Defensores de la tierra, criminalizados por autoridades estatales: Informe
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Defensores de la tierra, criminalizados por autoridades estatales: Informe

Los casos documentados en ocho países de América Latina demuestran que policías y actores gubernamentales suelen unirse a particulares para ejercer acción penal contra defensores.
Cuartoscuro
Por Tania L. Montalvo
25 de febrero, 2016
Comparte

En América Latina, los defensores de derecho a la tierra son perseguidos por la justicia gracias a la complicidad de actores estatales con empresas que impulsan proyectos industriales, alertó la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

Tras analizar casos de defensores criminalizados en ocho países latinoamericanos —Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Perú— la FIDH concluyó que la acción penal que se ejerce en contra de los activistas proviene de autoridades locales, policías y operadores de justicia que trabajan con empresas privadas y terratenientes.

“La falta de independencia y de imparcialidad de la justicia tiene un impacto determinante en el fenómeno de la criminalización de defensores y defensoras, en particular, la actividad del Ministerio Público que lidera la acción penal. Además de decidir criminalizar indebidamente a un defensor o defensora, en la mayoría de nuestros ejemplos, el Ministerio Público solicita la prisión preventiva y en muchos casos se empeña en perseguir penalmente una, dos y más veces a los defensores y defensoras”, cita el informe ‘Criminalización de defensores de derechos humanos en el Contexto de proyectos industriales: un fenómeno regional en América Latina’ que la FIDH presenta este jueves 25 de febrero con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

El informe destaca casos de los ocho países de América Latina para mostrar cómo la criminalización de los defensores de derechos a la tierra suele seguir el mismo perfil con el rol de agentes estatales directamente involucrados en el uso indebido del derecho penal para perseguirlos y frenar sus acciones en contra de grandes proyectos industriales.

// Gráfico: Especial.

// Gráfico: Especial.

En el caso específico de México, da seguimiento al caso de Juan Carlos Flores Solís, estudiante de derecho y defensor de derechos humanos de los pueblos originarios del país.

Juan Carlos es vocero del Frente de Pueblos en Defensa del Agua y la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala. Desde el 2006, el grupo se opone a la construcción del gasoducto Morelos en el que participan empresas españolas e italianas como Abengoa, Elecnor Anagas y Bonatti.

El defensor argumenta que el proyecto viola el derecho de las comunidades locales a participar en los procesos de consulta y decisión, pues éste afectaría sus derechos a la vida, la salud y el agua.

En abril de 2014 fue detenido por hombres vestidos de civil que se identificaron como policías ministeriales sólo después de una queja interpuesta ante la Comisión de Derechos Humanos de Puebla. Se le acusó de los delitos de despojo, motín, extorsión y ataques a obras públicas, tras su “probable participación” en un motín ocurrido dos años antes. Aunque más tarde se confirmó que no estuvo en el evento, el defensor fue a prisión y apenas el 23 de enero de 2015 ganó un amparo para recuperar su libertad.

La FIDH destaca que de ese caso “no deja de sorprender que el poder judicial haya validado un proceso que inició con una detención completamente ilegal y luego haya emitido una orden de detención a pesar que las pruebas demostraban que aquél no había participado en el evento donde estos delitos fueron supuestamente cometidos”.

Se violan las garantías mínimas del debido proceso y el derecho a la libertad personal. Pero además, se estigmatiza y aísla al defensor.

“Si bien los jueces no siempre condenan a los defensores y defensoras, casi sistemáticamente acceden a las solicitudes de medidas cautelares tales como la detención preventiva. Además resulta sorprendente y paradójica la gran celeridad en los procesos que llevan a la detención de defensores y defensoras, cuando contrariamente, los procesos para investigar el hostigamiento o asesinato son siempre muy lentos”, agrega el informe.

En octubre de 2015, expertas independientes de América y Europa, que analizaron la situación de defensores en México, concluyeron que las denuncias que dan pie a criminalizarlos avanzan velozmente en el sistema penal, lo cuál contrasta con la “ausencia de apoyo” de autoridades de los tres niveles de gobierno cuando es necesario investigar la misma labor de defensa derechos humanos o amenazas en su contra.

Es decir, el sistema de justicia no es útil para investigar y perseguir las violaciones que denuncian los defensores de derechos humanos, pues sus casos se quedan encarpetados por años. En cambio, ese sistema sí es eficaz cuando se trata de criminalizarlos e iniciar procesos penales en su contra.

Esta práctica, que se repite en América Latina, implica diferentes violaciones a derechos humanos como al principio de legalidad y no retroactividad de la ley penal, a la libertad personal, a las garantías judiciales, a la libertad de expresión y el derecho a la honra y a la buena reputación.

