Cómo es vivir en algunas de las ciudades con más vacaciones del mundo
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Especial

Cómo es vivir en algunas de las ciudades con más vacaciones del mundo

Algunas ciudades ofrecen más de 30 días de vacaciones pagadas al año. Aquí conocerás las opiniones de los habitantes de esos lugares sobre cómo es vivir con ese privilegio.
Especial
Por Lindsey Galloway de BBC Mundo
14 de diciembre, 2015
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A los italianos, por ejemplo, les gusta ir a la costa, como el Lago de Garda.

A los italianos, por ejemplo, les gusta ir a la costa, como el Lago de Garda.

La gente que va al extranjero por trabajo normalmente suele cambiar un escritorio por otro, por lo que no importa cuán exótico sea el nuevo destino.

Pero según un estudio reciente de la compañía de servicio financieros UBS, hay una serie de ciudades en las que las vacaciones pagadas superan los 30 días al año.

Esto es particularmente generoso en comparación con lo que ocurre en Bangkok, Pekín o Los Ángeles.

En estas ciudades los trabajadores suelen gozar de unos 10 o 14 días de vacaciones pagadas al año.

Así que la BBC habló con los más privilegiados sobre cómo es la vida en sus ciudades, con tantos días de vacaciones.

Y entre otras, visitó Lima y Sao Paulo.

Sao Paulo, Brasil

Si preguntas a sus habitantes, muchos de ellos te contestarán que la ciudad brasilera está llena de adictos al trabajo.

Y es que, a pesar de que el gobierno establece 30 días de vacaciones pagadas al año, no todos pueden tomárselos.

“Los empresarios, los gerentes, los directores de empresa y aquellos que trabajan en el sector de las artes en general no pueden tomarse los 30 días”, dice por ejemplo Julienne Gananian, oriundo de Sao Paulo.

Sin embargo, eso no impide que viajen.

A los habitantes de Sao Paulo les encanta viajar“, asegura Melissa Fernandes Olivera, gerente del hotel Unique y autora del blog de viajes y comida Mel Fernandes.

“Los que se quedan en el estado de Sao Paulo suelen ir a la playa; a Guarujá, Santos, Camburi, Maresias o Baleia”, cuenta.

“Algunos suelen optar por ir al campo, y otros se deciden por viajar a ciudades en otros estados, como Río de Janeiro, Buzios y Angra”.

En las vacaciones más largas, como las de fin de año, el destino favorito suele ser Estados Unidos; concretamente tres ciudades: Miami, Orlando y Nueva York.

En general, los vecinos de Sao Paulo dicen que la ciudad es cara, pero que siempre ofrece cosas que hacer.

Roma, Italia

Por ley a los romanos les corresponden 32 días de vacaciones pagadas al año.

Pero la situación económica actual -12,5% de desempleo, 44% entre los jóvenes- no permite a muchos gozar de ello.

“El mercado es hoy muy limitado”, dice Maria Pasquale, quien llegó a Roma de Melbourne, Australia, hace cuatro años.

La joven cuenta cómo es vivir en la capital italiana en su blog, Heart Rome.

Muchos romanos con un buen empleo temen tomar días libres y perder por ello el trabajo“, se lamenta.

Pero aquellos que sí deciden coger vacaciones suelen dirigirse al campo, a disfrutar de uno de los paisajes que atraen turistas de todo el mundo.

Una buena red regional de trenes hace esto más fácil.

“Los italianos pasan los veranos en la costa de su país, junto a los lagos o en áreas de montaña”, explica Pasquale.

También cuentan con líneas aéreas de bajo costo, y con ellas suelen viajar a otras capitales europeas.

Sin embargo, también tienen de qué disfrutar en su propia ciudad.

Pasquale vive en Trastevere, en el centro de Roma, cruzando el río Tíber.

“El barrio se compara con frecuencia con el Greenwich Village de París o la rivera izquierda de París”, dice.

“Es muy especial y se siente como un pueblo pequeño”, asegura.

