camino para profundizar la ruptura con Madrid también está claramente delineado en la proclama.

Los parlamentarios independentistas catalanes celebran la votación.
La moción de la declaración de independencia fue apoyada por 72 de los 135 diputados del parlamento catalán.

Por un lado, llama a iniciar el trámite de las leyes llamadas a sentar las bases de un futuro estado independiente: la ley de proceso constituyente, una de seguridad social y otra de hacienda pública.

Y en un anexo la declaración independentista también llama a aplicar algunas piezas legislativas ya aprobadas por el parlamento catalán pero bloqueadas por el gobierno central, así como a desconocer varias leyes estatales.

“Este es el primer paso. Me gustaría que fuera el último”, dijo el presidente Rajoy al momento de anunciar su intención de recurrir por inconstitucionalidad en los tribunales.

Pero su deseo parece poco probable. Y si los independentistas catalanes siguen adelante con su hoja de ruta, le corresponderá a Madrid hacer la siguiente jugada.

“El peso de la ley”: ¿hasta dónde?

Las opciones del gobierno central frente a unas autoridades autonómicas en posición de desobediencia, dentro del actual ordenamiento, son varias.

“Utilizaremos sólo el estado de derecho, pero todo el Estado de derecho; sólo la ley, pero toda la ley; sólo la democracia, pero toda la fuerza de la democracia”, advirtió el lunes Rajoy. Pero no quiso develar completamente su mano.

Y por eso, por el momento, solamente se puede especular sobre hasta dónde estará dispuesto a llegar el gobierno en Madrid, máxime cuando falta poco más de un mes para que se celebren elecciones generales.

Una primera medida legal sería la interpelación de la presidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell, que eventualmente también podría ser sancionada con multas e incluso con la separación de su cargo.

Pero su potencial inhabilitación, así como la de otros parlamentarios “rebeldes” y el propio presidente del gobierno autonómico, podría terminar siendo mucho más fácil en la teoría que en la práctica.

En ese caso Madrid tendría que decidir si abrir una causa penal por desobediencia e incluso por sedición, en caso de producirse protestas callejeras.

Aunque también podría optar por presionar económicamente a las autoridades autonómicas, interviniendo por ejemplo la tesorería de la Generalitat de Catalunya(gobierno) al amparo del artículo 155 de la Constitución que faculta al gobierno a adoptar “las medidas necesarias para obligar […] al cumplimiento forzoso” de la Constitución y de las leyes.

Estas medidas incluyen la posible declaratoria de un estado de excepción o de sitio y el despliegue de la fuerza pública, pero este es claramente un último recurso.

La solución final: ¿negociada?

Efectivamente, en una España en la que todavía sigue fresco el recuerdo de la Guerra Civil de 1936 que llevó al poder al general Francisco Franco, el uso de la fuerza seguramente querrá ser evitada tanto por Madrid como por Barcelona.

Y aunque los llamados a una posible solución negociada seguramente tendrán que esperar a las elecciones generales (20 de diciembre) ambas partes muy probablemente intentarán no cerrar antes y definitivamente las puertas al diálogo.

En su proclama, los independentistas se declaran dispuestos a iniciar negociaciones, si bien especifican que sería “para hacer efectivo el mandato democrático de creación de un Estado catalán independiente en forma de república”.

Pero eso no necesariamente cierra completamente la puerta al referendo que habían venido demandando antes de la declaración unilateral de independencia y que Madrid les había negado.

Y con los resultados de las últimas elecciones sugiriendo una Cataluña dividida frente a la idea de la independencia –los independentistas obtuvieron la mayoría de escaños, pero solo el 47% de los votos totales– un nuevo gobierno español podría estar dispuesto a correr el riesgo de dejar que sean las urnas las que hablen, como ya prometió el partido de izquierda Podemos.

Para mientras, sin embargo, España enfrenta una nueva crisis. Y navega por aguas inexploradas.

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Reuters

Qué son los adyuvantes y por qué son tan importantes como la vacuna contra la COVID

El desarrollo de la vacuna contra el coronavirus no solo implica la obtención de una fórmula antígena efectiva, también se requieren elementos como los adyuvantes, sin los cuales sería reducida su efectividad.
Reuters
12 de agosto, 2020
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Así como no es lo mismo escuchar música en el celular que en los altavoces del auto, las vacunas sin adyuvantes no tienen el mismo efecto.

Se trata de substancias que, al unirse a la fórmula de las vacunas, tienen la capacidad de incrementar la respuesta del organismo humano al ser inoculado.

“Es un amplificador”, explica la doctora María Elena Bottazi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“El adyuvante hace que (la vacuna) llegue a más lugares dentro del cuerpo y que obviamente atraiga a diferentes componentes del cuerpo humano y así eventualmente se activen las diferentes células inmunológicas”, añade.

