Elecciones en EU: por qué las primarias del estado rural de Iowa son decisivas
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Elecciones en EU: por qué las primarias del estado rural de Iowa son decisivas

En el estado de Iowa tiene lugar la primera elección interna que llevarán a cabo los dos partidos principales, el Demócrata y el Republicano.
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Por BBC Mundo
1 de febrero, 2016
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El precandidato republicano a la presidencia reiteró en un comercial su política contra la migración. // Foto: AP

El precandidato republicano a la presidencia reiteró en un comercial su política contra la migración. // Foto: AP

Los habitantes de Iowa, uno de los más pequeños, deshabitados y rurales rincones de Estados Unidos, tienen su momento de gloria cada cuatro años.

Por cuenta del peculiar sistema electoral estadounidense, han recibido un papel de desproporcionada importancia a la hora de escoger quién será el hombre (o la mujer) más poderoso de la Tierra.

El 1 de febrero arranca aquí la carrera por la Casa Blanca, que culminará en noviembre con la elección presidencial.

En el estado de Iowa tiene lugar la primera elección interna que llevarán a cabo los dos partidos principales, el Demócrata y el Republicano.

Por los siguientes seis meses, demócratas y republicanos organizarán comicios independientes en cada uno de los 50 estados.

Esos comicios elegirán delegados a las convenciones de los partidos que tienen lugar en julio, donde en últimas, se proclamarán los candidatos oficiales de los dos partidos principales a las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Pero para los aspirantes republicanos y demócratas, en muy pocas partes es tan importante ganar como aquí, en esta provinciana región alejada de las grandes capitales pero que estará en el foco de la atracción mundial por las próximas horas.

Blanco y rural

Iowa es un estado de 3 millones de habitantes, apenas el 1% del total del país.

Más aún, con su población mayoritariamente blanca y rural, está lejos de reflejar la sociedad multiétnica y urbana en que se ha convertido Estados Unidos.

El 91% de su población es anglosajona. Solo el 5% son hispanos.

Esto en contraste con el total de Estados Unidos, en el que 72% son anglosajones y 17% tienen ancestro latino.

Y como si lo anterior fuera poco, está el hecho que muy pocos de los votantes elegibles participan en el proceso de selección del candidato en Iowa.

Las primarias de cada partido en Iowa están abiertas a los votantes registrados de la respectiva colectividad en ese estado. Pero muchos deciden no hacerlo.

En 2012, por ejemplo, apenas 19.7% de los republicanos registrados en Iowa, unas 120.000 personas, hicieron parte de las primarias de su partido en ese estado.

Entonces, se preguntarán muchos, ¿por qué es tan importante electoralmente esta región tan periférica?

El primer golpe

En este caso aplica muy bien el refrán de “quien pega primero, pega dos veces”.

Las primarias estadounidenses son un prolongado y, dirían algunos, despiadado camino de espinas por el que los candidatos deben proceder por cerca de medio año.

Están 24 horas al día bajo el escrutinio más intenso que desplieguen los medios sobre grupo alguno de personas en todo el mundo.

El sistema está diseñado para hacer que los más débiles se den por vencidos relativamente pronto.

Aparte de la resistencia personal y emocional que debe tener un candidato para atravesar una y otra vez el continente norteamericano en busca de votos, está el factor financiero.

Una campaña presidencial puede costar cerca de US$1.000 millones.

Por lo que los aspirantes a la Casa Blanca necesitan estar alimentados por un flujo casi constante de donaciones.

O mantienen ese río de donaciones, o mueren políticamente en el intento.

Por todas estas razones, obtener un primer triunfo en las primarias de Iowa es un objetivo crucial para todas las campañas.

Al llegar primeros, empiezan a obtener más cobertura gratuita de los medios. Los dirigentes regionales de las próximas primarias se interesan más en ellos. Los donantes les entregan más dinero.

Empieza a construirse lo que llaman la “inevitabilidad” del candidato, un creciente impulso que, como bola de nieve, va acumulándose y puede llevar al beneficiado directo a la Casa Blanca.

Del mismo modo, una derrota estruendosa en Iowa espanta a los donantes, lleva a la apatía de la prensa, al desánimo de sus seguidores, y frecuentemente, a una retirada sin pena ni gloria de la contienda electoral.

Una selección personalizada

Pero incluso con todo ello, dicen los críticos, ¿no tendría más sentido que este primer filtro estuviera a cargo de un estado más poblado o más importante económicamente?

El encanto de Iowa radica precisamente en su reducida población, aseguran los que defienden su papel en las primarias.

La campaña presidencial, que casi siempre se practica al por mayor, a través de los medios de comunicación masiva, se lleva en Iowa al nivel personal.

Para ser elegido en noviembre como líder de la superpotencia, el candidato tiene que hacer campaña en enero, casa por casa, tienda por tienda, en poblados minúsculos de ese estado.

En esa contienda, más que verlos por televisión, los electores de Iowa quieren conocer a sus candidatos en persona, a veces en la sala de sus casas, adonde van estos poderosos a tratar de convencerlos de darles su voto.

Un proceso personalizado que sería imposible en las grandes ciudades.

Y así, como si estuvieran haciendo campaña entre sus vecinos para ser elegidos concejales de su pueblo, los candidatos son examinados en detalle por gente que puede decir que los conoció en persona.

Iowa elige

Ganar en Iowa, hay que decirlo, no es una garantía absoluta del éxito final de la campaña. En 2008, por ejemplo, los republicanos de Iowa pusieron de primero a Mike Huckabee, pero al final del proceso nacional la nominación fue para John McCain, quien a la postre perdería la elección general contra el demócrata Barack Obama.

