La NBA en México: popular, pero no para todos los fanáticos del basquetbol que hay en México
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Nathaniel Parish Flannery

La NBA en México: popular, pero no para todos los fanáticos del basquetbol que hay en México

El partido de temporada regular la noche del jueves en la Ciudad de México marcó un hito para la NBA, y no sólo porque los Celtics apalearon a los Spurs 114-97. Se trató de un partido en el que hizo su debut en México la franquicia con más historia en la liga más importante del planeta, Boston. La NBA busca ampliar su presencia en México, donde el basquetbol es muy popular, pero sus empeños podrían no alcanzarle para llevar sus partidos a las zonas más pobres del país, donde, paradójicamente, y gracias en buena medida a la migración, es probable que tenga cientos si no es que miles de fanáticos potenciales
Nathaniel Parish Flannery
Por Nathaniel Parish Flannery // El Daily Post
6 de diciembre, 2015
Comparte

Banner-EDP

La noche del jueves, mientras los Celtics de Boston aplastaban a los Kings de Sacramento durante un partido de temporada regular en la Ciudad de México, la multitud de 22 mil personas rugía en apoyo del equipo para el que alguna vez jugó el legendario Larry Bird.

En las gradas, el número de sudaderas y camisetas verdes empequeñecieron el número de casacas púrpuras de los Kings. La multitud gritaba en inglés “Let’s go Celtics”, mientras Boston sofocaba a la ofensiva de los Kings, en un duelo que enfrentó al movedor de Sacramento, Rajon Rondo, ex estrella de los Celtics, y al armador de Boston Isaiah Thomas, quien comenzó su carrera con los Kings.

Thomas sacó la mejor parte, finalizando con 21 puntos, nueve asistencias, seis rebotes y cuatro robos. “Quieres jugar bien en contra de tu antiguo equipo”, dijo Thomas después del juego.

Rondo, por su parte, terminó con cinco anémicos puntos antes de ser expulsado en el tercer periodo. El escolta de los Celtics Avery Bradley explicó: “Lo más importante de esta noche era hacerle todo difícil a Rondo. Era casi como si él no tuviera a quién pasar el balón porque estábamos jugando una gran defensa”.

Los Celtics dominaron la primera mitad y continuaron en punto muerto hasta el final para ganar con facilidad 114-97. Fue una gran noche para los Celtics, pero tal vez una aún más grande para la NBA. Aunque la liga ha realizado 19 partidos de pretemporada en México, esta fue la primera vez que los Celtics jugaron un partido de temporada regular en la Ciudad de México.

El empuje en México

Este partido es parte de los esfuerzos por llevar el basquetbol de la NBA a aficionados fuera de Estados Unidos. Antes del juego, después de una sesión de práctica, Avery Bradley dijo, “es emocionante para nosotros . Es genial tener fans. En todo el mundo vemos verde por todos lados”.

La NBA ha programado más partidos de pretemporada en México que en cualquier otro país del mundo.

México está entre los cinco mercados extranjeros más importantes para la NBA y es un objetivo importante para los esfuerzos de promoción de la liga.

“La televisión es la mejor vía para distribuir nuestro producto . La televisión es tradicional y la tienen la mayor parte de nuestros consumidores. Estamos en televisión de paga, en ESPN, por ejemplo, dijo a El Daily Post en una entrevista reciente por teléfono Raúl Zárraga, director en México de la NBA

Aunque la presencia de la NBA en México aumenta, la liga aún enfrenta varios retos.

Francisco Díaz, un fan de 24 años que asistió al juego vistiendo una sudadera de los Celtics, dijo a El Daily Post que él ve los juegos de los Celtics y de los Clippers en ESPN y en internet. Díaz dijo que si bien es cierto que hay muchos aficionados de la NBA en México “el fútbol domina. Aquí el deporte más popular es el futbol. No pasan muchos partidos de la NBA en la televisión abierta. Todo se ve en el cable”.

Mientras la NBA trabaja para ampliar su presencia en México, sus ejecutivos como Zárraga tienen que trabajar para hacer frente a los caprichos del mercado de los medios de México. La televisión abierta está dominada por dos empresas, Televisa y TV Azteca, que son propiedad de dos de las familias más ricas de México.

La liga también distribuye sus partidos a través de ESPN y por internet a través de Claro Sports, una compañía propiedad del multimillonario mexicano Carlos Slim. El reto, sin embargo, es que fuera de las grandes ciudades la mayoría de la gente en México no tiene cable o Internet.

