Acuérdate de Acapulco... la cuarta ciudad más violenta del mundo
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Acuérdate de Acapulco... la cuarta ciudad más violenta del mundo

El puerto guerrerense bajó una posición en 2015, luego de que por dos años se colocara como la tercera ciudad más violenta del mundo, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.
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25 de enero, 2016
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Acapulco bajó una posición para colocarse como la cuarta ciudad más violenta del mundo. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Acapulco bajó una posición para colocarse como la cuarta ciudad más violenta del mundo. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Acapulco, uno de los principales polos turísticos de México, se colocó como la cuarta ciudad más violenta del mundo, según el listado de “Las ciudades más violentas del mundo en 2015”, realizado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

La primera posición fue para Caracas, Venezuela, con una tasa de 119.87 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes; San Pedro Sula, Honduras, pasó a la segunda posición con 111.03 casos y en tercero quedo San Salvador, El Salvador con 108.54 casos. La quinta ciudad es Maturin, Venezuela con 86.45 homicidios.

Este 2015, la mayoría de las 50 ciudades más violentas del mundo se ubican en América Latina (41 urbes).

En total, las 50 ciudades que ocupan el primer sitio acumularon un total de 41 mil 338 homicidios dolosos entre una población de casi 78 millones de personas, es una tasa promedio de 53 homicidios por cada cien mil habitantes, aunque solamente los primeros 20 sitios superaron ese promedio.

Cabe señalar que el análisis solamente tomó en cuenta ciudades (en algunos casos con sus zonas metropolitanas) con por lo menos 300 mil habitantes y también excluye zonas sumergidas en conflictos bélicos declarados como Irak, por ejemplo.

Lo anterior, señala el Consejo, pues se busca reflejar la situación de seguridad en entornos urbanos convencionales y por ende, el riesgo de las personas que viven en condiciones normales.

// Gráfico: Omar Bobadilla

// Gráfico: Omar Bobadilla

En 2013 y 2014, Acapulco fue considerada la tercera ciudad más violenta del mundo y la primera de México. En esos años, Caracas se mantuvo en la segunda posición, mientas que San Pedro Sula fue la líder del ranking.

Con una tasa de 104.73 homicidios por cada 100 mil habitantes para 2015, Acapulco bajó un peldaño, a la cuarta posición en 2015.

La siguiente ciudad mexicana que aparece en  la lista es Culiacán, Sinaloa con una tasa de 56 homicidios por cien mil habitantes, lo que la ubica en la posición 17 global.

Cabe señalar que tanto Acapulco como Culiacán se encuentran en los dos estados que tienen la mayor tasa de homicidios dolosos de nuestro país, de acuerdo con el balance de incidencia delictiva oficial que dio a conocer el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Las otras tres ciudades mexicanos en los primeros cincuenta sitios son Tijuana, Baja California con un índice de 39 homicidios; Ciudad Victoria, Tamaulipas con 30 homicidios; y ciudad Obregón en Sonora con una tasa de 28.2 asesinatos.

Pero no todas fueron malas noticias para las ciudades mexicanas. Chihuahua, Cuernavaca, Juárez, Nuevo Laredo y Torreón  salieron de la lista, con lo que México se coloca como el país con el mayor número de ciudades que salieron del ranking, luego de que en 2011 llegó a tener 12 urbes.

// Gráfico: Omar Bobadilla

// Gráfico: Omar Bobadilla

La salida del ranking más relevante corresponde a las ciudades de Juárez (México) y Medellín (Colombia), explica el Consejo Ciudadano. La primera ocupó en forma consecutiva el liderato mundial entre 2008 y 2010.

En tanto Medellín habría sido a inicios de los años noventa del siglo XX y durante toda la década, la ciudad más violenta del mundo si para entonces hubiera existido un ranking como este, pues sus tasas de homicidio llegaron a los 400 casos por cada 100 mil habitantes.

De las 50 ciudades del ranking, 21 se ubican en Brasil, 8 en Venezuela, 5 en México, 4 en Sudáfrica, 4 en Estados Unidos, 3 en Colombia y 2 en Honduras. Hay una ciudad de El Salvador, Guatemala y Jamaica.

“Aunque Brasil presenta un mayor número de ciudades que Venezuela, el nivel de violencia de las ciudades de 300 mil o más habitantes es mayor en el segundo país que en el primero. En Brasil la tasa promedio fue de 45.55 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que en Venezuela fue de 74.65. Sin duda Venezuela es el país que presenta el mayor nivel de violencia urbana en el mundo, fuera de Honduras con dos urbes y El Salvador con una” indica el análisis.

