México lanza el operativo más grande del siglo por una visita papal
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México lanza el operativo más grande del siglo por una visita papal

Solo en el DF más de la mitad de la policía preventiva está asignada a los operativos por la visita en los próximos cinco días. Los despliegues buscan garantizar la seguridad del pontífice y de los asistentes a sus eventos. El Papa está amenazado, entre otros, por el Estado Islámico y la mafia calabresa Ndrangheta.
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Por Arturo Ángel
12 de febrero, 2016
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Policías locales, federales y militares serán parte del operativo de seguridad para Francisco. // Foto: Cuartoscuro.

Policías locales, federales y militares serán parte del operativo de seguridad para Francisco. // Foto: Cuartoscuro.

En los próximos cinco días el gobierno de México desplegará una fuerza policial de casi 60 mil agentes con motivo de la visita del Papa Francisco. Es el despliegue de seguridad más numeroso  para una visita del jefe de la Iglesia Católica que se haya realizado en cualquier país el mundo, por lo menos desde el año 2000.

El operativo, que involucra a más de una decena de corporaciones policiales,  supera en número de efectivos a los que se han realizado incluso en países donde se conocía de amenazas al sumo pontífice como el de Filipinas donde se movilizaron a 50 mil policías y soldados, o los implementados en los países africanos a los que acudió Francisco en 2015.

Sólo en la Ciudad de México, poco más de la mitad de la policía preventiva estará comprometida a partir de este viernes 12 de febrero para el resguardo y trabajo de vialidad en los sitios y recorridos en donde estará presente el jerarca católico.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

Los casi 60 mil policías asignados a los operativos no son, de hecho, toda la fuerza desplegada para la visita del Papa este año. A ellos se sumarán elementos del Estado Mayor Presidencial, de la Secretaría de la Defensa Nacional y del CISEN, que coordinarán todas las acciones y realizaran trabajos de inteligencia.

Los policías y agentes de seguridad estarán apoyados además en patrullas, helicópteros, drones, cámaras de seguridad conectadas a los centros de monitoreo, detectores de explosivos, perros entrenados, entre varios elementos más.

A lo anterior se sumarán más de 300 mil personas entre voluntarios, paramédicos, personal de protección civil, logística, entre otros.

Oficialmente las autoridades en México no han reconocido que tengan conocimiento de una amenaza o posible atentado que pudiera sufrir el papa Francisco en México.

No obstante, el sumo pontífice ya ha sido amenazado a nivel internacional por grupos criminales y terroristas como el Estado Islámico, que han advertido que intentarán asesinarlo en cualquier momento.

Operativos en cinco estados

Una decena de corporaciones policiales participarán en los operativos de seguridad que se implementarán en cinco estados del país, por los recorridos que llevará a cabo el Papa Francisco durante esta visita que finalizará el próximo 17 de febrero.

El despliegue a nivel estatal más numeroso será el que se lleve a cabo en la Ciudad de México, donde el papa dormirá todas las noches que pasará en nuestro país. Además, sus primeros dos días de su visita tendrá actividades en la capital.

En total la Secretaría de Seguridad Pública capitalina desplegará 20 mil elementos de la policía preventiva para la seguridad en los sitios y en las distintas rutas donde estará el pontífice, y para implementar todos los cortes viales y círculos preventivos necesarios. Cabe señalar que de acuerdo con el registro del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la ciudad tiene 36 mil 544 policías estatales  sin contar fuerzas complementarias.

Lo anterior significa que por lo menos uno de cada dos policías preventivos de la ciudad participarán en la estrategia de seguridad por la visita papal.

A lo anterior se sumarán también mil 200 elementos de la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia que, según la información oficial, realizarán “trabajo estratégico” en varios puntos. Se instalaran módulos del Ministerio Público móvil para presentar denuncias.

En el estado de México, la policía estatal movilizará a 14 mil efectivos para el evento masivo que tendrá el Papa Francisco en Ecatepec el domingo y al que se prevé puedan asistir hasta un millón de personas. Poco más de dos mil policías municipales también se sumarán en esa estrategia

Para la visita a Chiapas, el gobierno estatal desplegará el lunes 15 de febrero tres mil agentes. En Morelia, a donde asistirá el papa al día siguiente, se movilizarán más de dos mil 300 policías preventivos y ministeriales. Finalmente el miércoles en Ciudad Juárez, Chihuahua, se movilizarán a casi cuatro mil policías estatales y municipales.

