Cómo es estudiar en la escuela "más peligrosa" del mundo
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
BBC Mundo

Cómo es estudiar en la escuela "más peligrosa" del mundo

Una maestra y sus alumnos en Bengasi, Libia, están decididos a continuar con las lecciones a pesar de que su escuela queda en el frente de la batalla contra Estado Islámico y al alcance de las bombas y balas de las milicias.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
3 de febrero, 2016
Comparte
La escuela reabrió tras la iniciativa de las alumnas y sus padres. // Foto: BBC Mundo.

La escuela reabrió tras la iniciativa de las alumnas y sus padres. // Foto: BBC Mundo.

En uno de los vecindarios más pobres de Bengasi, en todo el frente de la batalla de Libia contra en autodenominado Estado Islámico (EI), una valiente maestra mantiene su escuela abierta.

Dicta clase a pesar de la amenaza de explosiones de misiles y fuego de francotiradores, determinada de que éstos no serán obstáculo para la educación de sus alumnas.

“Tengo miedo, miedo, miedo. Temo que –y espero que no suceda- nos caiga una bomba, porque la mezquita al lado de nuestra escuela fue atacada hace poco. Le dispararon cuando unos estudiantes iban a tomar sus lecciones del Corán. La primera bomba cayó cerca de un niño y otro corrió para ayudarlo. Entonces, cayó otra bomba que le voló una pierna. El primer muchacho también perdió una pierna. Fue absolutamente horroroso”.

Fauzia Mukhtar Abeid
Fauzia Mukhtar Abeid quiere devolverle un sentido de normalidad a la ciudad y sus alumnas.

Fauzia Mukhtar Abeid tiene todo el derecho a sentir miedo. Ella trabaja en una escuela en el distrito al Sulmani, de Bengasi, un vecindario de clase trabajadora que, durante los últimos dos años, ha estado en el frente del conflicto armado en Libia.

A menos de un kilómetro del patio de la escuela, escondidos entre las ruinas de un destrozado conjunto de apartamentos, se parapetan combatientes de EI y otros milicianos islamistas.

Reconstrucción

La escuela fue clausurada en mayo de 2014, cuando la zona de al Sulmani se vio envuelta en los combates que siguieron el lanzamiento de la Operación Dignidad, una ofensiva militar para despejar a las milicias islamistas de Bengasi.

Las familias más acomodadas del vecindario abandonaron el lugar rápidamente o enviaron a sus hijos a colegios privados, a salvo del alcance de las bombas y las balas.

Hueco en la pared
Una brecha en la pared trasera permite un acceso más seguro a las aulas.

Los niños pobres no tuvieron más opción que quedarse en sus casas.

Alrededor de un año después, hartos de ver desvanecer sus perspectivas educacionales, algunos de los estudiantes y sus padres empezaron a preguntarle a Fauzia si abriría la escuela otra vez.

Los predios habían sido bombardeados y saqueados, así que los padres establecieron un fondo para pagar por los arreglos.

“Algunas familias contribuyeron con 50 dinares (unos US$35), otros con 20 o 5”, dice Hassan Omar, un miembro del consejo local.

“Al final, recaudamos unos 1.000 dinares (US$750) de las familias y recibimos otros 3.000 (US$2.140) del comité de crisis del gobierno”.

Al tiempo que reemplazaron los vidrios rotos, los trabajadores abrieron una brecha en la pared trasera de la escuela para que las alumnas tuvieran acceso a las aulas por una vía más protegida de los disparos.

“Hay francotiradores como a unos tres kilómetros de distancia”, explicó Omar. “Así que abrimos esta entrada para evitar problemas”.

“Queremos aprender”

Las clases empezaron otra vez en diciembre de 2015. La electricidad es intermitente, aguas negras se han acumulado frente a la entrada y algunos maestros han rehusado regresar a trabajar en un edificio que está al alcance de los militantes islámicos.

Pero los niños están decididos a continuar con su educación. “No, no, no tenemos miedo”, manifiesta una niña de unos 15 años. “Queremos aprender”.

Lección
Las lecciones se dan entre el ruido de las bombas y las balas.

Walid al Furjani, que envía a sus tres niños a la escuela, está de acuerdo. “Mis hijos han estado sentados en la casa por dos años sin hacer nada. Por supuesto que me preocupo por ellos pero es importante que estudien”.