De hecho, al ranking de 2015 ingresaron las ciudades venezolanas de Cumaná, Gran Barcelona, Maracaibo (reingreso) y Maturín; las brasileñas de Campos dos Goytacazes, Feira de Santana y Vitória da Conquista y la sudafricana de Johanesburgo.

Los datos de este análisis parecen coincidir con lo que ya advertían otras organizaciones. Por ejemplo en 2014 el Observatorio Venezolano de la Violencia  advertía que Venezuela era el país con la segunda tasa de homicidios más alta, solo debajo de Honduras. El año pasado fue record en homicidios en el país que gobierna Nicolás Maduro.

Con información de Arturo Ángel.

 

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Coronavirus: Por qué estamos contrayendo cada vez más enfermedades transmitidas por animales

El cambio climático está alterando nuestra relación con el reino animal y ayudando a las enfermedades a evolucionar. ¿Qué podemos hacer contra esto?
5 de febrero, 2020
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El nuevo brote coronavirus, que se ha extendido desde China a por lo menos otros 16 países, había dejado hasta este viernes más de 250 muertos y casi 12 mil pacientes contagiados.

Este virus, que se cree que proviene de algún animal de un mercado de la ciudad de Wuhan, resalta nuestro riesgo de contraer enfermedades transmitidas por la vida silvestre.

Es probable que esto sea un problema mayor en el futuro, ya que el cambio climático y la globalización alteran la forma en que interactúan los animales y los humanos.

¿Cómo pueden los animales enfermar a las personas?

En los últimos 50 años, una serie de enfermedades infecciosas se ha extendido rápidamente después de dar el salto de los animales a los humanos.

La crisis del VIH/SIDA de la década de 1980 se originó en los simios. La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pájaros y los cerdos nos dieron la pandemia de gripe porcina en 2009.

Más recientemente, se descubrió que el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) vino de los murciélagos, animales que también nos dieron el ébola.

Pollos en jaulas, China

Getty Images
La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pollos.

Los humanos siempre han contraído enfermedades de los animales. De hecho, ese es el caso en la mayoría de las nuevas enfermedades infecciosas.

Pero el cambio climático está acelerando este proceso, al mismo tiempo que el aumento del número de habitantes en las ciudades y los viajes internacionales propician que estas enfermedades puedan propagarse más rápidamente.

¿Cómo pueden las enfermedades saltar de una especie a otra?

La mayoría de los animales transportan una variedad de patógenos: bacterias y virus que pueden causar enfermedades.

Venta de murciélagos en el mercado de Tomohon en el norte de Sulawesi, Indonesia, en febrero de 2017.

Getty Images
La mayoría de animales portan patógenos.

La supervivencia evolutiva del patógeno depende de la infección de nuevos huéspedes, y saltar a otras especies es una forma de hacerlo.

Los sistemas inmunes del nuevo huésped intentan matar a los patógenos, lo que significa que los dos están encerrados en un eterno juego evolutivo de tratar de encontrar nuevas formas de vencerse mutuamente.

Por ejemplo, aproximadamente el 10% de las personas infectadas murieron durante la epidemia de SARS en 2003, en comparación con menos del 0,1% de una epidemia de gripe “típica”.

Monos en un bote de basura

Getty Images
Las personas y animales como monos conviven en algunos lugares de India.

El cambio climático está alterando y eliminando los hábitats de los animales, transformando la forma en que viven y alterando quién se come a quién.

La forma en que viven los humanos también ha cambiado: el 55% de la población mundial ahora habita ciudades, en comparación con el 35% de hace 50 años.

Y estas ciudades más grandes ofrecen nuevos hogares para la vida silvestre: ratas, ratones, mapaches, ardillas, zorros, pájaros, chacales, monos, que pueden vivir en espacios verdes como parques y jardines, lejos de los desechos que los humanos dejan atrás.

Algunas especies suelen tener más éxito en las ciudades que en la naturaleza debido al abundante suministro de alimentos, lo que hace que los espacios urbanos sean un crisol de enfermedades en evolución.

¿Quiénes está en mayor riesgo?

Las nuevas enfermedades en un nuevo huésped suelen ser más peligrosas, por lo que cualquier infección emergente es preocupante.

Algunos grupos son más vulnerables a contraer estas enfermedades que otros.

