Cinco décadas sin ser atrapado: así es ‘el Mayo’ Zambada, líder del Cártel de Sinaloa
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Cinco décadas sin ser atrapado: así es ‘el Mayo’ Zambada, líder del Cártel de Sinaloa

A diferencia de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán que suma tres detenciones, ‘el Mayo’ no ha pisado la cárcel y poco se conoce sobre operativos en los que hayan estado a punto de aprehenderlo.
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Por Tania L. Montalvo
11 de enero, 2016
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El Mayo casi nunca baja de las montañas donde vive. // Foto: AP

‘El Mayo’ (der) casi nunca baja de las montañas donde vive. // Foto: AP

Ismael ‘el Mayo’ Zambada García carga todo el tiempo con el miedo a que lo atrapen. Tras cinco décadas en el negocio del tráfico de la droga, este capo no ha pisado una sola vez la cárcel.

“Tengo pánico de que me encierren”, confesó ‘el Mayo’ en abril de 2010 al periodista Julio Scherer, en la única entrevista que ha dado para hablar sobre su liderazgo frente al Cártel de Sinaloa.

‘El Mayo’ nació en 1948 en la comunidad del Álamo en Culiacán, Sinaloa y desde los 16 años se dedica al negocio de la droga, según datos oficiales. Tiene cinco décadas de experiencia en el tráfico de estupefacientes y al menos tres como líder —junto con Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán— del Cártel de Sinaloa, la organización criminal con mayor influencia en el país y con el dominio más importante de narcotráfico a nivel global.

No existen datos que indiquen que en el Cártel de Sinaloa alguno de estos dos capos esté subordinado al otro. Pero mientras su compañero, ‘el Chapo’, suma desde este 8 de enero tres detenciones y múltiples historias de operativos para perseguirlo y atraparlo; con Ismael Zambada ocurre todo lo contrario.

El Departamento de Estado estadounidense ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por información que lleve al arresto del  ‘Mayo’. En México, desde 2009, se ofrecen hasta 30 millones de pesos.

Los inicios y la carrera criminal

‘El Mayo’ ha trabajado de cerca no sólo con el Cártel de Sinaloa, que actualmente lidera, sino también con el Cártel de Juárez de los Carrillo Fuentes; y con los hermanos Arellano Félix en el Cártel de Tijuana.

Los registros biográficos del ‘Mayo’ en la Librería del Congreso de Estados Unidos lo describen como “un exgranjero con un amplio conocimiento agrícola y botánico” que aprendió cómo “enganchar su negocio al de otras organizaciones más grandes” para entrar de lleno al mundo del tráfico de drogas.

La carrera criminal de Ismael Zambada inició de mano de Amado Carrillo Fuentes, ‘el Señor de los Cielos’, quien se presume falleció en julio de 1997 durante una cirugía estética.

‘El Mayo’, gracias a Carrillo Fuentes, pudo operar bajo el mando de Miguel Ángel Félix Gallardo, ‘el Jefe de Jefes’, líder del Cártel de Guadalajara —antes conocido como Organización de Sinaloa—; la primer gran organización de tráfico de drogas del país.

Durante la década de 1970 y 1980, el Cártel de Guadalajara dominó el negocio del narcotráfico y controló las actividades de varias familias dedicadas a esta actividad ilícita: los Caro Quintero, los Zambada, los Beltrán Leyva, los Carrillo Fuentes y los Arellano Félix.

Tras la captura de Miguel Ángel Félix Gallardo en 1989, el Cártel de Guadalajara se dividió y dio origen a tres organizaciones: el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Juárez y el Cártel de Tijuana; cuyos líderes fueron seleccionados de entre esas familias.

Ismael ‘el Mayo’ Zambada jugó un papel fundamental para que, en sus inicios, hubiera lazos de amistad entre esas tres organizaciones. Ya en las filas del Cártel de Sinaloa —aliado con ‘el Chapo’ Guzmán y con Juan José Esparragoza, ‘el Azul’—fue socio del Cártel de Tijuana y de Juárez. La primera sociedad terminaría en la misma década de 1990 y la segunda en 2004.

