¿Cómo se convirtió Google en la empresa más valiosa del mundo?
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¿Cómo se convirtió Google en la empresa más valiosa del mundo?

La empresa matriz de Google tiene una capitalización de mercado mayor a la de Apple. ¿Cómo llegó hasta ese nivel?
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Por Lucy Hooker de BBC Mundo
2 de febrero, 2016
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Alphabet, la empresa matriz de Google, tiene una capitalización de mercado mayor que la de Apple. // Foto: AP.

Alphabet, la empresa matriz de Google, tiene una capitalización de mercado mayor que la de Apple. // Foto: AP.

No vende nada que puedas llevar en tu bolsillo. Nunca le pagamos dinero de forma directa.

Y sin embargo Alphabet, la empresa matriz de Google, tiene una capitalización de mercado mayor que la de Apple, como muestra su último informe de resultados.

Esto la convierte en la empresa más valiosa del mundo, valorada en casi US$520.000 millones.

Pero ¿cómo llegó hasta allí?

El éxito de Google se originó con una visión simple de sus fundadores, Larry Page y Sergey Brin.

A fines de los 90 se dieron cuenta de que la caótica cantidad de material que estaba cayendo sobre internet podía ser organizada, clasificando los resultados de acuerdo a su popularidad.

Desde entonces, nunca miraron hacia atrás. Han obtenido millones de dólares en publicidad en la red y han aprovechado algunas de las ideas más innovadoras en el mundo de la tecnología.

Y la mayoría de nosotros lo usamos sus servicios día tras día: para verificar cómo será la nevada antes de reservar a último minuto un viaje para ir a esquiar, para enviar un correo eléctronico a tu jefe avisándole que no irás a trabajar, para traducir la tarea de francés de tu hijo.

Google
La compañía fue lanzada en 1998.

Pero con el éxito surgen las dudas: sobre si el dominio de Google en el mercado es justo para otros participantes; sobre si su creciente influencia le permite, junto con otros gigantes multinacionales, pagar menos impuestos de los que muchos creen debería pagar; sobre si la información que tiene sobre nosotros le otorga demasiado poder.

En el comienzo

Tras reunir un millón de dólares con aportaciones de la familia, amigos y otros inversores, Brin y Page lanzaron su compañía el 7 de septiembre de 1998.

Se la conoció previamente como “Barckrub”. Su nuevo nombre era un juego de palabras del gran número Googol (1 seguido por 100 ceros).

Desde entonces, la compañía ha crecido gradualmente hasta dominar las búsquedas en la red en todo el mundo, y con esto han obtenido una porción sustancial de las ganancias publicitarias en internet.

A pesar de que Google creó el mejor motor de búsquedas del mercado, fue su éxito inmediato lo que le dio la experiencia y, lo más importante, la información que le permitió mejorar rápidamente.

“Entre más sabes sobre lo que la gente quiere buscar, más eres capaz de ofrecer resultados precisos”, dice Brian Wieser, analista del grupo Pivotal Research.

Brin y Page
Los fundadores de Google comenzaron la empresa con un millón de dólares.

“Hay muchos costos asociados a ello, como el procesamiento de las búsquedas y los centros de información de apoyo. Así que se crea un monopolio natural”, agrega.

Adquisiciones

Además de nutrir el crecimiento del motor de búsqueda, Brin y Page siempre estuvieron dispuestos a explorar nuevos terrenos.

El famoso “20% del tiempo” de Google, que permite a los empleados tomarse un día a la semana para pensar en proyectos originales, ha producido algunas innovaciones como Google News.

Pero eso no ha sido suficiente para los fundadores de Google.

Google
Alphabet se convirtió esta semana en la empresa más valiosa del mundo.

En los últimos años se han dedicado a gastar para reunir a varias compañías bajo el grupo Google, ahora llamado Alphabet.

“Los ejecutivos de Google están motivados por el deseo de tener start-ups… quieren tener un portafolio de start-ups“, dice Mark Bergen, de la publicación tecnológica online Recode.