Por su parte la Policía Federal desplegará en todos los estados donde estará presenta el jefe de la Iglesia Católica más de 13 mil elementos de sus seis distintas divisiones, que se colocarán tanto en accesos a las ciudades, así como en rutas de traslado y en 42 puestos de seguridad. Todo con el apoyo de más de mil patrullas y 13 aeronaves.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

El comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, insistió que pese al número importante de agentes desplegados no se descuidará la vigilancia en ninguna parte del país.

Toda esta movilización de policías estará coordinada por el Estado Mayor Presidencial, que junto con el Ejército Mexicano y el CISEN también realizarán un despliegue estratégico de elementos cuya cantidad no fue revelada públicamente.

Otros megaoperativos

La visita de cinco días del Papa Francisco al país, en la que recorrerá cinco entidades federativas distintas, requerirá la movilización de elementos de seguridad más importante, por lo menos en cuanto a números,  que se haya realizado este siglo.

No obstante son varios los países que también han desplegados operativos con decenas de miles  de agentes para resguardar la seguridad del actual pontífice y de sus antecesores.

Por ejemplo, en Filipinas el gobierno de ese país movilizó a 50 mil soldados y policías para resguardar al Papa Francisco en una visita que realizó tanto a la capital Manila, así como a la ciudad provincial de Leyte. Esto luego de que previamente tuvieron conocimiento de amenazas de grupos islamistas.

Para la visita a Brasil también en 2015, el gobierno de la presidenta Dilma Rouseff desplegó  poco más de 49 mil efectivos de la policía militarizada para garantizar su seguridad. Se puso especial énfasis desde días antes en accesos a las ciudades y en las terminales aéreas.

Ecuador, otro país sudamericano visitado por el sumo pontífice e 2015, hizo un despliegue considerable con 48 mil agentes, prácticamente el 80 por ciento de toda su fuerza de seguridad policía y militar, los cuales fueron desplegados en iglesias, parques, universidades, un asilo y bases aéreas en las que estuvo presente el Papa.

En la lista de los mayores operativos implementados siguen otras dos visitas que realizaron los antecesores al papa Francisco a México. En 2002, el viaje de Juan Pablo III para canonizar a Juan Diego requirió la movilización de 31 mil uniformados, y en 2012 por la estancia de Benedicto XVI en Guanajuato se destinaron a 13 mil agentes.

En 2015 el papa Francisco realizó un gira por varios países africanos pese a que asesores le recomendaron que incluso no se realizara ese viaje, ante el temor de algún atentado. En Uganda, Kenya y la República Centroafricana se movilizaron a cerca de 45 mil militares, con el apoyo incluso de cascos azules de Naciones Unidas.

En septiembre de 2015 el papa visitó Washington, Filadelfia y Nueva York en los Estados Unidos. Los gobiernos de dichos estados desplegaron a más de nueve mil agentes de seguridad exclusivamente para la seguridad del jerarca católico.

Solo en Nueva York se movilizaron a seis mil elementos, lo que fue calificado como un operativo inédito en esa metropoli. Dicha cifra, es la tercera parte de los policías que serán despegados esta vez solo en la Ciudad de México.

Un papa amenazado

El pontificado de Francisco aun no cumple tres años sin embargo, el Vaticano ya ha tomado nota de potenciales amenazas en contra de su seguridad.

Una de las más significativas es la del grupo terrorista internacional conocido como Estado Islámico (EI), quien a través de su vocero Abú- Muhammad Al-Adnani ha advertido ya por lo menos en dos ocasiones, que “destruirán a la jerarquía católica y la de Roma”.

Sobre estas advertencias ya se ha pronunciado incluso el Vaticano a través de su secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, quien dijo que la Iglesia no se paralizaría por el miedo, y descartó que la agenda internacional del Papa sufra afectaciones.

Por otro lado, en junio del 2014 el Papa Francisco  excomulgó simbólicamente a la mafia calabresa Ndrangheta, una de las organizaciones delictivas más poderosas del mundo y que por años contó con la complicidad de la jerarquía católica. En una misa multitudinaria el papa advirtió que “los criminales no pueden estar en comunión con Dios”.

Un  mes después, en respuesta a lo hecho por el sumo pontífice, cerca de 200 presos integrantes de la mafia en la cárcel de alta seguridad de Larino se rehusaron a acudir a la misa dominical, mientras que una procesión en el sur de Otalia se desvió de su ruta para dirigirse a la casa de un líder del grupo que cumple prisión domiciliaria. Dichos actos fueron tomados en el Vaticano como una rebelión abierta de los delincuentes.

En ese contexto el fiscal de Calabria reconoció que tienen indicios de que Ndrangheta pudiera estar preparando un atentado para asesinar al jerarca católico.

