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Preguntas y respuestas para entender qué es la COP21 y qué se discute sobre cambio climático

Líderes de 195 países están reunidos en París negociando un acuerdo indispensable para salvar al planeta. Animal Político te explica cuáles son los temas de las negociaciones y por qué es tan difícil llegar a un consenso.
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Por Tania L. Montalvo
7 de diciembre, 2015
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Fijar precio a emisiones de carbono y prevenir impactos de huracanes y sequías, los temas que abordará Peña en la COP21. Foto: AP

Fijar precio a emisiones de carbono y prevenir impactos de huracanes y sequías, los temas que abordará Peña en la COP21. Foto: AP

Uno de los objetivos de la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21) es firmar los Acuerdos de París, un documento que se trabaja desde hace al menos cuatro años, cuando en su edición 17 en Durban, Sudáfrica, se exigió que para 2015 los países de la Convención firmen un instrumento que los obligue a reducir las emisiones contaminantes globales y con ello, evitar que la temperatura del planeta supere los 2ºC para final del siglo.

En la actualidad, la temperatura está por alcanzar 1ºC y con ello, en los últimos diez años nos hemos enfrentado a cambios importantes como temperaturas extremas (2014 fue considerado el año más caluroso), deshielo e incremento en el nivel del mar.

Los negociadores de la plataforma de Durban —surgida en la COP 17— entregaron el pasado sábado el borrador de los Acuerdos de París y ahora, los ministros de la COP 21 deberán discutirlo hasta aceptarlo de manera unánime, pues eso marcan las reglas de la Convención. La comunidad internacional debe definir antes del próximo 11 de diciembre qué acciones emprenderá para combatir el cambio climático.

Animal Político te presenta las claves de la negociación.

¿Por qué 2ºC?

Los reportes científicos indican que con las emisiones contaminantes actuales la temperatura del planeta aumentará al menos a 4 grados para final del siglo, con consecuencias catastróficas. En Durban se discutió que cada país se comprometa a reducir sus emisiones para mantener como temperatura máxima los 2 grados.

 ¿Todos están de acuerdo en ese límite?

En París, los países más afectados por el cambio climático —como las islas del Pacífico que pierden terreno ante el aumento del nivel del mar— exigen que lo máximo sean 1.5 grados. Lo que ha provocado división entre las partes.

Países como Brasil, China, India y Arabia Saudita se oponen a la meta de 1.5 grados pues argumentan que tendrían que limitar mucho sus emisiones y consideran que eso implica frenar su desarrollo económico.

¿Qué compromiso tiene cada país?

En la COP 19 en Varsovia se crearon las “Contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional”, INDC, por sus siglas en inglés; que son las metas de reducción de emisiones por país.

Las partes —entre ellas, México— completaron durante 2015 una propuesta de disminución de emisiones entregando sus INDC, pero con esas promesas apenas se lograría mantener la temperatura entre los 2.7 y 3.5 grados centígrados. En París se tiene que negociar para aumentar la reducción de gases de efecto invernadero y cerrar la brecha entre lo que se quiere reducir y lo que se debe. El objetivo de 1.5 grados, que todavía aparece en el borrador actual, exige mayores compromisos.

¿Y cómo reducir emisiones?

Es uno de los temas más complicados de la negociación. Por un lado, no se ha definido si los compromisos serán obligatorios o sólo promesas con buenas intenciones. Estados Unidos es uno de los principales opositores a un acuerdo vinculante. Tampoco queda claro cómo se reportarán las emisiones o quién vigilará que se cumplan esos compromisos.

En la COP 21 se prevén compromisos específicos, también dentro de las INDC, para transitar a energía renovable y lograr eficiencia energética.

Segundo, se está negociando el tema de financiamiento: recursos para que todos puedan llegar a la meta.

¿Quién paga y quién recibe recursos?

Pareciera obvio que los países desarrollados, aquellos que han emitido más gases de efecto invernadero, son los que deben pagar; y los países más afectados por el cambio climático recibir los recursos.

Sin embargo, algunos países argumentan que economías emergentes —como Brasil o China— también deben entrar al financiamiento. Se quiere eliminar del borrador el concepto de “responsabilidades compartidas pero diferenciadas”, es decir, todos somos responsables del cambio climático pero en distintas magnitudes.

