Por qué el autor de Winnie the Pooh terminó odiándolo
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Imagen: Disney

Por qué el autor de Winnie the Pooh terminó odiándolo

Hace 60 años, niños de todo el mundo -y sus padres- lamentaron el fallecimiento de uno de los genios más queridos de la literatura infantil: A. A. Milne, el creador de Winnie the Pooh.
Imagen: Disney
Por Amanda Ruggeri /BBC Mundo
9 de febrero, 2016
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Una ilustración de Winnie the Pooh, versión Disney
El osito y sus amigos opacaron el resto del trabajo literario de Milne. Y le hicieron sombra a su propio hijo.

Hace 60 años, niños de todo el mundo -y sus padres- lamentaron el fallecimiento de uno de los genios más queridos de la literatura infantil: A. A. Milne, el creador de Winnie the Pooh.

“Supongo que todos secretamente aspiramos a la inmortalidad”, escribió el escritor británico en1926, antes de que sus libros sobre el osito causaran furor internacional.

E inmortalidad fue lo que consiguió, pero no por los motivos que deseaba.

Autor prolífico

La obra de Milne incluyó siete novelas, cinco libros de no ficción y 34 obras de teatro, además de numerosos relatos y artículos.

Además, trabajó en prestigiosas publicaciones, llegando a ser editor de la revista literaria Granta y subeditor de la revista de humor y sátira Punch.

Escribir lo que quisiera había sido su propósito declarado y cuando, en sus inicios profesionales, Punch aceptó uno de sus artículos, Milne sintió que tocaba el cielo con la punta de los dedos.

 “Demostré que podía ganarme la vida escribiendo. Algún día llegaría a ser el editor de Punch. Me sentía el hombre más feliz en Londres“, relató en su autobiografía de 1939, reveladoramente titulada It’s Too Late Now (“Ya es demasiado tarde”).

Pero esa felicidad no duraría para siempre.

Milne sería el autor de los cuatro libros para niños que conformaron la serie de Winnie the Pooh, además de dos colecciones de poesía, When We Were Very Young y Now That We Are Six (“Cuando éramos muy jóvenes” y “Ahora que somos seis”).

Sus libros para niños solo sumaron 70.000 palabras, la extensión de una novela promedio. Sin embargo, la enorme fama que cosecharon terminó borrando la memoria de toda su obra previa.

Y el éxito de Pooh también perjudicó la acogida a sus libros posteriores para un público adulto.

Su colaborador, E. H. Shepard, caricaturista político de Punch convertido en ilustrador, también sintió lo mismo. Antes de su muerte llamó a Pooh “ese viejo osito tonto” y lamentó su participación en los libros.

Después de los libros de Winnie the Pooh, Milne intentó escribir otra vez para Punch.

Pero ni siquiera sus antiguos lectores lo aceptaron.

A. A. MIlne y su hijo Christopher Robin
La fama del niño, Christopher Robin, terminaría siendo mayor que la de su propio padre. Los dos lo resentirían, aunque por distintas razones.

Su talento no lo había abandonado, pero su público sí y, finalmente, el editor, EV Knox, le escribió para decírselo”, contó su hijo, Christopher, en su autobiografía de 1974 The Enchanted Places (Los lugares encantados).

“Cada uno de nosotros tenía sus propias penas”.

El verdadero niño

Después de todo, Milne no fue el único que tuvo que luchar con la fama de Winnie the Pooh.

Como inspiración para Christopher Robin, el hijo de Milne fue, en cierta forma, incluso más conocido que su padre.

Como lo describió un artículo de la revista estadounidense Town and Country, Milne fue un “dramaturgo inglés; laureado poeta infantil por divino derecho de la fantasía; sus obras de teatro han sido éxitos de producción en Nueva York; y es el padre de Christopher Robin.”

La familia de Christopher no lo protegió precisamente de la publicidad. A él le entregaban las cartas de fans que los niños le escribían y, con la ayuda de su niñera, las respondía laboriosamente a mano.

Además, le tomaron muchas fotografías acompañado de su padre y también solo.

Una página de Winnie the Pooh
Los libros sobre las aventuras del osito suman unas 70.000 palabras.

