Tierra de Cárteles: el documental hecho por periodistas que compite por un Oscar
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Tierra de Cárteles: el documental hecho por periodistas que compite por un Oscar

Animal Político platicó con Myles Estey, uno de los co productores de la película nominada a un premio de la Academia, quien realizó gran parte de las entrevistas en México.
Por Francesc Messeguer
28 de febrero, 2016
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En un rancho ubicado en Tepalcatepec, Michoacán, un hombre con sombrero negro, camiseta blanca y un bigote profuso camina con un rifle entre las manos. Se trata de José Manuel Mireles, uno de los fundadores de las autodefensas de ese estado, quien saca su arma de una camioneta negra, comienza a limpiarlo, revisa si tiene balas y, sin titubear, dice: “Tenemos que practicar para que, cuando vengan los enfrentamientos de a de veras, no nos tiemble la mano porque no sabe uno cuándo tenemos que utilizarlas.

El Doctor Mireles corta cartucho y dispara hacia ninguna parte y lanza una pregunta al aire: “Seguíamos nosotros ¿Qué harías tú, esperar a que vinieran por ti o comprar una cosa de éstas y defenderte?”

Ésta es una de las escenas de Tierra de Cárteles , un documental que compite este domingo 28 de febrero, por un premio de la Academia, el cual retrata dos historias que se inscriben dentro de un problema común: el movimiento de los grupos de autodefensas, que surgieron en Michoacán en febrero de 2013 para combatir a Los Caballeros Templarios , y del Arizona Border Recon, una organización estadounidense que patrulla la frontera entre México y Estados Unidos para repeler las actividades del crimen organizado en la zona.

“En Tierra de Cárteles el tema principal, en las dos historias, aún siendo muy distintas las condiciones de los lugares en los que viven, los dos ‘personajes principales’, José Manuel Mireles y Tim ‘Nailer’ Foley piensan que su gobierno no está haciendo su trabajo, y que les toca a ellos tomar la ley en su propia mano y tratar de reparar las cosas que hacen falta en su sociedad”, comenta Myles Estey, periodista canadiense que vive en la Ciudad de México y co productor del documental en entrevista con Animal Político.

De manera constante y de diferentes maneras, Tierra de Cárteles plantea la misma pregunta que Mireles a lo largo de su duración. “Al fondo de esta historia -explica Myles-, el tema central es cuándo las personas pasamos esta línea invisible en la que ya es tiempo de levantarse en armas. Según los testimonios que escuché, mucha gente sufrió actos de violencia y crueldad que uno no debería vivir. Y eso no es para justificar la violencia de ninguna manera, pero puedes entender un poco que, después de empujar a una persona a tanta violencia y tanto horror, la gente va a reaccionar. En el caso de Michoacán, muchas personas sintieron que se rebasaban los límites, y decidieron que era tiempo de buscar una alternativa de lo que vivían”.

Aunque lo interesante de Tierra de Cárteles, además del tratamiento que hace un tema trascendente a través de una narrativa hecha a partir de testimonios conmovedores, es que se trata de un ejercicio esencialmente periodístico. Como lo menciona Alejandro Hope en un artículo publicado en septiembre de 2015 en El Daily Post, Tierra de Cárteles no es una película de drogas o cárteles, sino una búsqueda de sentido.

El documental, cada persona lo ve como lo quiere ver, pero principalmente es un proyecto de periodismo. Estábamos documentando un movimiento, tal vez no de la misma manera en que un periódico lo haría pero de todos modos intentamos cubrir cada paso. La situación cambiaba cada semana, a veces cada día, entonces siempre procuramos investigar y escuchar los testimonios de muchas personas”, cuenta.

El origen de Tierra de Cárteles se remonta a 2012 cuando el director del documental, Matthew Heineman, leyó mientras viajaba en el metro de Nueva York, un artículo que el periodista Damon Tabor escribió para Rolling Stone titulado Frontera de la Locura: Cruzando la línea con los vigilantes antimigrantes de Arizona, que trataba sobre Tim ‘Nailer’ Foley del Arizona Border Recon y su grupo.

