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Cuartoscuro

6 premios Nobel respaldan investigación del GIEI, ante campaña de desprestigio

A través de una carta, las ganadoras del Nobel pidieron al gobierno de México "descartar cualquier intento de desacreditar la integridad o las contribuciones de cualquiera de los integrantes del grupo de expertos".
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
4 de febrero, 2016
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Los padres adelantaron que el 15 de enero se reunirán con autoridades federales. // Foto: Archivo Cuartoscuro

Los padres adelantaron que el 15 de enero se reunirán con autoridades federales. // Foto: Archivo Cuartoscuro

Seis defensoras de los derechos humanos, reconocidas con el Premio Nobel de la Paz, demandaron al gobierno mexicano “mantener su compromiso” de apoyar la investigaciones que realiza el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, en torno a la desaparición de 43 alumnos de Ayotzinapa, así como por el asesinato de otros tres.

A través de una misiva, hecha pública el pasado 1 de febrero, el grupo de ganadoras del premio Nobel –integrado por Jody Williams, Ribogerta Menchú, Shirin Ebadi, Mairead Maguire, Tawakkol Kaman y Leyma Gbowee– exigió a las autoridades mexicanas “descartar cualquier intento de desacreditar la integridad o las contribuciones de cualquiera de los integrantes del GIEI”.

La misiva de estas seis Nobel de la Paz se da después de que, desde finales de 2015, los activistas María Isabel Miranda de Wallace y José Antonio Ortega comenzaron una campaña de denostaciones en contra de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano continental que nombró al GIEI, y cuya autoridad reconoce el Estado mexicano.

Luego de que, en septiembre de 2015, el Grupo de Expertos presentara los resultados preliminares de su investigación –en los cuales refutaba las conclusiones oficiales de la Procuraduría General de la República–, María Isabel Miranda de Wallace afirmó que detrás de este reporte preliminar estaba un intento de Emilio Álvarez Icaza (secretario ejecutivo de la CIDH) por obtener una candidatura del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

La acusación de María Isabel Miranda, sin embargo, no vino acompañada de ninguna evidencia.
Por su parte, José Antonio Ortega denunció que el objetivo de la CIDH y de su Grupo de Expertos es “desacreditar por completo a las instituciones públicas del país y desestabilizarlas, para así favorecer un proyecto electoral, específicamente el de Andrés Manuel López Obrador”.

Al igual que Miranda de Wallace, cuando formuló esta acusación, José Antonio Ortega tampoco presentó pruebas de su dicho.

Al respecto, la misiva de las Nobel de la Paz destaca: “Nosotras urgimos enérgicamente a las autoridades a descartar cualquier intento de desacreditar la integridad o las contribuciones de cualquiera de los integrantes del GIEI, ya que es importante que la confianza pública en el proceso no se vea disminuída. Es de suma importancia que la seguridad de todos los miembros del Grupo de Expertos esté garantizada, para que puedan desarrollar su trabajo”.

Las firmantes de la misiva son:

– Jody Williams, quien obtuvo el Nobel de la Paz en 1997 por su lucha contra el uso de minas antipersonales y bombas de racimo durante conflictos bélicos, así como por la limpieza de zonas minadas.

– Rigoberta Menchú, ganadora del Nobel de la Paz en 1992 por su defensa de los ciudadanos guatemaltecos, básicamente indígenas y campesinos, sobre los que la dictadura de ese país aplicó una campaña armada de exterminio, durante la guerra civil de 30 años en ese país.

– Shirin Ebadi, abogada iraní que obtuvo el Nobel de la Paz en 2003 –convirtiéndose así en la primera mujer musulmana en recibir esta distinción– por su defensa de los derechos de las mujeres en este país, donde este sector de la población no goza de igualdad ante la ley ni los mismos derechos y privilegios que los hombres. Asimismo, es destacada su defensa de los derechos de la infancia, y de los derechos civiles y políticos de la población iraní en general, luego de la “revolución” islámica de 1979.

– Mairead Maguire es una luchadora social que obtuvo el Nobel de la Paz en el 76, tras encabezar el Movimiento por la Paz de Irlanda del Norte, integrado lo mismo por católicos que por protestantes, y que impulsó una salida político al conflicto que por décadas sostuvieron las fuerzas armadas británicas y el grupo independentista conocido como Ejército Republicano Irlandés.

En 2009, además, fue detenida por el gobierno de Israel, cuando tripulaba –junto a otros 20 activistas– un pequeño barco con ayuda humanitaria, que intentó romper el cerco naval impuesto por el estado hebréo sobre la Franja de Gaza, y que en ese momento amenazaba con causar una crisis humanitaria en ese enclave palestino.