A los siete años participó en grabaciones de audio hechas para los libros, algo que posteriormente su primo calificó como una explotación que mostró “el rostro inaceptable del reino de Pooh”.

Al año siguiente, Christopher actuó frente a 350 invitados en una fiesta, recitando partes de los libros y cantando la canción The Friend (“El Amigo”), y en 1929 actuó en una representación basada en las historias.

Fue en esa época que Milne decidió dejar de escribir libros para niños. Pensó que era hora de cambiar nuevamente de dirección literaria, algo que había conseguido hábilmente en el pasado.

Pero en gran parte la razón fue su “estupor y disgusto” por la fama desproporcionada de su hijo.

“Siento que el Christopher Robin legal ya hizo más publicidad de la que quiero para él”, escribió Milne. “No quiero que llegue a desear que su nombre sea Charles Robert”.

La vida en un internado

En 1930 Christopher fue enviado a un internado. Luego escribiría que ese fue el comienzo de una “relación de amor y odio con su homónimo ficticio”.

Una página ilustrada de Winnie the Pooh
Las ilustraciones hacían justicia a su inspiración, el niño Christopher Robin.

Los otros niños se burlaban de él sin misericordia. Sus vecinos le ponían la grabación en la que actuó una y otra vez hasta que, finalmente, se aburrieron de la broma y le dieron el disco. Christopher lo hizo trizas.

Y perfectos extraños creían conocer –y poder juzgar– a Christopher.

En el 60º aniversario del primer libro de Winnie the Pooh, el crítico Chris Powling escribió: ¿Hubo alguna vez un niño más insoportable que Christopher Robin?

Incluso más mortificante deber haber sido, como Christopher destacó en sus memorias, que las opiniones estaban basadas en un personaje que no era realmente él.

Una ilustración original sometida a subasta
Incluso el dibujante se arrepintió de formar parte de la vida de Winnie the Pooh.

Su familia ni siquiera lo llamaba Christopher Robin, sino por su apodo Billy.

Tanto su padre como él destacaban que Christopher no era el personaje literario, pero no todo el mundo hacía la distinción.

Y con razón, quizás, pues incluso las ilustraciones originales de Shepard tenían una exacta similitud con el niño de la vida real.

Christoper Robin crece

Fue luego de un período infructuoso de búsqueda de trabajo, tras salir de la universidad, que Christopher desarrolló un verdadero resentimiento contra los libros y su padre.

“Él se abrió su propio camino con su esfuerzo y no dejó un sendero que yo pudiera seguir. Pero ¿todo fue su esfuerzo? ¿No tuve yo algo que ver en alguna parte?“, escribió Christopher.

Y ese rencor se acentuó en sus momentos más pesimistas.

“Casi me parecía que mi padre había llegado donde estaba al montarse sobre mis hombros infantiles, que había hurtado mi buen nombre y me había dejado solamente con la fama vacía de ser su hijo”.

Y Milne sentía que tenía que cargar con el peso de Pooh, tanto como Christopher Robin.

“Dejé de escribir libros para niños. Quería escaparme de ellos como quise una vez escaparme de Punch; como siempre quise escaparme. En vano”, escribió. “Como subrayó un exigente critico: el héroe de mi última obra de teatro era simplemente Christopher Robin de adulto”.

Cuando Milne escribió en “La Casa de la Esquina de Pooh” que “en ese lugar encantado sobre lo alto del Bosque, un niño y su Osito siempre estarán jugando”, no sabía lo cierto que eso terminaría resultando.

Puede que su legado no haya sido tan literario como lo hubiese deseado, pero incluso ahora, 60 años después de su muerte, el niño y su osito siguen jugando sobre las páginas, y en las imaginaciones, de miles de niños en todo el mundo.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture

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En qué se diferencia la pérdida de olfato y gusto por COVID de la producida por un resfriado

La COVID-19 difiere de las típicas enfermedades respiratorias en varios aspectos, incluyendo la forma en la que impacta sobre el sentido del olfato y el del gusto.
19 de agosto, 2020
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La pérdida del olfato que puede acompañar al coronavirus es única y muy diferente a la que puede experimentar alguien afectado por un fuerte resfriado o gripe, dicen investigadores europeos que han estudiado el tema.

