Ecatepec: el bastión de la Santa Muerte que visitará el papa Francisco
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Manu Ureste

Ecatepec: el bastión de la Santa Muerte que visitará el papa Francisco

El domingo 14 de febrero el papa Francisco oficiará una misa en Ecatepec, uno de los municipios con más seguidores de la Santa Muerte. Animal Político asistió a una misa en honor a 'La Flaca' y platicó con los líderes de este culto.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
14 de febrero, 2016
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Frente a una imagen de unos dos metros de altura que tras un velo blanco esconde el rostro descarnado de una calavera, Yamarash pronuncia con un peculiar sonsonete la liturgia del primer domingo de cada mes.

“Santa Muerteeeee/

yo te pidoooooo/

que hagas sentir tu fuerzaaaaaa/

contra quien intente destruirmeeeeee…”.

A la señal de Yamarash, un joven de 26 años al que los devotos del culto reconocen como el Ministro de la Congregación Nacional de la Santa Muerte, una treintena de personas levantan los brazos y los dirigen hacia la imagen de la calaca y la guadaña, de cuyas dedos de la mano derecha penden cigarrillos y puros todavía humeantes.

Entre el público, en el que hay hombres, mujeres, y niños, algunos aprietan los puños, como si fueran a lanzar una porra en un partido de futbol, y otros, con los ojos cerrados, muestran las palmas de las manos en señal de ofrecimiento y sumisión.

A la derecha del Pastor de la Santa Muerte está el Hermano Parka, otro de los guías espirituales del culto, quien viste un gorro y un llamativo atuendo de felpa de un intenso color violeta en el que lleva bordados dorados con la imagen de ‘La Flaca’, como la llaman sus seguidores.

“Señora blancaaaa/

señora negraaaaaaa/

a tus pies me postrooooooo…”.

Son casi las siete de la tarde y el acto que se celebra debajo de un puente que cruza la avenida Pichardo Pagaza, misma que lleva hasta la explanada del Centro de Estudios Superiores donde el Papa Francisco oficiará una misa la mañana del domingo 14 de febrero ante unos 300 mil creyentes, está a punto de concluir.

Yamarash, que lleva sobre la cabeza a modo de turbante un pañuelo negro con calaveras, relaja las facciones angulosas de su rostro de tez cobriza y toma aire después de casi una hora de rezos y alabanzas.

El Hermano Parka es uno de los líderes de la Congregación Nacional de la Santa Muerte, en Ecatepec, Estado de México. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

El Hermano Parka es uno de los líderes de la Congregación Nacional de la Santa Muerte, en Ecatepec, Estado de México. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

Por cada tatuaje en el cuerpo, Fania asegura que la Santa Muerte le concedió "un paro". //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Por cada tatuaje en el cuerpo, Fania asegura que la Santa Muerte le concedió “un paro”. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

A continuación, aleja el micrófono de la boca, tose con fuerza para recuperar la saliva en la garganta, y pide a los devotos que despidan a Santa Muerte con un fuerte aplauso.

Las trompetas del tema ‘Santa Muerte’, del grupo de rap mexicano El Cártel de Santa, truenan con la ovación de los fieles. A continuación, el Hermano Parka da la orden de que se abran las puertas de la capilla en la que hay otra imagen vestida de negro y oro, la cual sostiene un orbe del mundo en la mano derecha y una guadaña en la izquierda.

Noemí, una empleada de un restaurante de comida rápida y una de las devotas más reconocidas en este barrio de la colonia Rinconada de Aragón, se acerca a la capilla y observa embelesada el mismo rostro de la Santa Muerte que lleva tatuado en la pantorrilla derecha.

Aferrada a la imagen que acuna entre sus brazos de otra muerte vestida de amarillo y tocada con una corona de flores, la señora cierra los ojos y comienza a murmurar una oración que se pierde con la intro de los raperos de Nuevo León.

‘Especial dedicación a mi Santa Muerte –fluye la letra con un volumen ensordecedor, mientras una fila de seguidores comienzan a persignarse haciendo la señal de la Cruz frente a la imagen descarnada-. Por protegerme y proteger a toda mi gente/ por ser justa entre las justas/por dejarme seguir vivo/por darme fuerza para castigar al enemigo…’.