Además, los países en vías de desarrollo se oponen a aumentar sus compromisos de reducción sin tener certeza de que contarán con financiamiento suficiente y defienden la postura de que hay una deuda de carbono que otros deben pagar.

Aquí también entra el punto de cómo vigilar esos recursos, que se utilicen bien y que las acciones de los países que reciban dinero tengan efectos positivos en el combate al cambio climático.

¿Qué contempla el financiamiento del Acuerdo?

El financiamiento no sólo es un tema de mitigación o reducción de emisiones contaminantes; países en vías en desarrollo exigen tener tecnología y aumentar sus capacidades para adaptarse y combatir el cambio climático.

Y en París, se suma otro tema polémico: “pérdidas y daños”, ¿quién y cuánto va a pagar por lo que ya dejó el cambio climático en los países más vulnerables?, ¿cómo serán compensados?

¿Desde cuando aplica el Acuerdo de París?

Si se logra un Acuerdo, éste aplicará desde 2020. Por eso, los países también tienen que definir cómo pondrán manos a la obra desde ahora. Además, se busca que sean metas de largo plazo y tengan vigencia al menos hasta 2050.

Otros temas… 

Sobre la mesa también está el tema de derechos humanos y grupos vulnerables. En el borrador todavía se contempla el tema, pero hay países que quieren bloquear cualquier posibilidad de que se considere una violación a derechos humanos ser víctima del cambio climático.

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Natasha Pizzey-Siegert

Chamulas musulmanes: la historia de cómo el islam llegó a Chiapas (y se quedó)

Unos 300 indígenas chamulas profesan el islam en San Cristóbal Chiapas. A pesar de que esta ciudad en el sureste de México se caracteriza por su diversidad religiosa, los musulmanes son la minoría más inesperada.
Natasha Pizzey-Siegert
12 de julio, 2019
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‘Allahu Akbar’ significa en árabe “Dios es grande” y es una expresión de fe muy común en el mundo musulmán. Pero es demasiado extraño escucharla en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, en el sureste de México, un país con una amplia mayoría católica.

Y todavía aún más extraño si quienes lo pronuncian son indígenas chamulas, algunos ataviados con sus peludos trajes de lana.

Aunque en esa ciudad hay un gran mosaico de iglesias, son sobre todo católicas y evangélicas. El islam suena casi improbable.

Pero ahí está.

Lo practican unos 300 indígenas chamulas que concentran en cuatro comunidades distintas .

Y viven con las tradiciones musulmanas.

Musulmanes chamulas en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Ana Gabriela Rojas

Unos 300 indígenas chamulas practican el islam en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

En Ramadán, el mes del ayuno para el islam, los adultos no comen ni beben agua desde que sale el sol hasta que se pone.

Algunos, rompen su ayuno con dátiles, como se hace tradicionalmente en los países árabes.

Otros, se adaptan y lo hacen con fresas, plátanos o melón, mucho más fáciles de encontrar en San Cristóbal.

Celebran el Eid al-Fitr, o el final del ayuno, con un festín de cordero a la marroquí o barbacoa al estilo mexicano.

Y dan gracias a Alá en árabe.

En su vida diaria hablan en su lengua, el tzotzil, y a veces en español, pero en cualquier caso salpicado con un Inshallah, la expresión árabe equivalente a “si dios quiere”.

Los chamulas se caracterizan por su apertura religiosa: algunos practican sincretismos con tradiciones prehispánicas, pero también hay católicos y evangelistas de todas las iglesias.

Pero, ¿cómo llegaron a convertirse en musulmanes?

La respuesta data de hace 25 años y tiene que ver con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en 1994.

El primer musulmán que llegó a Chiapas.

Cortesía: Gaspar Morquecho

Todos los ojos en San Cristóbal

Los ojos del mundo voltearon a Chiapas, y específicamente a San Cristóbal, para ver cómo miles indígenas se revelaban frente sistema político y económico.

Un arcoíris de representantes de movimientos políticos y sociales querían estar cerca para ver lo que pasaba.

Así sucedió también con el español Aureliano Pérez Yruela, que tiene el nombre musulmán de Nafia, y que estaba en México cuando estalló el movimiento.

Nafia pertenece al Movimiento Mundial Murabitún (MMM), un grupo islámico fundado en Granada, España, por Ian Dallas, Abdalqadir as-Sufi, un escritor escocés y cercano a la banda de los Beatles.

