Así es el penal de Topo Chico: con insuficiencia de custodios y sobrepoblación
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Así es el penal de Topo Chico: con insuficiencia de custodios y sobrepoblación

Visitas de personal de Derechos Humanos registraron al menos desde 2013 las fallas en la cárcel en Nuevo León donde un enfrentamiento entre reos dejó un saldo de 52 muertos
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Por Redacción Animal Político
11 de febrero, 2016
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La prisión de Topo Chico se ubica en Monterrey, capital de Nuevo León // Foto: Cuartoscuro

La prisión de Topo Chico se ubica en Monterrey, capital de Nuevo León // Foto: Cuartoscuro

La prisión de Topo Chico, Nuevo León, donde murieron en un enfrentamiento 52 internos, tiene insuficiencia de custodios, hay sobrepoblación y hacinamiento de reos, según reportes oficiales de organismos de derechos humanos.

En una visita en 2014, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) contabilizó 4,585 reos en la cárcel de Topo Chico, siendo que tiene capacidad para alojar a 3,635 internos.

Un reporte de la Comisión estatal de Derechos Humanos de Nuevo León (CEDHNL) indicó que en 2013 la prisión de Topo Chico tenía una sobrepoblación de 55% en su área varonil, y de 56% en el área femenil.

Internos en el penal de Topo Chico. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

Internos en el penal de Topo Chico. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

Otras deficiencias en Topo Chico, detalló la CNDH, están en la prevención y en la atención de incidentes violentos; en las condiciones materiales, de higiene y equipamiento de las instalaciones para alojar a los internos, y en la falta de manuales de procedimientos para el ingreso y el traslado de internos, y para el uso de la fuerza.

Además la Comisión documentó la presencia de cobros por parte de los custodios y de los internos, y la existencia de “áreas de privilegios, objetos y sustancias prohibidas, e internos que ejercen violencia o control sobre el resto de la población”.

Consuelo Morales, de la organización de Nuevo León Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (Cadhac), dijo a Animal Político que en cárceles como la de Topo Chico existen “autogobiernos” e “irregularidades cotidianas”, con presos que imponen sus propias reglas y riesgos de seguridad.

“Se han hecho algunas cosas, pero el Estado todavía no tiene el control de los penales”, dijo en entrevista. “Tenemos muchos años alertando de la situación de las cárceles”, agregó. “Son una bomba de tiempo”.

El área 'canina' resguarda a internos que tienen problemas con la población penitenciaria. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

El área ‘canina’ resguarda a internos que tienen problemas con la población penitenciaria. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

En cuanto a la cifra de custodios, la CEDHNL apuntó que Topo Chico solo tenía 75 elementos. Eso equivalía a un déficit de unos 940 custodios.

Otras carencias observadas, según la Comisión estatal, son las fallas en los sistemas de cámaras, y la inexistente separación entre procesados y sentenciados.

Topo Chico es uno de los tres penales que tiene el estado de Nuevo León, en el norte de México. En él también hay población femenil.

 

Según la Comisión Estatal, los espacios para alojar a los internos carecen de higiene, suficientes áreas de baños y regaderas. Las celdas, donde hay una litera de concreto sin colchones, albergan entre 5 y 10 personas y no cuentan con luz natural ni artificial ni tampoco ventilación.

Las celdas en Topo Chico carecen de ventilación y luz natural, según un informe de derechos humanos. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

Las celdas en Topo Chico carecen de ventilación y luz natural, según un informe de derechos humanos. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

Las autoridades del penal reconocieron, según el informe de la CEDHNL que varias de las instalaciones del centro eran insuficientes: Ingreso, dormitorios, protección, locutorios, talleres, aulas, visita íntima, instalaciones deportivas y patio. Además, la inexistencia de un área destinada a la visita familiar.

Talleres dentro del penal de Topo Chico, Nuevo León. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

Talleres dentro del penal de Topo Chico, Nuevo León. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

 

“Personal de este organismo pudo constatar que la separación entre internos e internas no es absoluta, ya que existen áreas compartidas por ambas poblaciones, tal como las áreas de servicios médicos, imprenta, cocina general y visita íntima”, indicó la CEDHNL.

En el penal hay  12 internos homosexuales y 7 con VIH/SIDA, que están separados del resto de la población.

En Topo Chico los 12 homosexuales internos están separados del resto de la población. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

En Topo Chico los 12 homosexuales internos están separados del resto de la población. // Foto: Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL)

Topo Chico ya había registrado diferentes episodios de violencia

En septiembre de 2015, por una riña, un reo murió y 11 más resultaron lesionados. Antes, en febrero de 2012, se reportó el asesinato de tres internos, entre ellos una mujer.

En Nuevo León se registró una tragedia previa en una cárcel, cuando el 19 de febrero en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Apodaca murieron 44 reos.