– Tawakkol Kaman es la primer mujer árabe que obtuvo el Nobel de la Paz, en 2011, tras encabezar el grupo Mujeres sin Cadenas, en Yemen, donde además fue figura emblemática de las jornadas pacíficas conocidas como Primavera Árabe.

– Leyma Gbowee fue reconocida con el Nobel de la Paz en 2002. Desde la adolescencia dio asistencia a las niñas y niños afectados por la guerra civil en Liberia, muchos de ellos reclutados o esclavizados por las fuerzas en pugna. En 2002 fundó el movimiento Mujeres de Liberia, Acción Masiva por la Paz, que comenzó con un pequeño grupo de mujeres que oraban en un mercado, que en poco tiempo se convirtió en un conglomerado de miles de mujeres cristianas y musulmanas.

Este movimiento obligó al reinicio de negociaciones de paz y, en 2002, al establecimiento de un acuerdo que puso fin a la guerra y al inicio de un proceso de democratización, que llevó a la elección de Ellen Johnson Sirleaf como presidenta de Liberia. La primer mujer presidenta de un país africano.

A continuación, te presentamos de forma íntegra la carta dirigida a las autoridades mexicanas:

“México debe dar apoyo total a la investigación independiente sobre Ayotzinapa”
Febrero 1, 2016

El caso de Ayotzinapa –en el que tres estudiantes fueron asesinados y 43 más fueron desaparecidos de manera forzada en la localidad de Iguala, en el estado del sureste mexicano de Guerrero, en septiembre de 2014– es una prueba importante del compromiso de México ante la justicia.

Como ganadoras del Nobel de la Paz, llamamos a las autoridades mexicanas a mantener su compromiso con la investigación, imparcial e independiente, que sobre la desaparición de los estudiantes realizan la Procuraduría General de la República y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El GIEI está integrado por cinco distingidos profesionales de los derechos humanos, con amplia experiencia en casos que involucran desaparición: Claudia Paz y Paz, Carlos Martín Beristain, Ángela Buitrago, Francisco Cox Vidal y Alejandro Valencia Villa.

El GIEI fue creado en noviembre de 2014 mediante un acuerdo establecido entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Estado Mexicano y representantes de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos.

Públicamente queremos expresar nuestro reconocimiento ante el hecho de que dos integrantes del grupo de expertos internacionales son mujeres, profesionales del derecho con antecedentes sobresalientes en el abordaje de casos controversiales, como en el caso de la ex fiscal general de Guatemala, Claudia Paz y Paz, quien supervisó la investigación contra el dictador guatemalteco general Efraín Ríos Montt, por crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra civil de 36 años en Guatemala. Asimismo, Ángela Buitrago es una abogada especializada en derechos humanos. Ambas mujeres han abordado casos difíciles, con gran riesgo para su seguridad.

En otoño pasado, el gobierno mexicano acordó extender el mandato del grupo hasta abril de 2016 –así como hacer cambios en la forma en la que la PGR está llevando la investigación, incorporando las recomendaciones formuladas por el Grupo de Expertos. El GIEI presentó sus resultados preliminares en septiembre, en una conferencia de prensa con la presencia de las familias de los estudiantes desaparecidos.

Nosotras urgimos enérgicamente a las autoridades a descartar cualquier intento de desacreditar la integridad o las contribuciones de cualquiera de los integrantes del GIEI, ya que es importante que la confianza pública en el proceso no se vea disminuída. Es de suma importancia que la seguridad de todos los miembros del Grupo de Expertos esté garantizada, para que puedan desarrollar su trabajo.

Aquí puedes consultar el texto íntegro en inglés, difundido por la Iniciativa de Mujeres Nobel .

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El "ataúd nuclear" que gotea material radioactivo en el océano Pacífico

El estado de una estructura de concreto que encapsula material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos entre 1946 y 1958 preocupa tanto a los habitantes de las Islas Marshall como al Secretario General de Naciones Unidas.
18 de mayo, 2019
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La campanada de alerta la volvió a hacer sonar el propio secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, mientras hablaba con un grupo de estudiantes en Fiyi.

“Acabo de estar con la presidenta de las Islas Marshall (Hilda Heine), y está muy preocupada por el riesgo de que se filtre el material radioactivo contenido por una especie de ataúd que hay en el área”, dijo.