En agosto la compañía anunció que estaba creando la compañía matriz, Alphabet, y que dejaría el nombre Google para empresas más extravagantes -sus “Moonshots”- como la extensión de la vida humana, la entrega de drones y la provisión de internet por medio de globos a alta altitud.

Bergen cree que la creación de Alphabet se debe en parte a que ellos desean verse menos abarcadores y menos amenazadores.

Auto sin conductor
Los autos sin conductor son un proyecto incluido en Google X.

¿Qué hace Alphabet?

  • La rama de Google de la compañía incluye búsquedas, mapas, YouTube, Chrome y la plataforma Android para móviles.

¿Qué hacen las “moonshots”?

  • X incluye autos sin conductor, entrega de drones, internet con globos, lentes de contacto que detectan niveles de glucosa, inteligencia artificial y otros.
  • Calico combate la longevidad o “el desafío de envejecer y sus enfermedades asociadas”.
  • Nest hace termostatos inteligentes y otros dispositivos para el hogar.
  • Fiber trata de ofrecer banda ancha súper rápida y servicios de TV a la carta para suscriptores en EE.UU.
  • Robotics es otra área moonshot, pero ninguna incluye desarrollo con aplicaciones militares, dice la compañía.

Google Ventures y Google Capital permite a la compañía apoyar nuevos proyectos exteriores.

Sin embargo, no todo ha funcionado.

“Google Glass fue una inversión relativamente cara”, dice Bergen. “Está claro que han cometido algunos errores“.

Y también está claro que la compañía no ha podido igualar a su rival Facebook en la esfera de las redes sociales.

“No hagas el mal”

¿Pero ha abusado Google de su posición dominante?

Su enorme tamaño le ha dado acceso a políticos en capitales importantes en todo el mundo.

Ahora algunos argumentan que la compañía ha “secuestrado” el pensamiento de los gobiernos y se le está tratando con indulgencia en la cuestión de impuestos.

Google Glass
Google ha cometido errores, como las Google Glass.

Google, igual que muchas grandes compañías, no revela cuántos impuestos paga en cada jurisdicción que opera, pero en una carta al Financial Times la semana pasada, su director de comunicaciones para Europa, Peter Barron, dijo: “Como compañía estadounidense, pagamos un volumen de nuestros impuestos corporativos en EE.UU.: US$3.300 millones en el último informe anual”.

La consigna, ahora conocida, de Google era: “No hagas el mal”, la cual ha sido motivo de burla.

“Eso fue siempre bastante tonto”, dice Brian Wieser. “Traicionó el sentido del idealismo”.

Pero Wieser piensa que hay gente dentro de la compañía que genuinamente cree en la consigna y que ella ha evitado que Google abuse de su posición dominante.

“Aunque muchos observadores piensen que la conducta de Google ha sido mala,pudo haber sido mucho, mucho peor” afirma.

Y asegura que los consumidores no han resultado directamente perjudicados por el dominio de Google, aunque los anunciantes sí tengan quejas justificadas.

A largo plazo

¿Podrá alguien desafiar el dominio de Google?

Brian Wieser piensa que sí: “No es tan difícil crear un motor de búsqueda y ya existen varios de ellos”.

Dice que los consumidores podrán cambiar con relativa facilidad a un nuevo motor de búsqueda si surgiera uno mejor.

“Ya no es tan difícil crear estas cosas. Si hay una grieta en la armadura, esta puede resultar atacada”.

Pero Mark Bergen piensa que en 10 o 20 años Google seguirá siendo una enorme pieza clave, aunque esto sólo se deba a que son tan ambiciosos.

“Tienen muchos platillos cocinándose y al menos uno brindará resultados”, afirma Brian Wieser.

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El pasado 3 de junio, el estadounidense Emmanuel Cafferty, de 47 años, volvía a su casa después de una jornada más de trabajo.

Su rutina consistía en pasar entre 8 y 12 horas al día inspeccionando las redes subterráneas de gas y electricidad de la ciudad de San Diego, California.

Caía la tarde y hacía calor.

Al volante de la camioneta de la empresa, mantenía la ventanilla abierta y el brazo izquierdo en el exterior.

Según Cafferty, juntaba dos dedos de la mano distraídamente, en un gesto que repitió varias veces durante la entrevista con BBC News Brasil.