Omar asegura que se encomendó a la Santa Muerte para recuperar a su hermano, quien estuvo un tiempo en estado de coma. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Omar asegura que se encomendó a la Santa Muerte para recuperar a su hermano, quien estuvo un tiempo en estado de coma. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

Imagen de la Virgen de Guadalupe con el rostro de la Santa Muerte que se expone en uno de los locales de El Hermano Parka. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Imagen de la Virgen de Guadalupe con el rostro de la Santa Muerte que se expone en uno de los locales de El Hermano Parka. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

“La Virgen de los Olvidados”

Para la entrevista, el Hermano Parka ha cambiado la túnica violeta por otra de color rojo vivo.

El claustrofóbico local donde su hijo Yamarash lee las cartas del Tarot, -uno de los tres que regentan- es un santuario repleto de figuritas, efigies, y cuadros que representan a la muerte de múltiples formas: vestida de rojo, de negro, de blanco, de arcoíris, y hasta dando rostro a imágenes sagradas para la Iglesia Católica como la Virgen de Guadalupe o el Niño Dios, al que el Hermano Parka llama con cariño ‘El Niño Muerte’ y le atribuye fuertes poderes curativos.

“Ecatepec es la cuna de la Santa Muerte –subraya el esotérico de 58 años nada más empezar la plática-. Tuvimos que constituir la Congregación Nacional de la Santa Muerte porque el culto ha crecido demasiado, está inmenso”.

Cuando se le pregunta por un aproximado de seguidores, el Hermano Parka encoge los hombros. No hay cifras oficiales que den una idea exacta. Pero insiste en que Ecatepec es el lugar de la República con más devotos por dos motivos: el primero, por obvias razones, porque es el municipio más poblado (y tal vez el más sobrepoblado) de América Latina con más de un millón y medio de habitantes. Y segundo, “porque aquí la gente tiene fe y mucha necesidad de creer en algo”. Especialmente, porque es un municipio que, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, acumuló en el año 2015 un total de 354 de muertes por homicidios dolosos. 

Además, el Hermano Parka apunta que Ecatepec es el punto neurálgico donde empieza y termina todo un “corredor de la Santa Muerte”, que va a través de la Línea 2 del Metro desde este municipio del Estado de México hasta múltiples colonias de la Ciudad de México donde el culto también está muy arraigado, como la Morelos, Peralvillo, Santa Julia, o el barrio de Tepito, otro de los bastiones de la Muerte.

El Hermano Parka en la puerta de entrada de una de las tres tiendas de productos esotéricos que regenta en Ecatepec. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

El Hermano Parka en la puerta de entrada de una de las tres tiendas de productos esotéricos que regenta en Ecatepec. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

El Hermano Parka con la imagen del 'Niño Muerte'. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

El Hermano Parka con la imagen del ‘Niño Muerte’. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Tras la explicación, la pregunta es obvia.

-¿Por qué ha crecido tanto el fervor por la Santa Muerte?

El Hermano Parka, que tiene ambas manos puestas sobre una pequeña mesita donde la flama de un vela titila al lado de una calavera, traga saliva y sonríe de medio lado, como si fuera a contar una historia cuyo desenlace sólo él sabe.

-Mucha gente de cariño llama a la Santa Muerte ‘la Virgen de los Olvidados’. ¿Por qué? –cuestiona misterioso-. Porque hay quienes ya se cansaron de pedirle a otras corrientes religiosas. Ya se súper cansaron de hacer plegarias que se olvidan y no son atendidas, y por eso cada vez más están acudiendo a la Niña Blanca.

Para reforzar sus palabras, el esotérico narra de memoria una serie de “milagros” de los que han sido testigos: desde el enfermo de VIH que se encomienda a la Muerte Blanca –la de la salud- y se cura, hasta el estudiante de secundaria que quiere entrar a la universidad y lo logra. O incluso, la pareja que viene en peregrinación hasta el altar que está junto al Metro Ecatepec para pedirle a la representación de la Muerte Embarazada que les bendiga con fertilidad y a los nueve meses tienen un niño.

Pero acto seguido, el Hermano Parka acude a otro argumento más terrenal para explicar por qué en su opinión cada vez más la Santa Muerte está ganando adeptos, especialmente entre los católicos.