Aunque la penetración de la televisión por cable en México aumentó de 40 a 60% entre 2011 y 2015, casi la mitad de la población del país no está todavía conectada a Internet. Así que, en tanto la televisión abierta no trasmita más partidos de la NBA, la liga tiene que buscar formas creativas para ampliar su audiencia.

Una manera proyectando partidos en las salas de cine. La liga ha transmitido juegos en las pantallas de los cines Cinépolis en la Ciudad de México durante los últimos cinco años. La NBA también proporciona partidos a sus clientes en los mercados extranjeros a través de su servicio por internet League Pass. México, sin embargo, se está quedando atrás en ese tipo de transmisiones.

Aunque México se encuentra entre los cinco mercados extranjeros más importantes en términos de audiencia televisiva para la NBA, no está ni siquiera entre los 10 más importantes en cuanto a transmisión por internet. En muchos sentidos, las decepcionantes cifras de la visualización en línea tienen que ver con la inmensa brecha que separa a los residentes de los pueblos rurales de la economía global.

Aros sin gloria

A penas después de las 7:30 de la mañana, un lunes reciente, Flavia, una fornida estudiante de 15 años de segundo de secundaria, practica tiros de media distancia en la cancha de básquet de cemento en su escuela, situada en las colinas de Oaxaca, en el suroeste de México.

Flavia, quien juega en el equipo de su escuela y práctica con el equipo dos veces a la semana, se apresura a recoger rebotes y de inmediato voltea a la canasta para hacer un tiro y otro, con velocidad. Una neblina pesada se posaba sobre la cancha, es la contaminación causada por el fuego que hizo un vecino. No hay grandes negocios en el pueblo de Flavia y la mayoría de los pobladores trabaja recogiendo leña para quemarla y hacer carbón para vender, tejiendo prendas sencillas en telares de madera, o produciendo mezcal con alambiques de traspatio.

Por varias generaciones ya, como muchas otras personas en Oaxaca, los hombres de San Baltazar, incluyendo todos los tíos paternos de Flavia, se han ido a Estados Unidos en busca de trabajo. Los tíos de Flavia jugaron básquet en las canchas de California antes de regresar a Oaxaca con sus tenis Jordan. Y a pesar de los fuertes vínculos que los trabajadores migrantes han creado entre su pueblo y Estados Unidos, Flavia no sabe mucho acerca de la NBA.

La cancha en su escuela está pintado con el logotipo negro y rojo de los Toros de Chicago, pero Flavia no sabe de dónde viene esa imagen. Ella nunca ha oído hablar de Michael Jordan. Observa los partidos en la cancha junto a la iglesia colonial que está en el centro de la ciudad, colina abajo desde su escuela, pero no ve los partidos de la NBA. “Hay personas a las que les gustaría ver los juegos, pero la gente no tiene cable. No tenemos lo que se necesita para eso”, dice ella.

Salvador Sandoval, de 48 años, quien vivió en Nyack, Nueva York, por poco menos de seis años a partir de 2000, dijo que hay un montón de fans de basquetbol en México que la NBA está perdiendo. “Sólo durante las finales transmiten los partidos por televisión abierta”, dice. “Hay que pagar cable para ver los partidos de temporada regular”.

Aunque San Baltazar, al igual que la mayor parte de Oaxaca, tiene una rica tradición de baloncesto que se remonta a la década de 1930, sigue desconectado de la economía moderna y globalizada de México. La escuela de Flavia, al igual que nueve de cada 10 escuelas en Oaxaca, no tiene Internet.

Los estudiantes pueden pagar 10 pesos (60 centavos de dólar) para usar una hora las viejas PC del cibercafé de adobe del pueblo, pero la mayoría de los pobladores jóvenes no tiene Internet en sus casas. En Oaxaca, 8 de cada 10 habitantes trabajan en la economía informal. En los pueblos pequeños, la gran mayoría, al igual que 6 de cada 10 mexicanos en general, no tienen cuentas bancarias, lo que significa que es imposible para ellos hacer compras en línea.

La NBA, como Wal-Mart y Grupo Modelo, fabricante de la cerveza Corona y otras grandes empresas que buscan expandir su presencia global, ha hecho el esfuerzo de crear una forma de hacer comercio electrónico en México, dando a los clientes la opción de hacer depósitos en efectivo para pagar bienes y servicios, como la trasmisión de partidos en Internet. Hasta ahora, la adopción del sistema de pago por trasmisiones en línea en las zonas rurales ha sido lenta.

