Terapias, talleres y autoempleo: Así es la vida en refugios para mujeres víctimas de violencia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Manu Ureste

Terapias, talleres y autoempleo: Así es la vida en refugios para mujeres víctimas de violencia

De 2008 a 2014, 12 mil 651 mujeres pasaron por alguno de los 72 refugios para mujeres que padecen violencia extrema. A pesar de la labor de estos albergues, Fundar documenta en un informe que los albergues no gubernamentales no están suficientemente visibilizados y enfrentan enormes dificultades para acceder al financiamiento público.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
1 de diciembre, 2015
Comparte
Manifestación el pasado miércoles 25 de noviembre en el DF, en protesta por las agresiones a las mujeres en el país. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Manifestación el pasado miércoles 25 de noviembre en el DF, en protesta por las agresiones a las mujeres en el país. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Cuando Dignidad despertó aquella mañana en su cama abrazada a su perrita, su pareja le daba besos por la espalda.

-¿Qué quieres que te haga de desayunar? –le pregunta el esposo al oído, cariñoso y atento.

Pero ella está como ausente y no contesta. Abandona la cama y sale al comedor, donde la recibe un hermoso arreglo de rosas rojas, acompañado de una nota que dice “Te Amo” y una caja de chocolates.

Ante su silencio, el esposo sale detrás de ella y con delicadeza la toma del brazo.

Dignidad clava los ojos en el suelo.

-No quiero nada –le contesta al fin, hosca-. Ya me tengo que ir con mi mamá.

Sorprendido, el esposo la observa durante unos segundos con esos ojos castaños de grandes pestañas que tanto fascinaron a Dignidad cuando lo conoció hace unos meses en el vecindario.

-Siempre tu pinche familia –bufa de repente-.

La mujer suspira.

Estás loco o qué te pasa. Anoche me golpeaste ¿o ya se te olvidó? –le espeta enojada, para recordarle a continuación que hace tan solo unas horas él llegó drogado, cuando se suponía que buscaba trabajo, y que sin mediar palabra la golpeó “como si fuera un costal de box”, propinándole por su delicada anatomía puñetazos, patadas y hasta mordiscos.

Entonces, el tipo explota. La insulta -“eres una maldita perra”, le grita-, la empuja, y agarra la pantalla de televisión del comedor y la avienta al patio trasero del departamento.

En los ojos macilentos de Dignidad el miedo lo invade todo. Sus piernas tiemblan y en ese momento por su cabeza pasa un escalofrío que le susurra: “Aquí me morí”.

Enmudecida, lo observa esparciendo furioso toda su ropa por el patio y se prepara para recibir otra andanada de puñetazos. O para que la jale del cabello y le azote la cabeza contra la pared hasta dejarla inconsciente; la agresión “favorita” de su pareja.

Sin embargo, antes de que eso suceda suena el timbre de la puerta. Una vecina pregunta qué sucede y exige hablar con Dignidad.

Ella se arrastra hasta el umbral, y al verla aterrorizada la vecina la toma de la mano y la encierra en su casa. Allí esperan un largo rato soportando las amenazas –“donde te vea te mato”, aúlla el marido-, hasta que llega una patrulla y se lleva a la pareja a las instalaciones de la delegación.

Tras horas de declaraciones y luego de hacerle a Dignidad unos exámenes médicos, al esposo lo trasladan al reclusorio. Allí permanecerá al menos un mes acusado de golpear a una mujer embarazada.

“Él ya me tenía como una pertenencia suya. Un objeto para su uso”

A pesar de la gravedad de las agresiones que Dignidad describe en esta entrevista, esta no fue ni la primera ni la última vez que su pareja la golpeó, la humilló y la denigró tanto en privado como en público, diciéndole cosas como “seguro que andabas de puta” o “es que tú no entiendes hasta que te parto tu madre”.