Hasta ahora no se tiene registrado, por lo menos públicamente, que alguno que se haya intentado materializar ya un atentado directo sin embargo, es un escenario que se busca prevenir sobretodo en los viajes internacionales que lleva a cabo el jefe del Estado Vaticano.

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Qué son los anticuerpos monoclonales y por qué podrían ser una alternativa contra el COVID

En paralelo a la búsqueda de una vacuna, investigadores analizan la posibilidad de utilizar anticuerpos monoclonales tanto para evitar la infección de SARS-CoV-2 como para combatirla.
27 de agosto, 2020
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A la par que avanza la carrera por encontrar una vacuna contra la covid-19, equipos de investigación y farmacéuticas en todo el mundo continúan buscando desesperadamente alternativas para lidiar con la enfermedad provocada por el coronavirus.

Y uno de los hallazgos que se perfila como prometedor es la terapia de anticuerpos monoclonales (mAbs), un tipo de fármaco que puede utilizarse tanto para prevenir la infección como para tratarla una vez que la enfermedad se ha desarrollado.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Cuando nuestro cuerpo detecta la presencia de un antígeno, en este caso el SARS-CoV-2, el sistema inmunitario produce anticuerpos, unas proteínas destinadas a neutralizar a ese antígeno en particular, con el objetivo de evitar que penetre en nuestras células, secuestre su mecanismo y se reproduzca.

Los anticuerpos monoclonales son copias sintéticas creadas en el laboratorio a partir de un clon de un anticuerpo específico, hallado en la sangre de una persona que se ha recuperado de la covid-19.

Es decir, los mAbs imitan a los anticuerpos que nuestro cuerpo produce de forma natural.

Viaje en transporte público durante la pandemia.

Getty Images
En tanto no se encuentre una cura o una vacuna, muchas medidas de seguridad como la distancia social y el uso de mascarillas seguirán vigentes en la mayor parte del mundo.

“A diferencia de una vacuna, que introduce una proteína o material genético en nuestro organismo para estimular al sistema inmune (para que genere anticuerpos), estos son anticuerpos que se le suministran al cuerpo para brindarle protección”, le explica a BBC Mundo Jens Lundgren, médico especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de Copenhague y del hospital Rigshospitalet, en Dinamarca.

“Es lo que llamamos inmunidad pasiva”, añade el investigador, quien lidera uno de los ensayos sobre anticuerpos monoclonales de la farmacéutica Eli Lilly.

Terapias exitosas

Desarrollados por primera vez como terapia en los años 70, se utilizan en la actualidad para tratar exitosamente una serie de enfermedades que abarcan desde el sida hasta numerosos tipos de cáncer.

Dese el inicio de la pandemia, son muchos los laboratorios -AstraZeneca, Regeneron, VirBiotechnology, Eli Lilly y Adimab, entre otros- que se han abocado a investigar anticuerpos monoclonales que resulten efectivos contra el coronavirus, y han hallado decenas que se muestran promisorios.

Desde una perspectiva terapéutica, le explica a BBC Mundo Gigi Gronvall, profesora especializada en inmunología del Centro Johns Hopkins de Seguridad Sanitaria en Estados Unidos, los anticuerpos monoclonales son relativamente similares a la terapia de plasma convaleciente, en la que el paciente recibe plasma de una persona recuperada, pero constituyen una forma “mucho más moderna y depurada”.

Laboratorio

Getty Images
Los mAbs se han utilizado con éxito para tratar otras enfermedades como el cáncer.

“Cuando le das plasma a alguien, le estás dando todos los anticuerpos que produjo esa persona. Unos pueden ser efectivos, pero otros no. Lo que contiene es un poco un misterio”, dice la profesora.

En cambio los anticuerpos monoclonales “están hechos a partir de la selección de aquellos que tienen la capacidad de neutralizar al virus”.

El proceso de aprobación de estos fármacos puede llegar a ser más rápido, añade Gronvall, dado que los entes reguladores están muy familiarizados con los mAbs ya se emplean para tratar numerosas enfermedades.

“Su mecanismo de acción está muy comprendido: sabemos que los anticuerpos se unen a cosas y por eso bloquean físicamente la entrada del virus a la célula”, explica.

“Para los reguladores, es fácil saber lo que ocurre con ellos, por eso pueden llegar a superar los obstáculos de las regulaciones antes que las vacunas”, afirma la académica.

“Mejores que la vacuna”

Laura Walker, directora asociada de Adimbab, uno de los laboratorios que investiga anticuerpos monoclonales para la covid-19 y cuyos ensayos clínicos comenzarán en enero, confía más en la capacidad profiláctica de los anticuerpos monoclonales que en la terapéutica.