Estados Unidos lo describe desde la década de 1980 como un importante capo de la droga, aún antes de que en los registros de ese país apareciera ‘el Chapo’ Guzmán.

Se le identificó como uno de los narcotraficantes mexicanos con más vínculos con organizaciones colombianas para el tráfico de cocaína a Estados Unidos y actualmente, el Departamento de Estado reconocen su dominio en el mercado de la heroína.

En enero de 2003, el Juzgado de Distrito de la capital de los Estados Unidos emitió una orden en contra de Zambada García por sus actividades de tráfico de drogas. Un año antes se le identificó bajo la Ley de Designación de Narcotraficantes Extranjeros como uno de éstos.

Los registros del Departamento de Estado lo describen como “uno de los narcotraficantes más fuertes en México, capaces de transportar varias toneladas de cocaína y mariguana y de heroína”.

Aunque se cree que comparte el liderazgo del Cártel de Sinaloa tanto con ‘el Chapo’ como con ‘el Azul’; el Departamento de Estado estadounidense considera que ‘el Mayo’ ha tenido actividades independientes en la costa del Pacífico mexicano y en zonas como Cancún, Quintana Roo y Monterrey, Nuevo León.

“La organización Zambada-García puede recibir múltiples toneladas de cocaína de fuentes colombianas (…) utiliza una variedad de métodos, incluyendo aviones, camiones y autos para el transporte de la cocaína. La organización Zambada-García controla el contrabando de cocaína en ciudades como Arizona, California, Chicago y Nueva York”, cita un reporte de 2003.

Tan importante como ‘El Chapo’

Aunque Joaquín Guzmán es identificado como el narcotraficante más importante y famoso de México y del mundo; las actividades de Ismael Zambada también han sido catalogadas con alcances globales.

En enero de 2015, en el Distrito Sur de California se reveló una denuncia en contra de Zambada García y dos de sus hijos por el tráfico de “enormes” cantidades de metanfetamina, heroína y mariguana en Estados Unidos.

El caso que derivó en esa denuncia inició en 2011, cuando autoridades de ese país comenzaron a investigar una célula de distribución de drogas a pequeña escala en Chula Vista, California.

“Pronto se hizo evidente que las drogas estaban siendo suministradas por el cártel de Sinaloa —con Ismael Zambada al mando— y el caso se transformó en una investigación masiva, multinacional, multiestado que resultó en diversas detenciones y decomisos en San Diego o Los Ángeles pero también en grandes ciudades como San Francisco, Chicago, Nueva York y Detroit; así como en estados como Nevada, Texas, Carolina del Sur, Delaware, Pennsylvanya, Minnesota, Kentucky, Georgia y países como México, Canadá, Colombia, Gran Bretaña, Filipinas, Guatemala y China”, cita el reporte del Buró Federal de Investigaciones (FBI) sobre la demanda.

En este caso abierto ante una Corte Federal del Distrito Sur de California en contra del Cártel de Sinaloa no se menciona a Joaquín Guzmán Loera. Las principales acusaciones son en contra del ‘Mayo’, y dos de sus hijos: Ismael Zambada Sicairos, ‘Mayito Flaco’, actualmente prófugo; e Ismael Zambada Imperial, ‘Mayito Gordo’; detenido en noviembre de 2014.

En este caso también aparece Iván Archivaldo Guzmán Salazar, ‘Chapito’, hijo del ‘Chapo’.

Otras denuncias contra ‘el Mayo’ en Estados Unidos datan de febrero de 2008 en el Distrito Norte de Illinois y de abril de 2012 en una Corte Federal del Oeste de Texas. En ambas también se denuncia a Joaquín Guzmán.

En la primera, se acusa a los líderes del Cártel de Sinaloa de realizar actividades de tráfico de grandes cantidades de cocaína, “generalmente cargamentos de cientos de kilogramos en una sola vez, así como altas cantidades de heroína desde México y a través de la frontera con Estados Unidos”.