Ni tampoco fue la última vez que le ordenó que no se tapara con maquillaje el ojo que le había dejado cerrado y negro de un puñetazo, puesto que ella “se lo había buscado”; o que intentó separarla de su familia diciéndole “recuerda que en este mundo sólo tú y yo nos tenemos. Nadie nos quiere”.

De hecho, Dignidad confiesa que la relación con su pareja duró algo más de dos años. Tiempo en el que perdió tres embarazos, intentó suicidarse dos veces mediante la ingesta de pastillas y cortándose las venas –en la entrevista muestra sendos tajos irregulares en ambas muñecas-, y en el que estuvo atrapada en un “círculo de la violencia” donde, una y otra vez, se repetía la fase de la tensión –los insultos, pequeñas agresiones-; la explosión violenta –puñetazos y agresiones graves-; y la luna de miel –el agresor pide perdón, hace regalos y promete un cambio-.

“Salir de ese círculo y pedir ayuda es difícil. Cada vez que regresaba a mi casa a contarle a mi familia la misma historia yo me sentía un fracaso. Por eso aguantaba y caía una y otra vez”, dice Dignidad, quien durante la plática repite varias veces el verbo “caer”, como si en realidad estuviera hablando de la adicción a una droga.

“Con él perdí 10 kilos –continúa narrando-. Estaba chupada. Flaquitita. Ojerosa. Me miraba al espejo y me decía: “Esa de ahí no soy yo”. Ya no tenía amigos, no podía hablarle a mi mamá ni a mis hermanas porque él se molestaba. Ya todo mi mundo tenía que ser él, y no podía haber nada más que él. Me tenía como una pertenencia suya, un objeto para su uso exclusivo”, lamenta la mujer, que incluso está marcada con un tatuaje con el nombre de su expareja, que él mismo le grabó en la piel.

Pero un día, cuenta sentada ante una larga mesa rectangular, en la que sólo hay un vaso de agua y una caja cargada de pañuelos, una trabajadora social de la empresa donde trabajaba le abrió una puerta. Le habló del Espacio Mujeres para una Vida Digna Libre de Violencia; un refugio para mujeres y sus hijos víctimas de violencia extrema, que está resguardado por elementos de seguridad. 

Allí aprendí a llamarlo agresor -asegura luego de tres meses de estancia en el albergue, donde le asignaron el nombre de ‘Dignidad’-. Tomé terapias psicológicas, conviví con otras seis señoras que sufrían también violencia intrafamiliar, y aprendí a autoemplearme con los talleres, a tomar decisiones por mí misma, y a quererme”.

Ahora, aunque admite que “recayó” tras salir del refugio y volvió con su agresor durante un tiempo, el empoderamiento de los talleres y las terapias la ayudaron a ponerle fin a la relación y a tomar distancia. Al menos, cuenta orgullosa, lleva ya tres meses sin tener contacto con él, continúa asistiendo a las terapias de seguimiento, ha encontrado trabajo, y poco a poco ha vuelto a recuperar su vida antes de la pesadilla. Y además, ha dado el paso de contar su caso para que mujeres en su misma situación abran los ojos.

“Antes de entrar al refugio yo pensaba: ‘bueno, esta es la vida que me tocó. Pero ahí me di cuenta que siempre hay alternativas. Por eso agradezco lo que hicieron por mí en el Espacio de Mujeres para un Vida Digna”, comenta la joven, que se toma unos segundos para reflexionar una conclusión.

“Aunque creo que, sobre todo, me lo agradezco mucho a mí misma –dice con una sonrisa franca en los labios-. Me lo agradezco por haber tenido el valor de decir basta y de decirme que merezco una vida digna”.

Menos presupuesto y más trabas para acceder a recursos

La violencia extrema en México contras mujeres como Dignidad es un problema grave que difícilmente se denuncia, y mucho menos se sanciona.

El Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGySR), unidad dependiente de la Secretaría de Salud, informó que en 2014 hasta mil 883 mujeres –cinco al día- ingresaron a un refugio víctimas de violencia extrema; mientras que en siete años, de 2008 a 2014, hicieron lo propio un total de 12 mil 651 mujeres.