Heineman quedó muy intrigado con la historia que Tabor retrató en su texto, e inicialmente tuvo la idea de hacer un documental sobre lo que sucedía en Arizona. “Trataba sobre este mundo loco del que no sabía nada. Conocía muy poco sobre la frontera, la guerra contra las drogas y el vigilantismo. El artículo era una representación muy viva de este mundo. En el momento en que lo leí, quise hacer esta película”, contó el director en entrevista con el portal Indiewire.

Heineman se puso en contacto con Damon Tabor, y empezó a grabar en Arizona. “Pasaron más o menos cuatro o cinco meses grabando con la idea de hacer un documental sobre ‘Nailer’, su grupo y el fenómeno de la frontera, pero en el transcurso, Matt comenzó a escuchar de las autodefensas en México”, explica Myles.

“Damon nos puso en contacto a Matt y a mí con la idea de que si le interesaba, quizás yo sabría algo sobre las autodefensas. Entonces empezamos a platicar. Y decidimos hacer un rodaje para ver qué podíamos grabar, acercarnos a la gente, conocer a Mireles y ver si había una historia que pudiera servir para hacer el paralelismo con el Arizona Border Recon” explica el co productor de Tierra de Cárteles.

Después de este primer rodaje, durante los siguientes ocho o nueves meses, el equipo de producción de pasó la mitad de cada mes en Michoacán. Myles fue uno de los responsables de la logística en México y realizó gran parte de las entrevistas debido a que Heineman no habla español.

Pero no a todo mundo le gusta estar frente a una cámara y platicar con periodistas. “En cualquier situación de periodismo en general, sobre todo si estás trabajando con temas delicados, no siempre puedes ir y preguntar algo. Todos los colegas en México sabemos perfectamente el riesgo que lleva preguntar ciertas cosas, publicar ciertas cosas y a veces el hecho de sólo ver ciertas cosas. Con las autodefensas nosotros nos acercamos al doctor Mireles y le explicamos como a todos los demás que nuestro objetivo era pasar mucho tiempo ahí, documentar la vida del movimiento, documentar la vida de las personas fuera bueno o malo. Y él estuvo de acuerdo, y la mayoría de las personas estuvo de acuerdo”, explica.

Este domingo, 28 de febrero, cuando Tierra de Cárteles está nominado al Óscar por mejor documental, Myles Estey se pregunta sobre las aportaciones que un proyecto periodístico de esta magnitud tiene: “Creo que sí tuvimos la oportunidad de cubrir una historia de manera “completa” para una hora y media. Cada cosa que ves en el documental, nosotros pensamos cómo iba a explicar mejor la historia. No intentamos poner una respuesta sobre la mesa, más bien es para que la gente se pueda cuestionar lo que ve. La violencia en México ha sido constante pero en cierto modo no es tan visible. Yo espero que a la gente le pueda entender un poco más lo que está pasando aquí pero también se pregunte qué es lo que haría en una situación así, o si es justo lo que están haciendo estos grupos ”.

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Reuters

5 claves para entender la confusión sobre la cifra de muertos por COVID en México

Es una de las preguntas más repetidas en México desde la llegada del COVID-19: ¿son realmente las muertes por coronavirus muchas más de las que reporta y a qué se debe esa discrepancia de datos?
Reuters
6 de julio, 2020
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Es una de las preguntas más repetidas en México desde la llegada del coronavirus: ¿son realmente las muertes por COVID-19 muchas más de las reportadas oficialmente?

El gobierno ha recibido duras y repetidas acusaciones de querer ocultar la magnitud real de la pandemia.

Las autoridades lo niegan e insisten en que sus cifras oficiales solo reflejan las víctimas diagnosticadas con un test de la enfermedad. Por lo tanto, reconocen que por fuera se quedan todas las que fallecieron sin habérseles hecho la prueba.

Estas discrepancias entre el número total de muertes registradas en pandemia y las atribuidas oficialmente al coronavirus no son un fenómeno exclusivo de México.

Pero las críticas de quienes no creían en el balance oficial —30.639 muertos hasta la madrugada de este lunes— en un país de más de 125 millones habitantes llevaron al gobierno a encargar la revisión de miles de defunciones sospechosas en los últimos meses para tratar de arrojar algo de claridad.

Los resultados de estas análisis aún no se conocen, pero se da por hecho que el aumento en los números puede ser considerable.

El subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell, reconoció la semana pasada que las muertes totales durante el brote podrían haber sido hasta el triple del balance habitual en años anteriores.