Guterres estaba describiendo así al llamado “domo de Runit” o “domo Cactus”, una estructura de concreto construida en la isla del mismo nombre para encapsular el material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el área entre 1946 y 1958.

Las 67 explosiones nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak -al que pertenece Runit- incluyeron la detonación en 1954 de “Bravo”, una bomba de hidrógeno 1.000 veces más poderosa que la que cayó en Hiroshima y el arma más poderosa jamás detonada por EE.UU.

Y a finales de la década de 1970, más de 4.000 soldados estadounidenses pasaron tres años recogiendo los restos radiactivos depositados en seis de las islas del atolón de Enewetak para colocarlos en el cráter dejado en Runit por la llamada prueba “Cactus” -la explosión de una bomba de superficie de 18 kilotones-, el que fue recubierto por el domo de concreto.

Explosión nuclear en el atolón de Bikini.

Getty Images
En total EE.UU. realizó 67 pruebas nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak.

En total, se estima que la estructura que los locales llaman “la Tumba”, recubre al menos 73.000 metros cúbicos de material radioactivo, incluyendo plutonio-239, una de las sustancias más tóxicas del planeta.

Y la cúpula de concreto de medio metro de grosor que sobresale entre los arbustos y palmeras que renacieron en Runit no es el único recuerdo de las brutales detonaciones.

4 de las 40 islas de Enewetak fueron completamente vaporizadas por las pruebas, con cráteres de kilómetros de diámetro remplazando a algunas de ellas.

Y según la radiotelevisora pública australiana ABC, en la actualidad únicamente tres de las islas del atolón son consideradas lo suficientemente seguras para ser habitadas.

Secuelas

“Como todos sabemos, el Pacífico ya fue victimizado antes”, fue como Guterres se refirió a lo ocurrido en el territorio de las Islas Marshall, territorio que solo se independizó completamente de EE.UU. en diciembre de 1990.

“Y las consecuencias (de las pruebas nucleares) han sido bastante dramáticas, en relación con la salud, en relación con el envenenamiento de las aguas en algunas áreas”, reconoció en declaraciones recogidas por la agencia AFP.

Atolón de Enewetak

Getty Images
Muchos de los pobladores de Enewetak tuvieron que abandonar sus hogares y en la actualidad solo 4 islas son consideradas seguras para la presencia humana.

De hecho, según ABC, el mismo departamento de Energía de EE.UU. ha prohibido las exportaciones de pescado y pulpa de coco desde Enewetak, por causa de la contaminación.

Y eso también ha forzado cambios en la dieta de los habitantes del atolón, que ahora dependen casi exclusivamente de comida enlatada y procesada “que han generado problemas de salud como la diabetes”.

Parte del problema es que el domo de Runit -que fue concebido como una solución temporal– ya presenta grietas en la superficie, y charcos con líquidos salobres a menudo se forman en el anillo.

Pero EE.UU. también renunció a la idea de sellar el fondo del domo con concreto antes de almacenar el material radioactivo, por considerarlo demasiado costoso, lo que significa que la estructura nunca ha sido realmente capaz de evitar filtraciones.

Hilda Heine, la presidenta de las Islas Marshall

AFP
Hilda Heine, la presidenta de las Islas Marshall, le externó su preocupación al Secretario General de Naciones Unidas.

De hecho, aunque un reporte elaborado en 2013 por el departamento de Energía de EE.UU. encontró que “existe la posibilidad de que las aguas subterráneas contaminadas provenientes del Domo Runit fluyan hacia el entorno marino subterráneo cercano“.

También concluyó que eso no necesariamente se traduciría en un aumento significativo de los niveles de contaminación del área.

Pero esto es porque el área circundante ya está bastante contaminado, como producto de las filtraciones, y por el sencillo hecho de que la operación de limpieza en Enewetak después de las pruebas nucleares recogió menos del 1% del material radioactivo generado.

“El inventario radiológico enterrado debajo del Domo Runit palidece en comparación al inventario actual de radionúclidos en los atolones de la laguna”, se lee en el reporte.

Y aunque el Secretario General de Naciones Unidas no entró a valorar lo que se debe hacer con respecto al domo, Guterres reconoció en Fiyi que la historia nuclear del Pacífico todavía necesita ser debidamente abordada.

“Hay mucho por hacer mucho en relación con las explosiones que tuvieron lugar en la Polinesia Francesa y las Islas Marshall (…) con las consecuencias para la salud, el impacto en las comunidades y otros aspectos”, dijo, sin descartar compensaciones monetarias y otros “mecanismos para permitir que estos impactos se minimicen”.


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