¿Qué pasaría si matamos a todos los mosquitos que transmiten zika, dengue y chinkungunya?
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¿Qué pasaría si matamos a todos los mosquitos que transmiten zika, dengue y chinkungunya?

En el mundo hay 3,500 especies conocidas de mosquitos, es calificado por expertos como el animal más peligroso del mundo por ser portador de enfermedades como el dengue, el zika, y la fiebre amarilla
BBC Mundo
Por BBC Mundo
29 de enero, 2016
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El zika es transmitido por la picadura de un mosquito. // Foto: BBC Mundo.

El zika es transmitido por la picadura de un mosquito. // Foto: BBC Mundo.

El mosquito es el animal más peligroso del mundo, portador de enfermedades que matan a un millón de personas al año.

Y actualmente se relaciona el virus zika, transmitido por mosquitos, con daños en el cerebro de miles de bebés de Sudamérica.

¿No deberíamos entonces acabar con el insecto?

El problema es que existen 3.500 especies conocidas de mosquitos y la mayoría de ellas no molestan en absoluto a los humanos: viven de las plantas y el néctar de la fruta.

Son solo las hembras del 6% de las especies que chupan sangre de los humanos para el desarrollo de sus huevos.

Y de estas, solo la mitad es portadora de parásitos que pueden causar enfermedades a los humanos.

Pero el impacto de estas 100 especies es devastador.

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“La mitad de la población global está en riesgo de contraer una enfermedad transmitida por mosquito”, explica Frances Hawkes del instituto de recursos naturales de la universidad de Greenwich.

“(Estos insectos) han tenido un impacto incalculable en la miseria humana”.

Un millón de muertes anuales

Más de un millón de personas, la mayoría de países pobres, muere cada año por alguna de las enfermedades transmitidas por mosquitos, entre las que se incluyen malaria, dengue y fiebre amarilla.

Algunos mosquitos también llevan el virus zika, que en un principio se creía que solo causaba una fiebre suave y algún sarpullido.

Sin embargo, científicos están ahora preocupados porque puede afectar a los bebés en el útero, pues se cree que en Brasil el virus zika esté relacionado con un incremento de casos de microcefalia.

Hay un esfuerzo constante para educar a la gente en la utilización de mosquiteros especiales y otras tácticas para evitar ser picado.

Pero, ¿no sería más simple hacer que desaparezca toda una especie de mosquitos portadores de enfermedades?

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La bióloga Olivia Judson apoya lo que llama el “especiecidio” de 30 tipos de mosquitos.

Judcon le aseguró al New York Times que hacer esto salvaría un millón de vidas y solo afectaría la diversidad genética de la familia del mosquito en un 1%.

Y la tecnología para hacerlo ya está disponible.

Mosquito contra mosquito

En Reino Unido, científicos de la universidad de Oxford y la firma de biotecnología Oxitec han podido modificar genéticamente los machos Aedes aegypti, el mosquito portador tanto del virus zika como de la enfermedad del dengue.

Y estos machos genéticamente modificados llevan un gen que evita que sus crías se desarrollen adecuadamente, lo que hace que la segunda generación de mosquitos muera antes de reproducirse y se conviertan en portadores.

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Unos tres millones de estos mosquitos modificados fueron liberados en un sitio de las islas Cayman entre 2009 y 2010.

Oxitec informó que se registró una disminución del 96% de los mosquitos, comparado con la población de estos insectos en zonas aledañas.

Una prueba similar en un lugar de Brasil ha reducido el número de estos insectos en un 92%.

Pero, ¿hay alguna desventaja en eliminar mosquitos?

Efectos secundarios

Según Phil Lounibos, un entomólogo de la universidad de Florida, la erradicación de mosquitos “está cargada de efectos secundarios indeseables”.

Lounibos señala que los mosquitos, cuya mayoría se alimenta del néctar de las plantas, son importantes polinizadores.

Fumigación Hay quienes advierten que erradicar toda una especie puede traer consecuencias negativas.

También son una fuente de comida para las aves y los murciélagos, mientras que las larvas son alimento de peces y sapos.

Así que erradicar estos insectos puede tener un efecto en la parte más baja de la cadena alimenticia.

Hay, sin embargo, expertos que aseguran que el papel de las especies de mosquitos como alimento y polinizador sería rápidamente asumido por otros insectos.