Hugo López-Gatell

Gobierno de México
Hugo López-Gatell es la cara visible del gobierno de México frente a la pandemia.

Estas son 5 claves para entender qué hace tan difícil conocer el balance real de víctimas por COVID-19 en México y si sus discordancias en los datos son mayores a las de otros países azotados por la pandemia

1. Las muertes sin diagnóstico de COVID-19

Al igual que muchos países, México solo contabiliza oficialmente las muertes por coronavirus que fueron confirmadas con pruebas de laboratorio.

Ello deja fuera del balance a miles que fallecieron antes de que se les tomara la muestra, ya sea porque llegaron muy graves al hospital o porque su empeoramiento fue muy rápido. Algo que también se ha visto en otros países como Ecuador o Brasil.

Esto fue más frecuente al inicio de la pandemia. “Al principio no se les practicaba la prueba porque, una vez ya fallecidos, no se creía importante para el reporte”, reconoce Gabriel O’Shea, secretario de Salud del Estado de México, el más poblado del país.

Eso, más las carencias y el desconocimiento general sobre cómo gestionar el nuevo coronavirus en sus inicios se tradujeron en miles de certificados de defunción con diagnósticos incorrectos.

“Muchas unidades médicas ni siquiera tenían acceso a las pruebas porque aún no se había establecido una red de laboratorios o porque no se contaban con insumos para la toma de muestras”, asegura el doctor Malaquías López, vocero de la Comisión COVID-19 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Muestras de covid

Reuters
A muchos de los fallecidos por coronavirus en México al inicio de la epidemia no se les practicaba la prueba, lo que impidió confirmar su diagnóstico.

“Al principio no sabíamos ni cómo llenar ese certificado de defunción. El doctor decía: ‘Mi paciente se murió con estos síntomas, ¿qué pondré si no tengo el examen de laboratorio? Pues le pondré neumonía atípica'”, dice Gabriel O’Shea en entrevista con BBC Mundo.

Esto cambió, dice, con el lineamiento técnico sobre cómo certificar las muertes que el gobierno publicó con base en las recomendaciones de la OMS a mediados de abril, un mes y medio después de detectarse el primer contagio en el país.

También ayudó el cambio de estrategia y la decisión de realizar pruebas PCR a todos los pacientes de COVID-19, incluso después de fallecer, siempre que resulte posible.

Pero, para entonces, los registros ya se habían llenado con actas de defunción que mostraban diagnósticos confusos como “probable COVID, “sospechoso de COVID”, las citadas “neumonías atípicas” o conceptos similares, a falta de poder confirmarse sin la prueba de laboratorio.

Mujer a la que le toman una muestra

AFP
En la actualidad, la prueba de COVID-19 se realiza a pacientes tanto vivos como muertos, cuando las circunstancias permiten aún recoger la muestra.

Investigaciones periodísticas han resaltado el alto número de estos diagnósticos poco claros y muchos acusaron a las autoridades de querer maquillar la realidad, algo que el gobierno niega.

Las acusaciones de falta de transparencia sí llevaron al Ejecutivo a anunciar, a inicios de junio, la creación de una comisión técnica para analizar esas actas de defunción para determinar “la mortalidad no observable” y sumar sus datos al balance de muertes reportadas.

Sus conclusiones, al igual que las de un grupo de expertos similar creado específicamente para Ciudad de México, se darán a conocer próximamente y alterarán sin duda la huella oficial conocida hasta ahora de lo que el coronavirus ha supuesto en el país.

2. Las muertes en casa

Otro de los desafíos para tener diagnósticos de COVID-19 confirmados oficialmente se da en el caso de las personas que mueren mientras son llevadas al hospital o en su propia casa.

Pese a que no suponen un porcentaje muy elevado del total de afectados, tomar una muestra útil en estas personas para enviar al laboratorio puede seguir resultando difícil.

“Cuando el médico acude a la casa y sospecha de una posible muerte por COVID, debe pedir a la jurisdicción que vaya a recoger la muestra. Pero esta se debe tomar poco después del fallecimiento y no horas después para que sirva para llevar control”, subraya O’Shea, quien también resultó contagiado con el virus hace unas semanas.

Laboratorio de covid/19 en Mexico

AFP
Las muestras deben ser recogidas poco después del fallecimiento para poder ser analizadas en los laboratorios de COVID-19, lo que no siempre es posible cuando la persona muere en su casa.