Por ejemplo, cuando los pacientes con covid-19 tienen pérdida del olfato, esta tiende a ser repentina y grave.

Y, por lo general, tampoco tienen la nariz tapada, ni moquean. De hecho, la mayoría de las personas con coronavirus aún pueden respirar libremente.

Otra cosa que distingue a la enfermedad es que provoca una pérdida “total” del sentido del gusto.

Es decir, el coronavirus no simplemente reduce la capacidad de distinguir los sabores por la afectación del sentido del olfato, explican los investigadores en la revista Rhinology.

Los pacientes con coronavirus con pérdida del gusto realmente no pueden diferenciar entre amargo o dulce, afirman.

Los expertos sospechan que esto se debe a que el SARS-CoV-2 afecta a las células nerviosas directamente involucradas con el olfato y el gusto.

https://www.youtube.com/watch?v=Xs_NI20P8DE

Los principales síntomas del coronavirus son:

• alta temperatura

• tos nueva y continua

• pérdida del olfato o el gusto

En países como Reno Unido la recomendación es que cualquiera que tenga estos síntomas debe aislarse y hacer arreglos para que le practiquen una prueba para verificar si tiene el virus.

Los otros habitantes de la casa también deben aislarse para evitar una posible propagación.

La investigación sobre el olfato

Para averiguar más sobre el impacto del coronavirus sobre el sentido del olfato, el investigador principal del estudio publicado en Rhinology -el profesor Carl Philpott, de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido- llevó a cabo pruebas de olfato y gusto en 30 voluntarios.

De estos, 10 tenían covid-19, 10 padecían de fuertes resfriados y 10 eran personas sanas, sin síntomas de resfriado o gripe.

Mujer con mascarilla huele una flor

Getty Images
En la mayoría de los casos, la pérdida de gusto y olfato es reversible.

La pérdida del olfato fue mucho más profunda en los pacientes con covid-19.

Estos también fueron menos capaces de identificar los olores y no podían distinguir para nada entre sabores amargos o dulces.

“Realmente parece haber características que distinguen al coronavirus de otros virus respiratorios“, destacó Philpott, quien trabaja con la organización benéfica Fifth Sense, que ayuda a personas con trastornos del olfato y el gusto.

“Esto es muy emocionante porque significa que las pruebas de olfato y gusto podrían usarse para discriminar entre pacientes con covid-19 y personas con un resfriado o una gripe normal”, dijo.

Niño oliendo un limón de manos de su padre

iStock
Según Philpott, pruebas de olfato caseras podrían ayudar a distinguir entre gripe y covid-19.

Según el científico, la gente podría hacer sus propias pruebas de olor y sabor en casa usando productos como café, ajo, naranjas, limones y azúcar.

Pero también hizo hincapié en que las pruebas de diagnóstico con hisopos de garganta y nariz siguen siendo esenciales si se teme haber sido infectado por el coronavirus.

Según Philpott, en la mayoría de las personas que se recuperan del coronavirus el sentido del olfato y el gusto regresan después de unas pocas semanas.

Punto de entrada

El profesor Andrew Lane es un experto en problemas de nariz y sinusitis en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, y ha estado tratando de comprender cómo el coronavirus podría causar la pérdida del olfato.

Para ello él y su equipo han estudiado muestras de tejido de la parte posterior de la nariz, identificando niveles extremadamente altos de una enzima que estaban presentes únicamente en el área responsable del olfato.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo

BBC

Se cree que esta enzima, llamada ACE-2 (enzima convertidora de angiotensina II), es el “punto de entrada” que permite que el coronavirus ingrese a las células del cuerpo y cause una infección.

La nariz es uno de los lugares donde Sars-CoV-2, el virus que causa la covid-19, ingresa al cuerpo.

“Ahora estamos haciendo más experimentos en el laboratorio para ver si el virus realmente está usando estas células para acceder e infectar el cuerpo”, dijo el profesor Lane luego de publicar sus hallazgos en el European Respiratory Journal.

“Si ese es el caso, es posible que podamos abordar la infección con terapias antivirales administradas directamente por la nariz“, agregó.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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