Palabras del papa Francisco en la Basílica de Guadalupe
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Arturo Ángel (@arturoangel20)

Palabras del papa Francisco en la Basílica de Guadalupe

El papa habló de los pobres, los ancianos y los jóvenes olvidados durante su homilía en la Basílica, a la que acudieron unas 35 mil personas.
Arturo Ángel (@arturoangel20)
Por Redacción Animal Político
13 de febrero, 2016
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A la misa del papa Francisco en la Basílica de Guadalupe asistieron unas 35 mil personas. // Foto: Arturo Ángel (@arturoangel20)

A la misa del papa Francisco en la Basílica de Guadalupe asistieron unas 35 mil personas. // Foto: Arturo Ángel (@arturoangel20)

Escuchamos cómo María fue al encuentro de su prima Isabel. Sin demoras, sin dudas, sin lentitud va a acompañar a su pariente que estaba en sus últimos meses de embarazo.

El encuentro con el ángel a María no la detuvo, pues no se sintió privilegiada, ni que tenía que apartarse de la vida de los suyos. Al contrario, reavivó y puso en movimiento una actitud por la que María es y será recordada siempre como la mujer del «sí», un sí de entrega a Dios y, en el mismo momento, un sí de entrega a sus hermanos. Es el sí que la puso en movimiento para dar lo mejor de ella yendo en camino al encuentro con los demás.

Escuchar este pasaje evangélico en esta casa tiene un sabor especial. María, la mujer del sí, también quiso visitar los habitantes de estas tierras de América en la persona del indio san Juan Diego. Así como se movió por los caminos de Judea y Galilea, de la misma manera caminó al Tepeyac, con sus ropas, usando su lengua, para servir a esta gran Nación. Así como acompañó la gestación de Isabel, ha acompañado y acompaña la gestación de esta bendita tierra mexicana. Así como se hizo presente al pequeño Juanito, de esa misma manera se sigue haciendo presente a todos nosotros; especialmente a aquellos que como él sienten «que no valían nada» (cf. Nican Mopohua, 55). Esta elección particular, digamos preferencial, no fue en contra de nadie sino a favor de todos. El pequeño indio Juan, que se llamaba así mismo como «mecapal, cacaxtle, cola, ala, sometido a cargo ajeno» (cf. ibíd, 55), se volvía «el embajador, muy digno de confianza».

En aquel amanecer de diciembre de 1531 se producía el primer milagro que luego será la memoria viva de todo lo que este Santuario custodia. En ese amanecer, en ese encuentro, Dios despertó la esperanza de su hijo Juan, la esperanza de su Pueblo.

En ese amanecer Dios despertó y despierta la esperanza de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras. En ese amanecer, Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos. En ese amanecer, Juanito experimenta en su propia vida lo que es la esperanza, lo que es la misericordia de Dios. Él es elegido para supervisar, cuidar, custodiar e impulsar la construcción de este Santuario. En repetidas ocasiones le dijo a la Virgen que él no era la persona adecuada, al contrario, si quería llevar adelante esa obra tenía que elegir a otros ya que él no era ilustrado, letrado o perteneciente al grupo de los que podrían hacerlo. María, empecinada —con el empecinamiento que nace del corazón misericordioso del Padre— le dice: no, que él sería su embajador.

Así logra despertar algo que él no sabía expresar, una verdadera bandera de amor y de justicia: en la construcción de ese otro santuario, el de la vida, el de nuestras comunidades, sociedades y culturas, nadie puede quedar afuera. Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la «altura de las circunstancias» o no «aportar el capital necesario» para la construcción de las mismas. El Santuario de Dios es la vida de sus hijos, de todos y en todas sus condiciones, especialmente de los jóvenes sin futuro expuestos a un sinfín de situaciones dolorosas, riesgosas, y la de los ancianos sin reconocimiento, olvidados en tantos rincones.

El santuario de Dios son nuestras familias que necesitan de los mínimos necesarios para poder construirse y levantarse. El santuario de Dios es el rostro de tantos que salen a nuestros caminos…

Al venir a este Santuario nos puede pasar lo mismo que le pasó a Juan Diego. Mirar a la Madre desde nuestros dolores, miedos, desesperaciones, tristezas y decirle: «¿Qué puedo aportar si no soy un letrado?». Miramos a la madre con ojos que dicen: son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para el cambio, para la transformación.

Por eso nos puede hacer bien un poco de silencio, y mirarla a ella, mirarla mucho y calmamente, y decirle como hizo aquel otro hijo que la quería mucho:

«Mirarte simplemente, Madre,
dejar abierta sólo la mirada;
mirarte toda sin decirte nada,
decirte todo, mudo y reverente.
No perturbar el viento de tu frente;
sólo acunar mi soledad violada,
en tus ojos de Madre enamorada
y en tu nido de tierra trasparente.
Las horas se desploman; sacudidos,
muerden los hombres necios la basura
de la vida y de la muerte, con sus ruidos.
Mirarte, Madre; contemplarte apenas,
el corazón callado en tu ternura,
en tu casto silencio de azucenas».

