La polémica Barbie a la que acusan de espiar a los niños
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John Kovacich/Public Domain

La polémica Barbie a la que acusan de espiar a los niños

"Los niños que jueguen con ella no estarán hablando solo con una muñeca, estarán hablando directamente con un conglomerado de empresas jugueteras que tienen en ellos un interés financiero", dijo Susan Linn, la directora de la Campaña para una Infancia Libre de Anuncios,
John Kovacich/Public Domain
Por BBC Mundo
20 de diciembre, 2015
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Image copyrightGetty
Barbie es uno de los juguetes insignia de Mattel.

”Los niños que jueguen con ella no estarán hablando solo con una muñeca, estarán hablando directamente con un conglomerado de empresas jugueteras que tienen en ellos un interés financiero”.

Son palabras de Susan Linn, la directora de la Campaña para una Infancia Libre de Anuncios, una organización que defiende los derechos de los niños como consumidores.

Y la muñeca de la que habla es nada más y nada menos que la versión más innovadora del juguete insignia de Mattel, Hello Barbie.

La empresa californiana ya ha salido al paso de estas acusaciones, y ha negado que la muñeca espíe a los niños.

Image copyrightAP
Mattel ha negado rotundamente las acusaciones.

“Hello Barbie cumple con los estándares de seguridad exigidas por el gobierno de Estados Unidos, incluyendo la Ley de Protección Cibernética de Menores”, ha asegurado Mattel a través de un comunicado

“Realmente interactiva”

Hello Barbie y es la primera muñeca realmente interactiva del mercado.

Esto es, no solo es capaz de repetir unas frases pregrabadas, sino que puede mantener una conversación con los niños que juegan con ella.

Lo hace gracias a un software diseñado por la empresa californiana ToyTalk y que emplea algoritmos de aprendizaje automático.

Esto significa que este modelo almacena charlas para desarrollar futuras habilidades conversacionales.

Image copyrightAFP
Mattel asegura que la muñeca no violará en ningún caso la privacidad de los menores.

Además, todo lo que graba queda almacenado en los servidores de la compañía durante dos años.

Y es eso lo que asusta a la organización de Linn y otras asociaciones de consumidores.

Aseguran que la muñeca no solo habla con los niños, sino que los espía.

La empresa de seguridad cibernética Bluebox apoya su teoría, tras haber analizado el producto.

Y también el experto Matt Jakubowski, quien hackeó el sistema de las muñecas y a través de las conversaciones grabadas pudo acceder a detalles privados de una familia, incluso conocer la ubicación de un niño.

“Tuve acceso a información que nunca hubiera tenido que obtener”, dijo a la edición de Chicago del medio estadounidense NBC.

Mattel lo niega tajante, y asegura que la muñeca no violará en ningún caso la privacidad de los menores.

Image copyrightGetty
“Los padres podrán escuchar las conversaciones que sus hijos mantienen con Hello Barbie”, explica Mattel.

La compañía explica que guardará las conversaciones solo para ir perfeccionando el producto.

Y promete que las grabaciones de los niños no podrán ser escuchadas por nadie ni se venderán a terceros.

Además, hace incapié en que los padres deberán autorizar que Hello Barbie empiece a grabar.

“Los padres podrán escuchar las conversaciones que sus hijos mantienen con Hello Barbie y, si así lo deciden, podrán borrar los diálogos almacenados en cualquier momento”, añade.

“Como líderes de la industria juguetera durante más de 70 años sabemos que la principal preocupación de los padres es la seguridad”, sentencia.

Aprendizaje constante

Para que Hello Barbie deje de ser un muñeca común y se vuelva un juguete interactivo se necesitan dos cosas.

Primero, es imprescincible que haya una conexion wifi en el lugar en el que se vaya a utilizar.

Y segundo, hay que pulsar un botón.

Éste activará un pequeño micrófono que Hello Barbie lleva en el interior, y solo así podrá empezar a grabar.

Image copyrightGetty
Hello Barbie está programada con más de 8.000 líneas de diálogo y 20 juegos interactivos.