“La gente tiene la necesidad de acudir a la Santa Muerte porque ya no se puede tapar el sol con un dedo –en este punto el esotérico hace una pausa enfática-. No lo digo yo, pero la gente se da cuenta por los medios de información de los graves problemas que otras corrientes religiosas han mostrado, que han dañado lo más sagrado que tenemos que es nuestra niñez”.

El primer domingo de cada mes se realiza una misa en honor a la Santa Muerte. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

El primer domingo de cada mes se realiza una misa en honor a la Santa Muerte. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

Es una de las devotas a la Santa Muerte más reconocidas en la colonia Aragón de Ecatepec. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Noemí una de las devotas a la Santa Muerte más reconocidas en la colonia Aragón de Ecatepec. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

#Yosíalasantamuerte

En este punto, el Hermano Yamarash toma la palabra para matizar algunos aspectos.

En primer lugar, subraya que en el culto a la Muerte no se busca ‘robar’ fieles a ninguna religión. De hecho, apunta, en la Congregación se permite el politeísmo. “Es decir, que podemos creer en la Santa Muerte y al mismo tiempo en nuestra religión, bien sea la católica, cristiana, musulmana, o krishna. Porque para nosotros primero está el Creador y después la Muerte que, como el resto de santos, es una fuerza alterna de Dios”.

Sin embargo, el Ministro de la Congregación plantea que algunos dogmas de la religión católica, “así como actos aberrantes como la pedofilia de sacerdotes y otros actos de corrupción”, están provocando que los jóvenes busquen alternativas.

“En mi opinión, la visita del Papa Francisco sí es muy importante para las personas mayores porque renutren su fe. Sin embargo, los jóvenes están buscando otras alternativas que satisfagan sus necesidades. Ya no se sienten identificados con las religiones tradicionales”, expone Yamarash, quien añade que muchos de esos jóvenes acuden al culto a la Santa Muerte “porque es más individualista” y está libre de prejuicios y de normas.

“La Santa Muerte es un culto. Y la diferencia entre el culto y la religión es que la religión tiene una parte teológica y unos preceptos que se tienen que cumplir, obedecer y seguir. En cambio, en el culto a la Santa Muerte hay más libertinaje en el sentido de que tú puedes tomar tus decisiones. Aquí nadie te juzga si eres prostituta o travesti, aunque sí creemos en la justicia y en la acción-reacción. Es decir –recalca el Ministro-, creemos que si una persona anda secuestrando, matando o robando, al final va a tener un castigo”.

Por eso, Yamarash dice que la Congregación ha lanzado el hashtag #YoSíalaSantaMuerte en las redes sociales, “para informar de manera adecuada y para desmentir ciertos mitos que ligan este culto con el narcotráfico”.

Yamarash es el Ministro de la Congregación Nacional de la Santa Muerte en Ecatepec. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Yamarash es el Ministro de la Congregación Nacional de la Santa Muerte en Ecatepec. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

Yamarash, durante la liturgia del domingo a la Santa Muerte. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Yamarash, durante la liturgia del domingo a la Santa Muerte. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

“Los maleantes se encomiendan a la Santa Muerte para secuestrar”

Precisamente, ese punto de la Santa Muerte y el narcotráfico, es una de las advertencias en las que más insiste la Iglesia Católica.

“Nos preocupa que hay maleantes que acuden a la Santa Muerte porque entienden que los protegen para delinquir. Es decir, se encomiendan a ella para robar, para secuestrar, y para matar”, denuncia el padre Hugo Valdemar, director de comunicación social de la Arquidiócesis de México, quien además rechaza “totalmente” el culto a la Muerte “por ser una devoción que nace de la ignorancia y de la superstición que confunde lo sagrado con lo satánico”.

Asimismo, Valdemar advierte sobre “el peligro” de líderes que buscan enriquecerse a costa de la fe. Y para ponerle un rostro a su advertencia, el sacerdote recuerda el caso de David Romo; el autonombrado como ‘El Arzobispo de la Santa Muerte’ que fue detenido en 2011 por las autoridades del Distrito Federal, por vínculos con el crimen organizado.