“Es un poco bohemio y está lleno de cafeterías, bares, restaurantes y tiendas pequeñas”, describe.

Monti, junto al Coliseo, y Prati, cerca del Vaticano, son los otros dos barrios favoritos de los extranjeros asentados en Roma.

Lima, Perú

Con una media de 31 días de vacaciones pagadas al año, los limeños tienen suficiente tiempo para disfrutar de los alrededores, ya sean las montañas, la selva o las playas.

“Si la gente tuviera un solo día libre, iría a Cieneguilla, un hermoso distrito al este de Lima con muchos hoteles y restaurantes pequeños, así como grandes resorts”, dice Mara Rutherford, una californiana afincada en la capital peruana y que escribe sus experiencias en el blog Most Eligible Family.

“Es un lugar muy verde y muy tranquilo”.

Durante los fines de semana largos, los vecinos se dirigen al sur, a Paracas, o a Mancora, una playa del noroeste.

Para una experiencia de montaña, Rutherford recomienda Huaraz, la segunda ciudad más grande de los Andes peruanos y situada a más de 3.000 metros de altitud.

También son populares los destinos selváticos alrededor de Iquitos, a una hora de vuelo hacia el norte, o el histórico Cusco, a una hora de vuelo hacia el este.

Como ciudad costera, Lima en sí misma tiene mucho que ofrecer.

Muchos de los extranjeros asentados allí deciden vivir en Miraflores, junto al mar, donde la escena social es vibrante y se encuentran los mejores restaurantes de la ciudad.

Moscú, Rusia

Muchos moscovitas pueden tomarse tres periodos vacacionales al año.

“Uno en verano, otro a principios de enero y, a veces, un tercero en mayo o a principios de primavera”, cuenta David Lashkhi, quien llegó a Moscú de Tbilisi, Georgia, hace 10 años.

Aunque con el contexto económico actual la mayoría solo viaja al extranjero en verano y el resto de los días libres los pasa cerca de casa.

La primera aerolínea de bajo coste rusa, Pobeda, se fundó el año pasado.

Y con ella se abarataron los viajes internos.

 

“Los resorts del mar Negro son los destinos internos más populares”, asegura Lashkhi.

Turquía y Egipto son también asequibles, junto a las exrepúblicas soviéticas como Georgia y Armenia.

Y cuando los moscovitas se quedan en casa, también tienen mucho de lo que disfrutar, señala Lashkhi.

“Vamos a restaurantes, a cafeterías, al cine, al teatro y a las discotecas”, explica.

“Hace unas semanas hubo una noche cultural y muchos museos abrieron sus puertas gratis. Y hace un mes fue la noche de la música”, recuerda.

Lashkhi vive en el centro histórico, en Taganka, donde los apartamentos de lujo modernos conviven con iglesias del siglo XV y rascacielos de la Guerra Fría.

A pesar de que Lashkhi cree que Moscú es una ciudad cara, sobre todo con la caída de los precios del petróleo, el metro es barato y es una buena manera de ver la capital, dice.

Manama, Bárein

Los habitantes de Manama, la capital de Bárein, tienen 34 días de vacaciones pagadas al año.

Eso sin contar los 20 días festivos del calendario oficial.

Y suelen disfrutarlos sobre todo en verano, cuando las temperaturas alcanzan los 40 grados y las escuelas cierran.

La mayoría de los residentes suele aprovechar para viajar al extranjero.

“Los destinos más populares son el sureste asiático y Europa, especialmente Turquía, Georgia y Armenia”, cuenta Amal Dashti, nativa de Bárein.

A su vez, a Manama llegan muchos turistas de los emiratos vecinos, como Arabia Saudita y Kuwait.

Para aquellos que prefieren quedarse en la ciudad, Adliya es un barrio con ambiente.

Está al sur y allí se encuentran la mayoría de discotecas, bares y restaurantes.

Pero más allá de todos los días libres que se tienen allí, Bárein es un lugar caro para vivir.

“Casi nada se produce localmente”, explica Thomas Flindt, gerente del hotel Sheraton en el país.

