Un nuevo sistema de cámaras especializadas aplicará multas de tránsito en lugar de los policías
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Un nuevo sistema de cámaras especializadas aplicará multas de tránsito en lugar de los policías

¿Un policía te multó arbitrariamente? El GDF cree poder acabar con estas malas prácticas encargando a la tecnología la imposición de sanciones de tránsito.
Cuartoscuro
Por Jennifer Alcocer Miranda /Máspormás
17 de noviembre, 2015
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

Imagina una ciudad donde las multas por violar el reglamento de tránsito no las impongan policías, sino cámaras especializadas en detectar infracciones como no usar el cinturón de seguridad o hablar por teléfono mientras conduces. Tal es la apuesta del Gobierno del DF (GDF).

La entrada en vigor del nuevo reglamento, el 15 de diciembre, marcará el inicio de la era tecnológica de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSPDF), dice su subdirector de Control de Tránsito, Fernando Martínez Badillo, quien detalla que el objetivo es eliminar la posibilidad de errores humanos.

“La idea es aprovechar las bondades de la tecnología en el tema del tránsito y la movilidad. Esto implica que el elemento tenga menos injerencia ya que, al estar (la infracción) debidamente documentada por un medio electrónico no manipulable, se transparenta el trabajo”, explica.

Martínez Badillo reconoce que en la actualidad muchos conductores se quejan de que los agentes son selectivos en la imposición de multas. Por ejemplo, si un uniformado ve a dos personas cometiendo la misma falta, es posible que a una la sancione y a la otra no, una situación que se busca evitar con el nuevo sistema.

Hiram Almeida, titular de la SSPDF, confía en que este cambio dé buenos resultados. “Impedimos el contacto directo de la autoridad y, con ello, la cabida a la interpretación, pues la notificación de la conducta infractora es a través de la boleta de la fotomulta. Lo que buscamos es incidir en la cultura de la legalidad de las personas”, dice.

Para el funcionamiento del nuevo sistema, el GDF instaló otros 40 radares —o cinemómetros— en cruceros conflictivos. Estos aparatos están diseñados para detectar invasión de carriles o a quienes no respeten los semáforos. En una segunda etapa, la SSPDF espera instalar más dispositivos, para ubicar a quienes no usen el cinturón o hablen por teléfono mientras conducen.

Hoy en día ya hay 58 radares operando en vialidades primarias y de acceso controlado: 25 móviles y 33 fijos.

Los costos de infringir la norma

Las multas por conductas que violen el nuevo reglamento de tránsito tienen montos máximos y mínimos.

Al respecto, Martínez Badillo explica que la instrucción del jefe del GDF, Miguel Ángel Mancera, es que al conductor se le imponga siempre el monto mínimo, salvo en casos específicos.

“Siempre debe haber un rango mínimo y uno máximo, y en la mayoría de los casos se aplicará la sanción mínima, salvo en algunas situaciones que ya comentaremos ex profeso, como una para el transporte de carga, público de pasajeros, algunos vehículos particulares y motocicletas. Sólo son una o dos fracciones en las que se podría aplicar la máxima, pero las vamos a dar a conocer y difundir en su momento”, dice.

Uniformados sobre el asfalto

La capital actualmente tiene tres mil 200 policías de tránsito. De ellos, sólo mil 444 están autorizados para imponer multas. Sin embargo, si uno de los no autorizados detiene a un conductor por haber cometido una falta —incluso si pertenece a otra corporación, como la policía bancaria o la preventiva—, puede llamar a otro que sí lo esté para que imponga la sanción.

“El propio reglamento contempla este tema. Esto no significa que estos elementos van a estar parando carros. Significa que, al observar que existe una violación flagrante al reglamento, sí tienen la facultad de pedir que se detenga y pedirán apoyo de alguien de tránsito”, dice Martínez Badillo.

La transición al sistema tecnológico no conllevará la desaparición de los agentes de tránsito, sino que estos deberán enfocarse en orientar al conductor y no en multar.

El GDF asegura que la entrada en vigor del nuevo reglamento no implicará una “cacería de brujas” en la que se impongan multas a diestra y siniestra. No obstante, también ha subrayado que no habrá un periodo de gracia para los conductores. En otras palabras, en cuanto la norma esté vigente los ciudadanos deberán acatarla y no podrán argumentar que no la conocían para librarse de una sanción.