“Alrededor de la Santa Muerte puede haber gente buena que es engañada, pero no así quienes explotan la imagen. Generalmente se trata de grandes negocios que hacen a través de la fe de la gente. Ahí está el caso de David Romo, quien sigue en la cárcel porque estaba asociado a una red de delincuencia”, expone el presbítero.

A colación, cuando se le cuestiona al religioso si el culto a la Santa Muerte les está quitando fieles y por eso las críticas, éste esboza una sonrisa tímida que le achican aún más los ojos, y niega con la cabeza.

“Nosotros no los atacamos porque nos estén quitando fieles. De hecho, muchos seguidores de la Santa Muerte se dicen católicos y van a misa a la iglesia. Pero la Iglesia advierte y ataca porque hay que atacar al maligno y a sus obras, no tanto a las personas que tienen esta fe. Más bien esas personas nos preocupan porque han caído en estas redes y queremos que entiendan que una fe verdadera no puede fomentar esa superstición de la Santa Muerte”, explica Valdemar.

-Pero, los seguidores de este culto alegan que en la Santa Muerte tienen más libertad –se le plantea-. Que nadie los juzga.

-Cuando uno quiere tener una religión que sea absolutamente cómoda, que no me cuestione nada, y que me aliente a hacer cosas malas, pues es una falsa religión –responde el sacerdote con un tono severo pero sin perder el gesto amable y conciliador- Además, ellos son libres de creer en la Santa Muerte. Pero de lo que no son libres es de robar, secuestrar y ser narcotraficantes. Eso no es compatible con una fe auténtica.

Por su parte, Yamarash asegura que ya están acostumbrados a los embates de la Iglesia católica, aunque admite que el vínculo con el narcotráfico existe, especialmente desde la administración de Felipe Calderón, cuando los medios comenzaron a publicar notas y reportajes de sicarios que buscaban protección en ‘La Flaca’.

Imagen de la Santa Muerte Dorada. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Imagen de la Santa Muerte Dorada. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

Un devoto de la Santa Muerte le dejó en ofrenda un cigarro habano. //Foto: Manu Ureste

Un devoto de la Santa Muerte le dejó en ofrenda un cigarro habano. //Foto: Manu Ureste

“La Santa Muerte se involucra también con el narcotráfico, no lo podemos negar. Con actos ilícitos, con gente que se dedica a cosas fuera de la ley –concede el esotérico para matizar a continuación-. Pero nuestra Congregación está trabajando para quitar esa imagen corrompida”.

“Los milagros no se presentan con la gente que busca hacer el mal –tercia de nuevo El Hermano Parka-. Por eso tenemos una función muy clara de orientar a la gente en el culto, para que pidan y hagan el bien y esto no se confunda con una cuna de ladrones y de narcotraficantes”.

En cualquier caso, Yamarash añade a modo de conclusión que “aunque la critiquen, o la quieran presentar como algo demoníaco y de sicarios, para nosotros la Santa Muerte es como una madre. Como un manto que nos protege y nos da la seguridad suficiente para salir a la calle a diario en un lugar tan peligroso como Ecatepec”.

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Cómo es Palm Beach, la isla de Florida con la población más blanca y rica de EU, el nuevo hogar de Trump

Vecinos de Palm Beach recibieron con banderas y aplausos a Donald Trump el pasado 20 de enero. Pero no todos los residentes están igual de felices.
23 de enero, 2021
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Intentar entrar en una isla a la que pocos días antes ha llegado un expresidente de Estados Unidos con la idea de convertirse en un vecino más no es tarea sencilla.

Menos si ese expresidente es Donald Trump, con toda la pasión, el fervor, la controversia y las medidas de seguridad que lo acompañan.

Carreteras cortadas, desvíos obligatorios y un férreo control policial hacen que sea imposible acercarse a Mar-a-Lago, el resort donde Trump ha pasado largos fines de semana y períodos vacacionales en estos últimos cuatro años y donde ahora tiene intención de establecer su residencia permanente.

Una decisión que ha generado incomodidad entre algunos de los vecinos de Palm Beach, la ciudad en la que se encuentra la imponente construcción y que es conocida por su exclusividad, elitismo y riqueza, pero -sobre todo- por su deseo de mantener ese estatus.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
Las fincas de Palm Beach tienen una flora exuberante.

¿Cómo es este selecto rincón del sur de Florida que Trump definió como paraíso en la Tierra?

