Las fotomultas duplican las quejas de los conductores en el DF
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Arturo Ángel (@arturoangel20)

Las fotomultas duplican las quejas de los conductores en el DF

Las quejas y aclaraciones aumentaron 100% en los módulos de infracciones; además ciudadanos no pueden hacer válido el descuento porque las multas llegan vencidas.
Arturo Ángel (@arturoangel20)
Por Arturo Ángel
12 de enero, 2016
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El lunes 4 de enero Genaro Manzanares encontró debajo de su puerta un sobre con una infracción de tránsito. La multa era por pasarse la luz roja de un semáforo, al reverso venían dos fotografías no más grandes que la estampa de un álbum, en donde se ve un coche – que por la distancia y lo oscuro de la imagen es difícil describir – cruzando la calle.

Pero lo que más llamó la atención del señor Manzanares era que la infracción se había cometido el 11 de noviembre y la multa vencía el 30 de diciembre, es decir, cinco días antes de que siquiera la recibiera.

El retraso en la entrega le hizo imposible descargar de la página de la Secretaria de Finanzas el formato de pago, dado que la línea de captura estaba vencida, además de que lo dejó sin el derecho al descuento de 50% si la infracción se paga en el primer mes.

Lee aquí: Una hora en Facebook para resolver tus dudas sobre el reglamento de tránsito.

Otro caso fue el de José Luis Carapia, quien el 6 de enero recibió una fotomulta vencida desde el 12 de diciembre. El conductor se quejó de que en las fotografías de su sanción, por supuestamente invadir la línea de cruce peatonal, no se distingue esta situación pues la foto no es de frente ni paralela al coche, sino tomada desde varios metros detrás y opaca.

Estos son dos ejemplos de las múltiples quejas que el jueves 7 de enero llegaron al módulo de aclaraciones sobre infracciones de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), que ha duplicado sus actividades desde que iniciaron las fotomultas. El común denominador fue el envío de infracciones vencidas, junto con fotos en las que en algunos casos ni siquiera se distingue la placa.

Las fotomultas iniciaron operaciones en diciembre pasado, cuando el gobierno del Distrito Federal subrogó esta tarea a la empresa Autotraffic, la cual es responsable tanto de la operación de las cámaras como de la impresión y entrega de las boletas de sanción.

El subsecretario de Control de Tránsito de la SSPDF, Fernando Badillo, dijo que los retrasos que se han presentado obedecen a una saturación en el área de validación de cada imagen que hace la policía, por lo que se incrementará el personal. En cuanto a la pobre nitidez en las fotos consideró que puede deberse a deficiencias de luz o de la impresión.

Ante esta situación, la Secretaría tiene en marcha una estrategia que entre otras cosas contempla renovar el plazo de vigencia de las multas vencidas de 30 a 60 días para que la gente pueda pagar. Además, los casos en donde existe duda con las fotos son admitidos a revisión.

Para los que tengan dudas, Animal Político realizará este martes 12 de enero a las 7 pm una sesión de preguntas y respuestas en Facebook sobre el Reglamento de Tránsito, con la responsable del Nuevo Modelo de Movilidad de la ciudad, Laura Ballesteros.

Se duplican quejas

El subdirector de Infracciones de la SSPDF, Jesús Briones González, reconoció  que a partir del funcionamiento pleno del nuevo mecanismo de fotomultas en noviembre del 2015, la carga de trabajo se ha duplicado en el módulo de aclaraciones de multas.

“La gran cantidad de gente que viene ahora es por lo del tema del radar y las fotomultas. Es el auge que tenemos. Andábamos entre 100 a 120 atenciones diarias de lunes a viernes, pero ahorita andamos de 200 a 220. Esto a raíz de que las fotomultas están comenzando a llegar a los domicilios” dijo en entrevista con Animal Político.

Briones explicó que los casos más comunes que están atendiendo son los relacionados con fotomultas que llegaron de forma tardía, situación que impide que pueda descargarse el formato de pago. También hay casos en donde la multa ni siquiera llegó al domicilio, así como dudas de conductores en cuanto a las fotografías, o errores de captura en las mismas.

Animal Político acudió al módulo de infracciones de la dependencia ubicado en el edificio sede de la SSPDF en la colonia Juárez y se verificó que de aproximadamente 50 personas que acudieron entre las 11am y 3pm, más de la mitad eran por quejas de retraso en las fotomultas.

“No me estoy negando a pagar los 175 pesos pero me inconformé porque me llegó antier (4 de enero) debajo de mi puerta con un talonario y resulta que  mi infracción estaba vencida el 31 de diciembre y el hecho ocurrió el 19 de noviembre” dijo el señor Juan Carlos Peña, a quien le levantaron la fotomulta por invasión de la línea peatonal.

Otro caso fue el de Gerardo Bata. “No pude imprimir el formato porque la infracción me llegó vencida. Marqué a la Secretaría de Finanzas como 40 veces hasta que me dijeron que no podían hacer nada, que lo tenía que ver con la policía”.

