Elecciones en España: gana el Partido Popular pero pierde la mayoría y le será difícil formar gobierno
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Elecciones en España: gana el Partido Popular pero pierde la mayoría y le será difícil formar gobierno

Los sondeos realizados a pie de urna en España sugieren que el gobernante Partido Popular ha ganado el mayor número de votos en las elecciones generales de este domingo, aunque sin una mayoría amplia.
Por BBC Mundo
20 de diciembre, 2015
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El presidente del gobierno y candidato a la reelección, Mariano Rajoy, dio habló desde el balcón de la sede del Partido Popular en Madrid.

El presidente del gobierno y candidato a la reelección, Mariano Rajoy, dio habló desde el balcón de la sede del Partido Popular en Madrid.

El gobernante Partido Popular, PP, ganó este domingo las elecciones generales en España pero quedó lejos de la mayoría absoluta y los votos se repartieron entre vairas formaciones, algo que dificultará la formación del futuro gobierno.

Con el 99% de los votos escrutados, el PP es el partido más votado con 123 diputados y el 28,72% de los votos, seguido del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, con 90 escaños y el 22,02%.

Podemos se perfila como tercera fuerza con 69 escaños y el 20,4% y Ciudadanos queda en cuarto lugar con 40 diputados y el 13,93%.

En el caso de Podemos, el total de escaños y porcentaje corresponde a esta formación política y a sus candidaturas en tres comunidades: En Comú Podem en Cataluña (12 escaños y un 3,6% de los votos), Compromís en la Comunidad Valenciana (9 y un 2,7%) y En Marea en Galicia (6 y un 1,5%).

Se trata de unos resultados muy fragmentados que pueden complicar la formación de gobierno.

Elecciones España.c

La participación ha sido ligeramente superior a la de las elecciones generales de 2011.

Desde los comicios de 1982 los dos grandes partidos (PP y PSOE) siempre habían sumado al menos dos tercios de los votos y un mínimo de 282 de los 350 escaños del Congreso.

Analistas dicen que hay distintos escenarios posibles, como una coalición de centro-derecha entre el Partido Popular y Ciudadanos o un pacto de centro-izquierda entre PSOE, Podemos y otras formaciones.

También se baraja la posibilidad de una gran coalición PP-PSOE, al estilo de Alemania.

Ciudadanos y Podemos presentaron candidatos nacionales por primera vez para desafiar a los dos partidos tradicionalmente más grandes.

“Gracias”

El presidente del gobierno y candidato a la reelección, Mariano Rajoy, habló desde el balcón de la sede del Partido Popular en Madrid para dar las gracias a sus votantes.

Rajoy se mostró dispuesto a formar gobierno y subrayó que el país necesita “un gobierno estable”, reconociendo los esfuerzos que se han hecho en España en los últimos años.

“El margen de mejora es muy grande pero para ello España necesita un gobierno que tenga apoyo parlamentario”, declaró Rajoy, quien además valoró positivamente el índice de participación en las elecciones.

Dada la pérdida de la mayoría, Rajoy reconoció la necesidad de diálogo para poder seguir adelante.

Los simpatizantes del Partido Popular se congregaron en las cercanías de la sede del partido para celebrar la victoria.

Los simpatizantes del Partido Popular se congregaron en las cercanías de la sede del partido para celebrar la victoria.

“España quiere cambiar”

Por su parte, el secretario general y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, aseguró en su aparición ante los medios que le corresponde al PP la esponsabilidad de formar gobierno al haber ganado las elecciones generales, pero advirtió que “España quiere izquierda y quiere cambiar”.

Sánchez se dirigió a los militantes socialistas en el interior de la sede de Ferraz tras confirmarse que el PSOE, con 91 escaños, quedó como segunda fuerza por detrás del PP (122).

El candidato del PSOE a la presidencia felicitó al Partido Popular por su victoria electoral.

El candidato del PSOE a la presidencia felicitó al Partido Popular por su victoria electoral.

“España quiere izquierda y quiere cambiar, pero también es cierto que los españoles han decidido que la primera fuerza sea el PP”, remarcó el líder del PSOE, que telefoneó a Mariano Rajoy para felicitarle por la victoria.

“Una nueva transición”

El director de campaña de Podemos, Íñigo Errejón, quien ha declarado que se ha terminado “el turnismo político y el bipartidismo” y que se abre una nueva etapa en la historia de España que está “en puertas de una nueva transición”.