Es danés, pero llegó a Manama de Beirut, Líbano, hace apenas un año.

“Todo es importado y cada importador maneja varios productos. Así, sin competencia, todo es muy caro”.

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Los días que la reina Isabel II escuchó La cucaracha, comió recalentado y vio actuar a Pedro Vargas en México

La soberana británica visitó, junto a su esposo, el príncipe Felipe, México en 1975 y 1983. Te contamos detalles de sus viajes y los recuerdos que han evocado en la monarca.
4 de junio, 2022
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Fue sin duda un homenaje especial, que además coincidió con el Día de la Bandera.

El 24 de febrero de 1975 una multitud se congregó en el Zócalo de la capital de México para recibir a la reina Isabel II, que ese día iniciaba junto a su marido, el príncipe Felipe, la primera visita oficial de un monarca británico a ese país.

Para celebrarla hubo flores, música, cantos, aplausos, pompones, gimnastas. Y audaces apuestas artísticas.

En una de ellas, un grupo de jóvenes consiguió hacer una animación en la que se observaban a Charlie Chaplin y a Cantinflas -los emblemáticos humoristas de ambos países- correr el uno hacia el otro hasta darse la mano y finalmente abrazarse.

Seguidamente formaron la frase: “United by friendship” (“Unidos por la amistad”). También otras oraciones, en inglés y español, como “Larga vida Isabel II” y “Viva México”.

“El cariño que se le manifestaba era muy evidente. Había una demostración de alegría y de buena voluntad para enviarle un mensaje a la soberana de que era muy bienvenida a México”, le cuenta a BBC Mundo César Lajud, profesor mexicano de Economía en la Universidad Nebrija de Madrid, que estuvo presente en la ocasión.

Los diarios cubrieron en detalle el inédito viaje.

Así reseñó el diario El Universal la cena de honor que Isabel II ofreció en la embajada británica en México en honor del presidente Luis Echeverría y su esposa, María Ester Zuno, el 25 de febrero.

“Con sus exquisitos dotes de anfitriona sirvió como platillo principal pollitos tiernos rellenos de paté, con guarnición de corazones de alcachofa. Un conjunto musical ejecutó música de autores europeos y estadounidenses, además de un arreglo de ‘La Cucaracha’“.

“Recuerdo el detalle de ‘La Cucaracha’…. Entiendo que escucharla les resultó muy agradable a los visitantes”, rememora Lajud.

“Es una canción históricamente vinculada a la Revolución Mexicana, que se ha ido adaptando a la cultura del país, y se ha convertido en un referente cuando se quiere alegrar cualquier momento”, indica.

Renovar lazos

La visita de la reina conmemoraba el 150 aniversario de un importante acuerdo comercial y de navegación entre Reino Unido y México, firmado en 1825.

Hasta 1945, Reino Unido había sido el principal socio comercial de gran parte de América Latina.

La reina Isabel II con el presidente mexicano Luis Echeverría

Serge Lemoine/Getty Images
La reina Isabel II con el presidente mexicano Luis Echeverría durante su visita a México en 1975.

Pero con su rol protagónico en la lucha contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y dado que la mayor parte de sus colonias estaban en Asia y África, comenzó a prestarle menos atención a Latinoamérica.

La situación cambiaría en la década de los 70.

Y es que ante su imagen muy eclipsada por el peso de Estados Unidos, “Reino Unido quería decir: vamos a regresar“, le explica a BBC Mundo el profesor Harim Gutiérrez, de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

En ese contexto, “la visita de la reina era una buena oportunidad para mejorar las relaciones con México y con otros países de América Latina y de promover la imagen del Reino Unido en la región”, señala el experto.

Un México que se proyectaba

A medida que avanzaba el siglo XX, los gobiernos mexicanos se habían dado cuenta de “la necesidad de ampliar sus horizontes internacionales” para no restringirse únicamente a las relaciones con Washington, su principal socio comercial.