Asimismo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el año pasado fueron asesinadas 7 mujeres cada día, mientras que el Observatorio Nacional contra el Feminicidio (OCNF) reporta que, según datos proporcionados por Procuradurías de Justicia Estatales, en 2014 fueron asesinadas mil 042 mujeres en 13 estados del país.

A pesar de estas estadísticas, refugios como el Espacio de Mujeres para una Vida Digna, que cada año atienden a cientos de mujeres en sus centros de atención externa –donde se les da atención psicológica, médica y orientación legal, además de talleres de autoempleo-, y en los centros de resguardo –ahí se canalizan los casos de violencia extrema- no están suficientemente visibilizados y enfrentan enormes dificultades para acceder al financiamiento público.

Así lo advierte la organización civil Fundar Centro de Análisis e Investigación en su Diagnóstico sobre los refugios en la política pública de atención a la violencia contras las mujeres en México, estudio que acaba de presentar y que puedes leer íntegro aquí.

Gráfica: Omar Bobadilla (@obobadilla)

Gráfica: Omar Bobadilla (@obobadilla)

Cecilia Toledo Escobar, investigadora de Fundar, explica que en entrevista con Animal Político que el funcionamiento de los refugios operados por organizaciones civiles –34 de los 72 que existen en México-, depende de que cada año ganen las convocatorias públicas que lanzan la Secretaría de Salud -a través del CNEGySR-, Inmujeres y Sedesol. Situación que los obliga a “competir entre ellos y con otras organizaciones civiles que trabajen en temas de género, a tener que adaptarse cada año a los cambios en las reglas de las convocatorias públicas, y a hacer frente además a los posibles retrasos en la entrega de recursos”.

“Los refugios están financiados de manera atomizada, dispersa. Y esto genera enormes desafíos para su sustentabilidad”, subraya la investigadora, quien agrega que hay “falta de transparencia” en cuanto a las reglas para acceder a esos recursos.

Aunado a esto, Fundar advierte que el monto asignado a los refugios por el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva –que aporta 90% del presupuesto de estos albergues- disminuirá un 8% en 2016: pasará de 250 millones de pesos en 2015, a 229 millones, a falta de que en diciembre se publique el Presupuesto de Egresos de la Federación definitivo en el Diario Oficial de la Federación.

Marta Estela Hernández, trabajadora social de Espacio Mujeres para una Vida Digna Libre de Violencia, corrobora las dificultades para conseguir financiamiento que documenta Fundar en su informe, y asegura que “cada año hay que batallar mucho con los proyectos públicos”.

Incluso, el director de este Espacio admitió en el informe de Fundar que “el pago de los salarios para el personal es un reto continuo”.

De ahí que hayan tenido que buscar financiamiento “de otras instituciones” privadas, que les permita una cierta estabilidad financiera y continuar brindando acciones a las más de 600 mujeres que en lo que va del año han pasado por sus instalaciones .

“Sabemos que no es lo ideal que lleguen muchas mujeres a estos refugios, porque tienen que salir de sus casas y de sus comunidades -tercia Cecilia Toledo-. Sin embargo, esto también muestra que todo los demás no está funcionando. Es decir, no funciona la prevención, no hay acceso a la justicia, ni surten efecto las órdenes de protección que evitarían que las mujeres ingresaran a los refugios”.

“Por eso, ante un panorama como este, tú como Estado mexicano tienes que velar que, al menos, estos espacios que ayudan a proteger a las mujeres funcionen con garantías”, recalca la investigadora de Fundar.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

COVID-19: qué puedes hacer y qué no tras recibir la vacuna, según la ciencia

A medida que la vacunación avanza en numerosos países, muchas personas también se preguntan en qué puede cambiar su vida luego de recibir las inmunizaciones.
Getty Images
2 de abril, 2021
Comparte

A medida que la vacunación avanza en numerosos países, muchas personas también se preguntan en qué pueden cambiar sus vidas luego de recibir las inmunizaciones.