“No nos quedamos vacíos cada vez que una especie desaparece”, señala Judson.

El “especiecidio” es el juego de palabra de especie y homicidio.

Pero, para Lounibos, el hecho de que este nicho sea llenado por otros insectos también es un problema.

El experto advierte que los mosquitos podrían ser remplazados por un insecto “igual o más indeseable, desde el punto de vista de la salud pública”.

Su remplazo podría propagar todavía más enfermedades y con más rapidez que los mosquitos de hoy.

Mientras que el columnista científico David Quammen argumenta que los mosquitos han limitado el destructivo impacto de la humanidad en la naturaleza.

Las selvas tropicales, hogar de una buena parte de las especies de planta y animal de nuestro planeta, están seriamente amenazadas por la destrucción del hombre.

“Nada ha retrasado más esta catástrofe en los últimos 10.000 años que el mosquito”, asegura Quammen.

Una cuestión filosófica

Destruir una especie, sin embargo, no es solo una cuestión científica, también es filosófica.

Hay quienes dirían que es completamente inaceptable eliminar deliberadamente una especie del planeta que es peligrosa para los humanos cuando los humanos son un peligro para tantas especies.

Mosquitos¿Debemos eliminar una especie por el solo hecho de que presentan una amenaza a otra especie? ¿Y qué hay de la especie humana?

“Un argumento en contra es que sería moralmente equivocado erradicar una especie”, señala Jonathan Pugh, del centro Uehiro de ética práctica de la universidad de Oxford.

Pero no es un argumento que aplicamos a todas las especies, recuerda Pugh. “Cuando erradicamos el virus variola, que causa la viruela, lo celebramos”.

“Necesitamos preguntarnos si tiene alguna capacidad valiosa. Por ejemplo, ¿es sensitivo y por ende tiene la capacidad de sufrir dolor? Los científicos dicen que los mosquitos no tienen una respuesta emocional al dolor como nosotros“.

“¿Tenemos además una buena razón para deshacernos de ellos?” se pregunta el experto. “En el caso de los mosquitos, son los principales portadores de muchas enfermedades”.

Y es muy probable que, cualquiera que sea el nivel de preocupación por el virus zika, malaria y dengue, estas cuestiones se mantengan en un ámbito hipotético.

A pesar del éxito de reducir la cantidad de mosquitos en zonas pequeñas, muchos científicos consideran que eliminar toda una especie sería imposible.

MosquitoPonerse a la tarea de erradicar estos insectos parece una misión imposible.

“No hay receta mágica”, comenta Hawkes. “Las pruebas de campo con mosquitos genéticamente modificados han tenido un éxito moderado, pero significa liberar millones de insectos modificados para cubrir un área muy pequeña”.

“Hacer que cada mosquito hembra produzca machos estériles en un área grande sería muy difícil. Deberíamos considerar combinar esto con otras técnicas”, agrega.

Otras alternativas

En todo el mundo se están desarrollando métodos innovadores para hacer frente a los mosquitos.

Científicos del Kew Gardens de Londres están desarrollando un sensor que puede identificar cada especie de mosquito a partir del distintivo golpeteo de las alas.

Este equipo planea equipar a los pobladores de zonas rurales de Indonesia con detectores acústicos portátiles para rastrear mosquitos portadores de enfermedades.

Esto los puede ayudar a manejar futuros brotes.

Científico estudiando mosquito Los científicos trabajan para dar con la fórmula ideal de lidiar con los mosquitos portadores de enfermedades.

Entre tanto, científicos de la escuela de medicina tropical de Londres han determinado cómo los mosquitos hembra son atraídos por ciertos olores corporales, lo que ayuda a producir repelentes más efectivos.

Otra vía prometedora es modificar mosquitos para que sean resistentes a los parásitos que causan las enfermedades.

En Australia, el programa para eliminar el dengue está usando bacterias naturales que reducen la habilidad de los mosquitos de pasar dengue entre las personas.

“Esta es una aproximación más realista para mitigar las enfermedades transmitidas por mosquitos”, señala Lounibos.

Mientras tanto, científicos en estados Unidos han criado un mosquito genéticamente modificado con un nuevo gen en el laboratorio que los hace resistente al parásito de la malaria.

“Estamos jugando un juego evolucionario con los mosquitos”, comenta Hawkes. “Con suerte es algo que podremos estar a la cabeza en los próximos 10 a 15 años”.

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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