Los millones que se gastan en campañas para ganar un Oscar
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Los millones que se gastan en campañas para ganar un Oscar

Cada año, los estudios cinematográficos gastan millones de dólares haciendo campaña para llegar a los cerca de 6.000 votantes de los premios Oscar, con la esperanza de ganar su reconocimiento. Pero, ¿funciona?
BBC Mundo
Por BBC Mundo
26 de febrero, 2016
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La ceremonia de entrega de los premios Oscar 2016 será el domingo 28 de febrero. // Foto: BBC Mundo.

La ceremonia de entrega de los premios Oscar 2016 será el domingo 28 de febrero. // Foto: BBC Mundo.

Cada año, los estudios cinematográficos gastan millones de dólares haciendo campaña para llegar a los cerca de 6.000 votantes de los premios Oscar, con la esperanza de ganar su reconocimiento. Pero, ¿funciona?

El caso de una actriz que pagó su propio aviso para solicitarle a los votantes del Oscar que consideren su actuación y el del productor de Hollywood que fue vetado de la ceremonia por hacer campaña en contra de una película rival son solo dos de los más conocidos intentos por influenciar a este selecto grupo de electores.

Según estimaciones, Hollywood gasta entre US$100 millones y US$500 millones en un año en hacer campaña con los votantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Este no es un tema que le guste conversar a los jefes de los estudios. Pero el productor cinematográfico y bloguero Stephen Follows ha recolectado datos anónimos provistos por algunos de sus colegas de la industria al respecto.

Follows asegura que una campaña exitosa para mejor película cuesta unos US$10 millones. La mayoría del dinero va a publicidad, medios de comunicación, estrellas cinematográficas y publicistas.

“Para su consideración”

Durante la temporada de los Oscar, los estudios pagan de forma agresiva por avisos en la prensa especializada. Su objetivo es recordarles a los votantes con gentileza los méritos de sus películas y de las actuaciones de sus estrellas.

La frase “para su consideración” es actualmente un cliché de Hollywood en sí mismo.

La frase “para su consideración” impresa en carteles y avisos es hoy en día un cliché de Hollywood en sí mismo.

Un aviso en la portada de Hollywood Reporter durante la temporada de los Oscar se estima que puede costar hasta US$72.000. Es probable que la revista Variety cobre un monto similar.

En 2011 la actriz Melissa Leo, frustrada por la escasa cobertura que estaba recibiendo de parte de los grandes medios, pagó por sus propios avisos para promocionar su actuación en la película The Fighter (“El peleador” en México, “El ganador” en Argentina).

Si bien algunos la acusaron de romper con los protocolos, lo cierto es que su estrategia funcionó y ese año ganó el Oscar a mejor actriz de reparto.

¿Juego sucio?

Dentro de este sistema, existe un lado oscuro protagonizado por un grupo selecto de consultores de los Oscar cuyo trabajo es meter las películas en las mentes de los miembros de la academia.

Se les paga entre US$10.000 y US$20.000 por película, pero pueden fácilmente duplicar o triplicar el honorario si el cliente es nominado o gana.

Estos consultores “son publicistas muy bien pagos que conocen a los miembros de la academia, saben cómo llegarles y qué les gusta”, dice Gayle Murphy, periodista de Hollywood.

El soborno está prohibido, por supuesto, pero los votantes dicen que son abrumados con regalos de cara a las nominaciones.

“He recibido libros, libros de cocina y de todo incluyendo preservativos”, dijo un votante anónimo a Hollywood Reporter en 2013. “Es ridículo”.

Según las reglas oficiales de la academia, revisadas en 2011, todo intento directo de influenciar los votos vía correo electrónico o teléfono está prohibido.

Cada año los miembros de la academia son invitados a proyecciones exclusivas en Los Ángeles, Nueva York o Londres. A menudo las estrellas van en persona o conceden entrevistas con la audiencia.

Sin embargo, luego de que los nominados son anunciados, los estudios no tienen permitido realizar proyecciones con comida o bebida gratuita, una táctica frecuente en el pasado.

Comentarios y rumores negativos

Los comentarios, ya sean directos o publicados en las redes sociales, que intenten“proyectar una luz negativa o despectiva” en películas rivales están particularmente mal vistas en la academia.