Y es que desde que el coronavirus comenzó a propagarse por el mundo, las autoridades y la comunidad científica subrayan que la vacuna es una de las principales vías para terminar con la pandemia.

Ahora que millones de personas reciben dosis cada día, gobiernos, universidades y agencias de salud pública también han comenzado a publicar sus recomendaciones de lo que pueden hacer y lo que no los que han sido vacunados.

Estas recomendaciones, no obstante, pueden cambiar a medida que se conozca más de las vacunas o de las actuales variantes del coronavirus.

También pueden cambiar de un lugar a otro. De hecho, puede que en tu país aún no se apliquen, dada las restricciones que cada nación ha impuesto para controlar la pandemia por las circunstancias específicas de cada lugar.

También, en numerosos lugares, la flexibilización tras la vacunación ha sido limitada de momento, ya sea porque la cantidad de población que ha sido inmunizada es muy pequeña o ante temores de que dar una mayor libertad a personas vacunadas pueda llevar a discriminar a los que no han podido inmunizarse.

Los expertos también señalan que, más allá de las recomendaciones generales, cada persona debe evaluar sus riesgos individuales y hacer un análisis bien meditado de lo que es seguro hacer no solo para uno mismo, sino también para los que lo rodean.

Recuerda que aún estamos descubriendo cómo funciona el virus y las vacunas, por lo que te recomendamos que, ante la duda, consultes también con tu médico y visites las páginas oficiales sobre el tema de tu país.

¿Cuándo una persona puede considerarse completamente vacunada?

De acuerdo con los Centros para el Control de las Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), se considera que las personas están completamente vacunadas:

  • dos semanas después de recibir la última inyección de las vacunas que se administran en una serie de dos dosis, como las de Pfizer o Moderna;
  • dos semanas después de recibir una vacuna de dosis única, como la de Johnson & Johnson.

“Si han pasado menos de dos semanas desde su primera dosis, o si aún necesita recibir su segunda dosis de una vacuna de dos dosis, NO está completamente protegido”, alertan los CDC.

¿Puedo visitar amigos o reunirme con otras personas en grupos?

Aunque depende de las regulaciones vigentes en tu país, los científicos coinciden en que no supone un riesgo reunirte con otras personas en pequeños grupos si estas ya están también vacunadas.

Una reunión con un pequeño grupo de personas vacunadas, según la Universidad de Harvard, es considerada de bajo riesgo, ya sea en espacios abiertos o cerrados, y no es necesario el uso de mascarillas.

La situación es diferente si se visita a alguien que no ha sido vacunado, dado que existe una posibilidad de que, aunque tengas la vacuna, todavía puedas portar el virus y trasmitírselo a alguien que aún no tienen inmunidad.

Sin embargo, los CDC aseguran que es posible visitar personas no vacunadas que tengan un riesgo bajo de contraer una enfermedad grave debido al COVID-19 si tomas medidas de protección, como el uso de mascarillas y la distancia física de al menos dos metros.

La Universidad de Harvard señala que los riesgos son mayores si una persona vacunada visita a otra mayor de 60 años que no ha recibido aún la vacuna, dado que el COVID-19 suele ser más grave en edades avanzadas.

“Si es posible, realice la visita al aire libre o en un espacio bien ventilado para reducir el riesgo de contagio”, indica la universidad en ese último caso.

Algo semejante debe hacerse, indica, en caso de una reunión con personas que provengan de diferentes hogares o diferentes lugares.

¿Puedo viajar por placer o irme de vacaciones?

Este viernes, los CDC aseguraron que era seguro para las personas que estaban vacunadas viajar, siempre que mantuvieran la mascarilla en los medios de transporte público, incluidos aviones.

Según los CDC, investigaciones recientes sugieren que las personas vacunadas pueden viajar sin necesidad de hacer cuarentenas o presentar pruebas de COVID-19, dado que para ellos el riesgo es bajo.