Un lugar de retiro

Palm Beach es una ciudad que durante todo el año tiene apenas 11.000 habitantes, una cifra que se triplica en temporada alta (de noviembre a abril), cuando llegan las llamadas “aves migratorias”, personas que normalmente residen en lugares más fríos del país.

Separada del continente por una enorme masa de agua, el lago Worth, los residentes hablan de su ciudad como una isla a la que se puede acceder por la carretera de la costa o a través de una serie de puentes, uno de los cuales conduce directamente hasta Mar-a-Lago.

Mar-a-Lago a lo lejos, Palm Beach

BBC Mundo
Los controles y cortes de carretera impidieron que nos acercáramos al resort de Mar-a-Lago.

Después de manejar una hora y media desde Miami, me dirigía hacia él cuando me encontré con la primera barrera: un letrero con una gran flecha que desviaba todo el tráfico hacia la izquierda.

Quería seguir el recorrido que hizo el convoy que transportó a Trump y familia el pasado miércoles 20 de enero, horas después de haber abandonado la Casa Blanca y la presidencia del país.

Ese día, decenas de seguidores colocados a ambos lados de la carretera le dieron la bienvenida con banderas y carteles de apoyo.

Seguidores de Trump lo reciben en Palm Beach

Getty Images
Los residentes de Palm Beach votaron mayoritariamente por Trump en las pasadas elecciones de noviembre.

Este viernes, lo que había era un caos de autos que daban la vuelta en busca del camino para poder llegar a su destino.

Los atascos y los cortes de carretera son la principal fuente de frustración para una comunidad de personas que, en su mayoría, eligieron Palm Beach como lugar de retiro para no tener que lidiar precisamente con estos fastidios de la vida diaria.

Lujo por todas partes

Encontrada la alternativa para acceder a Palm Beach, llama la atención el contraste con la ciudad que queda atrás, West Palm Beach. No son solo lugares separados por un puente, sino también por millones de dólares.

Un deportivo blanco en la avenida Worth, Palm Beach

BBC Mundo
Los autos de lujo son comunes en las calles de Palm Beach.

Grandes fincas escondidas tras la maleza, con enormes arbustos y plantas cubriendo los muros, una playa larga y estrecha, tiendas de moda con las firmas más exclusivas, galerías de arte y restaurantes con terrazas al sol esperan al curioso visitante.

Los residentes, sin embargo, no se muestran tan abiertos hacia quienes llegamos de fuera.

Ante la pregunta de cómo se sienten ahora que Trump no está de paso, la mayoría prefiere no contestar.

Melissa, una joven que fuma en el exterior de la tienda de ropa en la que trabaja en la avenida Worth, eje del lujo comercial de la ciudad, le dice a BBC Mundo que para ella nada cambia.

“Trump lleva cuatro años viniendo a Mar-a-Lago como presidente, y antes de eso también venía, estamos acostumbrados a los controles y las esperas. Lo único que cambia es que ahora somos más conocidos, aunque la atención también pasará”.

No todos los vecinos asumen la presencia de Trump en la ciudad con tanta naturalidad.

Una batalla legal

“He recibido correos y llamadas de residentes que no quieren que el presidente viva en el condado de Palm Beach”, le cuenta a BBC Mundo Mack Bernard, comisionado del condado de Palm Beach para el distrito 7, al que pertenece Mar-a-Lago.

“Él está en la ciudad, tendrá que alcanzar un acuerdo con la ciudad para ver si puede continuar usando Mar-a-Lago como residencia, tengo entendido que hay limitaciones” explica.

Fachada de Mar-a-Lago

Getty Images
Donald Trump compró Mar-a-Lago en 1985 por US$10 millones.

Las limitaciones a las que se refiere el comisionado datan de 1993, año en el que Trump y el Ayuntamiento de Palm Beach firmaron un pacto por el que el entonces magnate recibía permiso para transformar la mansión en un club social, pero con la contrapartida de no poder usar el edificio como residencia.

Según el convenio, las estancias en el club solo podían ser de 21 días al año, distribuidos en tres semanas no consecutivas. Además, se le imponía al club un máximo de 500 miembros y Trump se comprometía a que al menos un 50% de esos miembros residieran o trabajaran en Palm Beach.