Oscar
Ganar el Oscar a mejor película puede aumentar en US$3 millones la taquilla del filme.

En 2010 se le prohibió la entrada a la ceremonia de los Oscar a Nicolas Chartier, uno de los productores detrás de la película The Hurt Locker (“Zona de miedo” en México, “Vivir al límite” en Argentina).

El productor había enviado un correo electrónico pidiéndoles a los votantes queapoyen su película por sobre “un filme de US$500 millones”, una referencia clara a “Avatar”, también nominada a mejor película ese año.

The Hurt Locker terminó ganando como mejor película y Chartier recibió la estatuilla un mes después de la ceremonia.

Sin embargo, se cree que este tipo de prácticas no son excepcionales. De hecho, es probable que los consultores de los Oscar sean en parte responsables del flujo constante de noticias negativas que aparecen en los medios durante la temporada de premiaciones.

Ejemplos de ello fueron las acusaciones recibidas por Slumdog Millionaire(“Quisiera ser millonario” en México, “¿Quién quiere ser millonario?” en Argentina) de pagar poco a sus niños actores y las críticas a Zero Dark Thirty (“La noche más oscura”) por justificar la tortura.

Cerrando cuentas

Entonces, ¿vale la pena la inversión? Los cálculos realizados por el analista de datos de Facebook Edmund Helmer sugieren que no.

Sin tener en cuenta otros factores, Helmer estima que ganar el Oscar a mejor película agrega sólo US$3 millones a la taquilla del filme, una cifra lejana de los US$14,2 millones que genera de incremento obtener una victoria en los Globos de Oro.

Patricia Arquette
En 2015 Patricia Arquette ganó el Oscar a mejor actriz principal y dio un discurso a favor de la igualdad salarial entre hombres y mujeres en Hollywood.

El motivo puede ser que los Oscar son el cierre de la larga temporada de premiaciones, cuando en general ya pasó bastante tiempo desde el estreno de la película.

Un estudio distinto publicado en 2014 descubrió que ganar un premio de la academia aumenta el pago de un actor en US$3,9 millones, pero apenas enUS$500.000 en el caso de las actrices.

El responsable de este estudio, el académico Kevin Sweeney, dice que no puede explicar la discrepancia con certeza, pero que es probable que influyan las grandes diferencias de género que existen en la industria en favor de los roles masculinos.

Pero todo esto no es sólo por el dinero, por supuesto. En Hollywood es importante hacer política y recibir el reconocimiento de los pares.

Como escribe el propio Helmer, tanto los Oscar como los Globos de Oro “no son sólo una cuestión de vender más entradas para las películas que ganan. Los premios dan oportunidades a los ganadores y otorgan la incalculable gratificación de la victoria“.

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Los desconocidos casos de bebés y niños secuestrados durante el régimen militar de Brasil

A diferencia de países vecinos como Argentina, donde las causas judiciales por apropiación de niños durante los gobiernos militares llevan años, Brasil aún no parece haber explorado esta parte de su pasado.
4 de mayo, 2022
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Desde hace al menos una década, Rosângela Serra Paraná busca a sus padres biológicos.

Es víctima de un crimen de Estado poco conocido: el secuestro de bebés y niños de activistas que se opusieron al régimen militar en las décadas de 1960, 1970 y 1980 en Brasil.

Rosângela fue apropiada ilegalmente por una familia militar en la década de 1960 y solo descubrió su condición mucho después, durante una discusión con miembros de la familia.

Once de los 19 casos conocidos de secuestros de niños durante el régimen militar están vinculados a miembros de Araguaia, un movimiento guerrillero de oposición que se desarrolló entre fines de la década de 1960 y 1974 en la región amazónica, en la confluencia de los estados de Pará y el actual Tocantins.

Estas 11 víctimas son hijos de guerrilleros y campesinos que dieron cobijo al movimiento.

Los secuestros de niños ocurrieron en la primera mitad de la década de 1970, durante los gobiernos de los generales-presidentes Emílio Garrastazu Médici y Ernesto Geisel.

Los 19 casos están enumerados en el libro de reportajes Cativeiro sem fim (“Cautiverio sin fin”), escrito por mí.

Contactados en el momento de la escritura del libro, el Ministerio de Defensa y los comandos del Ejército y Fuerza Aérea no respondieron a la solicitud de información.