En Texas, la denuncia es en contra de “la empresa del Cártel de Sinaloa” y se reconoce a los dos capos como responsables, por igual, de su administración.

Según el texto legal, ‘el Chapo’ y ‘el Mayo’ dirigen una empresa que busca “el enriquecimiento de sus miembros e integrantes asociados a través de actividades de conspiración para la importación y distribución de sustancias ilegales; lavado de dinero, tráfico de armas y la comisión de asesinato”, por lo que violan The Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act.

La familia Zambada, en el mismo negocio

En entrevista con Julio Scherer en abril de 2010, Ismael Zambada dijo que tenía a su esposa, cinco mujeres, quince nietos y un bisnieto.

Los reportes oficiales indican que ha tenido al menos nueve hijos. De su relación con Rosario Niebla Cardoza nacieron cinco mujeres: María Teresa, Chary, Modesta, Mónica del Rosario y Miriam (o Midiam); además de Vicente, ‘el Vicentillo’.

Otros hijos del capo son Ismael Zambada Imperial, Serafín Zambada Ortiz e Ismael Zambada Sicairos.

Tanto María Teresa como Modesta Zambada Niebla están identificadas desde 2010 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) como operadoras de la red de lavado de dinero de Ismael ‘el Mayo’ Zambada.

María Teresa es propietaria de la estancia infantil ‘El niño feliz’ que antes de ser señalada por Estados Unidos como una empresa de lavado de dinero para ‘el Mayo’ recibía recursos públicos por estar subrogada al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Pero además de ese lugar, María Teresa y Modesta están acusadas de presuntamente lavar dinero en otras empresas como el Establo Puerto Rico, Jamaro Construcciones, Multiservicios Jeviz, Arte y Diseño de Culiacán; y en Autotransportes JYM.

Los hijos varones de Ismael Zambada García también tienen un historial criminal.

El primogénito, Vicente Zambada Niebla, ‘Vicentillo’, fue detenido en el sur de la ciudad de México el 19 de marzo de 2009 en la colonia Fuentes del Pedregal, una zona exclusiva de la capital.

En febrero de 2010 fue extraditado a Estados Unidos para ser procesado ante las Cortes Federales de Distrito para el Distrito de Columbia y para el Distrito Norte de Illinois por los delitos de asociación delictuosa y contra la salud.

Tres años después se declaró culpable por el cargo de conspiración para poseer e intentar distribuir droga en territorio estadounidense entre 2005 y 2008; y reconoció que su padre, Ismael Zambada García, es el líder del Cártel de Sinaloa y tiene actividad delictiva en el tráfico de drogas desde la década de 1970.

Otro de los hijos del ‘Mayo’, Serafín Zambada Ortiz, fue arrestado en noviembre de 2013 cuando intentó cruzar la frontera México-Estados Unidos por Nogales, Arizona. Una corte federal de California lo buscaba por tráfico de drogas.

En cuanto a Ismael Zambada Imperial, ‘el Mayito Gordo’, fue capturado en Culiacán, Sinaloa en noviembre de 2014 y un año después extraditado a Estados Unidos.

El vinculo familiar en el negocio de la droga no termina ahí. Jesús Zambrano García, ‘el Rey Zambada’, hermano del ‘Mayo’ fue su mano derecha y operador más importante hasta que fue detenido en octubre de 2008.

‘El Rey Zambada’ tenía a su cargo la entrada al país de la cocaína y metanfetamina que provenía de Sudamérica. Su principal zona de operación era el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Los sobrinos del ‘Mayo’, Juan José Parra Zambada, Jesús Zambada Reyes y Vicente Zambada Reyes también participaron en el negocio. El primero está detenido; y los otros dos muertos.

Vicente fue asesinado en diciembre pasado en un enfrentamiento en Culiacán, Sinaloa; y Jesús Zambada Reyes fue encontrado ahorcado en una casa de arraigo de la Procuraduría General de la República en 2009.