El pasado 15 de diciembre, el abogado Reginald Stambaugh en representación de la familia DeMoss, propietaria de una finca junto a Mar-a-Lago, envió una carta al ayuntamiento y al Servicio Secreto de Estados Unidos en la que denuncia la violación del mencionado acuerdo.

Donald Trump y Xi Jinping

Getty Images
Trump recibió en Mar-a-Lago a líderes internacionales como el presidente de China, Xi Jinping.

“Según el acuerdo de uso de 1993, Mar-a-Lago es un club social y nadie puede residir en la propiedad”, escribió Stambaugh.

“Para evitar una situación embarazosa para todos y darle al presidente tiempo para hacer otros planes de vivienda en la zona, confiamos en que trabajarán con su equipo para recordarles los parámetros del acuerdo de uso ”, proseguía la carta.

“Palm Beach tiene muchas propiedades encantadoras a la venta y seguro que puede encontrar una que satisfaga sus necesidades”.

Sin embargo, el expresidente hizo caso omiso de esta misiva y la Organización Trump emitió un comunicado que decía: “No hay un documento o acuerdo en vigor que prohíba al presidente Trump usar Mar-a-Lago como su residencia“.

Una vivienda en Palm Beach

BBC Mundo
Las propiedades en Palm Beach están muy resguardadas del exterior.

BBC Mundo intentó hablar con el abogado Stambaugh, pero no recibió respuesta.

Una figura extravagante

Conocedores de Palm Beach como el cronista social Laurence Leamer o el agente inmobiliario Rick Rose han apuntado en distintas entrevistas que el desprecio de una parte de la sociedad de Palm Beach hacia Donald Trump no es nada nuevo.

El periodista Ronald Kessler, autor de más de 20 libros sobre la Casa Blanca, el Servicio Secreto y agencias de inteligencia como el FBI o la CIA, cree que esta imagen de rechazo se está exagerando.

Donald Trump saluda

Reuters
Trump goza de apoyo en Florida, estado que ganó en las elecciones de 2016 y 2020.

En entrevista con BBC Mundo, Kessler recuerda que, tanto en 2016 como en 2020, una mayoría de la gente de Palm Beach votó por Trump.

“Siempre ha habido la conocida ‘vieja guardia’ que tiende a ser antisemita y antinegros y a la que nunca le cayó bien. El club de Trump admitía negros y judíos”, indica.

“A algunos no les gusta su estilo, piensan que es extravagante, algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo, pero creo que es solo eso, un segmento de la población”.

Para Kessler, la idea de la carta no tiene fundamento legal.

“El hecho de que vaya a vivir allí no es tan distinto de lo que hacía cuando era presidente, que estaba de viernes a domingo o dos semanas en Navidad, o incluso antes de la presidencia”, afirma.

Map

La ciudad de las donaciones

Palm Beach es el segundo municipio del condado del mismo nombre y recibió categoría de ciudad el 17 de abril de 1911, tras descubrirse que la vecina West Palm Beach iba a intentar anexarse la isla ese mismo año.

Después de más de 100 años de elegante evolución, Palm Beach es una comunidad volcada en los eventos sociales, no en vano el conjunto de sus residentes dona más dinero per cápita a organizaciones caritativas que cualquier comunidad de todo Estados Unidos.

“La ciudad gira en torno a los bailes caritativos que se organizan”, señala Ron Kessler.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
En Palm Beach se celebran numerosos eventos de recaudación de fondos para donarlos a causas sociales.

“Ponen tanta atención en las decoraciones y en la comida como en el dinero que donan. Hay comités para estos bailes, se dan peleas internas para ver quién es el miembro de la alta sociedad más querido o la reina social de Palm Beach”, agrega.

“Esa es su industria. Son todos ricos, no necesitan trabajar, por lo tanto, tienen esa forma de socializar y estas jerarquías”.

Mar-a-Lago

Trump aterrizó en ese ambiente en 1985 cuando compró Mar-a-Lago por US$10 millones.

La mansión de 126 habitaciones había sido propiedad de Marjorie Merriweather Post, dueña de General Foods, que murió en 1973 y se la dejó en herencia al gobierno de Estados Unidos como una posible “Casa Blanca de invierno”.