“Hoy casi todos los pueblos de por aquí tienen , pero hay pueblos que no tienen señal ”, dice Flavia.

El primo de Flavia, Leo, de 31 años, quien jugó básquetbol en California, dice que va a casi todos los torneos de basquetbol que se realizan en pueblos cercanos al suyo. Aunque él es fan de los Spurs y asistió una vez a un juego de los Celtics en Los Ángeles cuando Boston enfrentó a los Clippers, Leo no sabía que la NBA tendría un juego en la Ciudad de México. Leo no tiene computadora en su casa.

“Gano 150 pesos [$ 9 dólares] al día”, dice. “No es suficiente”.

Artículo publicado originalmente en El Daily Post.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El lugar del mundo donde la gente reconoce 5 géneros

El pueblo bugis, en Indonesia, es un grupo étnico que reconoce cinco géneros sexuales. Pero el futuro de su cultura única en el mundo parece estar en peligro.
22 de abril, 2021
Comparte

La isla indonesia de Célebes se extiende como una estrella de mar borracha en el océano Pacífico occidental, sus cuatro patas esmeralda tocan los mares de Celebes, Molucca y Flores.

En su extremo suroeste se encuentra la ciudad portuaria de Macasar, una población ahogada por una niebla tóxica que durante mucho tiempo fue un importante punto comercial y la puerta oriental de Indonesia al mundo.

En un amanecer gris, me puse de pie en el paseo marítimo mientras veía las proas curvas de los tradicionales veleros prahu avanzar elegantemente hacia el caos del puerto de Paotere. Llegaban allí para descargar pepinos de mar, sepias y otras extrañas criaturas de las profundidades marinas.

Estas embarcaciones pertenecen al pueblo bugis, una sociedad de marineros notable por reconocer cinco géneros.

“Los bugis tienen palabras para cinco géneros que representan cinco formas de estar en el mundo”, explica Sharyn Graham Davies, antropóloga de la Universidad Monash en Melbourne, Australia.

Los bugis son el grupo étnico más grande de la isla de Célebes. Se concentran en Makassar y el campo de cultivo de arroz al norte de la ciudad, pero su destreza como marineros y comerciantes consolidó la influencia de los bugis en Indonesia y el archipiélago malayo.

También sembró miedo en los corazones de los colonizadores europeos, quienes los veían como piratas despiadados.

Un pueblo influyente

A pesar de que representan solo seis de los 270 millones de habitantes que tiene Indonesia, los bugis son extremadamente influyentes.

Algunos ejemplos destacados incluyen a Jusuf Kalla, quien fue dos veces vicepresidente de Indonesia; y a Najib Razak, ex primer ministro de Malasia.

Los bugis son una sociedad marinera cuya influencia se ha extendido por Indonesia y el archipiélago malayo.

Getty Images
Los bugis son una sociedad marinera cuya influencia se ha extendido por Indonesia y el archipiélago malayo.

“Los bugis se encuentran entre los grupos étnicos con más fuerza del archipiélago, política, económica y culturalmente”, señala Sudirman Nasir, un bugis que trabaja en salud pública en el sur de la isla.

La antropóloga Sharyn Graham Davies explica que en la sociedad bugis, los géneros makkunrai y oroani corresponden a los conceptos de mujer cis y hombre cis en Occidente.

Los calalai nacen con cuerpos femeninos pero asumen roles de género tradicionalmente masculinos; pueden llevar camisa y pantalones, fumar cigarrillos, llevar el pelo corto y realizar trabajos manuales.

Por otro lado, los calabai nacen con cuerpos masculinos pero asumen roles de género femeninos, usan vestidos y maquillaje y se dejan crecer el cabello.

“Muchos calabai trabajan en salones de belleza“, asegura Neni, una calabai del pueblo de Segiri, al norte de Makassar.

“También ayudamos a planificar bodas y actuamos en ceremonias”.

El quinto género

Los calabai no se hacen pasar por mujeres, detalla Davies, sino que exhiben su propio conjunto de comportamientos femeninos que serían mal vistos en las mujeres makkunrai, como usar minifaldas, fumar y actuar de una manera más sexualizada exteriormente .

Dentro de la sociedad bugis, las personas calabai y calalai pueden ser mal vistas en algunos sectores, pero son ampliamente toleradas, incluso se considera que juegan un papel importante en la sociedad.