“En ese momento, un desconocido con un celular y una cuenta de Twitter puso mi vida del revés“, cuenta Cafferty.

Una fotografía dañina

Hacía apenas una semana que George Floyd, un hombre negro desarmado, moría después de que un policía blanco le retuviera en el suelo durante varios minutos presionándole el cuello con la rodilla en Mineápolis.

Las imágenes de la muerte de Floyd desencadenaron lo que se considera la mayor ola de protestas contra el racismo en Estados Unidos en la historia reciente.

En ese contexto, el chasquido de dedos de Cafferty fue interpretado por otro conductor como un gesto específico: un símbolo usado por supremacistas blancos.

“Ese hombre comenzó a tocar la bocina y a insultarme. Gritaba: ‘¿va a seguir haciendo eso?’ y sacó el celular para fotografiarme. Pensé que tal vez le había cerrado el paso en el tráfico, por accidente. Pero estábamos los dos parados en el semáforo y yo no entendía nada”, relata.

Dos horas después del incidente, su supervisor le llamó para decirle que había sido denunciado como racista en las redes sociales y que le suspendía del trabajo sin sueldo.

Una hora más tarde, sus colegas llegaron a su casa para llevarse la camioneta y la computadora de la empresa. Cinco días después fue despedido.

“Así fue como perdí el mejor empleo de mi vida“, dice Cafferty. Sin estudios superiores, hijo de inmigrantes mexicanos, vivía su versión del sueño americano.

Ganaba 41 dólares la hora, el doble que en su empleo anterior, y tenía cobertura de salud y de jubilación por primera vez en su vida.

Cuando consiguió la plaza, seis meses atrás, él, sus tres hijas y sus nietos salieron a comer para celebrarlo.

¿Ok o supremacía blanca?

Cafferty explica que no tenía ni idea de que el gesto que se le atribuye, comúnmente asociado con un “OK” en Estados Unidos, pudiese tener connotaciones racistas.

De acuerdo a la Liga contra la Difamación, una organización centenaria que combate los discursos de odio en Estados Unidos, el símbolo del “OK” fue adoptado en 2017 por usuarios racistas en foros de internet como 4chan. La propia organización recomienda tener cuidado con la interpretación de la señal.

“La abrumadora mayoría de las veces el gesto significa consentimiento o aprobación. Por eso no se puede presumir que alguien que lo haga lo esté usando en un contexto de racismo, a menos que exista otra prueba para apoyar esa percepción. Desde 2017, muchas personas fueron acusadas erróneamente de ser racistas o supremacistas por usar el gesto en el sentido tradicional e inocuo”, alerta la organización.

George Floyd

Twitter/Ruth Richardson
George Floyd dijo en repetidas ocasiones que no podía respirar.

Eso es exactamente lo que le pasó a Cafferty. O peor.

“En mi caso, no era un símbolo. Solo estaba chasqueando los dedos. Pero un hombre blanco lo interpretó como un gesto parecido al ‘OK’, que sería racista, y se lo dijo a mis jefes, también blancos, que decidieron creerle a él, no a mí, que no soy blanco”, afirma exasperado, al tiempo que se frota los brazos para mostrar el color de su piel.

El autor de la fotografía y del primer post contra Cafferty admitió ante el equipo local de la cadena estadounidense NBC que quizá exageró en la interpretación que hizo del supuesto gesto y que, a pesar de haber etiquetado en su publicación a la empresa en la que Cafferty trabajaba, no quería que fuera despedido.

El usuario borró el mensaje original e incluso la cuenta de Twitter. Pero ya era tarde, el post se había viralizado y el empleo estaba perdido.

BBC News Brasil no logró localizar al autor del post original.

“Una multitud de Twitter me canceló. Ya llamé a todos mis exempleadores en las seis semanas desde que aconteció el episodio y nadie me llama de vuelta. Lo primero que hace un empleador a la hora de contratar es poner el nombre en Google. El mío quedó ligado a este episodio, sin importar si era cierto o no. No sé cómo voy a seguir con mi vida de aquí para adelante”, se desahoga.

