Aprueban pacto histórico contra cambio climático; países tendrán que reducir sus emisiones contaminantes
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Tania L. Montalvo

Aprueban pacto histórico contra cambio climático; países tendrán que reducir sus emisiones contaminantes

El acuerdo establece que los países deben entregar cada cinco años sus compromisos de reducción actualizados y que los países desarrollados deben hacerse cargo del financiamiento para que otras naciones combatan al cambio climático.
Tania L. Montalvo
Por Tania L. Montalvo
12 de diciembre, 2015
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La policía permitió la marcha por la justicia climática que se desarrolló del Arco del Triunfo a la Torre Eiffel. //Foto: Tania L. Montalvo

La policía permitió la marcha por la justicia climática que se desarrolló del Arco del Triunfo a la Torre Eiffel. //Foto: Tania L. Montalvo

Los países del mundo aceptaron la obligación de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento global.

Este es el primer acuerdo que involucra a todas las naciones en el combate al cambio climático y reconoce que existe una responsabilidad común por ese fenómeno pero que ésta debe ser diferenciada.

195 países aceptaron la noche del sábado el Acuerdo de París que nació tras dos semanas de negociaciones en la vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidad contra el Cambio Climático.

En el Acuerdo se establece que se deben llevar las emisiones de gases de efecto invernadero a su punto máximo “lo antes posible”. Los países desarrollados deberán encabezar los esfuerzos de reducción de la economía global; mientras que las naciones en vías de desarrollo continúan aumentando sus esfuerzos de mitigación.

Sobre la temperatura, en la COP 21 decidieron que la meta es mantenerla “muy por debajo de 2 centígrados con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1.5C (…) reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”.

La redacción del texto implica que la obligación sobre eliminar emisiones contaminantes se establece según las características de cada país y sus capacidades para combatir el cambio climático. Es decir, tomando en cuenta el tamaño de la economía y de los recursos disponibles para enfrentarlo.

En ese sentido, el tema de financiamiento se mantuvo como en los últimos borradores: los países desarrollados son responsables de entregar apoyo financiero tanto para mitigación como adaptación; y el resto de los países podrán hacerlo de forma voluntaria.

Nicaragua dijo en la Plenaria, previo al cierre de esta Conferencia de las Partes, que el Acuerdo de París “quita el derecho a pedir compensación” a los hijos y nietos de la actual generación, que ya sufren el cambio climático.

El texto “reconoce” la importancia “de afrontar” las pérdidas y daños pero no habla de responsabilidades ni de compensación.

Del documento aprobado desapareció la fecha específica para eliminar la quema de combustibles fósiles —se habló durante la negociación de 2050— y también el concepto literal y específico de llegar a emisiones cero, pero se establece que, además de la obligación de reducir gases de efecto invernadero, deberán actualizar sus compromisos de reducción cada cinco años, cada vez con metas más ambiciosas.

Un acuerdo “histórico”

El Acuerdo de París entrará en vigor una vez que al menos 55 países lo hayan ratificado y que el monto de emisiones de éstas naciones equivalga al 55% de las globales.

Antes y durante la Plenaria de cierre de la COP21 países como India, Sudáfrica, Estados Unidos y China se dijeron listos para ratificarlo.

En el año 2012 las emisiones de esos países sumaban casi dos terceras partes de lo requerido para entrar en vigor.

India dijo que con el Acuerdo “se ha escrito un nuevo capítulo de esperanza para 1.7 billones de personas de la tierra”.

La delegación mexicana dijo que este es un buen acuerdo que sienta las bases para una economía global que sea competitiva y no discriminatoria, además de ser consistente con el marco de derechos humanos e igualdad de genero .

La sociedad civil calificó la noticia como un hecho “histórico”. Si bien reconoció que hace falta trabajar para realmente llegar a 1.5C, lo consideraron como un primer gran paso para dar fin a la era de combustibles fósiles, principal causa del calentamiento global.

Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace Internacional dijo que “el Acuerdo pone a la industria de los combustibles fósiles en el lado equivocado de la historia”.

