Veracruz no informó origen, destino y aplicación de recursos de los Juegos Centroamericanos
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Veracruz no informó origen, destino y aplicación de recursos de los Juegos Centroamericanos

El gobierno de Veracruz aceptó facturas con errores, pagó más de lo acordado a ciertas empresas y gastó recursos en rubros diferentes para los que estaban etiquetados.
Archivo Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
23 de febrero, 2016
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Cintillo

Los Juegos Centroamericanos se realizaron entre el 14 y 30 de noviembre de 2014. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Los Juegos Centroamericanos se realizaron entre el 14 y 30 de noviembre de 2014. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

El gobierno de Veracruz cometió irregularidades durante la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014. Pagó un millón de pesos adicional a lo acordado en un contrato, recibió facturas de empresas ajenas a los servicios que contrató y gastó el presupuesto etiquetado para infraestructura en servicios de luz y telefonía, entre otras anomalías detectadas por la Auditoría Superior de la Federación.

La Secretaria de Hacienda destinó mil 110 millones de pesos al Fideicomiso Veracruz, sin establecer reglas de operación para el gasto en 2009. La Secretaría de Finanzas del estado fue la entidad administradora y debía desarrollar lainfraestructura y equipamiento deportivo en la entidad para la XXII edición de los juegos.

Para ello se estableció el Comité Organizador, pero –de acuerdo con el Informe de la Cuenta Pública– aún debe comprobar en qué gastó 4 millones 700 mil pesos o de lo contrario tendrá que regresarlo a la Tesorería de la Federación.

Para crear el Fideicomiso, el gobierno federal firmó tres convenios de colaboración a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), el gobierno de Veracruz y el Instituto Veracruzano del Deporte. Sin embargo, no hubo vigilancia de los recursos después.

La Coordinación Ejecutiva de la Subdirección del Deporte de la CONADE era el área encargada de la supervisión de los recursos, pero durante la auditoría no entregó “evidencia documental” de la transferencia, aplicación y comprobación de recursos que se otorgaron al Fideicomiso de Veracruz, con el argumento de los cambios de personal.

El Informe de la Cuenta Pública solicitó al Servicio de Administración Tributaria (SAT) que investigue a empresas de la Ciudad de México (4), Veracruz (2), Estado de México (1), Nuevo León (1) y Guadalajara (1) que fueron contratadas por el gobierno de Veracruz, pero que tienen “diferencias entre en los ingresos obtenidos y los reportados en su declaración anual de 2014 y realizaron actividades distintas de las autorizadas en el formato del Registro Federal de Contribuyentes”.

Más irregularidades

Los Juegos Centroamericanos se realizaron entre el 14 y 30 de noviembre de 2014 con la participación de más de 5 mil atletas de la región. Pero durante la organización, el gobierno de Veracruz “no asignó de forma transparente el origen, destino, aplicación y erogación de los recursos federales”.

La Auditoría advierte en su informe que “no se identificó el origen de 798 millones 895 mil pesos en las asignaciones presupuestales”. Además, pagó a los proveedores que realizaron las obras del Gimnasio Omega y Velódromo en enero y octubre de 2014,  “antes de contar con la asignación presupuestal de 101 mil 580 millones de pesos (diciembre de 2014).

De los recursos federales invertidos en el Fideicomiso Veracruz, 665 millones 340 mil pesos estaban etiquetados para el equipamiento deportivo, pero el gobierno de Veracruz sólo le destinó 64 millones. El resto del dinero (600 millones 912 mil pesos) lo ocupó para el equipamiento tecnológico, arrendamiento de instalaciones, actos protocolarios, transportación, servicios de energía, montaje, cableado, telefonía, seguridad, aportaciones a federaciones, derechos de autor, entre otros.

En la revisión de 23 contratos por 618 millones de pesos, la Auditoría encontró que el gobierno estatal facturó y pagó un millón 537 mil pesos más del importe contratado y 804 mil pesos de más por el tipo de cambio, como resultado del incumplimiento en el calendario de pagos.

No presentó facturas por 41 millones de pesos, incumplió con el calendario de pagos, aceptó facturas con errores o sin descripción del servicio y aunque los contratos no consideraron la opción de subcontratación, los proveedores lo hicieron.

Además, en siete procesos de adjudicación directa y una invitación a cuando menos tres personas, el gobierno de Veracruz incumplió con la obligación de realizar estudio de mercado, consulta en CompraNet, dictamen de suficiencia presupuestal y análisis de propuestas, entre otros requisitos.

El Fideicomiso de Veracruz incumplió las obligaciones establecidas en las Bases de Creación como: elaboración de indicadores; informe de medidas de racionalidad, austeridad y disciplina presupuestal; dictaminación de estados financieros; informes mensuales y trimestrales del gasto.

