Cassandro, el travesti homosexual que triunfa en la lucha libre de México
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Especial

Cassandro, el travesti homosexual que triunfa en la lucha libre de México

Es uno de los deportistas más premiados por su desempeño como luchador. "Muchos dicen que un homosexual no puede hacer esto y me gusta provocarlos", dice.
Especial
Por BBC Mundo
14 de febrero, 2016
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Con 27 años de carrera, Cassandro se ha ganado el respeto de sus pares y de los fans. // Foto: Especial.

Con 27 años de carrera, Cassandro se ha ganado el respeto de sus pares y de los fans. // Foto: Especial.

México es considerado uno de los países más machistas de Occidente, un rasgo que es exaltado en uno de sus deportes más característicos: la lucha libre.

Pero incluso en el mundo “macho” de la lucha libre mexicana hay lugar para la diversidad.

Desde los años 40 existe un tipo de luchador al que llaman “exótico”: son hombres cuyos personajes contienen elementos homosexuales o afeminados.

Hoy uno de los luchadores exóticos más famosos de México es Cassandro, quien se autodefinde como “el Liberace de la lucha libre”.

Y las periodistas Victoria Ferran y Susan Marling, de la productora Just Radio, realizaron un documental sobre Cassandro que fue transmitido a través del Servicio Mundial de la BBC.

Allí, el luchador cuenta cómo es su vida y cómo llegó a convertirse en una “drag queen” (transformista) del cuadrilátero.

Los comienzos

“Tengo 45 años y mido 5 pies y 3 pulgadas (1.60 metros). Es pequeño para la mayoría de los luchadores“, dice el deportista, quien nació en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, en Estados Unidos, y alternó su vida entre ese lugar y Ciudad Juárez, del lado mexicano.

Cassandro recuerda sufrir discriminación desde pequeño por su orientación sexual.

Cassandro en una lucha.
Para Cassandro, la lucha libre es un arte. “Como bailar un tango”, lo describe.

“Esa es la escuela a la que asistía”, le muestra a Ferran durante un paseo por El Paso. “Cuando tenía 6 años me llamaron a la oficina del director y no sabía por qué. Ahora sé que era porque era gay”, dice.

Cuando tenía 16 años decidió mudarse a Ciudad Juárez para convertirse en luchador.

Cuenta que el ring lo hacía sentirse empoderado.

“La lucha es tan masculina, tan machista. Muchos dicen ‘un homosexual no puede hacer esto’. Así que me gusta provocarlos un poco“, confiesa.

Sin embargo, no le resultó fácil.

“Por años me costó que el público, en especial el masculino, dejara de catalogarme como un hombre gay y viera mi talento, mis habilidades como luchador; que dejaran de ver lo negativo para ver lo positivo”, relata.

Su objetivo era concientizar a la audiencia.

“No quiero que seas parte del problema, quiero que seas parte de la solución, y la solución es que tú estés bien con que alguien sea homosexual, transgénero, bisexual. Y si tú lo eres, que sepas que está bien ser quien eres”, afirma.

Campeón

Como para dejar bien en claro su punto, Cassandro demostró que un hombre gay puede ser tan buen luchador como uno heterosexual. O incluso mejor.

Cassandro
En 1992 Cassandro se convirtió en el primer luchador exótico en ganar un campeonato mundial.

En 1992 se convirtió en el primer luchador exótico en ganar un campeonato de lucha libre, el Mundial Ligero de la Asociación Universal de la Lucha (UWA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, el éxito llevó a Cassandro por mal camino en su juventud.

“No fue bueno tener que lidiar con la fama y el dinero. Y cuando descubrí las drogas y el alcohol me sentí anestesiado. Ya no recordaba el abuso y las golpizas”, relata.

“Terminé viviendo en el patio de un amigo, comiendo de tachos de basura, pasando los fines de semana en prisión, perdiendo a mi madre, perdiéndome a mí mismo”, recuerda.

El 4 de junio de 2003 decidió dar vuelta su vida.

“Sabía que tenía que cambiar, que ya había sido suficiente”, dice.

Ingresó en un centro de desintoxicación, donde logró superar sus adicciones.

El momento que más miedo me dio en mi vida fue cuando volví a la lucha libre, 18 días después de completar mi tratamiento”, confiesa.

Recuerda recluirse en el vestuario, ponerse audífonos para no oír estímulos externos y rezar una y otra vez una oración sobre la serenidad.