Estos casos son más complicados por el hecho de que ni el propio médico que acude a la casa ha podido ver por sí mismo los síntomas del paciente, sino que se remite a las explicaciones de los familiares.

“A veces, solo te saben decir que por la mañana empezó a arrojar muchas flemas y al mediodía ya había muerto en casa. Entonces tenía un problema pulmonar, pero si esa persona tenía 85 o 90 años, ¿puedo yo decir que fue COVID? Se vuelve difícil”, le dice López a BBC Mundo.

El experto cree que el número de muertes en casas se puede ver acentuado por el hecho de que en México “hay segmentos de la población que no reconocen ninguna fuente formal de atención médica y no saben a dónde dirigirse”.

“No sabemos a dónde van estas personas cuando algo les sucede. O no buscan la atención, o lo hacen en algún servicio privado de bajo costo que no tiene capacidad ni los mecanismos para notificar algún problema”, agrega.

3. El exceso de muertes

El exceso de muertes es el número de fallecimientos ocurridos en esta pandemia por encima del promedio de muertes registradas en el mismo período de años anteriores.

Con base a este cálculo que López-Gatell reconoció la semana pasada al diario The Washington Post que la cifra general de muertos en Ciudad de México podría haber sido el triple de lo habitual, lo que después dijo que podría ocurrir también en todo el país.

Se contempla que la mayoría de este exceso de muertes corresponda a víctimas de covid-19 no registradas, aunque también incluiría fallecidos por otras causas.

Según O’Shea, en el Estado de México no se registró exceso de mortalidad por otras enfermedades, pero sí se dispararon los casos por causas respiratorias.

“En 2018 tuvimos reporte de 1,300 fallecidos por neumonía; 2,185 en 2019 y ahora en 2020 ya tenemos 7,924”, enumera con datos hasta el viernes 3 de julio.

Entierro en el Estado de Mexico.

Getty Images
Cerca de 8.000 actas de defunción sospechosas serán analizadas en el Estado de México para determinar si se debieron al covid-19.

Equipos de epidemiólogos revisan este alto número de neumonías para concluir si fueron o no debidas al covid.

Pero, basado en la positividad de casos vista en la evolución de esta pandemia, el secretario de Salud mexiquense calcula que “seguramente el 50% (de los 7,924) serán casos de covid”.

Estos se sumarían entonces a las más de 4,600 muertes confirmadas hasta ahora en el estado. Es decir, que la cifra actual de muertos en el Estado de México casi se duplicaría.

De nuevo, el exceso de muertes no es un fenómeno exclusivo de México sino identificado en buena parte del mundo durante esta pandemia.

Una investigación de la BBC sobre una treintena de países identificó al menos 130.000 personas fallecidas durante este período al margen de las muertes reconocidas como coronavirus.

Pero O’Shea sí señala un factor que puede contribuir a un mayor exceso de muertes en México respecto a otros países y a que la fase de máxima transmisión se haya convertido en “meseta” y los casos no acaben de disminuir visiblemente tras varias semanas.

“Aquí (en el estado de México) tenemos el primer y nada honroso lugar en obesidad, y también en pacientes diabéticos sin medicamento y sin control: cinco millones de los 13 que viven en el país”, recuerda.

“Es muy diferente la epidemiología de un mexicano que la de un noruego. Por estas comorbilidades de diabetes, hipertensión y obesidad es que el virus es más agresivo y, por ende, tenemos mayor mortalidad en nuestro país”.

4. La demora en los resultados de los tests

En este punto de la pandemia, el doctor López de la UNAM cree que el actual “cuello de botella” a la hora de tener mayor claridad sobre los casos es el rezago en la obtención de los resultados de las pruebas de laboratorio.

Así, en los datos que el gobierno publica diariamente, se observa cómo gran número de las nuevas muertes no ocurrieron realmente en las pasadas 24 horas, sino semanas o incluso meses antes.

Muestra

AFP
El retraso a la hora de analizar las muestras de posibles casos de covid-19 hace que algunos de los positivos se confirmen días o semanas después.

Ello dificulta enormemente el seguimiento epidemiológico y el conocer cuándo realmente la curva de casos comenzará a bajar, ya que las confirmaciones de las muestras de casos sospechosos recogidas hoy tardarán días o semanas en llegar.