Tampoco publicó las obras de infraestructura ejecutadas; políticas generales, metas estratégicas y programas presupuestarios que regularan la operación, registro y control en materia contable, financiera, administrativa y presupuestaria de los recursos federales.

La Auditoría interpuso una promoción de responsabilidad administrativa ante la Contraloría General del Estado de Veracruz para que investigue y sancione a los servidores públicos responsables por los actos u omisiones que derivaron en las irregularidades encontradas.

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Los miniórganos creados por científicos que revolucionan el conocimiento sobre COVID

Desde minipulmones a minivasos sanguíneos. Técnicas desarrolladas hace pocos años permiten evaluar rápidamente posibles tratamientos y entender mejor cómo el coronavirus afecta a diferentes partes del cuerpo.
5 de diciembre, 2020
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Imagina tomar un puñado de células humanas de diferentes tipos y, después de una serie de procedimientos, transformarlas en un órgano en miniatura, que funciona y puede ser observado a simple vista.

Esto ya es posible hoy: los miniórganos (u organoides, nombre preferido entre los científicos) son una herramienta poderosa, que ayuda a comprender cómo el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia actual, causa daños en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.

¿Pero cómo se crea un miniórgano? ¿Y qué ventajas tiene en comparación con otros métodos más antiguos, como los cultivos celulares y las cobayas de laboratorio?

Volver al pasado para proyectar el futuro

La materia prima básica para la construcción de un organoide son las células simples presentes en la piel o el sistema urinario. Tras la selección, los científicos realizan un procedimiento que hace que estas unidades se conviertan en células madre.

Es como si esas células retrocedieran en el tiempo. A través de una transformación genética se vuelven células madre nuevamente”, señaló la neurocientífica Marília Zaluar Guimarães, del Instituto D’Or de Investigación y Educación, en Río de Janeiro (IDor).

La descripción de este proceso biológico y la tecnología capaz de hacerlo factible le valieron al británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2012.

Placa de petri circular con pequeñas esferas dentro que representan los minicerebros

Getty Images
Esta ilustración muestra el tamaño de minicerebros en una placa de Petri y cómo pueden ser apreciados a simple vista.

Pero esa es apenas una parte de la historia. Después de que las células “retroceden en el tiempo”, es preciso realizar otro paso. “Hacemos que estas células madre se diferencien y se especialicen nuevamente”, agregó Guimarães, quien también es profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Brasil.

En otras palabras, es posible tomar una célula de la piel y, siguiendo unos pocos pasos, lograr una metamorfosis para que se convierta en una neurona o en un glóbulo rojo.

La gran ventaja es que los organoides no son solo un montón de células que pueden ser analizadas con la ayuda de un microscopio. Hablamos aquí de formaciones más complejas, que agrupan a más de un tipo de célula y, a menudo, son visibles a simple vista. Realmente se trata de un órgano en escala reducida.

“Los minicerebros, por ejemplo, son esféricos, pero no tienen la misma forma que el órgano real. Lo que nos permite saber que esa estructura se asemeja al original son sus características celulares y bioquímicas”, explicó el biólogo Daniel Martins de Souza, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) en Brasil.

Los orígenes

En una perspectiva histórica, la posibilidad de construir miniórganos es muy reciente. Los científicos solo han podido avanzar significativamente en este tema en los últimos 10 años.

Pero en este período breve los organoides ya hicieron grandes contribuciones a la ciencia. Uno de los mayores ejemplos de esto ocurrió durante la epidemia de Zika, que preocupó al mundo en 2015 y 2016.

Bebé en Brasil que padece microcefalia con una médica

Getty Images
Investigaciones con las nuevas técnicas permitieron demostrar que el Zika afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito que causa microcefalia en bebés.

Transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el virus causa síntomas relativamente simples, como fiebre baja, dolor y enrojecimiento de los ojos.

Pero la explosión de casos de microcefalia (cuando el bebé nace con un cráneo y un cerebro más pequeños de lo habitual) en la región noreste del país fue una señal de alerta: ¿podría una infección de zika durante el embarazo estar relacionada con esta complicación grave?

La sospecha se confirmó gracias a la investigación con organoides. En el laboratorio, un equipo liderado por el neurocientífico Stevens Rehen, de UFRJ e IDor, utilizó minicerebros para demostrar que el Zika en realidad afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito asociado con la infección, que causa microcefalia y otros problemas de salud en los bebés.

“Esta fue la primera vez que se utilizó el modelo de los organoides para comprender una enfermedad viral”, recordó Guimarães.

Las ventajas

En las últimas décadas, los cultivos celulares y las cobayas han sido los principales medios para realizar estudios preliminares con candidatos a fármacos o vacunas.

La idea es comprender cómo actúan estas nuevas moléculas a una escala menor y más controlada antes de pasar a los ensayos clínicos con seres humanos.

Estas metodologías también permiten comprender cómo una determinada enfermedad afecta al organismo, aunque sea en forma simplificada.