Bernardo Baranda, director en América Latina del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), considera que apostar por la tecnología es una buena idea. Sin embargo, también advierte que este cambio debe complementarse con otras medidas, como inversión en la carpeta asfáltica.

“El nuevo reglamento es de avanzada y busca proteger a los usuarios de la vía, siendo más responsables y generando seguridad vial. Sólo se debe buscar un equilibrio y que no se preste a la extorsión de los policías”, señala.

 

Las futuras reglas

Estos son algunos puntos clave del reglamento que entrará en vigor el próximo 15 de diciembre:

  • La velocidad máxima para circular en vías primarias se redujo de 70 a 50 kilómetros por hora. La multa por infringir esta norma va de 699 a mil 399 pesos (de 10 a 20 unidades de cuenta), más tres puntos de penalización (con 12 se pierde la licencia).
  • Utilizar el teléfono celular o cualquier otro dispositivo de comunicación mientras el vehículo esté en movimiento también implicará una multa de 699 a mil 399 pesos, además de tres puntos de penalización.
  • Los conductores que invadan los espacios confinados para el paso peatonal o de ciclistas serán multados con sanciones que van de mil 399 a dos mil 98 pesos (de 20 a 30 unidades de cuenta), más tres puntos de penalización.
  • Insultar, denigrar o golpear a los agentes de tránsito puede significar una multa de mil 399 a dos mil 98 pesos.
  • Utilizar el claxon de manera excesiva o generar ruido extra con el motor del vehículo puede implicar una multa de 349 a 699 pesos (de cinco a 10 unidades de cuenta), así como sumar un punto de penalización.
  • La vuelta continua a la derecha y a la izquierda queda prohibida, salvo que exista un señalamiento que la permita. Violar este punto del reglamento significará una multa de 699 a mil 399 pesos y tres puntos de penalización.

 

Críticas al sistema tecnológico

La imposición de multas por medio de radares comenzó en el DF en 2006. Desde entonces, numerosos automovilistas se quejan del funcionamiento del sistema. Entre otras cosas, argumentan que las imágenes en las que se basa la autoridad para multarlos —por supuestas faltas como conducir con exceso de velocidad— no corresponden a sus vehículos. Por ello, cientos de amparos han sido presentados. En la capital, que un vehículo esté libre de multas es requisito para que obtenga la verificación y pueda circular.

Consulta el texto original en Máspormás. 

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El Halconazo: cómo fue la masacre que dejó cientos de estudiantes muertos en México y fue investigada como genocidio

Luego de la matanza de estudiantes de 1968, los universitarios de México volvieron a salir a las calles el 10 de junio de 1971. La fecha es recordada como el "halconazo", pues enfrentaron otro tipo de represión encubierta.
9 de julio, 2022
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La masacre del 2 de octubre de 1968 fue un suceso traumático para los estudiantes universitarios en Ciudad de México.

Militares usaron sus armas para terminar con una protesta estudiantil en la plaza de Tlatelolco, la cual dejó cientos de muertos, heridos, desaparecidos y detenidos.

Los universitarios no dejaron morir su movimiento, pero pasaron más de dos años sin organizar una nueva marcha masiva contra el gobierno.

Hasta el 10 de junio de 1971.

En esa fecha, un jueves de Corpus en el calendario católico -que luego daría nombre a lo ocurrido-, vieron la oportunidad de nuevamente salir a las calles y manifestarse a favor de la educación pública y el movimiento estudiantil de la época.

“Testimonios de manifestantes ese día dicen que la emoción era mucha. Era volver a tomar las calles que les habían intentado arrebatar en 1968. Entonces el 10 de junio era volver a tomar las calles y tenía un simbolismo muy importante”, le explica a BBC Mundo el historiador Camilo Vicente Ovalle.

Pero todo terminó en una nueva matanza.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los universitarios se reunieron en Ciudad de México el 10 de junio de 1971.

Un grupo paramilitar, llamado los “halcones” y organizado por el gobierno mexicano, paró la protesta en seco.

A las agresiones con palos les siguió el uso de armas de fuego. Incluso los heridos fueron “rematados” en las salas de emergencias de los hospitales.

Desde entonces se conoció a lo ocurrido como el “halconazo” o la “masacre del “jueves de Corpus”, un hecho que incluso una fiscalía especial calificó décadas después como “genocidio”, pero por el que nadie fue condenado.

El motivo de la protesta

La protesta del “jueves de Corpus” se dio en respaldo a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del norte del país, que se habían ido a huelga por conflictos con el gobierno estatal.

