Qué es la afluenza, la supuesta enfermedad de los niños ricos
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Qué es la afluenza, la supuesta enfermedad de los niños ricos

El estadounidense Ethan Couch fue detenido en México por infringir su libertad condicional. Esa fue la condena que le impuso un juez por atropellar y matar a cuatro personas, por considerar que sufre “afluenza”. Pero, ¿eso existe?
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29 de diciembre, 2015
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La juez aceptó que Couch sufría "afluenza". //Foto: AP

La juez aceptó que Couch sufría “afluenza”. //Foto: AP

Ethan Couch, un estadounidense conocido como “el joven con afluenza”, acaba de ser detenido en el noroeste de México, cerca de Puerto Vallarta.

La policía mexicana lo halló junto a su madre, Tonya Couch, de 48 años, y entregó a ambos a las autoridades de Estados Unidos.

Así informó a los medios locales Dee Anderson, el sheriff del condado de Tarrant, en Texas.

Y es que el adolescente, de 16 años, estaba en busca y captura por haber infringido supuestamente su libertad condicional.

Esa fue la pena que le impuso un tribunal de Texas en 2013, después de que atropellara y matara a cuatro personas e hiriera a otras nueve.

El incidente tuvo lugar en junio de ese año.

Couch conducía su camioneta a 110 kilómetros por hora en una calle cuya velocidad máxima permitida es de 65.

Además, su porcentanje de alcohol en sangre era tres veces superior a lo que en Texas se considera índice de embriaguez.

Ante esto, el fiscal pidió para Couch 20 años de prisión.

Sin embargo, fue hallado culpable de homicido involuntario por intoxicación y sentenciado a 10 años de libertad condicional y a rehabilitación.

La juez Jean Boyd aceptó como atenuante el principal argumento de la defensa: que el joven —entonces de 13 años— sufría afluenza, “la enfermedad de los niños ricos”.

Pero, ¿de qué se trata?

“Padres irresponsables”

Fue el psicólogo clínico Dick Miller el que reforzó el argumento de la defensa, al testificar a favor de Couch.

El experto explicó que el acusado, miembro de una de las familias más acaudaladas del estado, era víctima de unos padres irresponsables que lo habían malcriado.

De acuerdo al psicólogo, los padres de Couch dejaron que prácticamente se criara solo, sin ninguna regla ni límite, y jamás lo castigaron.

Como ejemplo, contó que le habían regalado la camioneta a los 13 años, a pesar de que ya había tenido problemas con la ley.

Poco antes la policía lo había encontrado con una adolescente inconsciente y semidesnuda en el vehículo.

Pero no enfrentó ningún juicio por ello, y sus padres tampoco lo sometieron a castigo alguno.

Como consecuencia de ello, el experto aseguró durante el juicio que Couch sufría “afluenza”, una condición por la que no era capaz de medir ni entender las consecuencias de sus actos.

El supuesto padecimiento no está reconocido por la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos ni ningún otro ente oficial.

Tampoco está incluido en ninguna versión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, por sus siglas en inglés), la Biblia de los psicólogos y psiquiatras, ni se enseña sobre él en las facultades de psicología.

Sin embargo, son varios los expertos que defienden su existencia.

Todos ellos hablan de la supuesta enfermedad como un fenómeno social.

Y por ello, es un concepto polémico, tanto como lo fue la condena contra Couch.

“Nada que hacer”

El primer registro que se tiene de la palabra afluenza es de 1954.

El término es un neologismo que nace de la combinación en inglés deinfluenza (gripe) y affluence (afluencia, riqueza).

Se hizo popular en 1997, a raíz de la publicación de dos libros: The Golden Ghetto: The Psychology of Affluence (El gheto de oro: la psicología de la afluenza) de Jessie O’Neil, psicóloga y bisnieta del expresidente de General Motors Charles Erwin Wilson, y Affluenza: The All-Consuming Epidemic (Afluenza: la epidemia de los que todo lo consumen), de los expertos John De Graaf, David Wann y Thomas H. Naylor.

También existen una película y una serie de la televisión pública de Oregón tituladas Afluenza, y la BBC le dedicó un reportaje al tema en octubre de 2000.

No existe un acuerdo sobre su definición, pero se ha descrito como un fenómeno social por el que se consume de manera enfermiza sin lograr nunca la satisfacción.