La organización civil Avaaz consideró que se ha iniciado el camino hacia un mundo de 100% energías renovables con este “acuerdo histórico” que indica las responsabilidades de todos los países en el cambio climático y renueva el Protocolo de Kyoto, que no fue ratificado por países como Estados Unidos ni comprometió a naciones como India o Brasil en disminuir y controlar gases de efecto invernadero.

Horas antes de la aprobación del Acuerdo final, la sociedad civil salió a las calles de París para marchar por la justicia climática y para exigir cero emisiones contaminantes.

Esta es la primera y única marcha que autoridades francesas permitieron en París con motivo de la COP21. Las manifestaciones fueron suspendidas después de los atentados terroristas del 13 de noviembre.

Del Arco del Triunfo a la Torre Eiffel, al menos 10 mil personas se organizaron para marchar por la justicia climática.

Los manifestantes fueron convocados a llevar motivos rojos no sólo en honor a todas las víctimas que ha dejado el cambio climático, si no para marcar como “líneas rojas” los límites que el planeta no puede superar como los 2 grados de temperatura.

“Más de 10,000 de nosotros tomamos hoy las calles de París para demostrar nuestro compromiso con la lucha por la justicia climática, mientras muchos más se manifestaban en todo el mundo. Nuestro mensaje es simple: un clima habitable es una línea roja que estamos preparados para defender”, dijo May Boeve, directora ejecutiva de 350.org, organización que recibe su nombre por el monto máximo de emisiones que es permisible en el ambiente para evitar una catástrofe climática.

La COP 22 se celebrará en noviembre próximo en Marruecos, entre los grandes temas pendientes y por los que sociedad civil luchará es que haya reconocimiento y recursos para compensar daños y pérdidas y un aumento de las promesas de cada país para disminuir sus emisiones.

Aunque el Acuerdo de París marca que esas promesas deben irse aumentando gradualmente para alcanzar la metas en temperatura, las organizaciones civiles buscan compromisos firmes, pues con los actuales se habla de sólo lograr 3 grados centígrados.

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Por qué Brasil es considerado el "laboratorio perfecto" para probar las vacunas contra COVID-19

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, ofrece una "oportunidad de oro" en el desarrollo de la fórmula contra el coronavirus, según los mismos científicos que las investigan.
1 de septiembre, 2020
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Brasil, uno de los países más asolados por la pandemia de coronavirus, se ha convertido en un campo de pruebas de vacunas contra la covid-19.

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, es considerado por los científicos que investigan vacunas como una “oportunidad de oro”.

Allí se están probando dos de las vacunas más promisorias y avanzadas contra la infección: la de la Universidad de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca y la de la empresa china Sinovac.

Y otras dos, de las farmacéuticas estadounidenses Johnson & Johnson y Pfizer, acaban de recibir aprobación de las autoridades para comenzar en el país sus ensayos clínicos.

Con esto las autoridades brasileñas esperan que sus ciudadanos puedan estar entre los primeros en ser inoculados contra la infección.

E incluso han planteado la posibilidad de producir estas vacunas internamente y exportarlas al resto de América Latina.

Pero ¿por qué Brasil es considerado un “laboratorio ideal” para llevar a cabo ensayos clínicos de vacunas?

vacuna

Reuters
En Brasil se están probando dos de las vacunas más avanzadas contra covid-19 y otras dos comenzarán pronto sus ensayos en ese país.

El doctor Jon Andrus, experto en epidemiología e inmunización de la Universidad George Washington en Estados Unidos, quien fue subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que las altas tasas de transmisión comunitaria del virus es uno de los principales criterios para poder probar una vacuna.

Pero tal como le explicó a BBC Mundo, hay otras razones por las que Brasil es considerado un escenario perfecto para la investigación de vacunas.

“Ciertamente se necesita una situación donde tienes suficiente prevalencia de una enfermedad para poder probar la eficacia de una vacuna y si ésta va a funcionar”.