Ha tenido que acudir a terapia semanal para lidiar con el dolor y el miedo que ha sentido.

Multitud online, efectos offline

El caso de Cafferty es emblemático de lo que se considera un peligroso efecto colateral de la llamada cultura de la cancelación.

El movimiento comenzó hace algunos años como una forma de llamar la atención sobre causas de justicia social y preservación medioambiental, como una manera de amplificar la voz de los grupos oprimidos y forzar acciones políticas de marcas o figuras públicas.

Funciona así: un usuario de redes sociales como Twitter o Facebook, presencia un acto que considera equivocado, lo graba en video o lo fotografía y lo publica en su cuenta, con el cuidado de etiquetar a la empresa empleadora del denunciado y autoridades públicas u otros influencers digitales que puedan amplificar el alcance del mensaje. Es común que, en cuestión de horas, el post haya sido replicado miles de veces.

La cascada de menciones a una empresa suele precipitar actitudes sumarias para frenar el desgaste de imagen, sin que la persona a la que se denuncia pueda defenderse adecuadamente.

“En mi caso, me escucharon una vez y luego ya me despidieron. Parece que concluyeron que era un racista”, señala Cafferty.

BBC News Brasil intentó hablar con la empresa SDG&E, donde trabajaba Cafferty, pero no obtuvo respuesta hasta la publicación de este reportaje.

Como reacción a las primeras denuncias de usuarios contra Cafferty en Twitter, la empresa afirmó: “Creemos firmemente que no hay espacio en la sociedad para ningún tipo de discriminación” y añadió que inició una investigación sobre la conducta del entonces todavía empleado.

La cancelación va más allá del típico troleo de internet, con insultos coordinados, frecuente en disputas de opinión entre usuarios de redes.

Es un ataque a la reputación que amenaza el empleo y los medios de subsistencia actuales y futuros de la persona cancelada.

Extremadamente frecuente en Estados Unidos, hoy desprestigia también a personas anónimas, gente común como Cafferty.

“Usted puede ser cancelado por algo que diga en medio de una multitud de completos extraños si alguno de ellos lo graba en video, o por un chiste que suene mal en las redes sociales, o por algo que usted dijera o hiciera hace mucho tiempo y de lo que quede algún registro en internet”, escribió el columnista del diario The New York Times Ross Douthat en un artículo sobre el fenómeno de la cancelación.

“Y no hace falta que sea prominente, famoso o político para ser públicamente avergonzado y permanentemente marcado: todo lo que usted necesita hacer es tener un día particularmente malo y las consecuencias pueden durar mientras Google exista

¿Injusticias en el movimiento por la justicia social?

El alcance de la cultura de la cancelación en Estados Unidos ha despertado dudas ante la posibilidad de que se cometan injusticias.

El de Cafferty no es un caso único.

A finales de mayo, un investigador contratado por una consultora política progresista compartió en Twitter el resultado de un estudio que indicaba que, en los años 60, las protestas raciales violentas aumentaron el porcentaje de votos para candidatos republicanos, en cuanto que los actos pacíficos favorecieron a los políticos demócratas en las urnas.

Activistas consideraron que su comentario era una reprimenda a los actos de protesta por la muerte de George Floyd y pasaron a exigir su dimisión. El investigador fue despedido días más tarde.

El mes pasado, una profesora de teatro en Nueva York fue acusada de haberse adormecido durante una reunión online en la que se hablaba de acciones a favor de la justicia racial en el curso.

Una petición firmada por casi 2.000 personas pidió su dimisión, acusándola de racista. La profesora lo niega y alega que estaba descansando la vista mirando para abajo momentáneamente cuando se hizo la foto.

Cruce de cartas

Ante lo que calificaron como “atmósfera sofocante”, un grupo de 150 periodistas, intelectuales, académicos y artistas, considerados progresistas, decidieron publicar en Harper’s Magazine un texto titulado “Una carta sobre la justicia y el debate abierto”.

Firmada por nombres de peso como el lingüista Noam Chomsky, los escritores JK Rowling y Andrew Solomon, la activista feminista Gloria Steinem, la economista trans Deirdre McCloskey, y el analista político Yascha Mounk, la carta afirma que “el libre intercambio de informaciones e ideas, fuerza vital de una sociedad liberal, se vuelve cada día más restringido”.