Después, todo lo que registre viajará por la red hasta un servidor de Mattel, donde se procesarán los cortes y se los harán llegar a los diseñadores del software de aprendizaje automático.

Esta tecnología se llama PullString, y la diseñó la empresa ToyTalk, con sede en San Francisco, California (EE.UU.).

PullString reconoce los diálogos, chistes, canciones o rimas que el niño recita.

Y para darles respuesta ToyTalk escoge de entre unas frases pregrabadas la más adecuada a cada situación.

De acuerdo a las especificaciones de Mattel, Hello Barbie está programada con más de 8.000 líneas de diálogo y 20 juegos interactivos, y puede funcionar durante una hora entera sin necesidad de recargar su batería.

El Siri de los niños

Pero este software no solo se limita a grabar y responder con ese material pregrabado.

PullString reutiliza lo registrado para perfeccionarse constantemente y lograr así una conversación cada vez más fluida con los menores.

Además, “la muñeca fue diseñada para redireccionar conversaciones inapropiadas”, dice Mattel.

“No repetirá las palabras malsonantes. En su lugar, contestará al niño con una pregunta”.

El fundador de ToyTalk, Oren Jacob, asegura que es la forma más práctica de integrar el uso del lenguaje en el desarrollo de los niños.

Image copyrightGetty
El sistema es similar a los asistentes de voz como Siri y Cortana, pero adaptado a las necesidades de los niños, dice ToyTalk.

La empresa se inspiró en los sistemas de reconocimiento de voz que permiten dar órdenes a los teléfonos inteligentes, a las tabletas o a las computadoras.

En ese sentido, sería como el Siri de Apple, el Cortana de Microsoft o el Google Now de Google, pero adaptado a las necesidades de los niños, insiste lastartup.

Pero varias organizaciones de consumidores insisten en que en que las filtraciones de datos están a la orden del día, y que no es posible garantizar que la información grabada por Hello Barbie no terminará en manos de terceros.

Además, denuncian que el sistema dirige y condiciona el aprendizaje de los menores sin tener en cuenta criterios como el de la imaginación.

Sea como sea, la muñeca ya se puede comprar.

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¿Qué pasa si Trump se niega a abandonar la Casa Blanca pese al triunfo de Biden?

El anuncio del presidente Donald Trump de negarse a aceptar su derrota ante Joe Biden genera una situación tan nueva como desconcertante en la vida del país.
8 de noviembre, 2020
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En 244 años de historia de Estados Unidos, nunca ha habido un presidente que se rehúse a abandonar la Casa Blanca después de haber perdido una elección.

La transferencia ordenada, legal y pacífica del poder es uno de los sellos definitorios de la democracia estadounidense.

Por eso, el anuncio del presidente Donald Trump de negarse a aceptar su derrota ante Joe Biden, genera una situación tan nueva como desconcertante en la vida del país.

Y presenta para los analistas el reto de considerar escenarios antes impensables.

“Lejos de haber terminado”

Trump jugaba golf a las afueras de Washington cuando se confirmó el triunfo electoral de Biden este 7 de noviembre.

Poco después, la campaña del candidato derrotado emitió un comunicado asegurando que la “elección está lejos de haber terminado”.

Donald Trump jugando al golf.

Getty Images
Trump estaba jugando al golf cuando se conoció la victoria de Joe Biden.

“Todos sabemos por qué Joe Biden se está apresurando a presentarse falsamente como el ganador, y por qué sus aliados de los medios se están esforzando en intentar ayudarle: no quieren que se sepa la verdad”, señala el comunicado, en donde además indica que Trump seguiría oponiéndose mediante demandas judiciales al resultado anunciado, alegando la existencia de supuestos fraudes.

La constitución estadounidense es clara, más allá de cualquier duda, en establecer que el actual período presidencial termina “al mediodía del día 20 de enero”.

Joe Biden ha conseguido ganar en una cantidad de estados que le aseguran más de 270 votos en el Colegio Electoral. Por lo que tiene el derecho a ocupar la presidencia por los siguientes cuatro años.

