¿Qué países tienen la canasta básica más cara (y barata) en América Latina?
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¿Qué países tienen la canasta básica más cara (y barata) en América Latina?

Este análisis compara la relación que hay entre salario medio de 122 países y el acceso a la canasta básica de alimentos, de acuerdo con los estándares del Reino Unido.
Cuartoscuro
Por Marcelo Justo de BBC Mundo
27 de febrero, 2016
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El ranking se basa en la canasta básica británica, que incluye carne, leche, arroz, pastas, papas, lechuga, tomates y frutas, presentes en la mayoría de los países. // Foto: Cuartoscuro.

El ranking se basa en la canasta básica británica, que incluye carne, leche, arroz, pastas, papas, lechuga, tomates y frutas, presentes en la mayoría de los países. // Foto: Cuartoscuro.

¿Cuánto cuesta una canasta básica de alimentos? ¿Cuánto necesitamos del salario medio para cubrir estos productos esenciales?

La consultora inglesa MoveHub, especializada en cuantificar los gastos de británicos que buscan vivir fuera del Reino Unido, ha elaborado un ranking de países a partir del gasto semanal que una familia de cuatro personas debe realizar para acceder a la canasta básica británica.

El listado se basa en el porcentaje del salario promedio que necesita una familia en cada país para adquirir estos productos.

En todo el mundo, Uganda encabeza la tabla de los 122 países analizados.

Un ugandés tiene que invertir un 275,86 % del salario medio nacional, es decir casi tres veces su valor, para hacerse con esta canasta básica.

En cambio, en la mayoría de los países desarrollados el porcentaje se sitúa por debajo del 10%.

En América Latina, los hondureños son los que más tienen que poner de su bolsillo (100,05%), seguidos por Bolivia (62,95%), El Salvador (49,98%) y Republica Dominicana (34,8%).

Alexandra Yanik del equipo investigador de Move Hub explicó a BBC Mundo cómo efectuaron el cálculo.

“Dado que no es posible encontrar una canasta básica universal debido a las diferencias idiosincráticas de las canastas nacionales, identificamos productos que se encuentran en las canastas de todos los países.

La canasta básica británica incluye carne, leche, arroz, pastas, papas, lechuga, tomates y frutas, presentes en la mayoría de los países. Usando este parámetro la mayoría de las naciones de América Latina sale bien parada respecto a Asia y Africa”, señaló Yanik.

En el puesto 50, Panamá es el país de América Latina en el que el salario medio rinde más a la hora de acceder a los productos de la canasta básica (Ver recuadro).

Uruguay, Venezuela, Chile, Argentina, México y Cuba le siguen en ese orden: requieren entre el 10 y el 20% del salario medio.

Ránking de países de América Latina
Países Porcentaje del salario Posición global
Panamá 16,54% 50
Uruguay 17,87% 55
Venezuela 18,05% 57
Chile 18,94% 59
Argentina 19,21% 60
México 19,32% 61
Cuba 20,83% 63
Brasil 24,90% 76
Colombia 28,8% 81
Perú 31,68% 86
Ecuador 34,70% 89
República Dominicana 34,84% 90
El Salvador 49,98% 100
Bolivia 62,95% 104
Honduras 100,54% 112

Canasta básica y pobreza

El acceso a la canasta básica es uno de los criterios primarios para definir la pobreza.

Si bien la medición de MoveHub está construida en base a la canasta básica británica, los resultados de su ranking coinciden a grandes rasgos con la estimación de pobreza de la CEPAL en 2015.

En uno y otro Honduras aparece en el último lugar.

Guatemala y Nicaragua no fueron medidos por MoveHub, pero países como Bolivia y El Salvador se encuentran entre los más pobres y también entre los que más cuesta una canasta básica.

Según Darío Rossignolo economista de la Universidad de Buenos Aires y consultor internacional en políticas fiscales, este índice tiene limitaciones, pero puede dar una idea general no ponderada para una comparación.

“Si bien los productos de la canasta británica son parecidos a los de otras canastas, se precisaría una ponderación mayor de una serie de factores. Es decir, un producto puede tener una mayor incidencia en la canasta británica por una cuestión cultural o de estructura monetaria o de valorización de la moneda. Dicho esto, está claro que el factor salarial de la comparación es fundamental”, señaló a BBC Mundo.

Honduras

En el lugar 112 del ranking -entre 122 países- Honduras le sigue a países como Bangladesh, Tanzania, Nepal y Kenia.

Este país está por encima incluso de los atribulados Territorios Palestinos

Según las encuestas, el desempleo, el alto costo de la vida y los bajos salarios son las principales preocupaciones de los hondureños.

Un sondeo en enero del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ) de Honduras reveló que para la mayoría de la población la crisis económica es un factor que supera a la violencia para causa de la alta tasa anual de emigración.

En enero de 2015, a un año de la asunción del presidente Juan Orlando Hernández, una encuesta de la misma empresa halló que el “40% de la población señala la crisis económica, incluyendo desempleo y pobreza, como uno de los principales fracasos durante el primer año de gestión”.

El descontento persiste a pesar del relativo éxito del plan antiinflacionario que permitió disminuír el alza de los precios de casi 8% en 2014 a un 3,1% en enero de este año.

“En el caso de Honduras, los datos de nuestra medición indican que el bajo nivel de ingresos convierte a la canasta básica en mucho más cara que en otros países vecinos”, señala Yanik de MoveHub.

Las organizaciones defensoras de los consumidores calculan que para una familia promedio de cinco personas, la canasta básica supera las 13 mil lempiras (unos US$ 615 dolares) mientras que el salario minimo promedio ronda unas 8,400 lempiras (alrededor de US$ 351).

Panamá

En el puesto 50 a nivel mundial Panamá es el país con mayor acceso a la canasta básica y el tercero de toda América, solo superado por Canadá (9,07%) y Estados Unidos (7,04%).

Con un crecimiento promedio anual de más del 7% en los últimos 10 años, Panamá tiene un PIB per capita de US $13.519, uno de los más altos de la región.

En el ranking de MoveHub se necesita el 16,45% del salario medio en Panamápara acceder a la canasta básica familiar.

Pero la realidad es mucho más compleja que la discreta ponderación que pueden ofrecer datos como el PIB per cápita.

Un 25% de la población panameña no tiene servicios sanitarios, un 5% no tiene agua potable, un 11% sufre de desnutrición, un 19% no se alimenta adecuadamente y otro 11% vive en casas con pisos de tierra.

Uruguay

El segundo país regional en la medición, Uruguay, tiene una estructura social menos desequilibrada, pero enfrenta sus propios problemas.

Con un 17,87% del salario promedio para acceder a la canasta básica, Uruguay se sitúa un paso por delante de Japón (17,99%) en el ranking global.

Con apenas diferencias de decimales se encuentran Argelia, Polonia, y Puerto Rico.

Pero esta posición puede deteriorarse si continúan ciertas tendencias presentes en 2015.

En enero del año pasado la inflación estuvo a centímetros del 10% luego de un fuerte aumento de las tarifas públicas.

Este enero, el banco BBVA modificó a la baja las perspectivas de crecimiento (un 1,5%) mientras que situó la inflación en un 8,5%.

Con recesión en sus principales socios, Argentina y Brasil, las perspectivas no son alentadoras.

Es el caso de toda la región que, según la CEPAL, solo crecerá un 0,2% de promedio este año.

En este contexto el consejo de MoveHub es más sentido común que pericia técnica.

“Hay que cortar el consumo de los productos más caros. En muchos países estos suelen ser la carne y los productos lácteos”, señaló Yanik.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

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