9 de cada 10 menores infractores esperan sentencia en la cárcel: Informe
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9 de cada 10 menores infractores esperan sentencia en la cárcel: Informe

La justicia para adolescentes no es expedita, pues sólo 2% de los tribunales resuelve los casos de menores de edad, además algunos sufren maltratos.
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Por Nayeli Roldán
25 de febrero, 2016
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La justicia para adolescentes no es expedita y sólo 2% de los tribunales resuelve los casos de menores de edad. // Foto: Cuartoscuro.

// Foto: Cuartoscuro.

En México, 42 mil adolescentes fueron acusados de cometer lesiones, robos, daños a la propiedad, narcomenudeo y violencia familiar, entre otros delitos, durante 2014. De ellos, 14% ha concluido su juicio, mientras que 31 mil menores aún esperan que sus casos sean investigados.

Uno de los factores que influyen en la impartición de justicia para adolescentes es que de los 4 mil 861 juzgados y tribunales del país, sólo 2% resuelve los casos de menores de edad. En Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Puebla, por ejemplo, sólo hay uno. Mientras que de los 3 mil 821 Ministerios Públicos en México, únicamente 782 (2%) son especializados para este sector.

Éstos son hallazgos del informe “Justicia para adolescentes en México”, un estudio sobre los servicios brindados a adolescentes infractores realizado por el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), presentado este 25 de febrero.

El estudio, coordinado por Paulina Sánchez, advierte que la procuración de justicia para menores de edad es un “factor indispensable para el diseño y funcionamiento de un sistema integral, que logre reconciliar tanto los intereses de los menores, como la seguridad y la efectiva aplicación de la justicia”.

Los investigadores –Carlos de la Rosa, Mireya Moreno y Karen Silva– urgen un estricto respeto de los derechos procesales de los jóvenes porque “si se violan las garantías procesales de los menores infractores, no sólo se les estaría negando la atención diferenciada, sino que las mismas instituciones diseñadas para atender sus particularidades estarían vulnerándolos y victimizándolos”.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

¿Cómo funciona el sistema de justicia para adolescentes?

En el Distrito Federal, mil 217 adolescentes fueron llevados a un Ministerio Público acusados de cometer lesiones, mil 566 de robo a transeúnte y dos mil 187 por violencia familiar, lo que representa la incidencia más alta con respecto al las 10 entidades con el mayor número de inculpados. Guanajuato el estado con más menores infractores acusados de narcomenudeo (867).

De los inculpados, la mayor proporción tiene de 17 a menos de 18 años (12 mil 272); de 16 años, 8 mil 739; de 15 años, 7 mil 626; Aunque también hubo 801 casos de niños de 12 años y mil 612 de 13 años, según datos del Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal 2014.

Para juzgar estos casos, se decretó la Ley Federal de Justicia para Adolescentes el 27 de diciembre de 2012 y entraría en vigor dos años después, según el primer artículo transitorio. Sin embargo, el 24 de diciembre de 2014, hubo una reforma para cambiar la fecha límite al 18 de junio de 2016.

Los investigadores advierten que la ley–que nunca logró entrar en vigor- “se convirtió en letra muerta”, porque el 2 de julio de 2015, la Federación publicó un decreto por el que se reformaron los artículos 18 y 73 de la Constitución Política que obliga al Congreso a expedir una ley nacional en materia de justicia para adolescentes, acorde al nuevo Sistema Procesal Penal Acusatorio.

Pero a un año de que se cumpla el plazo establecido en la Constitución para la implementación total del sistema acusatorio a nivel nacional, únicamente el 24.26% de los casos ingresados se siguen conforme a este proceso y con apego a los principios de publicidad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación, destaca el informe.

Una responsabilidad del estado es garantizar un sistema de justicia especializado en materia de adolescentes infractores y para ello es indispensable la creación de unidades administrativas específicas. Sin embargo, la realidad contrasta con el ideal. De las 3 mil 821 agencias del ministerio público local, sólo 3.8% se especializan en adolescentes. En Jalisco, Puebla, San Luis Potosí y Zacatecas tienen 1% de especialización y Nuevo León es la entidad federativa con mayor grado, 9%.

Sobre el personal que atiende a adolescentes, sólo el 2% los más de 40 mil funcionarios de los órganos de procuración de justicia a nivel estatal se encuentra adscrito en agencias especializadas en menores de edad. Peor aún, ni siquiera hay información desagregada sobre sus funciones, aptitudes, preparación y capacidades.