De manera general no son atacadas ni perseguidas por miembros de su propia comunidad.

El quinto género bugis es el bissu, que no se considera ni masculino ni femenino, sino que representa la totalidad del espectro del género.

Los bissu, como los calabai y calalai, muestran su identidad a través de la vestimenta: a menudo usan flores, un símbolo tradicionalmente femenino, pero llevan la daga keris asociada con los hombres.

Muchos bissu nacen intersexuales, pero el término tiene implicaciones más allá de la biología.

Si bien el género en los bugis a menudo se describe como un espectro, se considera que los bissu están por encima de esta clasificación: son seres espirituales que no están a medio camino entre el hombre y la mujer, sino que encarnan el poder de ambos a la vez.

“Se dice que, en su descenso del cielo, los bissu no se separaron convirtiéndose en hombre o mujer, como la mayoría de la gente, sino que siguieron siendo una unidad sagrada de ambos”, explica Davies.

Como tales, son percibidos como intermediarios entre mundos y ocupan un papel similar al de los chamanes en la religión bugis.

Poseídos por los dioses

Una anciana serena y un pollo que cacareaba fueron mis compañeros de viaje cuando me fui de Makassar en un maltrecho bemo (minibús público) de color azul celeste.

Mientras avanzábamos hacia el norte, fragmentos de piedra caliza kárstica, cubiertos de jungla, se elevaban hacia el cielo desde los arrozales circundantes.

Muchos bugis viven en la verde y montañosa isla indonesia de Célebes.

Getty Images
Muchos bugis viven en la verde y montañosa isla indonesia de Célebes.

Era época de siembra y pasamos por un campo donde se empujaba un arado mecánico, precedido por un desfile ritual de bissu, reconocibles por sus túnicas rojas, doradas y verdes y sus tocados adornados con flores de colores.

Seguimos conduciendo. El sol de la tarde comenzó a brillar como carbón y los agricultores bugis proyectaban sombras encorvadas y alargadas, mientras se inclinaban para ocuparse de los campos de arroz.

Cuando cayó la noche, llegamos a la ciudad de Segiri, donde seguí a una multitud de lugareños hasta una gran casa de madera.

Cinco bissu estaban reunidos en el centro de la habitación alrededor de una pila de arroz. El humo del incienso fragante se arremolinaba en la casi oscuridad, y el sonido de los tambores y los cánticos se aceleró a un punto febril mientras el bissu bailaba bruscamente hasta un estado de trance.

Al unísono, desenvainaron sus dagas keris y comenzaron a apuñalar las hojas onduladas en sus propias sienes, palmas, incluso en los párpados, aparentemente sin sentir ningún dolor o apenas sacando una gota de sangre.

Someterse a este ritual, conocido como ma’giri’, y salir ileso es considerado como una prueba de que los bissu han sido poseídos por los dioses y están listos para dar bendiciones.

El idioma de los cielos

Esta ceremonia, como el desfile en el campo de arroz, está orientada a asegurar una cosecha abundante; buena salud y embarazos exitosos son otros de los resultados que se esperan de una bendición bissu.

“Convertirse en bissu es una llamada del alma”, dice Eka, jefe de los bissu en Segiri.

“Viajamos a una edad temprana para estudiar con un bissu mayor y aprender nuestro idioma secreto, Basa To Ri Langiq (la lengua de los cielos), que solo nosotros podemos entender”.

Además de otorgar bendiciones, Eka oficia bodas. “Los bugis nos tratan muy bien”, prosigue. “Tienen que hacerlo, porque supervisamos todas las costumbres de los bugis”.

Aunque sus rituales religiosos y su concepción del género están impregnados de ideas preislámicas, la mayoría de los bugis son musulmanes, muchos devotos.

“Hubo interacciones complejas entre los valores bugis y la enseñanza islámica”, explicó Nasir. “Esto llevó a formas de sincretismo islámico-bugis“.

Luchan contra su propia sexualidad

Por ejemplo, como señala Davies, los bugis a menudo acuden a los bissu para bendecir un próximo peregrinaje a La Meca.

Muchos calalai y calabai luchan contra su propia sexualidad y contra el sentido de sí mismos, explica la antropóloga.

Creen que su estilo de vida -que puede incluir relaciones entre personas del mismo sexo- es pecaminoso según la creencia islámica, pero también que son como son porque fue prescritopor Allah.

