¿Qué es el software libre y por qué debería importarte?
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Foto: stallman.org

¿Qué es el software libre y por qué debería importarte?

Puede que la aplicación de computadora o celular que más te guste usar te controle a ti y no tú a ella. Este software 'privativo', como lo llama Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation, es carente de ética. Lee por qué debería importarte.
Foto: stallman.org
Por Javier Bárcenas
23 de diciembre, 2015
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Richard Stallman es todo un personaje; en sus conferencias suele estar descalzo y, armado con plenitud de metáforas, explica a neófitos y expertos su punto de vista sobre el software libre. //Foto: @Xavs_

Richard Stallman es todo un personaje; en sus conferencias suele estar descalzo y, armado con plenitud de metáforas, explica a neófitos y expertos su punto de vista sobre el software libre. //Foto: @Xavs_

¿Sabes quién le da las instrucciones a tu computadora? Puedes pensar que eres tú, cuando en realidad puede ser otro. Esto lo afirma Richard Stallman, fundador del movimiento por el software libre; él explica por qué te debería importar el uso de los programas ‘no privativos’.

Stallman es neoyorquino. Es fundador de la Free Software Foundation (FSF), tiene 62 años y en el escenario del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde dio una conferencia a principios de diciembre, no tiene enfado en quitarse los zapatos y comenzar a hablar en fluido español.

Richard, de figura regordeta y estatura media, advierte que si los usuarios tienen el control del programa, es software libre. Cuando es al revés, es software privativo. Y eso es un problema.

Programas cotidianos como un procesador de textos o el mismo sistema operativo (Windows o Mac, comúnmente) pueden poner en peligro tu privacidad.

Software libre: asunto ético de la libertad

Para Richard – o ‘RMS’, contracción de Richard Matthew Stallman – que el software sea ‘libre’ es una cuestión de ética.

¿Qué tanto sabe de ti el creador del software? ¿Tienes permitido como usuario hacer cambios para que el software se comporte como tú deseas? ¿Eres realmente ‘libre’ de utilizar como prefieras el smartphone que compraste? Son preguntas que pocos usuarios se hacen.

La conferencia en el ITAM precedió a otra que Stallman dio en la UNAM. //Foto: @Xavs_

La conferencia en el ITAM precedió a otra que Stallman dio en la UNAM. //Foto: @Xavs_

Es así que Stallman menciona las características del software libre:

  • Es software que puedes ejecutar como quieras, para cualquier fin.
  • Tiene código ‘visible’, así cualquier persona puede modificarlo y mejorarlo.
  • Brinda libertad de hacer copias exactas para regalarlas o venderlas cuando quieras.
  • Permite hacer copias de la versión modificada para distribuirla.

Richard ejemplifica con el iPhone de Apple. “Apple fue el pionero de la censura en las aplicaciones con iPhone”, afirma, pues según él, se trata de una computadora donde el usuario sólo puede instalar apps aprobadas por la compañía.

Caso contrario, en Android es posible instalar apps que no están exclusivamente en la tienda de Google. Para lograr algo así en iPhone se debe hacer un ‘jailbreak’, proceso medianamente complejo que en español significa ‘escaparse de la cárcel’.

El “peligro” de lo cotidiano

Cuando concluyó con la parte 'dura', RMS sacó de una bolsa una túnica y aureola (que alguna vez fue un disco duro) y comenzó a hablar de manera religiosa - y sumamente cómica - sobre el software libre. //Foto: @Xavs_

Cuando concluyó con la parte ‘dura’, RMS sacó de una bolsa una túnica y aureola (que alguna vez fue un disco duro) y comenzó a hablar de manera religiosa – y sumamente cómica – sobre el software libre. //Foto: @Xavs_

¿Software cotidiano? Está por todos lados. Desde la computadora hasta el refrigerador, el celular y la pantalla de TV. En todos estos dispositivos hay software, y en su gran mayoría se trata de software privativo.

Esto permite al fabricante controlar el funcionamiento, actualizaciones y otros elementos que, en ocasiones, implican recolectar información del usuario. Según Stallman, si Microsoft descubre una falla de seguridad se la muestra primero a la NSA para que puedan usarla para espiar usuarios antes de reportarla y trabajar en una solución.

Es por eso que Stallman pide desde el inicio de su conferencia: “si tomas una foto de mí, no la subas a Facebook, pues esa empresa tiene software que reconoce el rostro y lo identifica sin consentimiento del usuario…”. Con esto ejemplifica el tipo de conductas que las principales empresas emplean en sus aplicaciones y las promocionan como algo novedoso.

Software libre, no gratuito

Para Stallman la piratería es inexistente en el territorio informático; cuando le preguntan qué piensa de la piratería, él responde: “Atacar barcos es muy malo, ¡enviemos a la marina!”. Para él, cualquier intento de prohibir que alguien comparta es un ataque a la sociedad.

Recolectar fondos para la FSF es una labor constante. En el evento, RMS anunció una subasta en la que, poco a poco, los incrédulos asistentes decidieron participar. ¿Qué se vendió? Un libro de RMS por 1,900 pesos y un peluche de la FSF por 1,200 pesos. En la foto, el ganador del libro da los datos de su tarjeta de crédito. //Foto: @Xavs_

Recolectar fondos para la FSF es una labor constante. En el evento, RMS anunció una subasta en la que, poco a poco, los incrédulos asistentes decidieron participar. ¿Qué se vendió? Un libro de RMS por 1,900 pesos y un peluche de la FSF por 1,200 pesos. En la foto, el ganador del libro da los datos de su tarjeta de crédito. //Foto: @Xavs_

Sobre la gratuidad del software libre – que muchos malinterpretan por el término en inglés ‘free software’ – Richard dice que el software libre es el que es compartido, sin importar que se cobre por ello.

Richard reconoce que en los 80 vendía cintas magnéticas con software por 150 dólares e hizo muy buen dinero.

Por eso, Stallman afirma: “no está mal lucrar con software, como no está mal lucrar con comida. Sí la comida es tóxica, no es ético”.

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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