Y en este estar mirándola, escuchar una vez más que nos vuelve a decir: «¿Qué hay hijo mío el más pequeño?, ¿qué entristece tu corazón?» (cf. Nican Mopohua, 107.118). «¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre?» (ibíd., 119).

Ella nos dice que tiene el «honor» de ser nuestra madre. Eso nos da la certeza de que las lágrimas de los que sufren no son estériles. Son una oración silenciosa que sube hasta el cielo y que en María encuentra siempre lugar en su manto. En ella y con ella, Dios se hace hermano y compañero de camino, carga con nosotros las cruces para no quedar aplastados por nuestros dolores.

¿Acaso no soy yo tu madre? ¿No estoy aquí? No te dejes vencer por tus dolores, tristezas, nos dice. Hoy nuevamente nos vuelve a enviar; hoy nuevamente nos vuelve a decir, sé mi embajador, sé mi enviado a construir tantos y nuevos santuarios, acompañar tantas vidas, consolar tantas lágrimas. Tan sólo camina por los caminos de tu vecindario, de tu comunidad, de tu parroquia como mi embajador; levanta santuarios compartiendo la alegría de saber que no estamos solos, que ella va con nosotros. Sé mi embajador, nos dice, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, da lugar al necesitado, viste al desnudo y visita al enfermo. Socorre al que está preso, perdona al que te lastimó, consuela al que esta triste, ten paciencia con los demás y, especialmente, pide y ruega a nuestro Dios.

¿Acaso no soy tu madre? ¿Acaso no estoy aquí?, nos vuelve a decir María. Anda a construir mi santuario, ayúdame a levantar la vida de mis hijos, tus hermanos.

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Cómo puedes minimizar el riesgo de contagiarte de COVID-19 durante las fiestas decembrinas

Los expertos recomiendan no reunirse este año, pero si vas a juntarte con la familia te explicamos visualmente qué medidas puedes tomar.
18 de diciembre, 2020
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Una sala llena de amigos y familiares que no se han visto en mucho tiempo, se abrazan, se besan y celebran el reencuentro alrededor de una mesa llena de manjares.

Comparten horas juntos, se ríen, gritan, se pasan platos y cubiertos los unos a los otros, y se intercambian regalos.

Antes de 2020 esta podría ser una típica postal navideña.

Ahora es un escenario ideal para la propagación del coronavirus.

Por eso mismo, los expertos advierten que la única forma de evitar la transmisión del virus es renunciar a las celebraciones en persona.

En caso de que se hagan, todos los especialistas que BBC entrevistó recalcan que es imposible eliminar los riesgos de contagio, pero que hay medidas para mitigarlos.

Antes de salir de casa

Para empezar, hacer una cuarentena de dos semanas (o al menos una) y confirmar que estás libre del virus con un examen PCR (72 horas antes de la reunión) puede ayudar mucho a minimizar los riesgos.

Además de eso, es fundamental que prestes mucha atención a cualquier síntoma.

“Mucha gente dice ‘oh, solo tengo tos o son solo mocos’. Valora si es algo inusual en ti y evita ir porque será una exposición de alto riesgo”, dice Juliana Lapa, infectóloga y profesora de la Universidad de Brasilia (UnB).

Señor saluda virtualmente su familia

Getty Images
Los expertos recomiendan que los mayores y las personas que sufren obesidad, diabetes, hipertensión y problemas pulmonares eviten reuniones presenciales.

Aunque los expertos recomiendan evitar los viajes.

Si te vas a desplazar, mejor hacerlo en auto. Así evitas las aglomeraciones en los aeropuertos, aviones, buses, estaciones de bus y en las zonas comunes de los hoteles.

‘Petit comité’

Idealmente, la celebración debería ser solo entre las personas que conviven en la misma vivienda.

Si no es así, el primer consejo es reunir la menor cantidad de gente posible y tener en cuenta el número de grupos de convivencia que se mezclan.

“Por ejemplo, una reunión entre 10 personas tiende a ser menos riesgosa si se juntan solo dos grupos que conviven (cinco viven en una casa y las otras cinco en otra) que si las 10 personas viven en casas distintas”, explica Vitor Mori, miembro del grupo Observatorio Covid-19 BR e ingeniero biomédico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vermont (EE.UU.).

Aeropuerto en EE.UU. en el período del Día de Acción de Gracias

Reuters
Si te vas a desplazar durante estas fechas, lo mejor es evitar aglomeraciones en aeropuertos, estaciones de bus y hoteles.

Los expertos también piden especial atención con los grupos de riesgo.

“Si es posible, los mayores y las personas que sufren obesidad, diabetes, hipertensión y problemas pulmonares deben evitar las reuniones”, le dice a BBC Brasil el presidente de la Asociación de Infectología de Minas Gerais, Estevão Urbano.

“Por supuesto, también son las que han sufrido más el aislamiento durante la pandemia y deben ser las más necesitadas en este momento, pero lo ideal es que tomen más precauciones que el resto”.

Si una reunión con una persona del grupo de riesgo es inevitable, dice Juliana Lapa, una opción es “hacer una visita corta, sin cenar, sin quitarse la mascarilla”.