El narco no se acaba

Con la recaptura de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán este 8 de enero, vuelve a sonar la versión de que ‘el Mayo’ asume todo el control del Cártel de Sinaloa, organización que no ha visto mermado su poder pese al encarcelamiento de uno de sus líderes.

Puedes revisar más datos sobre estos grupos criminales en las entregas de Narcodata.

Pero en las filas de ese cártel —además de Guzmán Loera y Zambada García— está Juan José Esparragoza, ‘el Azul’; de quien se ha rumorado sobre su muerte pero ninguna instancia oficial ha podido confirmar.

Ahora que ‘el Chapo’ volvió a prisión se publicó una entrevista que concedió el año pasado, mientras estuvo prófugo, al actor Sean Penn. Sobre “la perspectiva del negocio” de las drogas, Guzmán Loera responde: “Esto no va a terminar con el paso del tiempo. Esto nunca va a terminar”.

Esa visión de que el narcotráfico no se acaba poniéndole fin al poderío de los capos de la droga la comparte ‘el Mayo’ Zambada. A Julio Scherer le dijo algo similar:

“Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió”.

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Fukushima: cómo son los pueblos fantasma con desechos radiactivos en los que nadie puede vivir

Miles de personas no han podido regresar a sus lugares de origen; otros, ni siquiera encuentran razones para volver.
13 de marzo, 2021
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Un terremoto, un tsunami y la explosión de una planta nuclear. El 11 de marzo de 2011 en Japón comenzó una catástrofe que, 10 años después, sigue marcando una huella de desolación.

Ese día el país sufrió el terremoto más fuerte de su historia, y ese fue solo el inicio de una triple tragedia.

Un sismo de magnitud 9, con epicentro a 130 km de la costa de la ciudad de Sendai, sacudió la isla durante 3 minutos.

El terremoto desató un tsunami de 15 metros de altura, que a su vez embistió la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi.

En total, el tsunami inundó un área de 560 km2. Arrasó con pueblos, autos y puertos y dejó cerca de un millón de edificios destruidos.

Alrededor de 19.000 personas murieron.

Fukushima

Getty
El terremoto causó devastación en la costa este de Japón.

Las imágenes eran devastadoras. Mientras tanto, la planta nuclear se convertía en una bomba de tiempo.

El agua del mar inundó los generadores que mantenían la planta refrigerada y con ello dejaron de funcionar. Esto causó que los reactores se sobrecalentaran y se produjeran tres fuertes explosiones.

Las personas que vivían en un radio de 20 km alrededor de la planta se vieron obligadas a abandonar sus hogares y huir del material radiactivo que se liberó.

En el primer año tras la explosión, más de 160.000 personas abandonaron sus hogares. Hoy, unas 40.000 no han regresado.

Fukushima

Reuters
Las explosiones destruyeron los reactores de la planta nuclear de Fukushima.

Los lugares que abandonaron se volvieron pueblos fantasma, creando un paisaje desconcertante.

En algunos lugares solitarios el tiempo parece detenido. En otros, en medio de las construcciones ruinosas, la vegetación y los animales salvajes, contaminados de radiación, han regresado a lugares de donde habían sido expulsados por los humanos.

Map: Japón

Hoy el gobierno de Japón mantiene una área de 360 km2 donde a las personas no se les permite regresar debido al riesgo que representa la radiación.

A esta vasta extensión se le conoce como la “zona de difícil retorno”.

Pero incluso en los pueblos donde, según las autoridades, ya es seguro vivir, pocas personas han regresado.

FUTABA

EPA
El gobierno mantiene una area de 360 km2 donde está prohibido vivir.

En 10 municipios donde se han levantado las órdenes de evacuación tras el accidente, solo ha regresado el 26,8% de la población, según le dice a BBC Mundo Yasunori Igarashi, investigador en el Departamento de Radioactividad Ambiental en la Universidad de Fukushima.

