CDHDF encubre los abusos de la policía capitalina durante desalojo violento del Zócalo
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CDHDF encubre los abusos de la policía capitalina durante desalojo violento del Zócalo

Según la recomendación 16/2015, la titular de la CDHDF determinó que las autoridades capitalinas no participaron en los abusos cometidos contra ciudadanos durante el desalojo violento del Zócalo el 20 de noviembre de 2014, ya que, según la versión de la ombudsman local, en tales hechos sólo participaron "policías federales".
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
29 de diciembre, 2015
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Policías capitalinos (marcados en rojo), participan en agresiones contra manifestantes pacíficos, durante el desalojo del Zócalo del 20 de noviembre de 2014. Foto: Cuartoscuro

Policías capitalinos (marcados en rojo), participan en agresiones contra manifestantes pacíficos, durante el desalojo del Zócalo del 20 de noviembre de 2014. Foto: Cuartoscuro

El pasado 17 de diciembre de 2015, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) no sólo avaló que agentes encubiertos del gobierno se infiltren manifestaciones ciudadanas (a través de su recomendación 17/2015). Ese día, además, la ombudsman local emitió una segunda recomendación, en la que exime al Gobierno de la Ciudad de México de toda responsabilidad sobre el operativo policiaco del 20 de noviembre del 2014, con el que miles de manifestantes pacíficos fueron desalojados, por la fuerza, del Zócalo capitalino.

Según esta segunda recomendación (la 16/2015), la titular de la CDHDF, Perla Gómez, determinó que las autoridades capitalinas no participaron en los abusos cometidos contra ciudadanos indefensos, durante el desalojo violento del Zócalo, ya que, según la versión de la ombudsman local, en tales hechos sólo participaron “policías federales”.

Tal afirmación, sin embargo, es desmentida por los videos y fotografías tomados por periodistas, manifestantes y ciudadanos no vinculados con la protesta, en los cuales puede verse a elementos del Cuerpo de Granaderos del DF, así como a elementos de la Policía Auxiliar capitalina, ambos agrupamientos de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, perpetrando distintas agresiones contra ciudadanos indefensos.

Estas imágenes, además, prueban que la participación del Gobierno del DF en el operativo de desalojo no sólo consistió en aportar policías para la acción, sino que también hubo coordinación con la Secretaría de Obras del DF, cuyo personal apagó las luces de la plaza y de las calles aledañas.

Esta imagen, tomada el 20 de noviembre de 2014, durante el desalojo del Zócalo, muestra que la Policía Auxiliar del DF se coordinó con la Policía Federal para expulsar a manifestantes de la plaza. Foto: Cuartoscuro

Esta imagen, tomada el 20 de noviembre de 2014, durante el desalojo del Zócalo, muestra que la Policía Auxiliar del DF se coordinó con la Policía Federal para expulsar a manifestantes de la plaza. Foto: Especial

Ataque contra familias

El 20 de noviembre de 2014, la Ciudad de México fue el epicentro de la Cuarta Jornada de Acción Global por Ayotzinapa: una serie de manifestaciones multitudinarias realizadas tanto en México como en el extranjero, para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas raptados y desaparecidos por fuerzas de seguridad pública en Iguala, Guerrero, meses antes.

Marchaban ese día miles de estudiantes universitarios, preparatorianos, obreros, oficinistas, colectivos civiles, campesinos, indígenas y familias enteras, que culminaron la manifestación con un mitin pacífico sobre la plancha del Zócalo.

De forma paralela, un grupo minoritario de manifestantes se plantó ante Palacio Nacional y comenzó una reyerta con custodios del inmueble, lo que detonó un gran operativo policial, que en cuestión de minutos desalojó de la plaza no sólo al reducido grupo beligerante, sino también a las miles de personas que pacíficamente aguardaban dentro del Zócalo.

Una de las imágenes más difundidas de la represión policial emprendida esa noche muestra al defensor de derechos de la niñez Juan Martín Pérez –integrante de la Red por los Derechos de la Infancia– y a su familia, cuando eran agredidos por policías federales y capitalinos en la esquina del Zócalo con 5 de Mayo.

Esta imagen muestra en primer plano a Juan Martín Pérez, con su hijo en brazos, mientras intenta levantar a su madre, quien acababa de ser derribada por un policía, y en segundo plano, la imagen exhibe a tres policías federales (con casco negro) y a dos elementos de la Policía Auxiliar del DF (con casco azul claro, el de la derecha, y con escudo con la leyenda “Policía Auxiliar” el de la izquierda), mientras en grupo golpean con toletes y trozos de madera a un joven, que yace en el suelo, intentando cubrirse la cabeza.

El punto donde fue tomada la fotografía, cabe destacar, se encuentra en el extremo opuesto del Palacio Nacional –donde se había dado la reyerta con vigilantes–.

Según el testimonio de Juan Martín Perez, recabado días después de la agresión policiaca, muchas familias como la suya habían fijado la esquina de 5 de Mayo como punto de reunión, por esa razón, en el lugar había gente de todas las edades, en actitud completamente pacífica, a pesar de lo cual, fueron acorralados y golpeados ahí por policías, tanto federales como del DF.