Ilustración que muestra coronavirus y el cuerpo de un hombre

Getty Images
Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible.

Pero las alternativas más antiguas tienen una serie de limitaciones, comenzando por su propia simplicidad, que no reproduce las mismas características de la vida real.

“Los organoides, en cambio, están compuestos por diferentes células y tienen una estructura tridimensional. Por eso, tienen funciones más similares a lo que sucede en la realidad“, afirmó el experto en farmacéutica Kazuo Takayama, profesor de la Universidad de Kioto en Japón.

En el caso de las cobayas también existe una limitación en la cantidad de animales disponibles para su uso en experimentos. “Es posible cultivar miniórganos en el laboratorio casi infinitamente, por lo que pueden usarse para probar nuevos medicamentos a gran escala”, agregó Takayama.

Conocimiento optimizado

Durante una pandemia como la que estamos viviendo, este enfoque moderno también permitió acelerar algunos procesos y obtener información esencial rápidamente.

Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible. Esto, a su vez, obstaculizaría el avance de la ciencia y retrasaría aún más la llegada de métodos seguros y eficaces de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Ilustración de un vaso sanguíneo, células de la sangre y un coronavirus

Getty Images
Las investigaciones con miniórganos permitieron entender qué células invade el coronavirus. Actualmente se sabe que el patógeno puede afectar los vasos sanguíneos.

Veamos ejemplos prácticos de cómo sucedió esto en los últimos meses. Ante la emergencia sanitaria mundial, muchos expertos quisieron evaluar si ya existían medicamentos disponibles en el mercado que pudieran combatir el virus o mitigar sus daños.

Muchas de estas terapias se probaron en organoides. Aquellos tratamientos que no funcionaron de inmediato fueron descartados. Y los medicamentos que mostraron algún efecto positivo inicial evolucionaron más rápidamente hacia las siguientes fases de investigación. Imagina cuánto tiempo se ahorró con esta evaluación inicial.

Pero las aplicaciones fueron más allá del área farmacéutica. Investigadores en Japón y Estados Unidos se centraron en los minipulmones y descubrieron que el SARS-CoV-2 invade y destruye células del sistema respiratorio. Esto, a su vez, puede generar una respuesta inflamatoria muy fuerte y dañina para la salud de la persona afectada por la infección.

“En general, los organoides nos permitieron comprender qué células humanas invade el coronavirus y utiliza para replicarse. Nuestro grupo demostró que esto sucede en el intestino, lo que explica los síntomas gastrointestinales que se observan en muchos pacientes”, señaron los investigadores Joep Beumer y Maarten Geurts, del Instituto Hubrecht, en Holanda.

Otro experimento realizado en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá y en el Instituto de Biotecnología Molecular en Viena, Austria, construyó vasos sanguíneos en miniatura. De esa forma se pudo observar que el virus de la covid-19 invade el endotelio (la capa interna de las venas y arterias).

Esto tiene dos implicaciones principales. El primero es la formación de coágulos que bloquean el paso de la sangre y pueden desencadenar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o una trombosis. En segundo lugar, existe la sospecha de que a través de la circulación sanguínea el patógeno puede “filtrarse” a diferentes áreas del cuerpo y afectar otros órganos importantes.

Las iniciativas no terminan ahí. Se sigue trabajando con organoides para evaluar posibles huellas del coronavirus en el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro.

Foto tomada con un microscopio que muestra neuroesferas y coronavirus

Carolina Pedrosa – IDor
Neuroesferas infectadas por SARS-CoV-2. Los puntos azules son los núcleos de las células. La zona verde es el coronavirus.

Los límites

A pesar de tener tantas ventajas, los organoides no son perfectos y no permiten encontrar todas las respuestas.

“Esta es un área que está dando sus primeros pasos y enfrenta importantes desafíos. Muchas de estas estructuras están hechas con células aún inmaduras, lo que significa que no son 100% comparables a los órganos de un adulto“, afirmó Núria Montserrat Pulido, profesora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, España.

La bioquímica Shuibing Chen, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, destacó la gran variabilidad entre los modelos de miniórganos utilizados por los grupos de investigación.

“Necesitamos estandarizar este material para comprender las aplicaciones de nuestros esfuerzos en el mundo real”, advirtió.

La inversión financiera es otra barrera a considerar en este contexto. “Los materiales que utilizamos son caros y estamos trabajando para crear sistemas rentables”, añadió Chen.

Souza destacó un impedimento más: los miniórganos son (aún) estructuras aisladas, que no interactúan con otros sistemas del cuerpo humano. Por ello no es posible comprender cómo los efectos del coronavirus en los riñones, por ejemplo, repercuten en el corazón o en el intestino.

“Tal vez en el futuro tendremos diferentes organoides conectados, para que interactúen en el laboratorio”, agregó Souza.

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.


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https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.

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