Este 25 de marzo, Japón tiene planeado iniciar el recorrido de la llama de los Juegos Olímpicos que en 2020 fueron pospuestos debido a la pandemia de coronavirus.

FUTABA

EPA
Las construcciones abandonadas, como esta en Futaba, han quedado a merced del tiempo.

Como símbolo de resistencia y recuperación, la antorcha comenzará su recorrido en la prefectura de Fukushima, pasando por pueblos como Tomioka, Futaba, Namie y Okuma, donde el gobierno ha invertido millonarios esfuerzos por atraer residentes, pero a donde pocas personas han vuelto.

La silenciosa radiación

Durante estos 10 años el gobierno de Japón ha trabajado en limpiar el suelo tóxico en las áreas afectadas, haciendo rellenos o almacenándolos en miles de bolsas negras alrededor del área de Fukushima.

También ha utilizado más de un millón de toneladas de agua para limpiar y enfriar los reactores derretidos.

Tomioka

EPA
Este es un estante de revistas en un concesionario de autos en Tomioka.

Las autoridades de Japón, reportes de Naciones Unidas y estudios independientes han mostrado que los niveles de radiación en varias zonas de Fukushima son bajos y representan poco riesgo.

Pero los efectos de la exposición a bajos niveles de radiación durante un largo plazo todavía son materia de debate entre los ciéntificos.

“No hay una línea clara donde podamos decir que determinada tasa de dosis te va a matar”, dice Kathryn Higley, profesora de ciencias nucleares en la Universidad Estatal de Oregon, citada en un reportaje de Scientific American.

FUTABA

EPA
Las autoridades recolectan el suelo contaminado en miles de bolsas negras.

Azby Brown, investigador de Zafecast, una iniciativa dedicada a medir los niveles de radioactividad en varias partes del mundo, le dice a BBC Mundo que incluso lugares como Hong Kong, o ciudades de Europa y Estados Unidos donde la vida transcurre con normalidad, tienen mayores niveles de radiación que Fukushima.

Consultados por BBC Mundo, el Ministerio de Agricultura de Japón sostiene que “toda la producción agrícola de Japón, incluyendo la de Fukushima, que se distribuye en los mercados es segura para el consumo humano”.

futaba

EPA
Una tienda abandonada en Futaba.

Otras organizaciones, sin embargo, mantienen que la realidad es distinta.

Un reporte publicado por Greenpeace a principios de marzo, sostiene que, de acuerdo a sus mediciones, en algunas zonas los niveles de radiación permanecen por encima de los permitidos por el gobierno, incluso en áreas que ya se han habilitado para la vida humana.

Pueblos fantasma

La desconfianza en el gobierno, el miedo a la radiación, la poca infraestructura y la falta de oportunidades, han dificultado que más personas regresen a Fukushima.

Fukushima

Reuters
Algunas zonas deshabitadas se han habilitado para almacenar el suelo radiactivo.

Muchos de sus antiguos habitantes, que ya establecieron su vida en otro lugar, no encuentran razones para regresar.

Por eso, ya sea porque aún son parte de la “zona de difícil retorno” o porque aunque ya esté permitido pocos quieran vivir ahí, durante una década muchos pueblos han permanecido sin presencia humana.

“Es deprimente”, dice Brown, quien durante años ha recorrido la zona.

Fukushima

Reuters
Una década después del desastre nuclear, muchas zonas siguen inahabitadas.

En estos pueblos fantasma aún se pueden ver objetos que dejaron las personas, pero también las casas, los negocios y las escuelas en ruinas.

Otros pueblos, que solían ser lugares apacibles, ahora son sitios donde se almacenan desechos radiactivos.

“No hay manera de ir a estos lugares y no sentir tristeza”, dice Brown.

Una sensación similar describe Toru Hanai, un fotógrafo que varias veces al año durante la última década ha recorrido estos lugares abandonados.

Okuma

Azby Brown – Safecast
Esta es una calle solitaria y en ruinas en Okuma.