Donald Trump tiene recursos legales y legítimos que todavía puede emplear para disputar el resultado de la votación.

Pero a no ser que ocurra de aquí a allá un giro dramático en las cortes y que pueda probar en los juzgados la existencia de las irregularidades en la elección que él reclama, todavía sin presentar evidencia, el 20 de enero es la fecha en que el actual presidente debe abandonar el poder.

Trump con su equipo en la oficina oval de la Casa Blanca.

Getty Images
¿Qué pasa si Trump se niega a abandonar la Casa Blanca?

Posición anunciada

Trump fue claro a lo largo de la actual campaña en advertir que no aceptaría una derrota.

Dijo en repetidas ocasiones que estaba decidido a seguir al mando, sin importar lo que dijeran las autoridades electorales, indicando que la única posibilidad de que perdiera era si le robaban las elecciones.

Por lo que el país empezó a discutir qué pasaría en el caso de que Trump cumpliera su amenaza e intentara aferrarse al poder a la fuerza.

Una hipótesis incluso comentada por el propio Joe Biden cuando era candidato.

En una entrevista televisada el pasado 11 de junio, el humorista Trevor Noah le preguntó a Biden si había pensado en la posibilidad de que un Trump perdedor se negara a desocupar la residencia presidencial.

“Sí, lo he pensado”, respondió Biden, agregando que estaba convencido de que en una situación semejante, las fuerzas militares se encargarían de impedir que se quedase en el cargo y lo desalojarían sin más de la Casa Blanca.

También se ha dicho que podría ser el Servicio Secreto el que podría cumplir la eventual tarea de escoltar a Trump fuera de la residencia presidencial.

Ese cuerpo civil, encargado de la seguridad del mandatario, tiene por ley también la obligación de proteger a todos los ex presidentes, y seguirá escoltando al ya expresidente a partir del 20 de enero.

Donald Trump con un miembro del Servicio Secreto en la Casa Blanca

Getty Images
El Servicio Secreto es el que podría cumplir la eventual tarea de escoltar a Trump fuera de la residencia presidencial.

Desde que se hizo evidente la ventaja electoral de Biden y parecía inminente el anuncio de su victoria, el Servicio Secreto extremó las medidas de protección sobre el presidente-electo, empezando a darle efectivamente un nivel de seguridad “presidencial”, pese a que Trump insistía en que el demócrata había sido derrotado.

¿El escenario impensable?

Pero en ese punto habría que entrar a evaluar la lealtad a este presidente de las fuerzas de seguridad, tal como lo hacen los analistas que buscan entender la situación de cualquier país en un momento de inestabilidad institucional.

BBC Mundo le preguntó a expertos si era factible que Trump intentase utilizar a las fuerzas de seguridad del estado para quedarse ilegalmente en el poder.

“Que un presidente llegara a abusar de los poderes de la presidencia para quedarse en el cargo después de aparentemente perder la elección, sería duro y destruiría normas vitales. Pero no es inconcebible“, le dice a BBC Mundo el profesor Dakota Rudesill, experto en legislación y política de seguridad nacional, afiliado a la Universidad Ohio State en Estados Unidos.

Causaría un gran daño al país, a principios importantes de las relaciones entre civiles y militares, y a los prospectos globales para la democracia”, advierte.

Sin embargo, aclara que, en su opinión, el escenario en que Trump pudiera aferrarse a la presidencia apoyado en las fuerzas de seguridad es difícil de realizarse.

“El personal militar jura lealtad a la Constitución, no al político que actualmente ocupe la presidencia. Y el que es en este momento el militar de mayor rango en el país, el General Mark Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto, ha dicho repetidamente que los militares no tendrán rol alguno en esta elección”.

Gráfico de quién podría involucrarse si se impugnan los resultados

BBC

Rudesill no es el único que se hace estas preguntas. Keisha Blaine es catedrática de la Universidad de Pittsburgh y experta en el estudio de movimientos de protesta social.