La ventilación es clave

Si van a reunirse, que sea en un lugar abierto, como un jardín, un patio trasero, una azotea o un balcón.

Si la única opción es dentro de una sala o departamento, deja todas las ventanas abiertas.

Gráfico sobre ventilación en la reunión de personas en las fiestas

BBC

Para recalcar la importancia de esta medida, Mori compara las pequeñas partículas líquidas que expulsamos con el humo de un cigarrillo.

“Si estás en un espacio abierto al lado de una persona que está fumando, sentirás poco el humo porque el aire lo dispersará. Pero si estás en un interior con las puertas y ventanas cerradas, aunque mantengas más de un metro y medio de distancia, podrás oler el cigarrillo e inhalar el humo”.

Si no es posible ventilar bien el espacio, es necesario reducir el número de personas, recomiendan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Gráfico de transmisión de covid por microgotas o aire

BBC

¿Qué se puede hacer para aumentar la circulación del aire interior?

“Pon un ventilador cerca de la ventana y de frente. De esa manera, el ventilador funciona como un extractor de aire, aspirando aire y empujándolo fuera de la habitación. Eso genera presión negativa dentro de la sala y hace que entre aire fresco desde otra ventana”, explica el ingeniero biomédico.

El experto recomienda que si tienes más de una ventana y más de un ventilador, puedes colocar este extra en la ventana opuesta y en la posición contraria, es decir, mirando hacia dentro de la habitación.

Así, un ventilador aspira el aire y otro lo expulsa, generando una circulación e intercambio de aire constantes.

Los CDC advierten que las ventanas y puertas solo deben permanecer abiertas donde no haya riesgo de caídas o si esto no causa una crisis a personas con asma.

Añaden que para evitar la contaminación, los ventiladores no deben generar flujo de aire directamente de una persona a otra.

Esta medida no excluye las precauciones básicas de mantener las distancias, desinfectarse las manos y usar mascarillas.

Encuentros cortos, con mascarilla y distancia social

Cuanto más tiempo se está expuesto, más aumenta el riesgo.

Por eso los expertos sugieren hacer las reuniones cortas. “Las veladas prolongadas son el gran villano de la transmisión”, dice Urbano.

Gráfico sobre interacción de personas en las fiestas

BBC

Siempre que sea posible las personas que no conviven en la misma vivienda deben mantener la mayor distancia posible, usar mascarilla y moderar el volumen de voz para reducir la posibilidad de contagio.

“Cuanto más alto hablas o cantas, más partículas se expulsan al aire”, dice Urbano.

Rotación o mesas separadas a la hora de comer

La cena puede ser uno de los momento más críticos.

Es cuando las personas suelen estar más cerca y necesitan quitarse la mascarilla para comer y beber.

“Si alguien no lleva mascarilla se convierte en un posible diseminador. Todos podemos serlo, ya que hay personas asintomáticas, que ni siquiera saben que están enfermas.”, dice Jaques Sztajnbok, médico supervisor de UCI del Instituto de Infectología Emílio Ribas, en Sao Paulo.

La organización de las mesas puede ayudar. Si en la casa solo hay una mesa, la recomendación es hacer una rotación a la hora de comer, priorizando a los grupos que tienen gente mayor.

Por ejemplo, imagina que hay una pareja que vive en una casa y los padres de uno de ellos, que ya son mayores, viven en otra casa.

Recomiendan que los padres coman primero, mientras el resto espera alejado y con mascarilla.

Gráficos sobre cena de fiestas de fin de año

BBC

Para los que tienen más espacio (¡y más mesas!) pueden montarlas separadas por grupos que conviven. Siguiendo el ejemplo anterior, la pareja estaría en una mesa y los padres en otra.

Además recomiendan no compartir objetos como cubiertos o vasos, así que mejor no servirse de la misma ensaladera este año.

No bajar la guardia durante la fiesta

Han sido meses muy duros para todo el mundo y hay la posibilidad que cuando las familias y amigos se rejunten aflojen las precauciones.

Ahí es donde radica el peligro, dicen los médicos.

“Es un momento en que la gente toma alcohol o se relaja y puede bajar la guardia. Eso puede traducirse en muchos casos de covid-19 y en muertes evitables. Estamos avanzando hacia la adquisición de la vacuna. Así que hay que tener cuidado de no relajarse en este punto.”, dice Estevão Urbano.

Reunión navideña virtual

Getty Images
La recomendación de la OMS es que las reuniones sean virtuales este año.

La recomendación de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) refuerza la idea de que no hay “riesgo cero” durante las celebraciones navideñas.

Propone que las reuniones sean virtuales este año, ya que la mayor incidencia de transmisiones se da entre personas que pasan mucho tiempo juntas, en espacios cerrados y compartiendo comidas.

“Es increíblemente difícil porque, especialmente durante las fiestas, queremos estar con la familia. Pero en algunas situaciones, la difícil decisión de no tener una reunión familiar es la apuesta más segura”, dice Maria Van Kerkhove, líder técnica de covid-19 en la OMS.

*Gráficos por el equipo de Periodismo Visual de BBC Mundo y BBC Brasil


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