Junto con el retraso en la multa el otro problema  más común era lo oscuro o borroso de varias de las fotomultas, situación que contrasta con las fotos de los radares de velocidad en donde las imágenes son más nítidas.

“Todo sistema es perfectible Pero a mí no me queda claro que este que aparece aquí sea mi coche o que esté haciendo yo algo mal. La señorita del módulo dice que me quedé parado en la mitad (del paso peatonal) pero eso no se ve bien” dijo Agustín García.

Cabe señalar que pese al inconveniente con las imágenes la mayoría de los automovilistas que se presentaron al módulo dijeron estar de acuerdo en pagar las multas que iban de 175 a 350 pesos con el descuento del 50 por ciento, por lo que la principal molestia es que las mismas llegaran vencidas.

¿Qué se puede hacer?

La “buena noticia” para los automovilistas es que ante los problemas más comunes que se están presentando con las infracciones, la SSPDF diseñó un esquema que facilita la resolución de los casos, sin necesidad de recurrir a una impugnación en tribunales.

En el caso de las multas que están llegando tarde, basta que la gente lleve la sanción tal cual le llegó para que se haga una revisión que toma dos minutos y se habilite un nuevo periodo de 30 días de pago para la sanción. De acuerdo con el subdirector de infracciones, en un plazo de uno a tres días la gente ya puede volver a bajar su multa con el descuento incluido.

En el caso de que la multa no haya llegado al domicilio pero aparezca en la página de consulta de la policía por ejemplo, en el módulo se hace la consulta y se ordena la emisión de la boleta de sanción con un nuevo plazo de pago actualizado -descuento incluido-. Esto en un periodo de 24 horas.

Por otra parte, en las situaciones donde los conductores no están de acuerdo con lo que se ve en la foto o de plano lo que aparece no corresponde a su vehículo, en el módulo se llena un formato de revisión mediante el cual, en un periodo de cinco días se analiza en el banco de datos la información y se da una respuesta al conductor.

“Nosotros tenemos los archivos digitales y entonces hacemos los acercamientos y nos damos cuenta cual es la placa en la que tiene la infracción. En la boleta es una foto pequeña pero en el sistema es de un tamaño considerable” dijo el funcionario.

Todos los servicios mencionados son gratuitos y los conductores solo tienen que presentar en el módulo con copia de su licencia y de su tarjeta de circulación. Si la persona que va a hacer el trámite no es la propietaria del auto basta con una carta poder simple para que pueda llevarse la atención. En este link se puede conocer la dirección del módulo y otros datos.

Pese a que por momentos la cantidad de gente fue considerable, este medio verificó que la atención por persona no superó más de diez minutos y la gente se expresó satisfecha por la atención recibida. ”Yo creo que somos tantos que ya saben cómo solucionar todo” dijo el señor Juan Carlos Peña

En caso de que el conductor no quede aun conforme con una resolución de su multa, en el módulo se puede tramitar una copia certificada de la infracción y que es el requisito que se pide en el tribunal administrativo.

Un conductor de motocicleta narró que llevó al tribunal un caso hace unos meses por una multa de invasión de carril confinado. Tras dos meses el tribunal falló a su favor y se ordenó a la tesorería capitalina que se le devolviera el dinero que pagó de la infracción.

Incrementarán personal; sistema divide opiniones

Fernando Badillo, subsecretario de Tránsito, dijo que el retraso que se ha presentado en la entrega de las fotomultas obedece a un proceso de sanción que se está perfeccionando y cuya responsabilidad no recae necesariamente en Autotraffic o en Correos de México.

Es un sistema, detalló el funcionario, que por primera vez se pone en marcha en conjunción con una empresa privada y que incluye varias etapas que con específicos como por ejemplo, la validación que tiene que hacer la policía de cada una de las fotos para determinar en donde existe una infracción y en donde no.

“Esto viene del proceso y de la cantidad de captaciones (fotos). Si yo no tengo el personal suficiente para procesar se me va a retrasar la validación y por ende se me retrasa la impresión y se me retrasa la dispersión. Es un proceso muy puntual que además se nos juntó con los radares, por lo que estamos enriqueciendo con más gente el área  de validación” dijo el jefe de los policías de tránsito.

En cuanto al tema de las fotografías de mala calidad en las fotomultas, Badillo dijo que puede deberse a un tema de iluminación en el área o de enfoque, o incluso a una deficiencia en a impresión, pero reiteró que todos esos casos pueden ser revisados para que los infractores no tengan dudas.

Sobre el sistema de fotomultas, los conductores que acudieron al módulo expresaron opiniones divididas. Enrique García dijo por ejemplo, que es un sistema que se aplica en varias ciudades y que además contribuye a reducir el riesgo de corrupción por lo que está de acuerdo. Otros por el contrario, expresaron una opinión negativa.

“Hay que pagar porque no queda de otra pero creo que el sistema podría ser mejor. Para la luz roja por ejemplo deberían mandar un video breve por correo o un sitio donde pudiéramos verlo. Dos fotos que apenas se ven no me dicen nada. No se me hace justo” subrayó Gerardo Bata.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

BBC
La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

BBC
Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

BBC
La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

BBC
Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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