El esfuerzo rindió sus frutos. Ocho años más tarde logró reivindicarse y volver a la cima de su deporte, obteniendo en Londres el Campeonato Mundial de Peso Welter de la Alianza Nacional de Lucha Libre Profesional (NWA, en inglés).

Cassandro en el ring.
Cassandro ha sufrido innumerables heridas como consecuencia del deporte que practica, pero dice que le cuesta pensar en el retiro.

Se trata de un logro impresionante, no solo para un exótico sino para cualquier luchador.

Glamour

Más allá de su profesionalismo, Cassandro también disfruta del lado más colorido de su actividad.

“Para mí la lucha libre mexicana es como un Cirque du Soleil sobre el ring. Es tan acrobática, tan volada, se pasa de una maniobra a la otra. Es como bailar un tango; para mí es arte”, describe.

En su casa de El Paso, muestra el traje azul que usó cuando ganó el título mundial de la NWA en Londres.

“Compro las telas en Los Ángeles y tengo una modista en El Paso”, comparte, explicando que “cada traje tiene dos partes: una cola de 8 pies (244 cm) y una chaqueta”.

“Lo más importante es el brillo. Uso muchos colores, naranja, azul, blanco, plateado”, describe, y se ríe de sí mismo: “Soy el exótico más glamoroso de todo el mundo”.

Recuerda bien sus inicios en los años ’80 junto con otros luchadores exóticos como Pimpernela Scarlata y Mayflower.

“Fuimos los primeros en ponernos maquillaje y pantimedias. La gente nos decía: ‘¿qué diablos están haciendo?’.

Creando conciencia

Cassandro sabe que aunque no todos tomen en serio a los exóticos ellos cumplen con una tarea social importante, al poner en el foco público las cuestiones de género.

El músico y escritor mexicano Juan Carlos Reyna coincide en la importancia de tener luchadores como él.

“La lucha libre representa la cultura de México. No solo porque es un deporte muy popular aquí sino porque los luchadores son como un espejo de cómo los mexicanos se ven a sí mismos“, afirma.

“La sociedad mexicana es muy machista y misógina y todavía muy católica. Una gran parte condena la homosexualidad”.

“Luchadores como Cassandro que usan plumas, adornos en el pelo, medias… es una representación dramática de la feminidad mexicana y por lo tanto es como una crítica al machismo en la cultura mexicana”, opina.

Cassandro tirado en el ring
Image captionLa antropóloga Heather Levi afirma que la lucha libre es un reflejo de la sociedad mexicana, y por eso la presencia de Cassandro ayuda a derribar prejuicios.

La antropóloga Heather Levi, autora del libro “El mundo de la lucha libre: secretos, revelaciones e identidad nacional mexicana” coincide en que luchadores como Cassandro envían un mensaje fuerte a la sociedad.

“La idea de que este hombre amanerado, extravagante y femenino pueda dominar a un hombre heterosexual realmente revoluciona los términos de lo que significa ser gay, heterosexual, y lo que significa ser hombre y masculino”.

Levi cuenta el caso de un joven que vivía en un pueblo chico del norte y le confesó sentirse muy incómodo con la idea de ser homosexual.

“Me dijo que cuando la lucha libre llegó a su pueblo y vio cómo algunos luchadores exóticos vencían a sus rivales sintió una liberación y supo que todo iba a estar bien”.

Para Cassandro lo importante es eso, conectar y hacer una diferencia.

“Yo simplemente subo al ring y uso mi talento y mi trabajo como si fuera parte de una medicina. Sea lo que sea que quieran curar, que tengan que negar o aceptar, yo los ayudaré a través de lo que hago a transitar ese camino”, señala.

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Misión a Marte de Emiratos Árabes Unidos: ¿qué busca el país con la sonda Hope?

El país de Medio Oriente dio su primer paso en la exploración espacial con el exitoso lanzamiento de la sonda Hope. Además de generar nuevos conocimientos sobre el planeta vecino, el objetivo del país también cambiar la mentalidad de los jóvenes.
20 de julio, 2020
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La primera e histórica misión espacial de Emiratos Árabes Unidos (EAU) a Marte está en marcha.

Después de un exitoso despegue desde una base en Japón, la sonda Hope surcó el cielo en un cohete H2-A y ahora está en un viaje de 500 millones de kilómetros para estudiar el clima del planeta rojo.

Si todo sale como está planeado, Hope llegará en febrero de 2021 y coincidirá con el 50 aniversario de la formación de EAU.