Si bien Errejón ha querido mantener en todo momento la prudencia respecto a los datos, ha sido interrumpido por la euforia de sus compañeros que en una sala contigua gritaban “remontada” y “sí se puede”.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se mostró satisfecho con los resultados de su partido en una jornada que tildó de "histórica".

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se mostró satisfecho con los resultados de su partido en una jornada que tildó de “histórica”.

Poco después compareció ante los medios el líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien calificó la jornada como “histórica”.

Iglesias subrayó: “España ha votado un cambio de sistema” y eso tiene una implicación “irrenunciable, imprescindible e inaplazable”, que es la reforma constitucional.

“Basta de rojos y azules”

El líder del emergente Ciudadanos, Albert Rivera, que se estrena en el Congreso español como cuarta fuerza política, considera que su partido ha hecho “historia” y el país empieza “una nueva era política”, caracterizada por la “esperanza e ilusión”.

Ciudadanos consiguió 40 diputados. Según Rivera, las urnas confirman que “hay mas españoles que quieren cambio” y que “se acabó la resignación”.

Ciudadanos quedó en cuarto lugar con 40 escaños.

Ciudadanos quedó en cuarto lugar con 40 escaños.

“Basta ya de rojos y azules”, señaló el político catalán en referencia a los colores del PP y el PSOE, y felicitó al resto de formaciones por sus resultados.

Futuras negociaciones

Este domingo también se votó la composición del Senado, donde el PP logró 121 de los 208 escaños en juego, seguido del PSOE, con 50 y Podemos, con 14.

A estos nuevos parlamentarios habrá que sumar los senadores elegidos por las asambleas de las comunidades autónomas que mantienen su puesto.

Las nuevas Cámaras se constituirán el próximo 13 de enero aunque, a la vista de los resultados, todo indica que las negociaciones para la investidura del próximo presidente del gobierno empezarán antes de que acaben las fiestas navideñas.

Preocupaciones del electorado

La economía, los casos de corrupción y la situación de Cataluña fueron temas dominantes durante la campaña.

El voto de estas elecciones es el más fragmentado de los últimos años.

El voto de estas elecciones es el más fragmentado de los últimos años.

El gobierno de Mariano Rajoy adoptó durante la legislatura impopulares medidas de austeridad y reformas laborales que el Partido Popular asegura han devuelto el crecimiento a la economía española.

Sin embargo, el índice de desempleo permanece alto en un 21%, el segundo más alto de la Unión Europea después de Grecia, si bien ha bajado desde el 27% del año 2013.

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Qué es el Síndrome de Ulises y cómo afecta a los migrantes

La sintomatología de este síndrome que padecen muchos migrantes puede confundirse con depresión o estrés postraumático y no tratarse bien.
6 de agosto, 2022
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“No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza”, decía el poeta argentino Juan Gelman.

Sin embargo, en el mundo hay alrededor de 281 millones de migrantes internacionales (el 3.6 % de la población), según los datos de 2020 de la ONU.

Hay quienes emigran porque así lo desean, pero también quienes se ven obligados a ello. A finales de 2019, las personas desplazadas a la fuerza eran más de 79.5 millones según ACNUR.

Sea algo elegido o no, los migrantes, con las raíces a miles de kilómetros, puede que nos sintamos como decía Gelman: como una “planta monstruosa”. Y habrá circunstancias en nuestra llegada a destino que suavizarán esa condición o la empeorarán.

Y esto, sin duda, puede repercutir en nuestra salud mental.

En la frontera entre la salud mental y el trastorno

El psiquiatara español Joseba Achotegui trabaja con temas relacionados con migración en la Asociación Mundial de Psiquiatría, de la que es secretario. A partir de 2002 empezó a ver que algo cambiaba. “Se cerraron las fronteras, empezaron políticas más duras contra la migración, la gente dejó de tener acceso a papeles, había una enorme lucha por la supervivencia”, cuenta a BBC Mundo.

Y esto se reflejó en cómo acudían los pacientes a su consulta: “Estaban indefensos, asustados, sin poder salir adelante”.

En concreto, vio que muchos migrantes que viven situaciones difíciles presentaban “un cuadro reactivo de estrés muy intenso, crónico y múltiple”.

Achotegui le puso nombre: Síndrome de Ulises.