En una entrevista en un libro publicado el año pasado, el general Eduardo Villas Bôas dijo que los informes sobre los secuestros de bebés durante el régimen militar “carecen de verosimilitud“.

En busca de padres biológicos

“Vivo en una pesadilla todos los días, pensando que mi madre podría estar viva, necesitándome”, dice Rosângela Serra Paraná.

“Hoy vivo con la angustia de no saber quién soy, cuántos años tengo y ni siquiera saber quiénes fueron mis padres”, agrega.

La mujer fue apropiada por Odyr de Paiva Paraná, miembro de una familia militar en Río de Janeiro.

La familia dice que la bebé fue adoptada en 1963.

Un acta de nacimiento da como fecha de nacimiento el 1 de octubre de 1963. Pero la inscripción se hizo en el registro civil el 22 de septiembre de 1967.

En el documento elaborado en el Registro Civil de Catete, Rio de Janeiro, consta que Rosângela es hija ilegítima de Odyr y Nilza.

El documento no proporciona el nombre de los padres biológicos. Nilza, según su familia, no podía tener hijos.

Rosângela Serra Paraná en la actualidad.

Archivo personal
Rosângela Serra Paraná en la actualidad.

Odyr es conductor de profesión.

Según Rosângela, su padre adoptivo trabajaba como chofer del general Ernesto Geisel.

“Tenía un gran auto negro que siempre estaba limpiando”, recuerda.

El acta de nacimiento de Rosângela da como lugar de nacimiento una propiedad en Rua Marquês de Abrantes, 160, Flamengo, Rio de Janeiro.

La propiedad pertenece a Rio Previdência, una entidad de empleados estatales, que la compró en 1958, según consta en el certificado de propiedad.

La misma partida de nacimiento tiene dos testigos. Uno de ellos es Alcindo Quintino Ribeiro, propietario de un inmueble donde vivía la familia Serra Paraná.

El otro es Paulo Cardoso de Oliveira, chofer de profesión, como Odyr. La dirección de residencia del testigo, sin embargo, no existe.

El padre de Odyr, Arcy Paraná, estaba en el ejército. Según el Boletín Oficial, alcanzó el grado de sargento. En la década del 50 fue ascendido y comenzó a trabajar en el sector administrativo de las fuerzas militares.

Los casos de Juracy y Miracy

En la región guerrillera de Araguaia, a principios de la década de 1970, los militares secuestraron a dos niños de una misma familia.

El primero, Juracy Bezerra de Oliveira, fue un error de las fuerzas militares.

El objetivo era Giovani, hijo de uno de los líderes guerrilleros, Osvaldo Orlando da Costa, alias Osvaldão, con una mujer llamada María.

En 1972 o 1973, Juracy tenía unos 7 años. Los militares pensaron que era el verdadero hijo del guerrillero Osvaldão con Maria Viana da Conceição. Pero la madre de Juracy era Maria Bezerra de Oliveira y su padre, Raimundo Mourão de Lira.

La confusión en el secuestro se habría dado porque los militares buscaban a un niño moreno, de entre 6 y 8 años, hijo de una mujer blanca, de cuerpo grande y ojos claros, de nombre María.

José Vieira es hijo de un campesino al que mataron los militares.

Eduardo Reina/BBC
José Vieira es hijo de un campesino al que mataron los militares.

Encontraron a la madre de Juracy con las mismas características y se llevaron al niño.

Terminó siendo apropiado por el teniente del Ejército Antônio Essílio Azevedo Costa, quien lo inscribió en una notaría como si fuera su hijo legítimo y vivió con la familia del militar durante muchos años.

“Un día llegaron y me llevaron. Mi madre ni me acuerdo qué hizo. Yo era un niño cuando me llevó el Ejército. Estuve 15 días en el bosque”, contó.

El secuestrado quedó con una mano deformada debido a las quemaduras que sufrió. Dice que los soldados decidieron castigarlo por pensar que su padre había matado a un militar.

Más tarde, en la ciudad de Fortaleza, Juracy fue criado por la madre del teniente Antônio Essílio.

A principios de la década de 2000, decidió regresar a la región de Araguaia, todavía pensando que era el hijo de Osvaldão.

Al llegar, conoció a Antônio Viana da Conceição y descubrió su verdadera historia.