Del mismo modo, en 1992, en la primaria demócrata de ese estado, Bill Clinton obtuvo un humillante tercer puesto, siendo superado por Tom Harkin y Paul Tsongas.

Meses después, Clinton había remontado la diferencia, fue proclamado el candidato demócrata, y en noviembre de ese mismo año llegó a la Casa Blanca al derrotar a George Bush padre.

No obstante, un buen resultado en Iowa es por lo general, un indicador de lo que va a pasar en el resto de la campaña.

En el Partido Demócrata, siete de los diez aspirantes que ganaron en Iowa desde 1972 resultaron elegidos candidatos a la presidencia.

En los Republicanos, seis de lo que ganaron en Iowa también fueron escogidos por su partido para la prueba final.

¿Y después?

La prueba electoral que sigue a la de Iowa es la de Nueva Hampshire, otro estado similar, de población pequeña, rural y principalmente blanca.

Pero de ahí en adelante siguen Nevada y Carolina del Sur, estados con una sustancial población hispana en un caso, y afroestadounidense en el otro.

Y unos días después, el 1 de marzo, llega “el Supermartes”, donde cerca de una docena de estados en todo el país llevan a cabo simultáneamente sus primarias.

Para ese momento, la campaña se centra definitivamente en lo mediático. Los candidatos que sobrevivieron a Iowa tratan de llevar sus mensajes a millones, no decenas de seguidores.

Y por los siguientes meses, hasta llegar a las convenciones de los partidos que proclamarán al ganador, la infraestructura electoral de los que luchan por la presidencia adquirirá las dimensiones gigantescas que definirán este noviembre quién se queda con la Casa Blanca.

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Cuartoscuro

ONG denuncian en FGR la violencia que sufren solicitantes de asilo devueltos por EU

Más de 68 mil personas solicitantes de asilo en EU, según datos de la Universidad de Siracusa, fueron obligados a esperar en el norte de México.
Cuartoscuro
16 de diciembre, 2020
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Las Fundación por la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJED) y el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) presentaron una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) para que se investiguen los crímenes sufridos por los solicitantes de asilo en EU que fueron devueltos a México dentro del Programa de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés).

El programa comenzó oficialmente en marzo de 2019 con la primera expulsión de un ciudadano hondureño a Tijuana, Baja California, y desde entonces más de 68 mil personas, según datos de la Universidad de Siracusa, fueron obligados a esperar en el norte de México.

Lee: Solicitudes de asilo al alza, se acercan al nivel que se tenía antes de la pandemia

Ambas organizaciones, junto con Asylum Access y Wola, presentaron el informe “En la boca del lobo” en la que denuncian las vulneraciones a los derechos humanos perpetradas con este programa, que se puso en marcha en marzo de 2019 y que es uno de los planes estratégicos acordados entre el gobierno de Donald Trump y el de Andrés Manuel López Obrador. El futuro inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, ha asegurado que una de sus primeras medidas será eliminar el MPP, también conocido como “Quédate en México”.

En la denuncia, las organizaciones recuerdan que México decidió aceptar a los solicitantes de asilo y que esto le llevó a asumir “su posición de garante, con todas las obligaciones que esto conlleva: seguridad, bienestar, alimentación y medios de subsistencia”.

“En los hechos descritos se ha demostrado que el Estado Mexicano ha incumplido su calidad de garante con una población que además viene huyendo del peligro, que teme por su vida y su seguridad y que por eso están pidiendo asilo en USA, y les ha colocado, como se ha manifestado en lugares donde hay gran inseguridad y que incluso, el Departamento de Estado, de USA ha recomendado a sus propios ciudadanos mediante alertas, de no acudir por el grado de violencia e inseguridad que existe en dichos estados”, asegura.

“Deberán investigar a los autores materiales y mediatos que han cometido los delitos en contra de las personas solicitantes de asilo, pero también se deberán investigar las responsabilidades penales de las autoridades mexicanas que han asumido la obligación de garantes y la han incumplido”, indica.

En la denuncia se recuerda que las víctimas, “por su condición de personas migrantes y solicitantes de asilo, se encuentran sometidos a una particular situación de vulnerabilidad, ocasionada por las decisiones en la materia adoptadas tanto por el gobierno estadounidense como el mexicano”.

“Una eventual consecuencia de no investigar de forma seria y diligente sería la responsabilidad de carácter internacional a cargo del Estado mexicano”, añade, tras insistir en que “la investigación de los delitos no depende de la iniciativa de las víctimas, sino que el Estado mexicano está obligado emprender la búsqueda de la verdad de forma oficiosa”. En opinión de los querellantes, la no investigación de estos hechos podría resultar un hecho denunciable internacionalmente.

En este sentido, recuerdan que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) estableció que este tipo de delitos debían ser investigados “de oficio”.  “Una vez que las autoridades toman conocimiento de comportamientos que afectan los bienes esenciales de los individuos, como lo son los descritos en la presente denuncia, están obligadas, sin necesidad de que las víctimas aporten elementos probatorios o se manifiesten al respecto, a efectuar una investigación exhaustiva a fin de cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos”, dice la denuncia.

Los querellantes consideran que la Unidad de Investigación de Delitos para Personas Migrantes es la competente para analizar los casos. Por ello, solicita que se inicie la investigación persecución y procesamiento de los responsables.

Además, pide que se solicite a países de Centro y Sudamérica, “la información que tengan sobre reportes que se hayan recibido sobre personas desaparecidas, secuestradas o víctimas de cualquier delito en México del que sus connacionales hayan sido víctimas, a partir de la implementación del programa Quédate en México o MPP” para poder notificar a las víctimas y que puedan tener acceso a la justicia.

Por último, solicita que se pida información a la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) sobre migrantes que hayan podido desaparecer en el contexto de “Quédate en México”.

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