“Pero pienso que en Brasil hay casi una tormenta perfecta para los ensayos porque además de la alta prevalencia, el país tiene una larga historia de excelencia en salud pública, con instituciones de investigación reconocidas a nivel mundial como Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz) en Río de Janeiro, que durante décadas han estado realizando investigación y ensayos”, afirma el experto.

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Getty Images
Más de 170 vacunas contra covid-19 están siendo investigadas alrededor del mundo.

En efecto, Fiocruz es la institución científica que está participando en la investigación y producción de la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

Otra institución brasileña reconocida mundialmente, el Instituto Butantan, de Sao Paulo, está participando en la producción de la vacuna china de Sinovac.

Capacidad de producción

Pero también está la experiencia y fortaleza de Brasil en sus programas nacionales de inmunización y su larga tradición en la producción de vacunas.

La planta de Bio-Manguinhos, que pertenece a Friocruz, es uno de los centros de producción de vacunas más grandes de América Latina.

Allí se procesan millones de dosis de vacunas contra la fiebre amarilla, la tuberculosis y el sarampión, entre otras enfermedades.

Y el Instituto Butantan es actualmente el principal productor de vacunas contra la influenza o gripe del hemisferio sur, con una capacidad para producir 100 millones de dosis.

“Hay que destacar que Brasil ha tenido un enfoque estratégico para llegar a ser autosuficiente en la producción de vacunas“, le dice a BBC Mundo Cristiana Toscano.

La doctora es miembro del grupo de expertos asesores para vacunas contra la covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Desde hace tres décadas los varios gobiernos han reforzado e invertido en la capacidad nacional pública, así que casi todos los laboratorios de producción de vacunas son financiados con dinero público”, añade.

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Getty Images
Brasil cuenta con una larga tradición de desarrollo y producción de vacunas.

En efecto, la mayoría de las vacunas en Brasil, señala la experta, que también es profesora de la Universidad Federal de Goiás, se producen localmente o se intenta establecer mecanismos de transferencia de tecnología con las grandes compañías farmacéuticas.

Y esto es precisamente lo que ahora se está negociando con las vacunas de Oxford y Sinovac: transferir tecnología para producir ambas vacunas localmente.

Los acuerdos

Tanto la vacuna de AstraZeneca como la de Sinovac están llevando a cabo la fase 3 de sus ensayos clínicos.

Los ensayos de la primera se realizan con unos 5.000 voluntarios brasileños. En la segunda participan 9.000 voluntarios.

Como parte de los acuerdos preferenciales para las vacunas que se están probando en Brasil, el país inicialmente recibirá la materia prima para llevar a cabo las etapas finales de producción.

Ambos acuerdos incluyen transferencia de tecnología para que Brasil posteriormente pueda producir las vacunas desde el inicio.

En el acuerdo con Oxford-AstraZeneca el gobierno brasileño invertirá US$127 millones a cambio de tecnología y equipo para que Fiocruz pueda producir inicialmente 30 millones de dosis de la vacuna durante su fase de pruebas.

Si la vacuna demuestra ser efectiva, Brasil podrá producir otros 70 millones de dosis.

El acuerdo entre Sinovac y Butantan ofrecerá a los brasileños 120 millones de dosis de la vacuna.

vacuna

Getty Images
Las autoridades de Brasil indican que esperan poder empezar a vacunar a sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Los funcionarios brasileños han indicado que esperan poder comenzar a vacunar a algunos de sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Algunos expertos, sin embargo, han expresado dudas de que el país realmente esté en capacidad para producir dentro de seis meses la enorme cantidad de dosis de vacunas que necesitará para sus 212 millones de habitantes.

En años recientes la economía brasileña se ha contraído y las instituciones públicas del país han sufrido por la falta de financiamiento.

Y tal como le dijo a la agencia Reuters el exministro de Salud, José Gomes Temporao, la transferencia de tecnología toma tiempo, puede tardar entre cinco y 10 años, por lo que los laboratorios del país podrían no estar listos para iniciar en 2021 la producción de las vacunas.