El gobierno la devolvió en 1981. Después de comprarla, Trump se gastó millones en rehabilitar la propiedad mientras vivía allí por temporadas, generalmente entre noviembre y mayo, cuando el clima de Florida es atemperado.

Vista aérea de Mar-a-Lago

Reuters
El club Mar-a-Lago tiene 7 hectáreas de extensión.

A principios de los 90, Trump entró en dificultades financieras por la caída de los precios de los inmuebles y el fracaso de varios de sus negocios y le dijo al ayuntamiento que no podía hacerse cargo de los US$3 millones anuales que costaba el mantenimiento.

Fue entonces cuando se firmó el acuerdo por el que Trump pudo convertir Mar-a-Lago en un club social en el que, hoy día, los miembros pagan una cuota inicial de US$200.000 y una tarifa anual de US$14.000.

Mar-a-Lago es lo más cercano al paraíso. Lo dice Trump y yo estoy de acuerdo”, sostiene Ron Kessler, que ha visitado el lugar en varias ocasiones.

“Cualquiera que está allí queda deslumbrado por la belleza, el follaje, el agua a los dos lados de la isla, el beach club que está en el océano, las dos piscinas climatizadas a unos 25 grados todo el año, la comida, las bebidas… es espectacular, una maravilla”.

Autoridades esquivas

La descripción que realiza el escritor estadounidense encaja con el porte de las otras mansiones que se adivinan detrás de las verjas y las frondosas palmeras.

Fachada en la avenida Worth

BBC Mundo
Hay mucha reserva de las autoridades y los residentes de Palm Beach para hablar con la prensa.

Cuando intento acercarme a Mar-a-Lago desde la zona norte, una barrera similar a la que había en el puente indica que el paso de todos los vehículos, excepto los de los residentes, está prohibido.

Hay un control policial a un kilómetro y medio de distancia de la casa de Trump. Los agentes explican que el perímetro seguirá activo durante unos días.

“Poco a poco recuperaremos la normalidad, ahora está todo muy reciente y las amenazas son reales“, nos dice uno de los policías.

Tanto la Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach como el Departamento de Policía de la ciudad responden a nuestras preguntas con el mismo mensaje: “La prioridad es garantizar la seguridad no solo de Trump sino de todos los residentes”.

Seguidores de Trump y un vehículo del sheriff del condado de Palm Beach

EPA
La Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach lleva años colaborando con el Servicio Secreto para la protección de Trump y su familia.

Respecto a la disputa por la posible residencia permanente de Trump, las autoridades de la ciudad se muestran esquivas.

Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa, la republicana Gail Coniglio, no reacciona a nuestra solicitud de entrevista.

El administrador de la ciudad, Kirk Blouin, nos hace llegar un escueto mensaje: “El Ayuntamiento no está al tanto de la intención de Trump en este sentido. Cuando sepamos, como un hecho, que el presidente Trump pretende residir en Mar-a-Lago abordaremos el asunto de la forma apropiada”.

Una función positiva

Por su parte, el comisionado Mack Bernard, del gobierno del condado, intenta encontrar las ventajas de tener una figura tan relevante en el vecindario.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
La diferencia de riqueza entre Palm Beach y su vecina West Palm Beach es abrumadora.

“Cuando tienes un expresidente que vive en tu distrito, mi forma de pensar es preguntarme qué cosas positivas pueden salir de esto”, le dice Bernard a BBC Mundo.

Para el comisionado, Trump podría ayudar a la ciudad y al condado a abordar mejor los problemas causados por la pandemia.

“Tenemos muchos residentes que no han sido vacunados y también hay muchos de sus seguidores que no creen en el distanciamiento social o en la importancia de llevar mascarilla”, expone.

Playa de Palm Beach

BBC Mundo
La playa de Palm Beach tiene unos 5 kilómetros de extensión.

“Al igual que hay expresidentes que adoptan causas que son monumentales y pueden cambiar el país, espero que mientras Trump sea uno de nuestros residentes use su poder y su micrófono para influir en la actitud de sus seguidores y abogar por que los residentes del condado de Palm Beach sean vacunados”.

Queda por ver si los reservados habitantes de Palm Beach verían con buenos ojos esta nueva función del expresidente y terminarían por acogerlo como uno de los suyos.


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