Sarah al Amiri, la líder científica de la misión, expresó su emoción y alivio al ver el cohete subir con éxito en el cielo. Y afirmó que el impacto en su país sería el mismo que en Estados Unidos tuvo en el alunizaje del Apolo 11 hace 51 años, también un 20 de julio.

“Hoy estoy muy contenta de que los niños en EUA se despierten en la mañana del 20 de julio con un proyecto propio, una nueva realidad, nuevas posibilidades, lo que les permite contribuir más y crear una mayor impacto en el mundo”, dijo.

¿Por qué EAU va a Marte?

El país de Medio Oriente tiene una experiencia limitada en el diseño y fabricación de naves espaciales.

Aun así, está intentando algo que solo EE.UU., Rusia, Europa e India han logrado hacer. Habla de la ambición de los Emiratos para atreverse a asumir este desafío.

La sonda Hope

MBRSC
El satélite fue en parte construido con ayuda de expertos de Estados Unidos.

Sus ingenieros, guiados por expertos estadounidenses, han producido una sonda sofisticada en solo 6 años. Y cuando esta misión llegue a Marte, se espera que proporcione nuevos conocimientos científicos sobre el funcionamiento de la atmósfera de ese planeta.

En particular, los científicos piensan que puede aumentar la comprensión de cómo Marte perdió gran parte de su aire y, con ello, gran parte de su agua.

Hope se considera como un proyecto de inspiración, algo que atraerá a más jóvenes en EAU, y en toda la región árabe, para estudiar ciencias en los colegios básicos y en la educación superior.

El satélite es uno de varios proyectos que, según el gobierno de EAU, destaca su intención de alejar al país de una dependencia del petróleo y el gas y mirar hacia un futuro basado en una economía del conocimiento.

Sarah al Amiri, la líder científica de la misión

Reuters
Sarah al Amiri, la líder científica de la misión Hope, celebró el exitoso lanzamiento con sus socios de Japón.

Pero, como siempre cuando se trata de Marte, los riesgos son altos.

La mitad de todas las misiones enviadas al planeta rojo han terminado en fracaso. El director del proyecto Hope, Omran Sharaf, reconoce los peligros, pero insiste en que hay razón para intentarlo.

“Esta es una misión de investigación y desarrollo y, sí, el fracaso es una opción”, le dijo a la BBC.

“Sin embargo, no progresar como nación no es una opción. Y lo que más importa aquí es la capacidad y y las habilidades que EAU obtuvieron de esta misión, y el conocimiento que trajo al país”.

¿Qué se espera de Hope?

Los emiratíes no querían llegar planeta rojo para repetir mediciones que ya habían sido realizadas por otros.

Entonces acudieron a un comité asesor de la Nasa estadounidense, el Grupo de Análisis del Programa de Exploración de Marte (MEPAG, por sus siglas en inglés) y preguntaron qué investigación podría generar una sonda de EAU al estado actual del conocimiento.

Sonda Hope

MBRSC
El satélite se ubicará en una regióin ecuatorial de Marte para realizar sus registros científicos.

Las recomendaciones de MEPAG enmarcaron los objetivos de Hope.

Por un lado, estudiarán cómo se mueve la energía a través de la atmósfera, de abajo hacia arriba, en todo momento del día y durante todas las estaciones del año en Marte.

Rastreará características como el polvo elevado que influye enormemente en la temperatura de la atmósfera.

También analizará lo que sucede con el comportamiento de los átomos neutros de hidrógeno y oxígeno en la parte superior de la atmósfera.

Existe la sospecha de que estos átomos juegan un papel importante en la erosión continua de la atmósfera de Marte, por las partículas energéticas que fluyen lejos del Sol.

Ilustración de la misión Hope

MBRSC
El satélite fluctuará entre alturas de 22.000 a 44.000 km en Marte.

Eso arroja luz sobre por qué el planeta está perdiendo la mayor parte del agua que claramente tenía al principio de su historia.

Hope tomará una órbita casi ecuatorial que se aleja del planeta a una distancia de 22.000 km a 44.000 km.

“Podremos volar sobre el Monte Olimpo (el volcán más grande del Sistema Solar) a medida que el Monte Olimpo se mueva a través de diferentes momentos del día. Y en otras ocasiones, dejaremos que Marte gire debajo de nosotros”, explicó el líder del equipo científico central en Hope, David Brain.

“Obtendremos imágenes de disco completas de Marte, pero nuestra cámara tiene filtros, así que haremos ciencia con esas imágenes. Obtendremos vistas globales con diferentes gafas protectoras, si así se desea”.


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https://www.youtube.com/watch?v=hD37ABgn9b8

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