Aclara el psiquiatra que esto no es una patología, ya que “el estrés y el duelo son cosas normales en la vida”, pero sí remarca la peculiaridad del síndrome que deja al migrante, de nuevo, en la frontera. Pero esta vez entre la salud mental y el trastorno.

Duelo migratorio vs. síndrome de Ulises

Normalmente asociamos la palabra “duelo” al sentimiento tras las muerte de un ser querido. Los psicólogos lo relacionan con cualquier pérdida que tenga el ser humano, como dejar un trabajo, la separación de una pareja o cambios en nuestro cuerpo.

“Cada vez que experimentamos un pérdida, tenemos que acostumbrarnos a vivir sin eso que teníamos y adaptarnos a la nueva situación. Es decir, hay que elaborar un duelo”, explica la psicóloga experta en duelo migratorio Celia Arroyo.

Así, el duelo migratorio está asociado a este gran cambio en la vida de una persona. Pero tiene características que lo hacen especial, ya que es un duelo “parcial, recurrente y múltiple”.

Paisaje de Caracas

Getty Images
Se puede sufrir duelo por el habla, las costumbres… O por el paisaje.

Parcial porque no es una pérdida total como ocurre con la muerte de alguien; recurrente porque con cualquier viaje, comunicación con el país o echar un simple vistazo a una fotografía en instagram puede reabrirse; y múltiple porque no es solo una cosa la que se pierde, sino muchas.

Joseba Achotegui agrupó estas pérdidas en 7 categorías. La más evidente suele ser la pérdida de la familia y los seres queridos. También está la pérdida de estatus social, algo que, dice Arroyo, suele pasar por la condición de migrante pero si, además, “el país de origen es xenófobo, supone una gran adversidad”.

Otro duelo que el migrante pasa es el de la pérdida de la tierra. Por ejemplo, extrañar un paisaje montañoso o los días llenos de sol.

Se suma el duelo del idioma, que será más fuerte en la medida en que se migre a un país con otra lengua. Puede ser una verdadera barrera para, por ejemplo, hacer un trámite burocrático y mandar un simple correo electrónico.

Por último, está la pérdida de los códigos culturales, que puede significar algo tan sencillo como no tener con quién “echar un pie” y bailar salsa o con quien compartir un mate.

Y, asociado a esto, y como último duelo, está la pérdida de contacto con el grupo de pertenencia, con aquellos con quien podemos hablar en los mismos códigos, que entenderán nuestros modismos y forma de ver la vida.

El síndrome de Ulises es cuando, además de tener que pasar estos siete duelos normales para un migrante, se hace en condiciones difíciles, explica Achotegui.

Ilustración persona migrante con preocupaciones a su alrededor.

BBC MUNDO
Hay varios detonantes que pueden estresar a una persona en el país de acogida.

Cuáles son los detonantes

“Cuando hay dificultades o se rechaza a la persona en la sociedad de acogida puede darse este síndrome”, explica Guillermo Fauce, profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de Psicología sin Fronteras.

No es lo mismo llegar a un país nuevo con un trabajo ya estable que sin nada en firme; tener o no un techo y comida asegurados, entrar ya con visa o con un estatus legal por definir. Tener o no ciertas condiciones suma puntos y estrés.

El rechazo que puede tener más impacto es no tener papeles o no poder acceder a determinados recursos”, dice el psicólogo.

A su vez, Achotegui explica que esta situación hace que los migrantes no puedan salir adelante y genera tensión y problemas de supervivencia, otro detonante más.

Al coctel puede sumarse el no tener personas a nuestro alrededor que nos brinden apoyo, no solo material (donde vivir, comer, dormir), sino también emocional. “Muchos migrantes sufren situaciones de soledad, están aislados”, remarca Achotegui.

Fauce señala que también hay un apoyo simbólico que, de no darse, es otro detonante más. Se trata de que el entorno del migrante entienda y reconozca su condición, “que está pasando por un situación complicada, transitando muchos duelos y que se le permita un periodo de transición en la sociedad de acogida”.

Dos hombres en una fiesta.

Getty Images
Los expertos recomiendan hacer lazos con nuestra comunidad pero también con la sociedad de acogida.

A veces puede pensarse que “lo peor” ha pasado tras cruzar una frontera en malas condiciones, pero, en el país de acogida, la sensación de indefensión, de estar sin derechos y los posibles abusos laborales y sexuales pueden dar lugar a un cuarto detonante: el miedo.