Así, la afluenza sería la versión moderna del ennui (tedio, en francés), una enfermedad psicológica que sufrían los niños ricos victorianos por tener demasiado tiempo libre y ninguna profesión.

De acuerdo a los expertos que defienden su existencia, ese vacío se llenaría en la actualidad consumiendo y abusando de drogas, sexo y alcohol.

Así, la afluenza sería consecuencia de ser malcriado por una familia de clase alta, con mucho dinero, que no exige responsabilidad ni castiga los actos incorrectos.

Sería, pues, una derivación del privilegio.

Y es en ese punto en el que el concepto afluenza y la condena basada en ella se vuelve polémica.

Polémica

Cuando la juez Jean Boyd sentenció a Couch a 10 años de libertad condicional, hubo algunos que elogiaron lo esperanzador de la condena y defendieron que los adolescentes merecen una segunda oportunidad en la vida.

Aunque la mayoría de las voces que se alzaron fueron críticas con la decisión.

Y subrayaron que el caso no hizo más que poner de manifiesto la inequidad del sistema.

“Lo que prevaleció fue el dinero”, declaró en ese sentido Eric Boyles, quien perdió a su esposa y a su hija en el accidente provocado por Couch.

Y los comentarios de los usuarios de las redes sociales ahora, tras conocerse la detención de Couch en México, han sido también de ese estilo.

“No es posible que los pobres cometan crímenes y los ricos simplemente cometan errores, estén enfermos o sean víctimas de su entorno”, señala uno.

“Hay dos tipos de leyes: el pobre mata a un perro y se pudre, el rico mata a cuatro y que disfrute”, remata otro.

 

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'Hará más mal que bien’: los peligros de apresurar la vacuna contra la COVID

La FDA adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra la COVID antes de que terminen los ensayos clínicos, pero varios expertos advierten que esto sería un "grave error".
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4 de septiembre, 2020
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El jefe de la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), Stephen Hahn, adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra el coronavirus antes de que terminen los ensayos clínicos, algo sobre lo que varios expertos han advertido, tildándolo de “grave error”.

En una entrevista ofrecida al medio británico The Financial Times y publicada el domingo, Hahn insistió en que, de tomarse, la decisión será “científica, médica y basada en datos”, y no una respuesta política a las presiones del gobierno estadounidense para que se apruebe una vacuna.

A finales de agosto, el presidente Donald Trump acusó a la FDA de “retrasar” la aprobación de la vacuna hasta después del 3 de noviembre, fecha en la que los votantes acudirá a las urnas para decidir quién gobernará el país durante los próximos cuatro años.

De darle luz verde antes de terminar la fase 3 de los ensayos clínicos, EE.UU. se convertirá en el tercer país en aplicar la polémica medida, después de que Rusia y China lo hicieran en agosto.

Cuando el 11 del pasado mes las autoridades rusas registraron su vacuna Sputnik V, asegurando que había demostrado ser “altamente efectiva y segura”, científicos en todo el mundo y la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) acogieron con escepticismo.

Días después, el 20 de agosto, Moscú anunció que iniciaría las pruebas clínicas en 40.000 voluntarios en distintos países.

Vacuna contra el coronavirus.

Getty Images
Rusia y China han aprobado vacunas contra el coronavirus sin culminar la fase 3 de los ensayos clínicos.

La fase 3 de los ensayos clínicos suele considerarse la más crucial, pues es la etapa en la que los investigadores tratan de ver cuán eficaz y segura es la vacuna probándola en decenas de miles de personas.

“En otras palabras, se busca la reducción real de los casos de la enfermedad en el número de personas que fueron vacunadas comparado con el mismo número de sujetos que no recibieron la vacuna”, le explicó hace semanas el doctor Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading en Reino Unido, a BBC Mundo.

Si bien en las etapas previas también se evalúa el desempeño y la seguridad del producto, la fase 3 es la que “realmente te dice que la vacuna es capaz de prevenir que ocurra la infección”, según el virólogo británico.

“Falsas esperanzas”

Pero quizás el lado más peligroso de aprobar una vacuna antes de culminar todos los ensayos clínicos son sus posibles consecuencias.

Mijail Murashko.

Getty Images
El ministro de Salud ruso ha desestimado las preocupaciones y dudas que genera el programa de vacunas Sputnik V.

En conversación con BBC Mundo, Jones explica que hay varios problemas asociados con que la vacuna sea aprobada demasiado pronto.