“Fuimos atraídos por ese momento histórico para los indígenas en Chiapas”, dice Esteban López Moreno, Hajj Idriss, que fue el segundo en llegar, después de que Nafia.

Así que se asentaron para hacer el trabajo y hablar de Alá a gente que no había jamás oído hablar del islam”, explica.

Mujer chamula musulmana

Natasha Pizzey-Siegert
Mujer chamula musulmana

Cuenta que al principio tenían que utilizar un intérprete porque muchos indígenas no hablaban castellano.

“Pero comprobamos que la comunicación es a nivel de los corazones, que tienen un lenguaje que no se ve pero que funciona. Entonces supieron que nosotros teníamos algo importante para ellos y eso creo un lazo de confianza. Y empezaron a convertirse en musulmanes“, dice Hajj Idriss, que también es imán.

Cuenta que su mensaje se fue pasando por familias: se hacía musulmán el padre, luego la madre y luego los hijos.

Pero los zapatistas no se convirtieron al islam.

“Nuestra relación desde un principio fue con el mundo chamula porque el primero que se convirtió era uno de sus líderes y fue quien conectó con nosotros”, explica

Carta al subcomandante Marcos

El investigador de islam en Chiapas, Gaspar Morquecho, enseña a BBC Mundo una carta que el MMM envió a los zapatistas.

Carta de los musulmanes a los zapatistas.

Natasha Pizzey-Siegert
La carta está dirigida al subcomandante insurgente Marcos.

Está dirigida al subcomandante insurgente Marcos y asegura que el cambio de sociedad no se puede dar con el cristianismo, ni con el marxismo.

“La lucha por la liberación de los pueblos debe hacerse bajo la bandera del islam transformador, siguiendo el mensaje revelado que nos trajo Mohamed, el último de los profetas, el libertador de la humanidad”, dice.

Los zapatistas no respondieron. Así que seguramente los MMM percibieron una posibilidad de crecer en la comunidad indígena a través de los chamulas, que llevaban una historia de expulsión de su pueblo San Juan Chamula y que se habían ido asentado en San Cristóbal de las Casas desde 1974″, explica Morquecho.

Cuenta que en los 70 en San Juan Chamula había un grupo de caciques que ostentaban todo el poder. Y que se vieron amenazados cuando el obispo Samuel Ruiz promovió programas sociales, que disminuían su hegemonía, por ejemplo una caja de ahorro, una cooperativa de consumo popular o campañas contra el alcohol.

El Imam Ibrahim Chechev habla a otros musulmanes.

Natasha Pizzey-Siegert
El imán Ibrahim Chechev fundó la comunidad Ahmadía en San Cristobal.

Los caciques terminaron por expulsar al programa católico conocido como Misión Chamula y despúes, de manera todavía más violenta y masiva, a otras iglesias cristianas y sus fieles.

“A diferencia de lo que se cree, los chamulas son un grupo muy abierto, son gente emprendedora. Y en este mundo de incertidumbres, buscan certezas. Es un andar de ese pueblo y yo los he visto cambiar de partido político a otro, de una organización social a otra o de una religión a otra”.

Dice que muchos también cambiaron a otras iglesias que prohibían el alcohol porque eso ayuda a aliviar muchos problemas en la familia, como de peleas o económicos.

“Otra razón por la que se unen al islam es porque les dijeron que el último mensaje de dios no es el de la Biblia, sino el del Corán y pensaron que solo con ese último mensaje iban a llegar al paraíso”, explica el investigador que ha seguido a la comunidad chamula desde su expulsión.

Mujeres chamulas musulmanas se abrazan en la celebracion del fin del Ramadan.

Natasha Pizzey-Siegert
Después del mes de ayuno viene un gran festejo.

Pueblo expulsado

La comunidad musulmana fue creciendo entre los indígenas expulsados de San Juan Chamula, asentados en la periferia del noreste de San Cristóbal.

Hasta alrededor del año 2000, que empezaron las rupturas con el MMM, explica Morquecho.

“Porque los chamulas tienen esa tradición de movilidad social y también se separan por problemas internos entre las distintas familias”.

Morquecho coincide con otros entrevistados que los malos tratos de los españoles del MMM a los chamulas también propició que muchos conversos se fueran a otras comunidades musulmanas de nueva formación.