De ahí que, como en otros casos, son un elemento importante para el desarrollo de las vacunas para tratar el covid-19, que ya ha dejado más de 700.000 muertos y 20 millones de contagios en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t

Vladimir Putin anunció este martes que Rusia ya tiene una aprobada y registrada contra el coronavirus, la Sputnick V, y otros países avanzan a contrarreloj para crear las suyas.

Más de 160 estudios preclínicos están en marcha, pero menos de 10 en una fase avanzada hasta inicios de agosto, según la Organización Mundial de la Salud.

Las investigaciones médicas y las farmacéuticas que participan se enfrentan a un problema: el desarrollo de adyuvantes no ha sido tan prolífico en la industria mundial en los últimos años.

Y la falta de estas sustancias dificultaría que la vacuna pueda ser producida de forma masiva.

“Así como hemos escuchado mucho que tenemos que generar miles de millones de dosis de la vacuna, también tenemos que producir miles de millones de dosis de cada uno de los componentes. No solo es producir las proteínas, sino también con qué se van a combinar”, explica Bottazi.

Una mujer en un laboratorio médico

Reuters
Además de los antígenos, las vacunas llevan otros componentes químicos que deben ser producidos.

La escasez de adyuvantes y otros elementos, desde las ampolletas hasta los birreactores, “puede retrasar las vacunas”, advirtieron desde mayo los especialistas Susan Athey, Michael Kremer, Christopher Snyder y Alex Tabarrok en una carta publicada en el diario The New York Times.

La vacuna en el cuerpo

Las vacunas están compuestas por tres elementos básicos: el antígeno, los adyuvantes y los preservantes.

Una vez que la dosis ingresa al cuerpo, causa una reacción del sistema inmunitario, que intenta proteger al resto del cuerpo enviando glóbulos blancos que producen anticuerpos para contener la infección.

Así, cuando un virus intenta de nuevo ingresar por cuenta propia al organismo, los anticuerpos saben cómo actuar en su contra y eliminarlo.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

En este proceso los adyuvantes tienen dos propósitos, “amplificar la señal y al mismo tiempo guiar la para que atraiga la respuesta correcta, a las células correctas”, señala Bottazi.

“Si no se quiere que la vacuna se disemine muy rápido, sino que llegue a las células que la necesiten, entonces se necesita tiempo y eso es lo que llamamos el efecto depot, que se deposita en un lugar y da tiempo a que se disemine la información”, añade.

Los adyuvantes por sí mismos no tienen ningún efecto; es decir, son inertes.

“Es como si se tiene un parlante pero no se le pone música. Se acoplan a lo que se quiera diseminar, en este caso el componente específico de la vacuna”, explica la especialista.

Una vacuna contra el coronavirus es probable que tenga menos efecto en las personas mayores, porque sus sistemas inmunológicos no responden tan bien a la inmunización.

Así se en la vacuna contra la gripe.

Es posible superarlo administrando múltiples dosis, pero otra solución es usar adyuvantes que estimulan el sistema inmunológico.

Los problemas que se avecinan

Durante prácticamente todo el siglo XX hubo un adyuvante que se empleó prácticamente en todas las implementaciones de vacunas: las sales de aluminio, también conocidas como alumbre).

Sigue siendo el adyuvante más conocido y uno de los más fabricados hasta la fecha.

La vacuna Pandemrix y su adjuvante

Reuters
Las dosis de las vacunas para la pandemia del virus H1N1 (en la foto Pandemrix) estaban acompañadas con un adyuvante.

A finales de la década de 1990 fue que las farmacéuticas empezaron a desarrollar otras alternativas.

Como ocurrió con otros medicamentos patentados, esos adyuvantes fueron asegurados en registros de propiedad privada.

“Al ser de propiedad intelectual privada, no se sabe mucho sobre qué son exactamente, tienen una formulación que no es genérica y no conocemos su costo“, señala Botazzi como uno de los problemas de la actual carrera por la vacuna del covid-19.

“Si los adyuvantes son experimentales, de propiedad intelectual privada o de alto costo, va a ser difícil que sean accesibles para los países de bajos recursos“, añade.

Además, si se desarollan adyuvantes nuevos, estos deberán ser probados y certificados por las autoridades médicas, un inconveniente en una situación que exige urgencia, como la pandemia actual.

Eduardo Ortega-Barria, vicepresidente y director de investigación clínica para Latinoamérica de la firma británica GSK -uno de los mayores fabricantes de adyuvantes del mundo- explica el que el tiempo usualpara obtener una vacuna es de 10 años.

“En la historia la que más rápido se ha licenciado es la vacuna contra las paperas, que se demoró cerca de cinco años, pero con el coronavirus estamos intentando hacerlo entre 12 y 18 meses“, le dijo a la agencia EFE.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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