Lo primero es que podría generar falsas esperanzas: puede que la gente se apresure a ponerse la vacuna “cuando en realidad tal vez no sea la mejor vacuna, sino la primera que está disponible“.

“Esto causaría decepción en los individuos que se inmunizaron”, añade.

Según el experto, una vacuna que no funcione tan bien como debería podría extender la idea de que (la vacuna en general, todas las que se están desarrollando contra la COVID-19) es ineficiente y suscitar desconfianza dentro de la población. “Al final, una vacuna apresurada hará más mal que bien”.

“Simplemente le quitaría valor a todas las demás vacunas. Y le daría alas al lobby antivacunas, que se aprovechará de cualquier desliz. Es perjudicial para todo el mundo“.

Más difícil ponerle fin a la pandemia

Este lunes, la científica en jefa de la OMS, Soumya Swaminathan, se unió a las advertencias de la comunidad de expertos y aseguró que autorizar una vacuna demasiado pronto y con pocos datos podría tener una variedad de consecuencias negativas.

Vacuna contra el coronavirus.

Reuters
La fase 3 de los ensayos clínicos es frecuentemente considerada como la más crucial, pero la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos está considerando saltársela.

“En primer lugar, hará que sea muy difícil continuar con los ensayos clínicos aleatorios”, dijo.

“Y en segundo lugar, existe el riesgo de que se introduzca una vacuna que no se haya estudiado de manera adecuada y que podría resultar que es poco eficaz y no cumple con el trabajo de ponerle fin a esta pandemia o, peor aún, que tenga un perfil de seguridad inaceptable”.

Para que una vacuna sea aprobada por la FDA, se debe haber demostrado que es segura y eficaz en función de los datos recopilados tras ser probada en miles de voluntarios.

Es un proceso de verificación que puede durar meses.

Swaminathan agregó que la aprobación del uso de emergencia de una vacuna debe realizarse “con mucha seriedad”, particularmente porque se trata de una decisión que “podría provocar efectos secundarios adversos” en algunas partes de la población.

Un pequeño riesgo de mutación

La confianza de la gente en una campaña de vacunación es crucial, por lo que aprobar una vacuna antes de que culminen todos los ensayos clínicos podría además limitar el número de personas que se dejarían inyectar.

Una niña recibiendo una vacuna.

Getty Images
Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading, dice el objetivo es tener una vacuna que nos inmunice completamente y no una que funcione a medias.

“Se trata de una preocupación muy seria, subraya.

“Si la gente piensa que la primera vacuna en ser lanzada lo ha sido por el simple hecho de ser la primera (en desarrollarse), pero no es necesariamente la mejor, podrían considerar que no vale la pena aplicársela, lo que llevaría a no querer ser inmunizados”, prosigue.

“Pero el peligro es que no querrían inmunizarse con una vacuna que funcione mejor y que podría venir después, y eso haría que el virus siga circulando”.

Jones considera poco probable que la vacuna no funcione del todo debido a las pruebas que ya se han hecho.

Pero otro riesgo, según explica, es que el virus podría transformarse y evitar la respuesta inmune generada por la vacuna aprobada con apuro, mutar en una forma ligeramente diferente, que ninguna de las vacunas podría combatir.

“No queremos una vacuna que funcione a medias”

Sin embargo, él no cree que las preocupaciones deban centrarse en cuán segura es la vacuna, sino en su eficacia.

El virus junto a una inyección.

Getty Images
Soumya Swaminathan advierte que aprobar una vacuna sin finalizar todos los ensayos clínicos podría provocar efectos secundarios adversos en algunas partes de la población.

“No queremos una vacuna que funcione a medias, queremos una que nos inmunice completamente”.

“En realidad, pienso que todas las vacunas que están siendo probadas en la actualidad son bastante seguras y probablemente no le causarán ningún daño a quien las reciba. Pero cuando apruebas una vacuna que funciona mal, estás fijando expectativas sumamente bajas, y lo que venga después no tendrá la obligación de ser mejor”.

“Estarías abriéndole paso a una serie de genéricos que también van a funcionar mal“.

Para este virólogo británico esto es algo que se debe evitar, y para hacerlo la fase 3 del proceso debe ser culminada, probando la vacuna “en tanta gente como sea posible, para así conocer su resultado habitual con una dosis habitual“.

“Tomar atajos para lograr vacunas no es exactamente una buena idea. Sería un grave error”, concluye.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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