Mercado en Bangladesh durante un brote de gripe aviar.

Getty Images

Los habitantes más pobres de las ciudades tienen más probabilidades de trabajar en la limpieza y el saneamiento, lo que aumenta sus chances de encontrar fuentes y portadores de enfermedades.

También pueden tener sistemas inmunes más débiles debido a la mala nutrición y la exposición al aire pobre o condiciones insalubres. Y si se enferman, es posible que no puedan pagar la atención médica.

Las nuevas infecciones también pueden propagarse rápidamente en las grandes ciudades, ya que las personas están tan apretadas que respiran el mismo aire y tocan las mismas superficies.

En algunas culturas, las personas también usan la vida silvestre urbana para alimentarse: comen animales capturados dentro de la ciudad o criados en los alrededores.

¿Cómo cambian nuestro comportamiento las enfermedades?

Hasta este martes la OMS ha confirmado 20.630 casos de afectados por el nuevo coronavirus y 426 muertos.

Las posibles consecuencias económicas del brote son claras.

Peatones portando mascarillas en Macao.

Getty Images

Se han impuesto restricciones de viaje, pero incluso sin estas medidas, las personas tienen miedo de interactuar debido al riesgo de contraer el virus, por lo que cambian su comportamiento.

Se hace más difícil cruzar las fronteras, los trabajadores migrantes temporales no pueden reubicarse y las cadenas de suministro se interrumpen.

Esto es típico de un brote de esta naturaleza. En 2003, la epidemia de SARS le costó a la economía global un estimado de US$40.000 millones en seis meses.

Esto se debió en parte al costo de tratar a los pacientes, pero también al descenso de la actividad económica y del movimiento de personas.

¿Qué podemos hacer?

Las sociedades y los gobiernos tienden a tratar cada nueva enfermedad infecciosa como una crisis independiente, en lugar de reconocer que son un síntoma de cómo está cambiando el mundo.

Cuanto más cambiemos el medioambiente, es más probable que alteremos los ecosistemas y que creemos oportunidades para que surjan enfermedades.

Síntomas del coronavirus

BBC

Solo alrededor del 10% de los patógenos del mundo han sido documentados, por lo que se necesitan más recursos para identificar al resto y a los animales portadores.

Por ejemplo ¿cuántas ratas hay en una gran capital y qué enfermedades transmiten?

Muchos habitantes de la ciudad valoran la vida silvestre urbana, pero también debemos reconocer que algunos animales conllevan daños potenciales.

Tiene sentido hacer un seguimiento de qué animales están llegando a las ciudades y si las personas están matando o comiendo vida silvestre o llevándola a los mercados de los alrededores.

Mejorar el saneamiento, la eliminación de desechos y el control de plagas son formas de ayudar a detener la aparición y propagación de estos brotes.

En términos más generales, se trata de cambiar la forma en que se gestionan nuestros entornos y la forma en que las personas interactúan con ellos.

Las pandemias son parte de nuestro futuro

Reconocer que están surgiendo nuevas enfermedades y que se están propagando de esta manera nos coloca en una posición más fuerte para combatir las nuevas pandemias, que son una parte inevitable de nuestro futuro.

Una persona poniéndose gel desinfectante en la mano.

Getty Images
Los expertos recomiendan tomar medidas de higiene como desinfectarse las manos para prevenir el virus.

Hace un siglo, la pandemia de gripe española infectó a aproximadamente 500 millones de personas y mató a entre 50 y 100 millones en todo el mundo.

El avance científico y las grandes inversiones en salud global significan que dicha enfermedad se manejaría mejor en estos tiempos o en el futuro.

Sin embargo, el riesgo sigue siendo real y potencialmente catastrófico: si algo similar ocurriera nuevamente, cambiaría la vida en el mundo.

A mediados del siglo XX, algunos en Occidente afirmaron que las enfermedades infecciosas eran conquistables.

Pero a medida que la urbanización y la desigualdad crecen y el cambio climático perturba aún más nuestros ecosistemas, debemos reconocer a las enfermedades emergentes como un riesgo creciente.


Este análisis fue encargado por BBC News a Tim Benton, experto que trabajaba para una organización externa.

Benton es director de investigación del equipo de Riesgos Emergentes en Chatham House, donde dirige el programa de Energía, Medio Ambiente y Recursos.

Chatham House, el Real Instituto de Asuntos Internacionales, se describe a sí mismo como un instituto independiente que ayuda a construir un mundo sostenible, próspero y justo.


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