A pesar de esta evidencia de agresiones de la policía local contra ciudadanos pacíficos, ubicados en puntos de la plaza alejados de la zona de disturbios, la CDHDF concluyó en su recomendación 16/2015 que los “enfrentamientos” en el Zócalo fueron protagonizados sólo por “personas e integrantes de agrupaciones sociales” y por “policías federales que resguardaban el Palacio Nacional”.

Ataque policiaco a restaurantes 

Las agresiones cometidas por policías capitalinos durante el operativo del 20 de noviembre de 2014 no se enfocaron exclusivamente en manifestantes, sino que también atacaron a clientes y empleados de restaurantes del Centro Histórico, que no tenían ninguna vinculación con la protesta.

Lo anterior fue denunciado por un grupo de 15 clientes de los restaurantes Salón Corona y lonchería Marrakesh, quienes dirigieron una carta a la ombudsman Perla Gómez, explicando que granaderos tomaron sillas del mismo restaurante para golpearlos, y luego invadieron el local, arremetiendo contra comensales y meseros.

Como prueba, acompañaron su carta por un video que exhibe a elementos de la Policía Auxiliar (con casco azul cielo) y a integrantes del Cuerpo de Granaderos del DF (con casco azul oscuro y escudo plástico con la leyenda “Policía” sobre una franja amarilla), en el momento en que emprenden el ataque contra clientes de la lonchería Marrakesh.

La participación de elementos de la Policía Auxiliar capitalina (casco azul cielo) en el operativo de desalojo del Zócalo y la posterior persecución de manifestantes en las calles aledañas, además, fue captada por clientes del restaurante Salón Corona, en la calle de Gante.

Policías Auxiliares del DF, durante el operativo de desalojo del Zócalo y calles aledañas, el 20 de noviembre de 2014.

Policías Auxiliares del DF, durante el operativo de desalojo del Zócalo y calles aledañas, el 20 de noviembre de 2014. Foto: Iván Islas

La denuncia de estos abusos fue luego ratificada por las víctimas, quienes se presentaron el 27 de noviembre de 2014 ante la Comisión de Derechos Humanos del DF para formalizar su queja, lo cual quedó inscrito en un “acta circunstanciada” firmada por la “María Antonieta Escárcega Morales”, “visitadora” adscrita a la Primera Visitaduría del organismo.

Pero luego fue ignorada por la CDHDF, a grado tal que la carta firmada por 15 comensales agredidos y las pruebas aportadas no se incluyeron en el anexo de “evidencias” que oficialmente recabó el organismo, en torno a los hechos del 20 de noviembre.

Acta circunstanciada de la denuncia presentada ante CDHDF por de la policía local contra clientes de restaurantes, el 20 de noviembre de 2014.

Acta circunstanciada de la denuncia presentada ante CDHDF por de la policía local contra clientes de restaurantes, el 20 de noviembre de 2014.

Oscuridad intencional

Una de las características principales del operativo conjunto de autoridades federales y capitalinas para desalojar el Zócalo, fue que las luminarias públicas tanto de la plaza como de las calles aledañas del Centro Histórico fueron apagadas, lo que dejó la zona en relativa oscuridad, dificultando así que se documentara el barrido de los manifestantes, y alimentando el miedo entre las personas expulsadas de la zona.

Estas luminarias, cabe destacar, son controladas por la Dirección General de Servicios Urbanos, Secretaría de Obras del Gobierno del Distrito Federal.

Cuando inició el desalojo, alrededor de las 21:40 horas, el comunicador Jesús González Alcántara se encontraba en la desembocadura de Madero, a un costado de la plaza, y éste fue su testimonio, recabado la misma semana de los hechos: “Yo y mi familia quisimos desplazarnos por la calle de Madero, pero nos dimos cuenta que la calle estaba totalmente oscura. Las autoridades apagaron las luces de ese andador durante el operativo, y eso es algo que nunca habíamos visto que ocurriera. Eso nos provocó miedo, así que decidimos dar media vuelta y buscar salir de la plaza por 5 de Mayo, pero la policía nos impidió el paso y, en un instante, un grupo de granaderos se desprendió del contingente que nos bloqueaba el paso y si mediar palabra nos empezaron a golpear, a mi familia y al resto de la gente que quedamos atrapados”.

Esta interrupción en el servicio de iluminación pública como parte del operativo policiaco, de hecho, dio pie a que la misma CDHDF exigiera al gobierno capitalino –el 30 de noviembre de 2014– “respetar los derechos de movilidad, de libertad, seguridad e integridad personales de los asistentes a las movilizaciones (…) Específicamente: todo el alumbrado público de las calles, edificios públicos, parques y plazas donde haya manifestantes deberá encontrarse funcionando correctamente; y habilitar rutas de salida que garanticen la integridad de las personas en caso de contingencia o eventualidad, evitando cualquier medida o acción policial que genere espacios confinados”.

Sin embargo, la preocupación de la CDHDF por la suspensión de servicios públicos –orientada a entorpecer manifestaciones– se agotó antes de que elaborara la recomendación 16/2015, ya que ésta pasa por alto estas acciones irregulares del gobierno capitalino.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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https://www.youtube.com/watch?v=6X6MQcydovo

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