Muchos en Libia pensaron que, tras el derrocamiento del coronel Muammar Gaddafi, en 2011, gozarían otra vez de las libertades políticas básicas y mejores perspectivas para sus hijos.

A cambio, han visto su país fracturarse en decenas de facciones enfrentadas.

Según el sitio web Libya Body Count, que contabiliza los muertos en base a los informes de prensa, más de 4.000 personas han perdido la vida en los últimos dos años.

Ruinas de Bengasi
Militantes de Estado Islámico se esconden entre las ruinas de los edificios vecinos.

Algunos estiman que, actualmente, hay 2.000 milicias separadas operando en territorio libio.

Comerciantes de armas, yihadistas, guerreros tribales y traficantes humanos han prosperado entre el caos.

Armamento y municiones saqueadas de los arsenales de Gaddafi han sido comerciados a lo largo del desierto para impulsar insurgencias islamistas en el Sahel (la región subsahariana de África).

En la dirección contraria, centenares de miles de migrantes y refugiados se han lanzado desesperadamente hacia Europa, así como yihadistas africanos decididos a unirse a EI precisamente cuando empieza a asentarse en Libia.

Por un mejor futuro

Soldados en Bengasi
Las fuerzas del gobierno controlan la mayoría de la ciudad pero reconocen estar perdiendo terreno.

La ONU estima que actualmente hay hasta 3.000 combatientes de Estado Islámico en Libia.

Uno de los distritos en Bengasi donde han establecido una presencia es en al Sabri, a la vista de la escuela de Fauzia.

Ella no tenía por qué regresar al trabajo, teniendo en cuenta que sus hijos están crecidos y le falta poco para jubilarse.

Pero, cuando los padres le pidieron que reabriera la escuela, dice que no pudo rehusar.

“No podía decirles que no, a sus hijos. Sentí que era un deber nacional enseñarles a estos niños. Mi conciencia me lo exigía, aun cuando las condiciones fueran peligrosas”, expresó.

“Espero que mi país pueda encontrar un camino hacia adelante. Al abrir la escuela, intentamos establecer un poco de normalidad aquí. A pesar de esta guerra, a pesar de toda la destrucción, seguimos adelante. Necesitamos vivir. Necesitamos un futuro para nuestro país. Necesitamos paz y seguridad. No más guerra, basta. Por el futuro de nuestros hijos, ya basta”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Los ultrarricos que piden a sus gobiernos pagar más impuestos por la crisis de coronavirus

Más de 80 millonarios de varios países firmaron una misiva pidiendo una subida de impuestos para que ese dinero se destine a los programas sociales necesarios para reactivar la economía tras la crisis del covid-19.
14 de julio, 2020
Comparte
Abigail Disney, Jerry Greenfield y Richard Curtis

Getty Images
Abigail Disney, el fundador de la firma de helados Ben&Jerry, Jerry Greenfield y el director Richard Curtis están entre los firmantes de la carta.

Entrar en el selecto segmento de los ultrarricos requiere contar con un patrimonio superior a los US$30 millones de dólares.

Participar en el aún más pequeño grupo de “Multimillonarios para la Humanidad” exige tener una visión distinta a la mayor parte de este colectivo.

Hasta 83 ultrarricos de distintos países han firmado una carta en la que piden a sus gobiernos que les suban los impuestos para contribuir en la factura de los nuevos programas gubernamentales destinados a reactivar la economía tras la pandemia de covid-19.

Están convencidos de que vivir disfrutando de grandes sumas de dinero y la seguridad que esto aporta sin contribuir a la sociedad “está mal”.

“Hoy, nosotros, los millonarios y multimillonarios que suscribimos esta misiva les pedimos a nuestros gobiernos que nos aumenten los impuestos. Inmediatamente. Sustancialmente. Permanentemente”, escribieron en una carta abierta.

“Tenemos mucho dinero”

“No estamos conduciendo las ambulancias que llevan a los enfermos a los hospitales. Ni reabasteciendo los estantes de los supermercados ni haciendo delivery de comida de puerta a puerta”, dicen, haciendo referencia a las actividades que han estado en la primera línea durante la fase de confinamiento.

“Pero sí tenemos dinero, mucho. Dinero que ahora se necesita desesperadamente”, escriben.

“Tenemos una enorme deuda con las personas que trabajan en la primera línea de esta batalla global. La mayoría de los trabajadores esenciales están muy mal pagados para la responsabilidad que tienen”.