 

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Qué es el "agua muerta", el fenómeno que atrapa a los barcos en medio del océano

Un estudio realizado en Francia explica un fenómeno que ha dejado perplejos a los oceanógrafos desde que fue observado por primera vez en 1893 por el explorador noruego Fridtjof Nansen.
1 de agosto, 2020
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En 1893, el explorador noruego Fridtjof Nansen comenzó una expedición al Polo Norte que le daría fama mundial por conseguir romper el récord de latitud norte.

Esa travesía también lo convertiría en la primera persona en observar un extraño fenómeno que ha desconcertado a los oceanógrafos por más de un siglo.

Cuando navegaba por las aguas del Ártico, al norte de Siberia, Nansen notó que de pronto su barco, el Fram, comenzó a detenerse, a pesar de que sus motores andaban a toda máquina.

El aventurero describiría la anomalía como una “fuerza misteriosa” que retenía a su embarcación, haciendo que casi no pudiera maniobrar.

“Hicimos bucles en nuestro curso, a veces dimos vueltas, probamos todo tipo de estrategias para evitarlo, pero con muy poco éxito”, relató luego.

Nansen se convirtió así en el primero en observar este fenómeno, al que le dio el nombre de “agua muerta”.

Capas

Once años más tarde, en 1904, el físico y oceanógrafo sueco Vagn Walfrid Ekman logró identificar qué causaba esta anomalía.

Ekman demostró en un laboratorio que olas formadas en esta parte del océano Ártico debajo de la superficie, entre capas de agua salada y dulce -que tienen distinta densidad- interactuaban con un barco, generando resistencia.

Ártico

Getty Images
En el agua del Ártico se mezclan capas de diversa salinidad.

Lo atribuyó a los glaciares que se derretían, formando una capa de agua dulce sobre el mar, más salado y denso.

Sin embargo, en sus pruebas de laboratorio, Ekman vio que las olas de arrastre generaban oscilaciones en la velocidad del barco.

Esto difería de las observaciones de Nansen, cuyo barco se detuvo a una velocidad constante y anormalmente baja.

Hasta ahora nadie había podido explicar estas diferencias, ni tampoco entender exactamente cómo funciona el efecto que genera el agua muerta.

Pero un equipo interdisciplinario del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), la institución de investigación más importante de Francia, y de la Universidad de Poitiers, cree haber develado ambos misterios.

“Cinta transportadora”

El grupo de físicos, expertos en mecánica de fluidos y matemáticos franceses utilizó una clasificación matemática de diferentes olas internas y un análisis de imágenes experimentales a escala de subpíxel para estudiar el fenómeno.

En un trabajo que publicaron a comienzos de julio en la revista científica PNAS concluyeron que las variaciones de velocidad descritas por Ekman se deben a la generación de olas que actúan como una especie de “cinta transportadora ondulante”.

Cinta transportadora con valijas en un aeropuerto

Getty Images
El agua muerta atrapa a los barcos y hace que se muevan hacia adelante y hacia atrás, como si estuvieran en una cinta transportadora ondulante, descubrieron los científicos franceses.

Esta “cinta” hace que las embarcaciones se muevan hacia adelante y hacia atrás.

Los científicos también lograron unificar las observaciones de Ekman con las de Nansen, afirmando que el efecto oscilante es solo temporal.

Finalmente “el barco termina escapando y alcanza la velocidad constante que describió Nansen“, publicaron en su estudio.

Los expertos resaltaron que el fenómeno no solo se da en lugares con glaciares, sino en todos los mares y océanos donde se mezclan aguas de diferentes densidades.

“También se encuentra en lagos fríos de montaña en verano porque hay estratificación de la temperatura, y por lo tanto, existe el riesgo de que los nadadores se ahoguen”, advirtió el coautor del estudio Germain Rousseaux, en declaraciones al diario ABC de España.

Rousseaux agregó que el fenómeno ocurre además en la desembocadura de ríos como el Orinoco, en América del Sur, debido al flujo de los ríos con sedimentos sobre el agua salada del mar.

Cleopatra

Curiosamente, este estudio no se realizó con el fin de develar el misterio de lo que le ocurrió a Nansen hace más de un siglo, sino para desentrañar una incógnita mucho más antigua.

Ilustración de la Batalla de Accio

Getty Images
¿Quedó la flota de Cleopatra y Marco Antonio atrapada en agua muerta durante la Batalla de Accio?

El trabajo forma parte de un gran proyecto que investiga por qué durante la Batalla de Accio o Actium (en el año 31 a. C.), en la Grecia antigua, las grandes naves de Cleopatra y Marco Antonio perdieron cuando se enfrentaron a los buques más débiles de César Octavio.

¿Podría la bahía de Accio, que tiene todas las características de un fiordo, haber atrapado a la flota de la reina de Egipto en agua muerta?

Eso fue en realidad lo que se preguntaron los científicos franceses.

“Ahora tenemos otra hipótesis para explicar esta rotunda derrota, que en la antigüedad se atribuía a rémoras, ‘peces lechón’ adheridas a los cascos, según decía la leyenda”.


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