Le sumaron sus propias demandas, como la liberación de presos políticos y la democratización de la educación pública.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La marcha exigía la liberación de presos políticos de 1968, entre otras demandas.

“Hay un golpe brutal a las movilizaciones sociales y populares en 1968, pero los estudiantes se continuaron organizando”, señala Ovalle, autor de “Tiempo suspendido”, un libro que documenta -incluso con archivos clasificados- lo ocurrido entorno a episodios como el de 1971.

Los universitarios en la ciudad de Monterrey pidieron la solidaridad del resto del país, así que los alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) -las dos instituciones superiores más importantes del país- respondieron al llamado.

En ese contexto, alumnos de la UNAM y del IPN convocaron la marcha del 10 de junio.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La manifestación estudiantil no estaba autorizada por el gobierno. Pero los jóvenes dijeron que había garantías de que sería pacífica.

Pese a que la huelga de la UANL ya se había suspendido antes de esa fecha, y las demandas se habían atendido, los estudiantes de Ciudad de México decidieron mantener la cita para protestar.

El inicio del ataque

A las 4 de la tarde, la protesta dio inicio con unos 10.000 estudiantes concentrados en el Casco de Santo Tomás, uno de los campus del IPN.

Planeaban caminar hacia el Zócalo, la plaza más importante de Ciudad de México.

“Era una marcha no autorizada. Entonces los estudiantes se encuentran calles bloqueadas por granaderos y policías que impiden que avance la marcha o que tomen otras calles”, explica Ovalle.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
La policía y el ejército no buscaba disuadir activamente la protesta, pero sí bloquearon calles.

Resueltos a avanzar pacíficamente, habían caminado un kilómetro cuando se encontraron con el grupo de los “halcones” -reportes dicen que eran al menos 400 o 500- en el cruce de dos avenidas.

Esta vez no eran uniformados de la policía del Departamento del Distrito Federal (DDF), ni del ejército, los que intentaban “romper” la protesta, como en 1968. El ataque vino de jóvenes vestidos de civil que cargaron contra el contingente estudiantil.

“Los halcones estaban esperando en el punto definido para el ataque. Sí había algunos infiltrados en la marcha, pero el grueso del grupo paramilitar entra por esa parte de la avenida y se lanza en contra de la manifestación”, explica Ovalle.

Miembros del grupo los "Halcones"

INEHRM
Los miembros de los “halcones” fueron armados con apoyo de la policía y el ejército, según se supo después.

Víctor Guerra, uno de los líderes estudiantiles de la época, relata que él estaba integrándose a la marcha cuando empezó todo.

“Vi que la policía se bajaba para apoyar a los halcones. Vi cómo les proporcionaban varas de bambú. Minutos después de eso empezaron los disparos“, explicó Guerra a la agencia estatal mexicana Notimex.

“Fue una ratonera”

Como luego reconocería el coronel Manuel Díaz Escobar, entonces funcionario del DDF, los “halcones” fueron financiados y capacitados por el gobierno. El militar también había estado al frente del batallón “Olimpia” que atacó a los estudiantes de la masacre de 1968.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM

El grupo portaba varas de bambú porque fueron entrenados en artes marciales y usaban los palos como arma kendo. La película “Roma”, de Alfonso Cuarón, así lo retrata.

Pero su actuación fue combatida por los estudiantes aquel 10 de junio.

“Son repelidos por los manifestantes. Y al ver la resistencia, se repliegan. Entran en su lugar halcones que ya llevan fusiles M-1 y otras armas de fuego que comienzan a disparar contra la manifestación”, explica Ovalle en base en la documentación que obtuvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los “halcones” utilizaron armas de fuego incluso en hospitales.

Por su parte, Guerra cuenta algo similar: “Vi a un sujeto, en una foto muy famosa, que está disparando afuera de la Escuela Nacional de Maestros, hincado, disparando hacia adentro”, relata.

También asegura que desde lo alto de un edificio contiguo pudo ver disparos “hacia la multitud”.

Fue un ataque indiscriminado, que tuvo toda la intención de dispersar a los manifestantes y, nuevamente, mostrar el poder del Estado, pues la policía y el ejército respaldaron las acciones.

“Fue una ratonera (…) Como la táctica de yunque y martillo: hay una fuerza que empuja al enemigo contra una fuerza superior que los aplasta“, explica el historiador.