Y continúa: “Si bien esperábamos esto de la derecha radical, la censura también se está esparciendo ampliamente en nuestra cultura: una intolerancia a las visiones opuestas, una moda del señalamiento público y el ostracismo, y la tendencia a disolver cuestiones políticas complejas en una certeza moral cegadora”.

JK Rowling

Reuters
Acusada de transfobia, JK Rowling firmó una carta contra la cultura de la cancelación.

En la misma línea, una de las editoras de opinión de The New York Times, Bari Weiss, renunció esta semana por medio de una carta abierta en la que acusa a la publicación de promover un “nuevo macartismo”, en referencia a la patrulla ideológica anticomunista de los años 50 en Estados Unidos.

“Artículos que eran fácilmente publicados hace apenas dos años, ahora colocan a un editor o autor en problemas. Eso si no hace que sea despedido. Si un texto se percibe como probable fuente de reacción interna o en las redes sociales, el editor ni siquiera lo publica”, escribió Weiss, contratada por The New York Times poco después de la elección de Trump en 2016, en un esfuerzo por amplificar la diversidad de voces en el diario.

En un artículo para la publicación The Atlantic, en la que cita el caso de Cafferty, el analista político Yascha Mounk explica por qué firmó el manifiesto.

Mounk aplaude lo que llama “la nueva determinación estadounidense” para desenraizar preconceptos de la sociedad.

“No obstante, sería un enorme error, especialmente para quienes se preocupan por la justicia social, considerar lo que sucedió con Cafferty como un detalle menor o el precio a pagar por el progreso”, escribió Mounk.

La respuesta a la carta dentro del movimiento progresista no tardó en llegar.

Un grupo de periodistas, artistas e intelectuales acusó a los autores de la primera carta de, desde lo alto de su éxito profesional y cómoda posición en el mercado, ignorar las dificultades de las minorías -como la comunidad negra o la comunidad LGBTIQ- en el debate público, en el mundo académico, en las artes, en el periodismo, en el mercado editorial.

“Los firmantes, muchos de ellos blancos, ricos y dotados de grandes plataformas, argumentan que tienen miedo de ser silenciados, que la llamada cultura de la cancelación está fuera de control y que temen por sus empleos y por el libre intercambio de ideas, al mismo tiempo que se expresan en una de las revistas de mayor prestigio del país”, señalan los firmantes del nuevo documento, titulado “Una carta más específica sobre la justicia y el debate abierto“.

Algunos de los que suscribieron el texto prefirieron permanecer anónimos, citando apenas la institución en la que trabajan, por miedo a las represalias.

Los autores citan por su nombre a algunos de sus antagonistas: mencionan que la escritora JK Rowling estuvo involucrada recientemente en un debate sobre la palabra “mujer”.

Una protesta por los derechos de las personas transgénero

Getty Images
Las activistas transgénero defienden su derecho a autodefinirse como mujeres.

Al comentar un texto que hablaba de “personas menstruantes”, Rowling afirmó: “Si el sexo biológico no es real, la realidad que viven globalmente las mujeres queda borrada. Yo conozco y amo a personas trans, pero borrar el concepto de sexo biológico elimina la capacidad de muchas personas de analizar el significado de sus vidas. Decir la verdad no es discurso de odio”.

Su afirmación fue tachada de transfóbica y fue duramente criticada.

La discusión política en torno a la cuestión será larga y beligerante.

Ajeno a ella, Cafferty intenta recuperar su empleo. Demandó a la empresa en la que trabajaba y al hombre que lo fotografió, pero no espera que haya un veredicto antes de un año.

Cafferty dice simpatizar con los movimientos por la justicia racial, pero indica que nunca realizó activismo político en su vida.

“Ni cuenta de Twitter tenía antes de ser cancelado”, subraya.


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https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0&t=28s

https://www.youtube.com/watch?v=82qlWHpSRaw&t=1s

https://www.youtube.com/watch?v=4hw6wlscdUk

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