Se reencontró con su madre biológica, Maria Bezerra de Oliveira, cuando descubrió que su hermano, Miracy, también había sido secuestrado por militares.

Hoy vive en una isla en medio del río Araguaia.

Juracy Bezerra de Oliveira con su madre biológica, María Bezerra de Oliveira.

Archivo personal
Juracy Bezerra de Oliveira con su madre biológica, María Bezerra de Oliveira.

El hermano de Juracy, Miracy, tenía piel clara y ojos claros, a diferencia de su hermano.

Fue llevado por el sargento João Lima Filho a la ciudad de Natal, en Rio Grande do Norte, también en 1972 o 1973.

Años después, Juracy y su madre, Maria Bezerra de Oliveira, fueron a buscar a Miracy. Pero no encontraron rastro del sargento que se lo llevó; tampoco obtuvieron información en el cuartel del ejército en Natal sobre el paradero del militar.

Otros secuestros

Después del secuestro por error de Juracy, los militares encontraron a Giovani, hijo de Osvaldão y Maria Viana da Conceição.

El niño tenía entre 4 y 5 años cuando fue secuestrado, según otro de los hijos de Maria, Antônio Viana da Conceição.

El secuestro ocurrió en 1973, en la ciudad de Araguaína, actual Tocantins.

La existencia de este hijo de guerrillero en Araguaia también es revelada por Sebastião Rodrigues de Moura, Mayor Curió, ahora militar retirado y responsable de la cacería de guerrilleros a partir de 1973 en Araguaia.

Se desconoce el paradero de Giovani.

También en Araguaia fue secuestrada Lia Cecília da Silva Martins, hija del guerrillero Antônio Teodoro de Castro, conocido como Raúl.

Lia fue llevada a un orfanato que pertenecía a un teniente de la Fuerza Aérea en Belém do Pará. Fue adoptada por una pareja que trabajaba en la entidad.

Seis niños campesinos también fueron separados de sus familias biológicas y llevados a cuarteles del ejército, de donde luego fueron liberados: José Vieira; Antônio José da Silva, Antoninho; José Wilson de Brito Feitosa, Zé Wilson; José de Ribamar, Zé Ribamar; Osniel Ferreira da Cruz, Osnil; y Sebastião de Santana, Sebastiãozinho.

Solo se localizó a José Vieira. Es hijo de Luiz Vieira, agricultor de subsistencia y residente de la región de São Domingos do Araguaia. Luiz fue asesinado por las fuerzas militares.

Gente caminando en São Paulo

Getty Images
Se desconoce el número de bebés que fue secuestrado.

También hubo casos de secuestro de bebés y niños en Paraná, Pernambuco y Mato Grosso.

Las respuestas de los militares

Cuando investigaba en 2018 para mi libro, el Ministerio de Defensa, el Ejército y la Fuerza Aérea no respondieron a las preguntas enviadas.

El Ministerio de Defensa sugirió que se enviaran nuevas solicitudes a dichas instituciones, alegando que la información solicitada debía estar custodiada bajo el mando de estos cuerpos militares.

El Ejército respondió: “La Institución aclara que no tiene nada que informar al respecto”.

La Fuerza Aérea afirmó que “el 16 de noviembre de 2009, la Procuraduría General de Justicia Militar manifestó interés en analizar los documentos producidos y acumulados por el Comando de la Fuerza Aérea, desde 1964 hasta 1985”.

“En ese sentido, el 3 de febrero de 2010, la colección, que contiene 212 cajas con 49.867 documentos, fue recolectada de la Coordinación Regional del Archivo Nacional del Distrito Federal (COREG), donde se encuentran en dominio público”, agregó.

El año pasado, en una entrevista publicada en el libro “General Villas Bôas-Conversación con el Comandante”, de Celso Castro, de la Fundação Getúlio Vargas, el militar cuestionó que realmente ocurrieran secuestros de niños durante la dictadura.

“Recientemente alguien vinculado a los derechos humanos trajo un tema que yo nunca había escuchado, que un centenar de niños habían sido secuestrados y arrebatados a sus padres”, afirmó Villas Bôas.

“Esta y otras narrativas, como una supuesta masacre de indígenas, en la apertura de la carretera que une Manaus con Boa Vista, carecen de verosimilitud y contribuyen a la falta de exención en la conclusión de las investigaciones”, agregó.


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