Takanakuy, la polémica tradición de celebrar la Navidad a golpes en Perú
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Norka Peralta Liñán

Takanakuy, la polémica tradición de celebrar la Navidad a golpes en Perú

Cada 25 de diciembre, la población de Santo Tomás, una ciudad de los Andes peruanos, celebra el Takanakuy, costumbre que sirve para solucionar a golpes los conflictos.
Norka Peralta Liñán
Por Norka Peralta Liñán de BBC Mundo
25 de diciembre, 2015
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Los danzantes y luchadores usan tocados de animales disecados, por lo general zorros, venados y aves de la zona. La idea es que en los bailes imiten al animal que han elegido. // Foto: Norka Peralta Liñán.

Los danzantes y luchadores usan tocados de animales disecados, por lo general zorros, venados y aves de la zona. La idea es que en los bailes imiten al animal que han elegido. // Foto: Norka Peralta Liñán.

En Navidad todos los problemas se arreglan a golpes en Santo Tomás.

El 25 de diciembre es el día del año que muchos esperan con ansias en esta ciudad del sur peruano. Es tiempo de Takanakuy, una palabra quechua que significa “golpearse entre sí”.

Si tienes rencillas con alguien, lo puedes convocar a limar asperezas a puño limpio en la plaza de toros de este pueblo. Sales al medio del coliseo y dices su nombre.

Si el convocado se acerca significa que acepta el desafío.

Cómo funciona

Las reglas son claras: sólo valen puñetes y patadas. Está prohibido sujetarse, atacar por la espalda, tirarse encima del oponente o seguirle golpeándolo cuando ya ha caído.

Las peleas duran, en promedio, tres minutos y terminan con un abrazo de los peleadores.

Con esta lucha se pone fin al conflicto. Como dicen, es Navidad, tiempo de paz. Aunque, realmente, el origen de esta tradición no sea muy santo.

LuchadoresImage copyrightNorka Peralta

Image captionLos luchadores se enfrentan para resolver desavenencias surgidas en el año. Por lo general, se trata de hombres jóvenes, aunque también se presentan mujeres.

Según Víctor Laime, un poblador que ha investigado el tema, esta costumbre surgió en la colonia, cuando los españoles hacían luchar a sus esclavos por diversión, como si fueran gallos de pelea, el 25 de diciembre.

Al término del dominio español, el Takanakuy se fusionó con la Huaylía, que son cantos y danzas de resistencia inca, y se transformó en un mecanismo para resolver sus desavenencias y mantener vivo su espíritu guerrero.

“Durante muchos años estuvimos olvidados, no habían autoridades judiciales ni policiales, por lo que así era como resolvíamos nuestros problemas”, explica Florentino Laime, exalcalde de esta localidad.

Santo Tomás se ubica a siete horas de la capital de Cusco, en el sur de Perú. Su altura es de 3.481 metros sobre el nivel del mar.

“Antes que la Navidad”

“Muchos critican que nos agarremos a trompadas el 25 de diciembre, pero yo conozco nada más salvaje y egoísta que cenar bien y darse regalos mientras que otros, al lado de tu casa, no tienen qué comer. Además, nosotros celebrábamos el Takanakuy antes que la Navidad, que es una costumbre occidental y capitalista, que no nos representa”, sostiene Florentino Laime.

La noche previa a la pelea comunal, la población baila, canta y bebe en las casas de quienes auspician esta celebración. A ellos se les llama padrinos y son distintos cada año.

Máscara de luchaImage copyrightNorka Peralta
Image captionLos que siguen la tradición al pie de la letra, usan máscaras de lana, tocados de animales disecados y botas. 

Al día siguiente, al promediar el mediodía, todos acuden a la plaza de toros. Van los curiosos, los luchadores y los que prefieren seguir bailando y cantando como una forma de catarsis.

Usan máscaras de lana, botas y tocados de animales disecados. Gritan imitando el sonido de los gallos.

Las peleas son voluntarias, nadie es obligado a pelear, así que quien sea convocado puede ignorar el desafío.

Aunque ello, según las reglas del Takanakuy, significa que reconoce la superioridad del contrincante, explica Mario Fernández Hernández, uno de los 40 miembros de las Rondas Campesinas de Santo Tomás que actúan como réferis en estos encuentros.

Las rondas campesinas son organizaciones comunales que existen en diversas poblaciones rurales del Perú para combatir la delincuencia.

El honor

Si ignoras el llamado a pelear, tienes la opción de que un familiar o amigo salga a defender tu honor.

Entonces, tu contendiente decidirá si mide fuerzas con tu representante o escoge que alguien más lo haga por él.

Hay familias enteras que se enfrentan a otras con el fin de que las desavenencias se zanjen definitivamente.

Es decir, si a tu papá le pegan, puedes salir a defenderlo. Si a ti tampoco te va bien, tu mamá puede tomar la posta y así, sucesivamente, hasta que ambas partes se den por satisfechas.

Miembros de las rondas campesinasImage copyrightNorka Peralta
Image captionLos miembros de las rondas campesinas usan correas y látigos de cuero para controlar al público y a los luchadores.

Las peleas no son grupales, se dan de uno en uno, con rivales de estatura y complexión similar.

