México y las nuevas narrativas cinematográficas: 12 películas que no te puedes perder del FICUNAM
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Cortesía.

México y las nuevas narrativas cinematográficas: 12 películas que no te puedes perder del FICUNAM

Cineastas contemporáneos con un lenguaje propio y propuestas donde el fondo y la forma son igual de importantes.
Cortesía.
Por Redacción FICUNAM
19 de febrero, 2016
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#FICUNAM6

Eva Sangiorgi es directora y fundadora de FICUNAM. //Foto: Cortesía.

El cine mexicano está de moda. La producción de películas nacionales llega a casi un centenar cada año, y las salas, festivales y plataformas digitales ofrecen cada día un mayor número de títulos de directores del país.

La sexta edición de FICUNAM no se queda atrás con la oferta de películas hechas en México. Se trata de una selección de 12 películas de directores contemporáneos que compiten en la secciones Ahora México y Competencia Internacional.

Los cineastas que participan en #FICUNAM6 mantienen un lenguaje propio y propuestas cinematográficas donde el fondo y la forma son igual de importantes. Hay nombres conocidos, como Nicolás Pereda, Enrique Rivero, Rubén Imaz o Yulene Olaizola; y nombres nuevos, como Pablo Narezo, Danniel Danniel o Diego Gutiérrez. La intención, en todo caso, es exhibir aquellas películas que tienen a la realidad como inspiración, y al lenguaje cinematográfico sin fronteras, como herramienta.

Aquí te dejamos los tráilers y los horarios de las proyecciones en #FICUNAM6:

Sección en competencia Ahora México

Casi paraíso, Pablo Narezo.

FICUNAM

(Sin tráiler). //Foto: Cortesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viernes 26 de febrero | 16:30 | Sala Julio Bracho

Sábado 27 de febrero | 20:00 | La Casa del cine

Domingo 28 de febrero | 19:00 | Casa del Lago

 

Los herederos, de Jorge Hernández Aldana.

FICUNAM

(Sin Tráiler). //Foto: Cortesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viernes 26 de febrero | 19:30 | Cinematógrafo del Chopo

Sábado 27 de febrero | 19:00 | Cine Tonalá

Domingo 28 de febrero | 18:00 | Sala Julio Bracho

 

Ícaros, de Pedro González-Rubio.

Viernes 26 de febrero | 19:00 | Cine Tonalá

Sábado 27 de febrero | 16:00 | Sala Julio Bracho

Martes 1 de marzo | 19:30 | Cinematógrafo del Chopo

 

Las letras, de Pablo Chavarría.

Sábado 27 de febrero | 17:00 | Casa del Lago

Domingo 28 de febrero | 19:00 | Cine Tonalá

Lunes 29 de febrero | 16:00 | Sala Julio Bracho *Con la presencia de Alberto Patishtán

Viernes 4 de marzo | 16:00 | Faro Milpa Alta

 

Mientras se busca el diablo, de Danniel Danniel, Diego Gutiérrez en colaboración con Kees Hin

 

Jueves 25 de febrero | 18:00 | Sala Carlos Monsiváis

Sábado 27 de febrero | 18:30 | Casa del Lago

Domingo 28 de febrero | 17:30 | Cine Tonalá

 

Minotauro, de Nicolás Pereda.

Jueves 25 de febrero | 18:00 | Sala Carlos Monsiváis

Sábado 27 de febrero | 18:30 | Casa del Lago

Domingo 28 de febrero | 17:30 | Cine Tonalá

 

Parque Lenin, Itziar Leemans, Carlos Mignon

Jueves 25 de febrero | 20:00 | Sala Julio Bracho

Viernes 26 de febrero | 18:00 | Faro Tláhuac

Sábado 27 de febrero | 17:00 | Cinematógrafo del Chopo

Domingo 28 de febrero | 16:00 | La casa del cine

 

Placa madre, de Bruno Varela.

Viernes 26 de febrero | 20:00 | La casa del cine

Sábado 27 de febrero | 13:00 | Sala Julio Bracho

Domingo 28 de febrero | 17:00 | Casa del Lago

 

Pozoamargo, de Enrique Rivero.

Sábado 27 de febrero | 18:00 | Sala Miguel Covarrubias

Domingo 28 de febrero | 20:00 | La casa del cine

 

Somos lengua, de Kyzza Terrazas.

Jueves 25 de febrero | 19:30 | Islas de Ciudad Universitaria

Domingo 28 de febrero | 16:00 | Sala Julio Bracho

 

Sección Competencia Internacional

Historia de dos que soñaron, de Andrea Bussmann, Nicolás Pereda

Lunes 29 de febrero | 18:00 | Sala Julio Bracho

Martes 1 de marzo | 11:00 | Sala Julio Bracho

 

Epitafio, de Rubén Imaz y Yulene Olaizola.

Sábado 27 de febrero | 20:00 | Sala Miguel Covarrubias

Lunes 29 de febrero | 13:00 | Sala Julio Bracho

Consulta toda la programación o descarga el programa de mano de #FICUNAM6 aquí

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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https://www.youtube.com/watch?v=PY2lDqGL8n0

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