La reina Isabel II y el Príncipe Felipe

Serge Lemoine/Getty Images

De acuerdo con Gutiérrez, hasta ese momento ningún mandatario había tenido una política exterior tan activa como Luis Echeverría (1970-1976).

Entre el 29 de marzo y el 24 de abril de 1973, el presidente visitó Canadá, Reino Unido, Bélgica, Francia, la entonces Unión Soviética y China. Y en su paso por Inglaterra fue invitado junto a su esposa al Castillo de Windsor a una cena privada con la reina Isabel y el príncipe Felipe.

Fue en esa gira que Echeverría invitó a jefes de Estado para que visitaran su país.

Y, por supuesto, la reina Isabel II fue una de ellas.

“Hasta lo que recuerdo, fue apenas la tercera vez que un monarca extranjero visitaba México”, indica Gutiérrez.

La reina Isabel II en México

Serge Lemoine/Getty Images

El primero fue el emperador etíope Haile Selassie I, en 1954, y la segunda fue la reina Juliana de Holanda, en 1964.

“Pero por la preponderancia económica y cultural que ha tenido el Reino Unido, despertó mucho más interés en la población mexicana la visita de la reina Isabel que las previas”, comenta el experto.

El príncipe Felipe ya había visitado México, en los años 60, en un viaje considerado no oficial.

“De alguna forma ya había un antecedente de que la realeza británica iba a ser bien recibida”.

El papel del PRI

“Algo que fue llamativo para la reina es que decía que solamente en la India había sido recibida por multitudes más numerosas que en México”, recuerda Gutiérrez.

La reina Isabel II y el Príncipe Felipe en un automóvil descubierto bañados con confeti

Serge Lemoine/Getty Images

De acuerdo con el experto, muchos de los eventos fueron organizados por el gobierno.

“El gobernante Partido Revolucionario Institucional, el PRI, era una organización que tenía muchísima habilidad y experiencia para movilizar a sus simpatizantes“, lo cual no sólo se reflejaba en los comicios electorales, sino en otro tipo de actividades, explica Gutiérrez.

“Muchas de esas personas iban con gusto a los actos que convocaba el gobierno, pues eran como una fiesta popular, no les costaba dinero, les daban transporte, algún refrigerio y, bueno, no todos los días venía la reina Isabel II a México”, indica.

“Eran contingentes de sindicatos, de obreros, de organizaciones de campesinos, de vecinos, deportistas, estudiantes, que además podían hacer espectáculos como formar, con cartones de colores, letreros y hasta animaciones”.

“En el Zócalo, por ejemplo, hicieron una tribuna y en ella cientos de personas formaron dibujos en honor a la reina”.

Y una composición gigante de los rostros de la soberana y del presidente y de las banderas de ambos países, con la palabra “Amistad” en el medio de ambos líderes.

La reina Isabel II y el Príncipe Felipe en un automóvil descubierto

Serge Lemoine/Getty Images

Un viaje cultural

Isabel II y su marido entraron a México a través de Cozumel a bordo del yate real Britannia. Desde allí volaron a Ciudad de México.

Además de la capital, visitó otros lugares.

“La reina dijo que ella había aprendido de la cultura maya en libros y que le emocionaba mucho poder visitar el lugar y conocerlo con sus propios ojos”, evoca Gutiérrez.

Estuvo en la zona arqueológica de Monte Albán, una de las ciudades más importantes de Mesoamérica, ubicada a 8 kilómetros de la ciudad de Oaxaca de Juárez, y en Yucatán inauguró el Parque Zoológico La Reina en Tizimín, que fue nombrado en su honor.

Además, paseó por mercados y asistió a exposiciones de arte y artesanías organizadas exclusivamente para ella, recibió muchos regalos y aprovechó la ocasión para comprar cerámicas, cobijas, manteles.

La reina Isabel II en México

Serge Lemoine/Getty Images
La soberana visitó la zona arqueológica de Uxmal.

“También fue algo muy notorio en la prensa de la época, que una señora rompió la valla (de seguridad) y le obsequió un rebozo y que la reina lo usó durante el resto de esa jornada”.

