Secretaría de Salud aprueba permisos para importar tratamiento derivado de la mariguana
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Secretaría de Salud aprueba permisos para importar tratamiento derivado de la mariguana

Autoridades federales autorizaron la importación del producto “RSHO-X Real Scientific Hemp Oil”, un tratamiento fabricado a partir de la mariguana.
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Por Redacción Animal Político
1 de febrero, 2016
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Secretaría de Salud aprueba permisos para importar tratamiento derivado de la mariguana. Foto: AP

Secretaría de Salud aprueba permisos para importar tratamiento derivado de la mariguana. Foto: AP

La Secretaría de Salud dio luz verde a la importación del producto estadounidense “RSHO-X Real Scientific Hemp Oil”, un tratamiento con cannabidol (un medicamento fabricado a partir de la mariguana, y que ha demostrado beneficios en el tratamiento del padecimiento), el cual fue solicitado por lo padres de dos menores para su tratamiento.

A través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), se autorizaron dos permisos para obtener este producto, el cual “contiene cannabidiol pero no la sustancia denominada Tetrahidrocannabinol THC, restringida por la legislación sanitaria, y fabricado por la compañía estadounidense General Hemp”, informó la dependencia en un comunicado.

En entrevista con Atando Cabos de Radio Fórmula, el titular de la Cofepris, Mikel Arriola, explicó que no se trata de un medicamento, sino de un aceite que debe untar sobre la piel.

Aunque no se explica el padecimiento de las menores “Ana Paula” y “Aline”, la Secretaría de Salud informó que los padres adjuntaron en su petición las recetas de los médicos tratantes en las que se prescribieron los productos a base de cannabidiol, así como la constancia del laboratorio productor.

En noviembre pasado, al menos 250 padres buscaron que sus hijos con epilepsia puedan tomar cannibidol. Esto a raíz de que se conociera el caso de Grace, una niña de 8 años que padece el síndrome de Lennox-Gastaut y que, gracias a un amparo, usa la medicina para tratar los episodios de convulsiones que sufre todos los días.

Tras el amparo que lograron, la familia buscó a legisladores para conseguir una ley que que beneficiara a centenas de niños y adultos que padecen diferentes enfermedades que pueden ser tratadas con cannibidol. Consiguieron un encuentro con la senadora priísta Cristina Díaz, quien finalmente presentó en noviembre una iniciativa de ley para permitir el uso terapéutico de la cannabis.

Al respecto, el pasado 26 de enero, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que México está abierto a analizar el uso medicinal de la mariguana, ya que hay una opinión mayoritaria a nivel internacional sobre sus beneficios terapéuticos, esto al iniciar el primer foro de discusión sobre su posible legalización en Cancún, Quintana Roo.

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Qué se sabe del daño que el COVID-19 puede causar en los pacientes asíntomáticos

A diferencia de otras infecciones virulentas que pueden no provocar síntomas, el SARS-CoV-2 puede causar cambios patológicos en los infectados asintomáticos.
15 de julio, 2020
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La medicina moderna enfatiza -y con razón- la importancia de la ciencia. El foco, sin embargo, desplaza con frecuencia nuestra atención del verdadero objetivo de la atención médica: el cuidado (de los pacientes).

Esta idea fue capturada por la advertencia de William Osler (1849-1919) de atender al paciente más que a la enfermedad. Yo redescubrí la verdad de su consejo cuando dos pacientes en particular me enseñaron sobre la infección covid-19 y cuestionaron la experiencia que creía tener en el manejo de la neumonía.

El primer paciente con covid-19 que se presentó en mi hospital era probablemente el típico de los pacientes iniciales en muchos otros hospitales en ese momento.

Era un hombre mayor con neumonía, a quien aún no se le había hecho la prueba del nuevo coronavirus, pero se suponía que lo tenia.

Un equipo de expertos lo evaluó cuidadosamente, le recetó oxígeno de flujo alto y lo monitoreó en una guardia respiratoria. Esa noche, murió de forma inesperada.

El segundo paciente era una mujer de mediana edad enviada a una unidad de cuidados intensivos para que la conectaran a ventilación mecánica.

La muerte reciente me había dejado nervioso, así que fui a evaluarla. De camino a la guardia, me imaginaba lo que me esperaba: una paciente con grandes dificultades para respirar, que apenas era capaz de hablar, con el pecho agitado por el esfuerzo de tratar de llevar oxígeno a su sangre.