“El solo hecho que tengamos que preguntarnos si las fuerzas armadas intervendrán en la elección revela mucho acerca del triste estado de las cosas en nuestro país“, le dice a BBC Mundo.

Agrega Blaine que “hace cuatro años la mayoría de los estadounidenses no se preguntaban esto. Pero después de haber visto a Trump desplegar agentes federales en Portland y Washington en los últimos meses, es una preocupación seria. No creo que esto sea un escenario probable, pero no podemos descartarlo como una posibilidad seria, teniendo en cuenta todo lo que pasó este año”.

Efectivamente, durante las protestas sociales que surgieron con el movimiento anti-racismo de mediados de año, Trump consideró movilizar a las fuerzas armadas para disolver las manifestaciones.

El pasado 5 de junio, el diario New York Times aseguraba que el general Milley “convenció a Trump de no invocar la Ley de Insurrección de 1807 para movilizar tropas regulares en todo el país para reprimir las protestas, una línea que varios oficiales del ejército estadounidense han dicho que no cruzarán, ni siquiera si el presidente se los ordena”.

Al final, ante la negativa del ejército regular a verse involucrado, Trump ordenó para contener las protestas el uso de efectivos de la Guardia Nacional, que dependen de los gobernadores de cada estado.

Trump con Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto

Getty Images
El 1 de junio, Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, acompañó a Trump a tomarse una foto con una biblia a metros de la Casa Blanca y en medio de las protestas por la muerte de George Floyd. A los días, Milley se arrepintió.

También estuvieron involucrados en la contención de las protestas en Washington, Portland y otras ciudades, miembros de las fuerzas de seguridad no militares que dependen del Ministerio de Seguridad Interior (Homeland Security).

Por lo que algunos contemplan que en una crisis surgida a raíz de las elecciones, Trump potencialmente tendría acceso a ordenar el despliegue de cierto número de personal armado no militar.

Sin embargo, asumiendo que las fuerzas armadas no se pondrían a disposición de la supervivencia política del presidente, es difícil imaginar una maniobra exitosa de Trump para quedarse en el poder en esas condiciones.

¿Violencia en la espera?

Rudesill dice que le produce preocupación escenarios relacionados.

“He escrito acerca de la posibilidad de que el presidente Trump intente usar un decreto ejecutivo, o que el Departamento de Justicia controlado por sus aliados políticos intente emitir una ‘directriz’, indicando que la Rama Ejecutiva debe considerar a Trump como el ganador de una elección disputada”, el experto le dice a BBC Mundo, pero advierte que eso sería “totalmente inapropiado e impermisible”.

“Ordenar al ejército continuar rindiendo saludo al presidente mas allá del final de su período al mediodía del 20 de enero pondría a los militares en una situación imposible”, señala.

Un seguidor de Trump armado en Minesota este 7 de noviembre.

Getty Images
Los analistas dicen que una situación en la que el candidato perdedor de la elección presidencial se niega a aceptar el resultado puede llevar a “la posibilidad de desorden civil serio”.

“La mitad del país y mucha gente alrededor del mundo pensaría que las fuerzas armadas apolíticas estadounidenses habían tomado una posición partidista. Los militares nunca, nunca deben recibir esa orden“, puntualiza Rudesill.

Y sin llegar al caso extremo de una situación en la que se ponga en juego la autonomía de las fuerzas armadas ante las disputas partidistas, otros advierten que una extensión de la actual coyuntura política puede generar violencia en otros campos.

Una situación en la que el candidato perdedor de la elección presidencial se niega a aceptar el resultado ciertamente lleva a “la posibilidad de desorden civil serio”, le dice a BBC Mundo Keisha Blaine.

La retórica presidencial “ha incrementado la posibilidad de protestas e incluso de violencia”, argumenta.

La situación presenciada en distintas ciudades estadounidenses en los últimos meses, de manifestantes armados hasta los dientes expresando su apoyo por el presidente, así como la aparición en las calles de esas mismas urbes de grupos radicales de oposición, son un recordatorio del potencial de violencia que conlleva la actual tensión política en Estados Unidos.

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BBC

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