“Cuando veo esas ciudades donde el tiempo se ha detenido, fácilmente me puedo imaginar qué tipo de personas vivían ahí”, le dice Hanai a BBC Mundo.

“Pero aunque pueda imaginarlo, lo único que veo son ruinas”, añade, “eso causa mucha tristeza”.

En 2019, por ejemplo, el gobierno anunció la reapertura de Okuma, un pueblo que antes de la catástrofe tenía 10.000 habitantes.

Sin embargo, solamente un 2% de esa población ha regresado, y la mayoría son ancianos, según un reporte de la cadena NPR de septiembre de 2020.

En Tomioka, otro pueblo de la prefectura de Fukushima, la escuela secundaria tiene solo 13 estudiantes.

NAMIE

EPA
Una escual abandonada en Namie.

En Namie, también en la prefectura de Fukushima, hoy solo viven 1.500 personas, donde antes de marzo de 2011 vivían 21.000.

Para el profesor Igarashi, ese es uno de los asuntos más preocupantes de Fukushima.

“La mayoría de las personas que han regresado son ancianos”, dice.

“¿Cómo mantendremos nuestras ciudades que cada vez son más reducidas?”.

“Me preocupa que en 10 años muchas de las casas quedarán vacías y se convertirán en hogar para animales salvajes”.

“Creo que este es un problema incluso mayor que la radiación“.

Fukushima

Reuters
Lo que eran lugares apacibles ahora son ruinas.

Jabalíes radiactivos

Cuando los humanos abandonaron Fukushima, la naturaleza recuperó su territorio.

Con el paso de los años, animales como perros salvajes, mapaches, zorros, macacos y jabalíes han vivido a sus anchas en zonas que antes de la evacuación estaban habitadas por personas.

Quienes viven en zonas rurales se las deben ingeniar para mantener a los animales lejos, ya que muchas veces invaden sus granjas y pueden resultar peligrosos.

Además, como es el caso de los jabalíes, que se cuentan por miles, se han estado alimentando de plantas y pequeños animales contaminados de cesio producto de la radiación.

Fukushima

Reuters
En las áreas abandonadas de Fukushima la naturaleza ha recuperado su territorio.

Eso hace que no sean aptos para el consumo humano, aunque la carne de jabalí sea un plato muy popular en Japón.

El gobierno ha proveído trampas y cercas eléctricas para mantener a raya a los jabalíes, mientras otros se dedican a cazarlos, pero su población sigue aumentando.

“Para ellos somos los intrusos, así que atacarán sin dudarlo“, dice Hanai.

Los habitantes de la zona saben que no deben comer esos jabalíes, pero aun así, algunos lo siguen haciendo, según comenta Brown.

Fukushima

Getty
Los animales salvajes merodean las zonas poco habitadas.

El investigador recuerda el caso de un hombre que, sin que su esposa lo supiera, llevaba varios días comiendo la carne de un jabalí que había atropellado en la carretera.

Brown se enteró de lo que ocurría cuando al hombre le detectaron altos niveles de cesio en su cuerpo.

“No se lo cuentes a mi esposa”, recuerda Brown que le dijo el hombre.

“Es la naturaleza humana”, dice Brown. “Puedes implementar todo tipo de regulaciones y monitoreos, pero así se comportan las personas, somos humanos”.

Fukushima

Getty
Los jabalíes están contaminados por los materiales radioactivos.

Vivir con la radiación

Quienes han regresado a sus pueblos saben que la radiación es parte de sus vidas.

Tienen claro a qué zonas no deben ir y algunos de ellos, que no confían en los datos del gobierno, tienen sus propios medidores de radiación.

En la prefectura de Fukushima hay varios centros donde la gente recibe educación acerca de la radiación y los materiales radioactivos.

“Como investigador imparcial, te puedo asegurar que esos centros no están dedicados a la propaganda, sino a enfatizar la seguridad respecto a los materiales radioactivos”, dice Igarashi.

Tomioka

EPA
Esta es la vitrina de una tienda de modas en Tomioka.