En tanto, 2% de los 4 mil 861 juzgados y tribunales del país son especializados en el tratamiento de menores de edad. Aunque “es imposible establecer un número de tribunales ideal o estándar –pues su cantidad y dimensiones dependen de la carga de trabajo y la geografía– la insuficiencia de órganos jurisdiccionales compromete el acceso a la justicia y la adecuada provisión de servicios”, advierte el estudio.

De los casos, 42 mil 545 procesos están abiertos y 6 mil 435, cerrados. Esta cifra, afirman los investigadores, supone que se aplican criterios de discriminación, basado en la gravedad y solidez de los casos. Uno de los criterios para continuar un proceso penal para un adolescente es la gravedad de la conducta que se persigue. En la incidencia de delitos, 56% está tipificadas como no graves.

De acuerdo con el INEGI, la entidad con la tasa más alta de adolescentes que enfrentan un proceso judicial es Chiapas, con 794 casos por cada 100 mil habitantes. En Nuevo León asciende a 672 y el Distrito Federal, 631, cifra por encima de la tasa nacional (97).

Al concluir los juicios, los menores infractores podrían ser ubicados en Centros de Tratamiento. En este caso están 10 mil 963 jóvenes. Los investigadores recomiendan que esto debe ser el último recurso y tener el menor efecto negativo posible en los menores. Por ello, resulta indispensable que existan suficientes instalaciones en las entidades federativas, pero también que cumplan con condiciones que favorezcan el desarrollo y la eventual reincorporación a la sociedad de los adolescentes.

Radiografía de menores infractores

El informe incluyó una encuesta realizada a 167 jóvenes recluidos en los Centros de Tratamiento de Baja California (Mexicali, Tijuana, Ensenada) y Durango (Gómez Palacio) para determinar las características de la población adolescente privada de la libertad e identificar factores de riesgo y conocer su percepción durante el proceso penal.

La mayor parte de los encuestados son reincidentes. En Baja California el 62% respondió que había sido detenido previamente y en Durango 41%. Además, 20% de los entrevistados señaló que ya había estado privado de la libertad en un centro de diagnóstico y 26% en un centro de ejecución de medidas.

Durante la detención, más de 60% de los menores de ambas entidades reportan que los insultaron o maltrataron físicamente. 6 de cada 10 detenidos en Baja California fue golpeado y 4 de cada 10 en Durango.

Otro dato preocupante es que 79% de los jóvenes en Baja California y 65% en Durango dijeron que en ningún momento durante su detención o en las horas posteriores, se le brindaran facilidades para comunicarse con algún familiar o conocido.

La gran mayoría de los jóvenes que recibieron sentencia, dicen que durante su proceso penal estuvieron privados de la libertad. De ellos, 65% estuvo en proceso entre 1 y 6 meses; sólo en menos de 10% de los casos el juico tuvo una duración menor a un mes.

Por otra parte, 73% de los jóvenes entrevistados que aún están en espera de sentencia en Baja California está en reclusión desde hacía uno o seis meses, mientras que en Durango 62% se encuentra en esa circunstancia.

El panorama de los jóvenes antes de ser recluidos era poco alentador. 63% había dejado la escuela sobre todo porque no les gustaba, los habían expulsado o habían desertado por motivos económicos. 52% de los menores trabajaba de forma permanente y el 40% ocasionalmente, mientras que del total de la muestra, 50% comenzó a trabajar entre los 14 y 15 años.

De los malos tratos que recibieron, 77% de los jóvenes recluidos en Baja California y 91% en Durango sufrieron abandono o descuido. Más de 80% de ambas entidades era golpeado. Entre 70 y 90% recibía castigos exagerados. Entre 69 y 71% era insultado o le hablaban con malas palabras. Mientras que 80% de los encuestados en Durango fueron abusados sexualmente y en Baja California no se registró ningún caso.

Los investigadores recomiendan reformar el sistema de justicia para adolescentes, conjugando los derechos de la infancia con un sistema penal de corte garantista, acusatorio y oral que permita observar el debido proceso y garantizar el bien superior del menor.