“En algunos casos han funcionado en el contexto del tratamiento. El ejemplo más reciente es el del ébola, donde los anticuerpos monoclonales demostraron reducir los índices de mortalidad en pacientes enfermos y también en casos de VIH, pero no sabemos si va a funcionar con el SARS-CoV-2”.

Abuela saludando a su nieta detrás de una ventana

Getty Images
Para las personas mayores, que no reaccionan tan bien con las vacunas, los mAbs pueden ser una mejor opción.

“No ha funcionado en casos de virus respiratorio sincitial (VSR), no ha demostrado un gran éxito con la influenza, ni tampoco en otros virus respiratorios”.

Aunque reconoce que en el caso de la covid-19, cuyo período de incubación es más largo en comparación por ejemplo con la gripe, puede haber una ventada de oportunidad más grande para la terapia.

De lo que no duda, sin embargo, es de los beneficios que puede ofrecer como método para prevenir la enfermedad, y considera incluso que los anticuerpos monoclonales pueden tener más ventajas que las vacunas.

Una vacuna, dice la experta, induce la producción de todo tipo de anticuerpos y solo una porción de ellos son neutralizantes.

“Al poder elegir anticuerpos, solo seleccionamos los más potentes. En nuestro caso, por ejemplo, hemos identificado anticuerpos muy raros. Y, uno en particular, es extremadamente potente no solo contra el SARS-CoV-2, que produce la covid-19, sino también contra varios otros virus de la familia de los SARS”, asegura.

“Estos son los tipos de anticuerpos que queremos producir a gran escala, no solo para darle inmunidad en esta pandemia a las personas que no responden bien a las vacunas, sino para futuras pandemias, ya que es muy probable que veamos más coronavirus en el futuro”.

La vacuna también puede inducir anticuerpos muy potentes, continúa Walker, pero estos “pueden no estar presentes en grandes cantidades”.

“Por esta razón, suministrar un único anticuerpo monoclonal pero con una alta potencia y en una dosis alta puede brindar una protección más elevada que una vacuna”, acota.

Otro punto débil de las vacunas en comparación con los mAbs, señalan Gronvall y Walker, es que no funcionan de la misma manera para todos los rasgos etarios.

Plasma

Getty Images
El tratamiento con mAbs vendría a ser una versión moderna y mucho más depurada del tratamiento con plasma convalesciente.

“Son efectivas para la gente joven, pero a veces la gente mayor no genera una respuesta inmunitaria tan poderosa ante una vacuna. Lo hemos visto por ejemplo con la vacuna de la gripe”, dice.

Lo mismo ocurre en el caso de las personas inmunodeprimidas.

La inmunidad pasiva, en cambio, no tiene este problema.

Las dificultades son otras…

Costo, período de inmunidad y efecto contrario

Por un lado, está el tiempo en que se mantendría la inmunidad de los anticuerpos monoclonales que, modificaciones de por medio, podría oscilar entre los cinco y seis meses.

No se sabe aún qué inmunidad otorgará una vacuna contra la covid-19, pero recordemos que, en la mayoría de las vacunas, una dosis alcanza para toda la vida, mientras que otras necesitan uno o dos refuerzos cada 10 años.

Sin embargo, el mayor problema es el acceso a este fármaco y el costo de producción, que supera con creces a los de una vacuna.

Según un reporte de Wellcome, una fundación de salud global e independiente que hizo un llamado para expandir el acceso a los anticuerpos monoclonales, “el 80% de los mAbs se venden en EE.UU., Europa y Canadá”.

“Solo el 20% de los mAbs se vende en el resto del mundo, que conforma el 85% de la población global. Pocos, si algunos, están disponibles en países de ingresos bajos y medios”, dice el informe publicado a mediados de agosto.

Estos tratamientos médicos se encuentran entre los más caros del mundo. Para darnos una idea, el precio promedio de un tratamiento con mAbs en EE.UU. oscila entre US$15.000 y US$200.000 al año.

Y, por último existe otro problema vinculado a su seguridad.

Si bien los anticuerpos son un arma de defensa, en algunos casos “actúan de forma opuesta, acrecentando la infección“, le dice Lundgren a BBC Mundo.

Es un complejo fenómeno conocido como amplificación de la infección dependiente de anticuerpos, en el que algunos anticuerpos en vez de prevenir la entrada del virus a la célula, la facilitan.

Por el momento, “no lo hemos visto con la covid-19, pero se ha visto con otras infecciones virales”, aclara el investigador.

Esto deberá ser evaluado minuciosamente en ensayos clínicos.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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