Dicen que no les dejaban hablar con personas que no fueran musulmanas, aunque fueran sus familiares. También los obligaban a hablar solo español para poder entenderlos. Y les decían que no debían comer tortillas porque eran una porquería.

Hajj Idriss, el imán español del MMM en San Cristobal, asegura que estas son “leyendas” y que en los distintos grupos no hay problemas.

Todo parte de nuestra semilla. Fuimos los primeros musulmanes y a partir de ahí empezaron a hacerse más. Con el paso del tiempo ha habido gente que ha querido hacer por su cuenta un pequeño sitio de oración, pero todos parten de aquí”.

Ahora los MMM tienen la mezquita más grande de México, de unos 400 metros cuadrados, que se levanta imponente en la periferia de San Cristobal.

Pero, además de ellos ahora hay tres comunidades musulmanas más. Cada uno con su lugar de oración. Aunque son más bien casas adaptadas, cada grupo llama a su lugar “mezquita”. Y todas están muy cerca la una de la otra.

Dos de ellas son de tradición suní. Una liderada por un sirio, conocido como Mudar, otra la comunidad Al Kauzar.

Ahmadia

La tercera es la comunidad Ahmadía, que para el mundo islámico más tradicional no son considerados musulmanes.

Comunidad Ahmadia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Ana Gabriela Rojas
Comunidad Ahmadia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Ellos tienen dos creencias que los separan de los demás: que su fundador, el indio Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian, era el mesías prometido y que Jesús murió en Cachemira -y no regresará- a diferencia de lo que creen los musulmanes más tradicionales

El lema de su comunidad es “amor para todos, odio para nadie”, explica a BBC MundoIbrahim Chechev, el imán de la comunidad Ahmadia en Chiapas.

Explica que las tradiciones del islam no chocan con las de los indígenas porque “el islam se adapta a cualquier cultura, a cualquier lengua, a cualquier raza. Lo que importa es el fitra, el estado natural del ser humano, que es siempre generoso. El islam viene a pulir ese ese lado natural y a elevarlo”.

Cuenta que el ayuno es para alabar a dios. Que es un entrenamiento de abstinencia de todos los sentidos.

“Por ejemplo, la boca no come, pero tampoco miente, maldice, dice chismes. Así, cada uno los otros sentidos debe hacerlo y entrenarse para seguir el resto del año. También, ayunar nos ayuda a entender a aquellos que tienen menos y tienen la panza vacía”.

Celebración del fin del Ramadán.

Natasha Pizzey-Siegert
Celebración del fin del Ramadán.

La historia personal de Chechev está muy relacionada con el islam en San Cristóbal de las Casas.

El fue el primero de su familia en convertirse al islam, con apenas 15 años.

A los 19 se casó con Yanna, la hija de Hajj Idriss, el segundo español musulmán que llegó a la ciudad.

Después también pasó por la organización musulmana Al Kauzar y después fundó Ahmadía en San Cristobal por invitación de la organización en Guatemala.

Su abuelo, Miguel Gómez Hernández (Miguel Caxlán), fue uno de los primeros indígenas en convertirse a otra religión: se hizo protestante. Formó parte de los expulsados de San Juan Chamula y fue asesinado en San Cristóbal en 1981.

Su hija, Juana Gómez Hernández, madre de Ibrahim, no olvida ese día: “Ya era la hora en que mi papá llegaba, pero no aparecía. Yo tenía un mal presentimiento que lo sentía en el cuerpo. Me dijeron que ya lo habían agarrado. Y yo supe a que se referían: lo habían matado. Lo perseguían desde que vivíamos en Chamula”.

Mujer chamula musulmana

Ana Gabriela Rojas
Juana, que prefiere el nombre árabe Nura, cuenta que la nahua, o falda de lana peluda, es característica de los chamulas.

Ahora, Juana dice que se siente más a gusto como Nura, su nombre musulmán.

Cuenta después del asesinato de su padre, ella y su esposo se pasaron a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Después, su hijo Ibrahim, cuando era un adolescente, acercó a toda la familia al islam.

“Le doy gracias a Alá que ahora todos mis hijos son musulmanes”, dice. Asegura que su esposo dejó de tomar alcohol gracias al islam.

“Ahora hasta que me muera voy a ser musulmana”, asevera.


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