Entre las recomendaciones está: Mejorar la calidad de la información sobre los usuarios y el sistema de justicia para adolescentes; especialización integral de todos los operadores y en todos los niveles de gobierno y diseñar políticas públicas no punitivas.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

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3 nuevos fraudes y estafas surgidos por la pandemia del coronavirus

El miedo y la desinformación desatados por la crisis sanitaria mundial han permitido a grupos delictivos crear nuevas formas de engaño para obtener dinero y datos de identidad. Te contamos algunas de las estafas más utilizadas en tiempos de covid.
9 de febrero, 2021
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Mientras las economías del mundo sufren y millones de negocios han tenido que cerrar sus puertas debido a la crisis sanitaria mundial generada por el covid-19, hay quienes han aprovechado la pandemia para sacar un beneficio económico.

Se trata de grupos de delincuentes en varios rincones del globo que han encontrado nuevas formas ilegales de hacer dinero.

Algunos de estos criminales engañan a sus víctimas aprovechando la confusión, desinformación y desesperación de muchos en medio de la pandemia.

Otros, ofrecen falsificaciones que permiten violar algunas de las restricciones impuestas por las autoridades en muchos países.

Aquí te contamos tres de los principales fraudes y estafas que han surgido en los últimos tiempos en torno al coronavirus.

1. Resultados de tests falsos

Muchos países exigen a toda persona que quiera viajar allí que se realice una prueba de laboratorio para comprobar que no está infectado con el virus que causa el covid-19.

La exigencia de mostrar un certificado con resultado negativo ha propiciado un lucrativo negocio que consiste en vender resultados falsificados.

Las dificultades o retrasos para acceder a las pruebas, su alto costo en algunos lados y la urgencia o pereza de algunas personas que quieren viajar, han llevado a que el negocio de los tests falsos florezca.

Un hombre se realiza una prueba de coronavirus en el aeropuerto de Los Ángeles, en EE.UU.

Getty Images
Algunos viajeros buscan evitar realizarse los tests de coronavirus y compran certificados falsos.

Agencias de seguridad han desbaratado redes de falsificadores de certificados en el aeropuerto Charles de Gaulle, en la capital de Francia, y en el aeropuerto de Luton, en Reino Unido.

También la Policía Nacional de España arrestó al menos a una persona que ofrecía resultados de tests falsos.

En Países Bajos se identificaron varias cuentas en redes sociales como Whatsapp y Snapchat con nombres como Vliegtuig Arts (el médico del avión) o Digitale Dokter (el médico digital) que ofrecían certificados falsos.

El diario El País de España denunció recientemente que este negocio también prolifera en algunas zonas turísticas de México, donde tests apócrifos son vendidos por menos de US$40.

Y en Chile, las autoridades sanitarias clausuraron en enero un centro médico ubicado en la acomodada comuna de Las Condes, en Santiago, que falsificaba resultados de exámenes supuestamente realizados a cambio de US$85.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) reconoció que se trata de “un problema cada vez mayor en todo el mundo”.

El organismo señaló que parte del problema es que los certificados en papel se pueden manipular fácilmente porque vienen en diferentes formatos e idiomas, lo que “conduce a ineficiencias en los controles de salud, errores y fraude”.

Por su parte, la Oficina Europea de Policía, Europol, indicó que “la proliferación de medios tecnológicos de gran precisión, ya sea impresoras o distintos programas de software, facilita la circulación de documentos fraudulentos”.

Europol, que esta semana alertó a la Unión Europea sobre una banda de falsificadores de certificados llamada Rathkeale Rovers Mobile Organised Crime Group, presuntamente de origen irlandés, admitió que el problema es difícil de combatir.

“Mientras haya limitaciones para viajar debido a la covid-19, es probable que se mantenga la producción y venta de certificados falsos”, señalaron portavoces de la institución.

Una persona con guantes sostiene una vacuna y un modelo de un coronavirus

iStock
La llegada de las vacunas contra el covid ha desatado una nueva serie de estafas.

2. El engaño de las vacunas

Desde que comenzó la pandemia, ha habido timadores que buscaron lucrar con el miedo que genera la enfermedad, ofreciendo remedios y curas falsas.

Tés, aceites esenciales y terapias intravenosas con vitamina C son solo algunos de los supuestos tratamientos antivirales que se siguen vendiendo en clínicas, sitios online, redes sociales y programas de televisión.

Pero el desarrollo de vacunas contra el coronavirus, que ya empezaron a distribuirse y aplicarse en varias partes del mundo, ha generado una nueva forma de estafa.