El documento lleva la firma de distintas personalidades, entre las que se incluye la heredera de Walt Disney Co., Abigail Disney, el ex director gerente de BlackRock Inc., Morris Pearl, y el empresario danés-iraní Djaffar Shalchi.

Abigail Disney

Getty Images
Abigail Disney dijo una vez que de joven se avergonzaba de su fortuna.

También el guionista y director británico Richard Curtis, el cofundador de la marca de helados Ben&Jerry, Jerry Greenfield, o el rey de España, Felipe VI de Borbón, aparecen en la lista de los firmantes.

En su carta, los ultrarricos “explican que el impacto de la crisis actual se sentirá durante décadas y podría empujar a otros 500 millones de personas a la pobreza. Esto, dicen, es un problema que no se puede resolver con la caridad, por generosa que sea”, cuenta Theo Leggett, corresponsal de Negocios de la BBC.

“Por lo tanto, los impuestos sobre los ultrarricos deberían aumentarse de forma permanente para ayudar a pagar los sistemas de salud, las escuelas y la seguridad”, añade.

“Buena idea”

Para Arun Advani, profesor de la Universidad de Warwick, Reino Unido, un impuesto al patrimonio, como el que proponen los ultrarricos es “muy buena idea”.

“La pandemia de covid-19 ha expuesto deficiencias en nuestros servicios públicos después de una década de recortes en términos reales, lo que significa que rara vez ha habido un momento más urgente u oportuno para pensar en grande sobre los impuestos”, le dijo a BBC Mundo.

Bezos y su novia

Getty Images
Jeff Bezos, propietario de Amazon, es junto a Bill Gates uno de los hombres más ricos del mundo.

A la espera del G20

Esta petición se produce antes de la reunión este fin de semana de ministros de Finanzas del G-20, el grupo de países que representan el 85% de la economía mundial.

A medida que los países se esfuerzan por responder al impacto económico de la pandemia global, muchos ya han puesto la atención en los sistemas impositivos.

En Reino Unido, el grupo de expertos del Instituto de Estudios Fiscales dijo que los impuestos más altos son inevitables para una gran parte de la sociedad, no solo para los súperricos.

Y a principios de este mes, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, indicó que su gobierno evalúa si introducir impuestos más altos.

Rusia también analiza mayores gravámenes.

Por su parte, Arabia Saudita ya ha aumentado el IVA para compensar los efectos económicos de la pandemia y la caída en los precios del petróleo.

Pero el reclamo de un sistema fiscal más justo no es nuevo.

Varios de los firmantes pertenecen también al grupo de “Millonarios Patrióticos”, unos 200 ultrarricos que ya antes de la pandemia pedían que les subieran los impuestos.

Bloomberg recogía declaraciones de algunos miembros en las que afirmaban sentirse “culpables” de ser tan ricos y reconocían haber tenido muchas ventajas en la vida al nacer directamente en una familia adinerada.

Jeff Bezos, Warren Buffett, Amancio Ortega, Michael Bloomberg y Jack Ma.

Getty /BBC
Subir el impuesto a la fortuna o patrimonio de los más ricos por una sola vez, como una especie de “tasa solidaria” frente a la pandemia, es una de las propuestas que se han oído.

Varias críticas

Otros, como Karen Seal Stewart, reconocen haber sacado ventaja de su profundo conocimiento de “las leyes fiscales extremadamente favorables”.

“Casi todos los que tienen una cantidad significativa de riqueza en Estados Unidos se han beneficiado al menos en cierto nivel del trato preferencial que nuestro código tributario le da a los ricos”.

Quienes critican a estos ultrarricos apuntan precisamente a que durante años han aprovechado las favorables condiciones para su fortuna, aunque ahora pidan algo distinto.

Además, dicen, nadie les impide pagar más impuestos de forma voluntaria.

“Hay entre 10 y 12 millones de millonarios en este país y solo somos 200, ¿qué diferencia podemos hacer?”, dijo Seal Stewart en una entrevista a principios de este año.

“Creo que la pandemia ha llevado a las personas a ver cuánto dependen del Estado, por lo que existe una verdadera disposición a pagar más. Pero obviamente es difícil saberlo”, sentencia el profesor Advani.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=mYv_EYYngC4

https://www.youtube.com/watch?v=fezPCtz6HSQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.