De enero de 2011 a agosto de 2014, la FIDH documentó 32 casos de hostigamiento judicial contra 123 defensoras y defensores del derecho a la tierra y denunció que 95% de los casos permanecen en total impunidad debido a la “incapacidad de los Estados para obligar a los autores a rendir cuentas por sus acciones o por negligencia”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Hotel Saratoga: el esplendor y la decadencia del edificio de La Habana que sufrió una explosión este viernes

El edificio destruido este viernes por una explosión recuperó su estatus de hotel de referencia en la ciudad tras un siglo y medio de altibajos.
7 de mayo, 2022
Comparte

Además de pérdidas humanas, la explosión ocurrida este viernes en pleno corazón de La Habana hizo saltar por los aires un pequeño pedazo de historia de la capital cubana.

Específicamente 143 años de historia, los que han transcurrido desde la construcción en 1879 del edificio de corte neoclásico y suntuosas curvas que alberga al hotel Saratoga.

Este viernes, al menos 22 personas murieron y decenas resultaron heridas tras una fuerte explosión que causó grandes daños al hotel, uno de los más caros y exclusivos de la capital de Cuba.

De acuerdo con el gobierno de Cuba, “investigaciones preliminares indican que la explosión la provocó un escape de gas”.

El origen de este singular edificio hay que buscarlo en la segunda mitad del siglo XIX, aún bajo dominio colonial español. Corrían tiempos de fiebre arquitectónica en La Habana, cuya ciudad amurallada se quedaba pequeña para una metrópoli en plena expansión.

“Las murallas se demolieron en 1863 y todos esos terrenos se vendieron a grandes empresas, por eso los edificios tienen una escala y un plano urbano diferente a La Habana colonial, a La Habana intramural”, explica a BBC Mundo Ruslan Muñoz, profesor de Historia de la Arquitectura de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE).

Hotel Saratoga

Getty Images
El hotel tal y como lucía antes de la explosión.

No nació como un hotel

En la nueva zona, emplazada en el contorno del tradicional barrio de La Habana Vieja, explica, “se asentaron muchos teatros y hoteles fundamentalmente”.

Pero el Saratoga no era uno de ellos. De hecho, el edificio original ni siquiera tenía ese nombre.

“No surgió como un hotel. Inicialmente tenía tres niveles: su planta baja tenía función comercial y en sus pisos superiores (tenía) habitaciones que se alquilaban”.

“Quizás por ahí le viene su vocación de hotel. Pero no se inaugura como hotel hasta 1933 y asume el nombre de Saratoga”, afirma.

La idea de transformar este edificio comercial y residencial en un hotel de lujo fue propiciada por el nuevo y flamante entorno de la zona: justo enfrente, a tan solo unas decenas de metros, en 1929 se erigió el imponente y emblemático Capitolio de La Habana.

Vista al Capitolio desde el Saratoga.

Getty Images

Hogar de familias

Tras décadas de esplendor como uno de los hoteles de referencia de la próspera Habana de mediados del siglo XX, esta edificación vino cambiar su destino junto con el del resto del país con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

“En los años 60 y 70, el edificio perdió su condición de hotel, se quedó en estado ruinoso y se convirtió en casas de vecindad después de que varias familias lo ocuparan”, indica el profesor.

Fue otro suceso histórico, la caída del bloque socialista liderado por la URSS en 1991, el que contribuyó a la resurrección del Saratoga años después.

La gravísima crisis económica propiciada por la ausencia de su socio y valedor soviético, conocida como el Período Especial, llevó al gobierno cubano a abrir sus puertas al turismo en las dos décadas posteriores.

Así, en 2005, el hotel fue restaurado y remodelado para volver a alojar clientes en sus 96 habitaciones y suites.

“El Ministerio de Turismo ocupó el inmueble, las familias fueron realojadas y se sometió a un proyecto nuevo de ampliación a cargo del arquitecto Orestes del Castillo del Prado”, explica Muñoz.

Más alto y con vistas inigualables

El Saratoga, ya con seis plantas tras la ampliación, recuperó gran parte de su esplendor.

“Se convirtió en uno de los hoteles más importantes de ese sector de la ciudad porque tiene una ubicación privilegiada, en una zona muy céntrica y con vistas espectaculares” al Capitolio y, un poco más lejos, al Gran Teatro de La Habana.

Salas de negocios, bar con piscina en la azotea y un spa, entre otros servicios, situaron al hotel entre los de más alta categoría en la ciudad.

Entre sus huéspedes más notorios de esta última época destacan los cantantes Beyoncé, Jay Z y Madonna, así como el guitarrista Jimmy Page.

Tras cerrar sus puertas por la pandemia de COVID-19, se llevaron a cabo trabajos de remodelación y planeaba volver a recibir huéspedes en breve.

Hotel Saratoga

Getty Images
Las vistas al Capitolio han sido uno de los mayores atractivos del hotel.
Hotel Saratoga

Getty Images
El Saratoga recuperó su elegancia clásica tras la última renovación.

En cuanto a su valor arquitectónico, destruido en gran parte por la explosión de este viernes, el profesor de la CUJAE considera que “no es una gran joya, pero tiene su elegancia”.

“El edificio en sí no es que haya resaltado mucho por sus valores arquitectónicos, realmente tiene más su valor artístico en su valor ambiental, ya que mantuvo una imagen homogénea en estilo y arquitectura con los edificios vecinos”, asegura.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=WT2e01-BXUs

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.