Por la misma razón, no tienen el concepto de haber nacido en el cuerpo equivocado. Aunque algunas calabai pueden someterse a procedimientos cosméticos para lucir más femeninas, no se considerarán mujeres, como descubrió Davies en su trabajo de campo.

El islam comenzó a ser predominante en Indonesia cerca del año 1400, pero durante siglos los locales reconciliaron su variada percepción del género con la nueva fe.

“Los marinos europeos escribieron sobre sus reflexiones sobre la diversidad de género en el la isla de Célebes desde al menos el siglo XVI”, cuenta Davies.

Igualdad social

En 1848, el colonialista británico James Brooke escribió en su diario: “La costumbre más extraña que he observado es que algunos hombres se visten como mujeres y algunas mujeres como hombres; no ocasionalmente, sino toda su vida, dedicándose a las ocupaciones y búsquedas de su sexo adoptado”.

Al visitar la isla de Célebes, Brooke se sorprendió aún más por la igualdad social que observó entre mujeres y hombres, un sentimiento compartido por su compañero imperialista Thomas Stanford Raffles.

Un tercer género conocido como waria (un acrónimo de wanita, que significa mujer, y pria, que significa hombre) ha sido reconocido durante mucho tiempo en las sociedades de Indonesia.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, Indonesia en general se ha vuelto menos tolerante con las ideas no binarias de género, lo que ha provocado la persecución de los calabai y bissu en particular.

Torturados y asesinados en los 50

A partir de la década de 1950, comenzó una ola de ataques violentos contra la comunidad LGBTQ.

“Cuando el movimiento de rebelión Darul Islam de Kahar Muzakkar quiso establecer un estado islámico en la década de 1950, los bissu fueron arrestados, torturados y obligados a arrepentirse”, recuerda Nurhayatai Rahman Mattameng, filólogo del pueblo bugis.

A algunos bissu les raparon la cabeza para avergonzarlos públicamente; algunos fueron asesinados.

“Durante la era del Nuevo Orden bajo el presidente Suharto (1967-1998), hubo una iniciativa llamada Operación Arrepentimiento”, añade Mattameng.

“Todos los bissu se vieron obligados a (renunciar) al Latang, la religión ancestral de los bugis, y en su lugar eligieron una de las religiones oficialmente reconocidas en Indonesia”.

En 2001, extremistas islámicos incendiaron la sede en Makassar de GAYa Celebes, una organización que aboga por los derechos de los homosexuales.

En 2018, el Jakarta Post informó que las mujeres transgénero estaban siendo detenidas y colocadas en centros de detención en la capital de Indonesia, como una medida “disuasiva” para las personas que se identificaban como waria.

Un hombre en Makassar.

Getty Images
Hace poco, muchos bissu vivían con miedo de ser arrestados o asesinados; algunos estaban incluso avergonzados de ser bissu.

“Los bissu, los calalai y los calabai están experimentando mucho estigma y discriminación, que lamentablemente está aumentando junto con la creciente asertividad del islam político”, lamenta Nasir.

“A nivel social, hay una fuerte tendencia hacia una mayor piedad y puritanismo, que podría compararse con la de los cristianos nacidos de nuevo en Occidente. El futuro de estas personas perseguidas no es muy prometedor”.

“En peligro”

Eka está de acuerdo en que el futuro parece sombrío.

“El número de profesores con conocimiento de costumbres bissu está disminuyendo. También está disminuyendo el interés de la gente en vivir como calabai”, señala.

“En el futuro, los bissu estarán en peligro de extinción”.

Sin embargo, no todo el mundo es tan pesimista sobre el futuro de esta cultura única. Hay ayuda disponible gracias a personas como Halilintar Lathief, una activista, artista y antropóloga bugis.

La organización de Lathief, Latar Nusa, lucha para revitalizar la cultura bissu y calabai preservando la literatura tradicional y empoderándolos para aprovechar los beneficios económicos de sus roles tradicionales al buscar trabajo remunerado como maquilladores de novias, planificadores de bodas y proveedores de catering y chamanes medicinales.

“Durante los primeros días, el trauma de la persecución que habían enfrentado significaba que nadie quería convertirse o pretender ser bissu”, asegura Lathief.

“Tenían miedo de ser arrestados o asesinados; algunos estaban avergonzados. Ahora, después de varios años, hay muchas más personas que se identifican como calabai y otras más que se enorgullecen de ser llamadas bissu”.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Travel.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ARrMFeZEfmU&feature=emb_title

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.