Los expertos consultados añaden que esta situación de vulnerabilidad que puede dar lugar al síndrome de Ulises se hace mayor cuando se es mujer.

Qué nos puede pasar y cuándo estar alerta

Los síntomas pueden ser los mismos, dice Achotegui, que podemos tener cuando pasamos una mala época: dormimos mal, nos cuesta relajarnos, dolores musculares o de cabeza, enfado, nerviosismo, tristeza.

Fauce señala que, por un lado, se puede entrar en una suerte de estado depresivo y de tristeza, de encerrarnos en nosotros mismos y, por otro, estar hiperactivos y ansiosos, algo que al final nos va a quitar energía.

Esto puede hacer que el síndrome de Ulises se confunda con otras enfermedades mentales como depresión o estrés postraumático y que trate de medicalizarse.

Pero, en este caso, cuando se solucionan los obstáculos que dieron lugar al síndrome (hay trabajo, cierta estabilidad, menos estrés, etc,), desaparece.

“Si se sigue adelante, se consigue trabajo y hay una cierta estabilidad pero sigue habiendo síntomas, ahí hay algo más que evaluar y hay que intervenir de otra manera, porque puede que haya otra cosa ya del plano psiquiátrico, como un cuadro depresivo”, sostiene Achotegui.

Grupo de mujeres jugando al fútbol.

Getty Images
Hacer ejercicio y juntarse con la comunidad de origen pueden ayudar a bajar el estrés.

Así, cuando el malestar se convierte en permanente o impide que hagamos nuestra vida, hay que prender las alarmas. Otras muestras de alarma que señala Fauce son si aparecen ataques de ira, nuestras relaciones personales se ven afectadas o “se cogen atajos, como consumir drogas, alcohol, hay gastos desmesurados o se hacen deportes de riesgo”.

Qué hacer y qué no hacer

“Es fundamental crear una red de apoyo social, estar en contacto con otros inmigrantes y compartir vivencias”, señala Celia Arroyo. Para esto es bueno buscar migrantes de nuestra nacionalidad o grupos de apoyo específicos donde vivamos.

Al respecto, Achotegui dice que esto hace que haya “menos riesgo de trastorno mental”, pero quedarse muy anclado con nuestra comunidad puede hacer que se prospere menos. “Si no te metes en la sociedad de acogida, costará progresar. Es un equilibrio”.

Al final se trata de mantener “la raíz” con agua, pero no olvidarnos de nuestras hojas, del lugar donde reciben el sol.

También recomienda Achotegui hacer ejercicio y actividades que bajen el estrés.

Fauce remarca que “los cortes radicales no funcionan, ni las decisiones drásticas” ya sea respecto al país de origen o al de acogida y a las relaciones creadas en ambos.

Arroyo señala que, aunque es complicado dar un tiempo preciso, si tres meses después de haber conseguido una estabilidad el sufrimiento que sentimos no ha disminuido, es buen momento para pedir ayuda psicológica.

Qué pueden hacer los demás

La sociedad de acogida juega un papel importante, pero quien no ha vivido esta situación puede que no entienda qué implica el duelo migratorio ni el estrés sostenido que deriva en el síndrome de Ulises. Esto puede hacer que no sepamos cómo ayudar, qué decir o hacer.

Celia Arroyo recomienda que el entorno permita a quien esté esta situación que se exprese libremente y pueda hablar de qué le pasa y cómo se siente.

“Es importante no minimizar su sufrimiento ni generar falsas esperanzas” ante un futuro que es incierto cuando, por ejemplo, hay una visa o un trabajo que no llega.

Como en cualquier duelo, hay que evitar frases del estilo “ya se te pasará”, “no es para tanto”, “eso son miedos tuyos” o “todo saldrá bien”.

Achotegui sugiere ni compadecer ni victimizar: “Hay que acercarse con respeto, incluso con cierta admiración. El migrante es una persona fuerte, alguien que está yendo hacia adelante”.

A la vez, es importante respetar su cultura, mentalidad y cosmovisión.

Si nos cuesta conectar emocionalmente con alguien en esta situación, Fauce recuerda que todos hemos sufrido alguna pérdida y que es un buen ejercicio conectar con la emoción que tuvimos para empatizar con el migrante. Y pensar que, como escribió la uruguaya Cristina Peri Rossi, emigrar, partir al fin, es siempre partirse en dos.


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