Los únicos que no son admitidos son los niños. El año pasado el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables criticó la participación de menores de edad.

Al respecto, Florentino Laime, sostiene que esa situación no se da en Santo Tomás sino en otras zonas del país, como en Cusco y Lima, en donde esta costumbre “se ha tergiversado”, pues se realizan peleas por apuestas y los luchadores cobran por participación.

Además de querer resolver altercados, hay quienes convocan a sus contrincantes sin otro objetivo que medir fuerzas, como si fueran gallos de pelea, señala Federico Araujo, ex peleador.

Es válido. Solo deben tener la suerte de que alguien acepte el reto.

Lo que no se permite es el ataque artero. Si no haces una lucha limpia, de nada servirá que ganes. Nadie reconocerá tu victoria y eso es peor que ser vencido.

Se estima que este año sucederán alrededor de 40 contiendas, aunque en otras oportunidades se han dado hasta 80 combates.

El club andino de la pelea proseguirá hasta el 6 de enero, cuando se celebra la Bajada de Reyes, buscando hacer las paces en esta ciudad y en otras poblaciones cercanas.

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Sri Lanka: el presidente Gotabaya Rajapaksa huye del país en un jet militar en medio de protestas

La fuerza aérea del país confirmó que Rajapaksa viajó a las Maldivas con su esposa y dos agentes de seguridad, mientras las protestas continúan y se declaró el estado de emergencia en el país.
13 de julio, 2022
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El presidente Gotabaya Rajapaksa ha huido de Sri Lanka en un avión militar, en medio de una ola de protestas masivas, consecuencia de la aguda crisis económica que azota al país.

La fuerza aérea de la nación asiática confirmó este miércoles que Rajapaksa, de 73 años, se trasladó a las Maldivas con su esposa y dos agentes de seguridad.

El presidente permanecía escondido después de que una multitud irrumpiera en la residencia presidencial el sábado. Se había comprometido a renunciar al cargo este miércoles.

Una fuente le dijo a la BBC que no planea quedarse en las Maldivas, un grupo de islas en el Océano Índico, y que tiene la intención de viajar a otro país.

La huida del presidente pone a Sri Lanka en riesgo de caer en un vacío de poder, en un momento en que necesita un gobierno que funcione para intentar salir de la grave situación financiera en la que se encuentra.

Según la Constitución del país, es el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, quien debe liderar el país si el presidente renuncia.

Pero Wickremesinghe también es impopular y un grupo de manifestantes logró entrar a su oficina este miércoles.

Según la periodista de la BBC Tessa Wong, quien se encuentra en el lugar, los terrenos de la oficina ministerial fueron invadidos por un grupo de manifestantes visiblemente contentos, muchos de ellos agarraban lo que encontraban a su paso.

Muchos gritaban desde los balcones frases de júbilo, tras enfrentarse a los policías armados que se encontraban en las puertas del recinto.

El sábado pasado, los manifestantes le prendieron fuego a su residencia privada, pero ni él ni su familia estaban allí.

El primer ministro también había dicho que renunciaría para dar paso a un gobierno de unidad, pero sin dar una fecha precisa.

Estado de emergencia

Tras la huida del presidente Gotabaya Rajapaksa, Wickremesinghe declaró el estado de emergencia en todo el país debido a las protestas.

Además, declaró un toque de queda en la Provincia Occidental, que incluye la capital, Colombo.

Los manifestantes llevan meses en las calles protestando por las consecuencias de la grave crisis financiera que atraviesa el país.

Sri Lankan anti-government protesters invade the president's office during a protest. Photo: 9 June 2022

Getty Images
Protesters took over the president’s official residence on Saturday

Actualmente Sri Lanka no tiene acceso a monedas extranjeras como el dólar o el euro para pagar por sus importaciones.

Estas incluyen comida, medicinas y combustibles.

En un intento por atajar la crisis, las autoridades implementaron una prohibición a la venta de gasolina y diesel a consumidores particulares, convirtiendo al país en el primero en tomar esta medida desde la década de los años 70.

Esto provocó el cierre de las escuelas en Sri Lanka.

También obligo a que las autoridades pidieran a los 22 millones de habitantes de la nación que trabajaran desde casa, en un momento en que la inflación alcanza el 30%.


Análisis de Anbarasan Ethirajan

Reportando desde Colombo para BBC News

Esto es una caída en desgracia para el presidente Gotabaya Rajapaksa, quien fue durante tanto tiempo una figura política tan importante en Sri Lanka.

Pocos esperaban que las cosas terminaran de esta manera.

Como exjefe de defensa, Rajapaksa supervisó las operaciones militares en la controvertida guerra contra los rebeldes Tigres Tamiles que terminó en 2009.

Lo acusan de abusos contra los derechos humanos durante aquella guerra y también de atacar a los disidentes, pero ha negado en repetidas ocasiones estas acusaciones.

La familia de Rajapaksa ha dominado la política de Sri Lanka durante dos décadas y, con un fuerte respaldo de la mayoría budista cingalesa, Gotabaya se convirtió en presidente en 2019.

Su huida representa una victoria para los manifestantes que salieron a las calles a expresar su enojo contra la mala gestión de la economía y el aumento del costo de vida.


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