“Es imposible”, declaró Gomes Temporao. “(La transferencia) toma mucho tiempo. Quizás podrán acelerarla un poco, pero no tanto”.

La doctora Cristiana Toscano cree, sin embargo, que Brasil sí está capacitado para recibir la tecnología y comenzar la producción de las vacunas.

“Todo depende de la tecnología de la que estamos hablando y de si el sitio tiene la capacidad”, le dice a BBC Mundo la experta de la OMS.

“Hay tecnologías nuevas que no han sido utilizadas y estoy de acuerdo en que transferirlas puede ser un proceso de hasta 10 años”.

“Pero Butantan, por ejemplo, realmente tiene experiencia en la producción de muchas vacunas inactivadas, como la de Sinovac. Tiene un laboratorio de seguridad que es capaz de hacer todo lo que se necesita para producir una vacuna inactivada”, agrega.

El desafío de la inmunización

Pero hay otro enorme desafío que Brasil tendrá que superar: cómo vacunar a sus millones de habitantes cuando sus programas de inmunización han sufrido retrocesos debido a las campañas de desinformación.

ataúd

Getty Images
Más de 110.000 personas han muerto en Brasil por la pandemia.

En 2019, por primera vez en 25 años, Brasil no logró cumplir los objetivos de vacunación de ninguna de las inoculaciones que suministraba de forma rutinaria.

Esta es una tendencia que ha ocurrido en todos los países de la región debido a las campañas antivacunas y a la creciente renuencia de la gente a ser inmunizada.

“Creo que el principal desafío será cómo mantener actualizado el programa de vacunación que ya estaba afectado aún antes de la pandemia de covid-19 y cómo incorporar ahora a ese programa una nueva vacuna”, afirma Cristiana Toscano.

“Serán desafíos logísticos y operacionales que requerirán movilización, entrenamiento, combatir la renuencia a la vacunación, además de toda la organización de distribución y administración de las 35.000 unidades de vacunación”, agrega la experta.

¿Demasiado optimismo?

Todo lo anterior, sin embargo, es bajo el supuesto de que realmente habrá una vacuna que será efectiva y segura.

Aún no se sabe si alguna de las que se están probando en Brasil, o en otras partes del mundo, mostrarán resultados positivos cuando finalicen los ensayos clínicos.

Bolsonaro

Getty Images
La respuesta del gobierno brasileño a la pandemia ha sido errática.

¿Qué ocurrirá entonces si fracasan las candidatas a las que Brasil está apostando?

El gobierno brasileño está intentando diversificar sus opciones y ha expresado interés en unirse a la iniciativa COVAX de la OMS, que intenta garantizar el acceso global rápido e igualitario a las vacunas contra la covid-19.

Los expertos coinciden en que, por ahora, cualquier apuesta a una vacuna es arriesgada mientras no se conozcan los resultados de los ensayos clínicos.

Y decir que una vacuna estará lista en 2021 podría ser una afirmación demasiado optimista.

“Es importante recordar que no debemos estar esperando una solución mágica”, expresa el exsubdirector de la OPS, Jon Andrus.

“Debemos ser humildes y recordar que no siempre hemos sido exitosos, que tenemos muchas enfermedades para las que no hemos podido encontrar una vacuna a pesar de estar trabajando durante décadas con ellas, como el VIH”, le dice a BBC Mundo.

“Por eso es tan importante que hagamos lo que podemos hacer ahora: todas las intervenciones de salud pública como mantener el distanciamiento social, usar mascarillas, realizar pruebas y rastreo de casos, y seguir las prácticas de higiene”, agrega.

Y la experta de la OMS está de acuerdo.

“La meta que estamos proponiendo (para tener una vacuna en el primer semestre de 2021) parece optimista, pero está condicionada a la aprobación de los ensayos clínicos si éstos muestran resultados positivos y a la aprobación de las autoridades reguladoras”, le dice Cristiana Toscano a BBC Mundo.

“Y mientras eso ocurre es necesario minimizar las expectativas y ser más realistas”, agrega la experta.

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