Algo similar ocurrió en abril en Ecuador, cuando en un día duplicó su número oficial de contagios debido a la obtención de miles de resultados de pruebas retrasadas.

Y aunque en México se fueron abriendo laboratorios estatales para procesar las pruebas después de que inicialmente solo se realizaran en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre) de la capital, el alto número de tests aún mantiene saturados los sistemas.

"Ahora, el cuello de botella está en el tiempo que se tarda en regresar el resultado de las pruebas de covid-19 desde el laboratorio"", Source: Malaquias López, Source description: Profesor de Salud Pública y vocero de la Comisión Covid-19 de la UNAM., Image: Malaquías López, profesor de Salud Pública y vocero de la Comisión Covid-19 de la UNAM.

En el Estado de México, según su titular de Salud, se está a la espera de conocer el resultado de unas 4.000 pruebas de las 2,000 que se realizan diariamente.

O’Shea calcula que, actualmente, los resultados de los tests realizados en su estado demoran hasta una semana en ser publicados, frente a “los 15 o 20 días, o incluso un mes” que pueden llegar a tardar en laboratorios federales como el Indre, asegura.

5. La necesidad o no de contabilizar todas las muertes

Al igual que las autoridades federales, el secretario de Salud del Estado de México niega tajantemente tener interés en ocultar las muertes reales por COVID-19 y atribuye las discrepancias en los datos a los factores ya mencionados.

“Yo no veo el fin o la utilidad de que yo, como doctor, pudiera querer esconder o no informar de los casos. No veo que estemos luchando por tener un último o segundo lugar, de eso no se trata”, dice O’Shea.

“Al contrario, estaré muy feliz el día en que tenga la letalidad definitiva en mi estado, para ver cómo afectó a los mexiquenses. El índice de muertos que deje la pandemia es muy importante saberlo, el registro es vital para saber el comportamiento de este virus”.

Cementerio en Mexico.

Reuters
Expertos discuten sobre si registrar el 100% de muertes por COVID-19 es imprescindible o no para diseñar las estrategias sanitarias frente a la pandemia.

Pero López-Gatell insistió en los últimos días en que no es necesario tener una contabilidad completa de indicadores como las muertes para reconocer los patrones de ocurrencia de la enfermedad y poder así actuar frente a su propagación.

Y aunque subrayó no querer decir que no sea importante contabilizar todos los eventos, sobre todo los fallecimientos, aseguró que no es objetivo de ningún sistema de vigilancia epidemiológica contabilizar todos los casos.

“En ningún país del mundo se tiene un número del tamaño real de la epidemia”, dijo en varias ocasiones, y recordó cómo en Estados Unidos sus autoridades sanitarias reconocieron que la epidemia podría ser diez veces mayor.

"Yo no veo el fin o la utilidad de que yo, como doctor, pudiera querer esconder o no informar de los casos. No veo que estemos luchando por tener un último o segundo lugar"", Source: Gabriel O´Shea, Source description: Secretario de Salud del Estado de México., Image: Gabriel O´Shea, secretario de Salud del Estado de México.

Su planteamiento recuerda al utilizado para defender el método Centinela, empleado al inicio de la epidemia en México para contabilizar los casos con un sistema de muestreo similar al de las encuestas.

El Centinela permitía tener un estimado de casos de COVID-19, aunque lejos del número real, al considerarse que no era necesario para plantear las estrategias sanitarias, lo que provocó enfrentamientos entre defensores y críticos de este método.

“El argumento que se dio para usar el Centinela se basaba en la creencia de que estábamos ante una enfermedad casi idéntica a la influenza, con una variación muy predecible en términos de estacionalidad y de la cantidad de personas que pueden llegar a tener alguna forma grave”, dice López.

Con la influenza se considera pertinente enfocarse en ofrecer atención hospitalaria a los casos graves, pensando que todos los demás “se curarían solos”. Así que resulta suficiente con tener una idea del número de contagios, pero sin saberlo con exactitud.

“Cuando llegó el COVID a México se pensó que se podría tratar igual que la influenza, y creo que fue un error fatal, un error monumental por el que ahora ya no hay manera de reconstruir la realidad y conocer exactamente el alcance de la enfermedad”, concluye el experto de la UNAM.

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