El “remate” en hospitales

La manifestación se dispersó al transcurrir los siguientes minutos.

Muchos estudiantes intentaron esconderse en las escuelas, negocios y viviendas de la zona. Pero ni los heridos, que habían llegado a clínicas como el Hospital Rubén Leñero estuvieron a salvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Algunos recuentos indican que ese día murieron hasta un centenar de jóvenes, pero la documentación muestra que fue una treintena.

“Hay periodistas, pacientes, médicos y enfermeras que fueron testigos de cómo grupos de halcones entraron al hospitaly agredieron a estudiantes con armas de fuego”, explica Ovalle.

La acción se calificó como el “remate” de los heridos, documentado en numerosas notas y crónicas en los medios que, pese al control informativo del gobierno en aquella época, salieron a la luz ya que los periodistas fueron también atacados.

“La prensa estaba muy enojada con el gobierno federal. Estaban tan molestos que Luis Echeverría tuvo que reunirse con ellos a los dos días del ataque para ofrecer disculpas”, señala Ovalle.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM
Las autoridades de ese entonces culparon de lo ocurrido a los propios universitarios. Luego se sabría que no fue así.

Nunca se ha podido determinar cuántas víctimas hubo. Pero se calculan unos 30 muertos, cientos de heridos de distinta gravedad y decenas de detenidos.

Un “genocidio” descalificado

El líder estudiantil Félix Hernández dice que si bien la “represión” de 1968 “no se justifica y no se entiende”, la del 10 de junio “se entiende menos”.

“El gobierno decidió no utilizar a la tropa uniformada. Entonces utilizó a los halcones, un grupo paramilitar que, sin embargo, estaba formado por exmilitares o militares en activo”, señaló Hernández a Notimex.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los periodistas también fueron atacados por los “halcones”, lo que dio pie a la publicación de notas y crónicas muy negativas para el gobierno.

En una primera reacción, la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que, en base en una investigación, había determinado que un grupo de estudiantes estaba armado.

“Muchos de los integrantes portaban palos, varillas y otras armas”, dijo la PGR al diario El Universal. Otro grupo cargó “contra los manifestantes y fue cuando se provocó una riña colectiva en la que se dispararon armas de diverso calibre”.

Las autoridades constataron la “existencia de francotiradores que hacían sus disparos en contra de los manifestantes y de la policía”.

Pero con el paso de los días, reconocieron que los “halcones” era un grupo que había sido entrenado por el gobierno.

Luis Echeverría

Getty Images
Luis Echeverría gobernó México entre 1970 y 1976.

El alcalde Alfonso Martínez y su jefe de policía, Rogelio Flores, renunciaron a sus cargos. El presidente Luis Echeverría ordenó una investigación.

50 años después, nadie ha sido juzgado ni encarcelado por lo ocurrido.

En la década de 2000, el gobierno de México creó una fiscalía especial para investigar sucesos como el de 1971. Se intentó que el expresidente Echeverría fuera procesado por “genocidio”.

La Suprema Corte determinó que ese delito no había prescrito para Echeverría y su secretario de Gobernación (Interior), Mario Moya Palencia, por lo que podían ser juzgados.

Pero la magistrada del caso, Herlinda Velasco, consideró que no se acreditaba el delito de “genocidio”, sino de “homicidio simple”, que sí había prescrito luego de transcurridos más de 30 años de lo ocurrido.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Nadie fue encarcelado ni juzgado por la matanza de 1971.

Para Ovalle, la matanza del “Halconazo” se explica dando un paso atrás y mirando qué ocurría en aquellos momentos en México.

“El 71 no fue una repetición del 68”, sostiene. “Fue parte de la estrategia contrainsurgente” para combatir a grupos sociales, en momentos en que el comunismo se consideraba un peligro geopolítico en el occidente liderado por Estados Unidos.

“No fueron eventos excepcionales, medidas exageradas de fuerza. Era parte de la estrategia contrainsurgente que el gobierno tenía desplegadas”, señala el historiador.

“Hoy a simple vista parece un error, volver a cometer una masacre, pero no. En esos años había una estrategia en la que los sucesos de 1968 y 1971 cobran sentido”.


Fotografías del acervo del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México.

El INEHRM y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaria de Gobernación editaron una antología con documentos de agencias de inteligencia, cables diplomáticos y notas de prensa de México y Estados Unidos sobre el “halconazo. El libro estará en línea para su consulta y descarga gratuita en su web.


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