Consiste en exigir dinero a cambio de estar en una presunta lista para recibir la preciada inmunización, cuyas dosis son limitadas.

También hay quienes afirman falsamente vender alguna de las vacunas desarrolladas.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) advirtió que este fraude se está extendiendo en ese país debido a las complejidades del sistema de distribución de las vacunas, que varía según el estado o territorio.

“Los estafadores, siempre listos para actuar, se están aprovechando de la confusión”, señaló Colleen Tressler, especialista en Educación del Consumidor de la FTC.

Para evitar el fraude, la agencia recuerda que no se puede pagar para inscribirse para recibir la vacuna.

“Todo aquel que te pida que pagues para colocar tu nombre en una lista, para hacer una cita para ti o reservarte un puesto en la fila es un estafador”, advierte.

Un hombre con guantes de latex, sosteniendo vacunas en una mano y dinero en la otra

iStock
Los estafadores fingen tener vacunas para vender o prometen un lugar en la lista de vacunación.

También recomienda ignorar los anuncios de venta de vacunas contra el coronavirus.

“No la puedes comprar en ningún lugar. La vacuna está disponible únicamente en lugares aprobados a nivel federal y estatal”, indica.

3. El corona-phishing

La creación de negocios falsos, que ofrecen productos inexistentes a través de sitios online, redes sociales, correos electrónicos y llamadas, con la intención de obtener los datos bancarios de quienes caen en la trampa, explotó desde que comenzó la pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también debió emitir una advertencia en marzo pasado para alertar que cibercriminales se hacían pasar por representantes del organismo para obtener donaciones falsas y robar datos de identidad.

Pero mientras que al principio esta forma de delito, conocido como “phishing”, se enfocó en campañas de caridad falsas o la supuesta venta de productos muy en demanda, como mascarillas, alcohol en gel o desinfectantes, con el tiempo las estafas se hicieron más sofisticadas.

En Argentina, algunos bancos debieron cerrar sus perfiles en redes sociales luego de que delincuentes utilizaran información recabada allí para vaciar las cuentas de algunos clientes.

Los criminales se ponían en contacto con personas que habían utilizado las redes para denunciar algún problema con su cuenta, ante la imposibilidad de asistir a los bancos, que por muchos meses permanecieron cerrados al público durante la cuarentena.

Haciéndose pasar por representantes del banco, los delincuentes lograban obtener los datos de la cuenta de la víctima. Antes de vaciarla a través de la banca online, pedían un préstamo pre-acordado.

Así, las víctimas no solo perdían todo el dinero en sus cuentas. También quedaban endeudados, en algunos casos por cifras muy por encima de sus ingresos.

En realidad, pretenden robarlas. Ilustración de un hombre en traje sosteniendo una maleta llena de dinero

iStock
En varios países, estafadores pretenden ser funcionarios del gobierno que ayudan a gestionar las ayudas estatales.

Otra forma de estafa común en países donde se otorgan ayudas estatales es la de los llamados de personas que afirman ser gestores del gobierno. En realidad, se trata de timadores que buscar obtener información para robar esos pagos.

En enero pasado, la FTC de EE.UU. informó que había recibido más de 225.000 quejas de consumidores relacionados con este tipo de fraude. En total, se estima que más de US$309 millones de asistencia económica terminaron en manos de delincuentes.

El organismo también ha advertido sobre otra forma de estafa: la de los rastreadores de contactos falsos.

Son personas que llaman a sus víctimas y les dicen que estuvieron con alguien que dio positivo de covid.

Les recomiendan hacerse una prueba cuanto antes y les ofrecen un test casero gratuito, pero les dicen que, para recibirlo, deben darles su número de tarjeta de crédito para cubrir los gastos de envío.

Según las autoridades, estos estafadores suelen enfocarse en minorías y personas de la tercera edad.

Los expertos en seguridad afirman que la clave para evitar caer en estas trampas es recordar que ningún banco, agencia estatal o instituto de salud contacta a personas para pedirles información confidencial.

“Es posible que (los delincuentes) lo contacten por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto, correo postal o redes sociales”, advierte la página del gobierno estadounidense dedicado a “Estafas y fraudes comunes”.

“Proteja su dinero y su identidad al no compartir información personal como el número de su cuenta de banco, número de Seguro Social o fecha de nacimiento”, aconseja.


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