Cámaras para tomar la temperatura en un aeropuerto

Getty Images
Muchas personas contagiada de covid-19 pueden no tener tos ni fiebre.

Cuando llegué cubierto con mi equipo de protección y listo para sedarla e intubarla inmediatamente, pensé que me encontraba frente a la cama equivocada.

Ella estaba sentaba cómodamente en su cama, hablando por su móvil con su hija, sorprendida por mi apariencia. Colegas superprecavidos, pensé. Pero medí su saturación de oxígeno en sangre por las dudas, más por instinto que por preocupación.

Por su apariencia, esperaba que fuese normal (100%). Era de 75%, un nivel apenas compatible con la conciencia.

Daño pulmonar silencioso

Aprendí rápidamente que muchos pacientes en estado avanzado de covid-19 no tenían ninguno de los rasgos distintivos de la enfermedad respiratoria grave hasta que colapsaron repentinamente y murieron.

La ciencia detrás de esta temprana lección está emergiendo ahora, con un estudio de Wuhan, China, que describe los cambios patológicos del pulmón en las tomografías de pacientes completamente asintomáticos.

Tomografía

Reuters
Las tomografías revelan el daño, aunque no haya presencia de síntomas.

La falta de síntomas no es infrecuente en otras infecciones virulentas, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o SARM y C diff (Clostridioides difficile), pero lo que llama la atención con el SARS-CoV-2 (el virus que causa la covid-19) es que puede estar acompañado de daño orgánico subyacente.

Los investigadores encontraron lesiones consistentes con inflamación del tejido pulmonar subyacente (opacidades de vidrio esmerilado y consolidación, para usar la jerga médica), que no son específicas a la infección de SARS-CoV-2 y pueden verse en muchas otras enfermedades pulmonares.

Lo que sigue siendo un misterio es por qué, a pesar de estos cambios, los pacientes no muestran síntomas típicos de neumonía, como falta de aire severa.

Alrededor de una cuarta parte de los pacientes en el estudio desarrollaron fiebre, tos y dificultad para respirar, pero muchos no.

La respuesta idiosincrásica a la infección es uno de varios misterios que plantea la covid-19, como es por qué ataca a ciertos grupos y no a otros: dos personas con exactamente la misma demografía y salud pueden expresar la enfermedad en los extremos opuestos del espectro.

El estudio refuerza que la ausencia de síntomas no implica la ausencia de daño.

Los riesgos

La falta de síntomas frente a una patología activa conlleva un riesgo tanto para las personas infectadas como para el público.

Las recomendaciones actuales alientan a los pacientes a quedarse en casa si son asintomáticos, lo que hace que la presentación tardía al hospital y la muerte súbita se conviertan en un riesgo.

Y también está la pesadilla de la salud pública, ya que cerca del 40-45% de la gente infectada con SARS-CoV-2 es asintomática, con una carga viral igual de alta que la de aquellos que están activamente enfermos.

Si le añades el significativo índice de falsos negativos de hasta un 20% en cribados (la estrategia aplicada sobre una población para detectar una enfermedad en individuos sin síntomas de esa enfermedad), donde a la gente se le dice erróneamente que no tiene la infección, la escala del problema se magnifica.

Paciente

Getty Images
La enfermedad covid-19 aún está rodeada de misterio.

Estos son los propagadores encubiertos que continuarán expulsando el virus por hasta 14 días, y esto plantea serias preguntas sobre la efectividad de las estrategias de testeo o el uso de herramientas de detección como el chequeo de la temperatura.

Se están empezando a recopilar retazos de evidencia, principalmente de muchos estudios pequeños y dispares.

La imagen completa se irá armando a medida que la calidad y cantidad de evidencia expanda y refine nuestra comprensión del SARS-CoV-2.

Sin embargo, la ciencia aún no informa a los médicos sobre la mejor manera de manejar a sus pacientes.

Las lesiones en una tomografía determinan qué tratamiento se necesita. Todavía hace falta una decisión personalizada basada en el juicio clínico.

Entonces, mientras crezca la comprensión científica, aplicaré el consejo de Osler con una convicción renovada: atiende a tus paciente con los cinco sentidos en alerta máxima. Te enseñarán lo que necesitas saber.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

John Kinnear es Director de la Escuela de Medicina de la Universidad Anglia Ruskin, Reino Unido.


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