“Yo diría que la mayoría de la gente que vive en Fukushima llevan una vida normal“, dice Brown.

“Pero tienen que estar constantemente atentos a la radiación“, añade.

Los residentes de estas zonas constantemente deben medir que los alimentos que consumen no tengan altos niveles de radiación, por ejemplo.

“Es un estrés permanente para ellos”, dice Brown, “les preocupa si a ellos o a sus hijos les dará cáncer”.

Los pescadores y los agricultores, uno de los sectores afectados por el desastre, se han vuelto especialistas en seguridad de alimentos, dice Brown.

“Los pescadores te dicen: ‘yo no soy científico pero…’, y te dan una explicación técnica acerca de la absorción del cesio dependiendo de cada especie…ellos saben todo esto”.

Fukushima

EPA
Las autoridades dicen que es seguro comer los alimentos producidos en Fukushima.

“Es genial que lo sepan, es triste que lo hayan tenido que aprender, pero es genial que lo sepan“, dice el experto.

Por su parte, el profesor Igarashi considera que el problema de la radiación puede ser controlado.

“No estoy diciendo que la radiación sea segura, pero con una buena comprensión del problema, los niveles de exposición pueden disminuirse y no hay necesidad de estar demasiado temerosos”, dice.

“Algunas personas que no saben nada de radiación aún piensan que con solo venir a Fukushima se van a quemar y les va a dar cáncer. Eso es muy desafortunado”.

El fotógrafo Hanai, que conoce la zona y suele conversar con los residentes, lo resume con una paradoja:

“En Fukushima no hay nadie que no le tema a la radiación, pero si le temen, no pueden vivir”.

Fukushima

Getty Images
En Fukushima las personas se acostumbraron a medir los niveles de radiación en sus alimentos.

El futuro

El proceso total de descontaminación de la planta de Fukushima puede tomar décadas, entre 30 y 50 años.

“Creo que no podemos esperar cambios dramáticos en los próximos años”, dice Igarashi, pero añade que está seguro de que con el tiempo la cantidad de material tóxico se reducirá.

Entre quienes han regresado a la zona han surgido iniciativas que Brown califica como positivas.

Entre ellas, menciona el proyecto de unos 40 granjeros que están haciendo agricultura de alta tecnología, con sensores y procesos automatizados.

Itate

Azby Brown – Safecast
En esta granja en Itate se cultivan vegetales sin rastros de cesio.

Brown también menciona que el conocimiento que se ha logrado en seguridad de alimentos, en un futuro podría dar pie al surgimiento de una nueva industria en el lugar.

Fukushima también se han convertido en un prometedor epicentro para la generación de energía renovable con varias plantas solares y eólicas.

Mientras el gobierno continúa sus esfuerzos por revitalizar la región y convencer a que más personas regresen a las áreas que han ido habilitando dentro de la zona de difícil retorno, también enfrenta el reto de recuperar la confianza de los japoneses en la energía nuclear.

“El gobierno y las empresas de servicios públicos siguen diciendo que la energía nuclear es la fuente de energía más barata, pero la gente ya no confía en ella”, dice Tatsu Suzuki, ingeniero nuclear y profesor en la Universidad de Nagasaki, citado en un reportaje de la cadena NPR.

“Es imposible pensar que la energía nuclear es la más barata, si se incluye el costo del desmantelamiento, el costo de Fukushima”.

Fukushima

Azby Brown – Safecast
Un festival callejero en el pueblo de Odaka.

“Es un problema social y ético“, dice Suzuki. “El costo de separar familias, perder sus tierras, perder sus trabajos… ¿cómo se miden todos estos impactos?”.

Para el fotógrafo Hanai, lo más importante de esta tragedia es tener claro que esto “no fue un desastre natural, sino un desastre provocado por el hombre“.

“No creo que podamos regresar a como era antes del desastre, eso es muy triste…por eso quiero que mucha gente sepa acerca de Fukushima, para que nunca se vuelva a repetir“.


Todas las imágenes están sujetas a derechos de autor.


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