Y aprovechando la visita de la reina, el gobierno mexicano promovió la idea de que México era un lugar seguro para visitar y un destino turístico atractivo.

“Así que si la reina era bien recibida y la prensa internacional cubría los lugares más atractivos que visitó, como por ejemplo Guanajuato, Yucatán y Oaxaca, había una posibilidad muy razonable de que eso ayudara a promover el turismo extranjero en el país, empezando por el británico y el europeo”, asegura Gutiérrez.

“Si iba a mercados de artesanía, visitaba las zonas arqueológicas, acudía a los mercados populares, le regalaban comida típica, tlacoyos, tortillas y otros platos típicos, entonces también se volvía otra promoción para el país”, afirma.

La reina Isabel II en México

Serge Lemoine/Getty Images

El canto del Rey

De acuerdo con la crónica realizada por el diario El Universal, el 27 de febrero la reina comió recalentado mientras sonaba música de Agustín Lara, ‘popurrís’ de canciones mexicanas” interpretadas en órgano.

Pedro Vargas, ‘El Tenor Continental’, hizo su aparición y después de cantar ‘Solamente una vez’, siguió con ‘Noches de ronda’ y recibió los aplausos de todos. Al pasar ante la reina, le hizo una reverencia y ella le sonrió”.

La reina Isabel II en México, bajando de un tren

Serge Lemoine/Getty Images
Quintana Roo, Guanajuato, Oaxaca y Yucatán estuvieron entre los lugares que la soberana visitó.

La monarca también visitó la Alhóndiga de Granaditas, “el edificio histórico más famoso de Guanajuato”, indica Gutiérrez.

La reina y su marido estuvieron en México hasta el 1 de marzo.

Antes de partir, la monarca destacó “el encanto y amabilidad” de los mexicanos.

“Nuestro profundo agradecimiento a todos los que planearon y organizaron nuestra visita con tanta meticulosidad e imaginación”, dijo Isabel.

Una segunda visita diferente

La reina regresó en 1983. “Volver consolidó la relación entre su país y México”, dice Lajud.

“En 1983, dado que la situación económica de México era mucho más apremiante que en 1975, la visita de la reina no tuvo tanta repercusión popular”, indica Gutiérrez.

“El ánimo del país no era festivo porque el año anterior había ocurrido una crisis económica muy fuerte causada por la baja del precio del petróleo”.

La reina Isabel II en un autobús en México

Eddie Sanderson/Getty Images
La agencia de fotografía Getty cuenta que en el interior del autobús solo estaba la reina, su asistente personal y el conductor.

Se trató, según el experto, de una visita más discreta, aunque miles de personas salieron a recibirla con alegría en las diferentes localidades a donde fue.

“También me puedo aventurar a decir que ese momento (la visita) sirvió para mejorar las relaciones entre México y Reino Unido”, tras la guerra de las Malvinas/Falklands en 1982, cuando México apoyó la demanda argentina sobre las islas.

Lajud coincide: “De alguna manera, trató de suavizar y mejorar la presencia de Gran Bretaña en Latinoamérica”.

Además, explica Gutiérrez, a diferencia de los años 70, la oposición de izquierda, “aunque minoritaria todavía, ya tenía mayor visibilidad pública”.

Y desde una posición antimperialista, republicana y antimonárquica, protestaron contra la visita de la reina Isabel “e incluso pidieron oficialmente al gobierno de México que no fuera recibida”.

La reina Isabel II en México en 1983

John Shelley Collection/Avalon/Getty Images

Aunque un tanto diferentes, ambas visitas hicieron historia en México y dejaron huella en la reina.

En marzo de 2015, en un discurso que ofreció a propósito de la visita a Reino Unido del entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, la monarca dijo:

“El Príncipe Felipe y yo guardamos cálidos recuerdos de nuestras visitas a México en 1975 y 1983, y también nos dio mucho gusto que hace apenas unos meses el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornwall hayan disfrutado una inolvidable visita a su país”.


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