Esto solo aplica a Estados Unidos y es posible que en tu país todavía no sea posible.

A excepción de los CDC, la mayoría de las recomendaciones señalan que, de momento, no es prudente viajar, aunque te hayas vacunado.

“Viajar en avión, autobús o tren te pone en contacto con muchas personas y aumenta el riesgo de transmisión”, indica la Universidad de Harvard.

Playa de Miami Beach

Reuters
Los viajes y las vacaciones de momento no son recomendables.

Los expertos de la Universidad de Harvard explican que esto se debe a que las vacunas no ofrecen una protección del 100% y apuntan a la amenaza de nuevas cepas.

“Debemos mantener la cautela, especialmente a medida que aprendemos más sobre las variantes que nos preocupan y cuánto protege la vacuna contra estas”, indican.

¿Puedo ir a restaurantes o conciertos?

De nuevo, siempre dependerá de lo que tu país haya regulado en su estrategia para contener el coronavirus.

No obstante, lo que la ciencia ha averiguado hasta ahora es que el riesgo de infección durante actividades sociales públicas, como cenar en el interior de un restaurante o ir al gimnasio, es menor para las personas completamente vacunadas.

“Sin embargo, aún se deben tomar precauciones ya que el riesgo de transmisión en estos entornos es mayor y probablemente aumenta con la cantidad de personas no vacunadas presentes”, indican los CDC.

The Shady Maples Smorgasbord bufé

Getty Images
Aún no es recomendable comer en el interior de restaurantes.

Por lo tanto, señalan que las personas completamente vacunadas que participan en actividades sociales en entornos públicos deben continuar siguiendo todas las pautas de protección, incluido el uso de mascarillas bien ajustadas, mantener la distancia física, evitar multitudes o espacios mal ventilados y lavarse las manos con frecuencia.

¿Qué pasa si, después de la vacuna, entro en contacto con alguien que da positivo por coronavirus?

De acuerdo con los CDC, si ya te has vacunado y has estado cerca de alguien que tiene covid-19, no es necesario que hagas cuarentena ni que te hagas la prueba a no ser que presentes síntomas.

Sin embargo, la situación es diferente si vives con otras personas que no están vacunadas.

En ese caso se recomienda mantenerse alejado de los demás durante 14 días y hacerse la prueba, incluso si no tienes síntomas.

¿Qué más no debo hacer?

Cada país puede tener recomendaciones diferentes basadas en sus propias medidas para contener el virus.

Las diferentes recomendaciones publicadas hasta la fecha sugieren que las personas vacunadas deben seguir evitando aglomeraciones, ya sean medianas o grandes, y también visitar espacios cerrados donde haya muchas personas.

Un hombre inocula una vacuna a otro

Getty Images
Como las vacunas no son efectivas al 100% debemos protegernos aunque estemos vacunados.

Si las situaciones anteriores son inevitables, se recomienda el uso de mascarilla y mantener la distancia física de ser posible.

Los CDC recomiendan que en los lugares de trabajo también se mantengan las medidas de distanciamiento, aunque el personal esté vacunado.

También que las personas vacunadas estén atentas ante cualquier síntoma de coronavirus y evitar contacto con otros en caso de presentar alguno.

¿Qué debo tener en cuenta tras ser vacunado?

Los expertos insisten en que cada persona debe realizar una profunda evaluación de riesgos y tomar en cuenta que:

  • ninguna vacuna es totalmente efectiva;
  • no sabemos aún cuánto dura su protección;
  • no sabemos tampoco del todo cómo responden a las nuevas variantes;
  • se deben atender factores de riesgo personal que puedan colocarte a ti u a otras personas a tu alrededor en mayor riesgo;
  • no sabemos cuán bien protegen las vacunas de que propaguemos el virus a otras personas, aunque no nos afecte a nosotros;
  • y, por tanto, se deben mantener otras medidas de prevención que ayudan a detener la propagación del coronavirus incluso aunque estemos vacunados.

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5JIm2fDK1es

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.