Universidad Veracruzana demanda al gobierno de Duarte; exige el pago de más de dos mil mdp
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Universidad Veracruzana demanda al gobierno de Duarte; exige el pago de más de dos mil mdp

La primera de las denuncias penales fue presentada ante la Fiscalía General del Estado el pasado 2 de febrero, mientras que la segunda fue interpuesta en la PGR, explicó la rectora de la Universidad Veracruzana.
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Por Sandra Isabel Jiménez Mateos / Corresponsal
5 de febrero, 2016
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El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se comprometió a recalendarizar la entrega de recursos faltantes, pero eso no ha ocurrido, dijo la rectora de la Universidad Veracruzana. // Foto: @Javier_Duarte.

El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se comprometió el año pasado a recalendarizar la entrega de recursos faltantes, pero eso no ha ocurrido, dijo la rectora de la Universidad Veracruzana. // Foto: @Javier_Duarte.

La Universidad Veracruzana (UV) promovió dos denuncias penales y un amparo, para reclamar la entrega de dos mil 76 millones de pesos por parte del gobierno del estado, los cuales corresponden a un rezago acumulado que representa casi 50% de su presupuesto para 2015, y violaciones al derecho humano de acceso a la educación, al reducir su presupuesto para este 2016 en casi 7% con respecto al asignado el año anterior.

De las denuncias penales, la interpuesta en el ámbito estatal, aún se espera para ratificarla, mientras que en lo federal la misma, interpuesta en la Procuraduría General de la República (PGR), ya fue ratificada; y está en el proceso de integración.

La rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, refirió que estas retenciones son un atentado a la educación superior pública y agregó que en ningún otro estado del país se enfrenta una situación similar.

Mencionó que la noche del 4 de febrero recibió una llamada del Secretario de Gobierno de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado, quien le preguntó los motivos para realizar una conferencia de prensa este viernes 5 de febrero, a lo que ella respondió que era para difundir que el pago que el gobierno del estado tiene pendiente con la UV sigue sin cubrirse.

La primera de las denuncias penales fue presentada ante la Fiscalía General del Estado, desde el 2 de febrero, y aún cuando se tiene prácticamente una guardia permanente para ratificarla, en la instancia donde se interpuso la denuncia, no han permitido que esto ocurra.

Alberto Islas Reyes, abogado general de la Universidad Veracruzana refirió que la denuncia se presentó por “la no entrega” de mil 625 millones de pesos y tiene sello de recibida a las 17:35 horas del 2 de febrero, ante la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción y Cometidos por Servidores Públicos de la Fiscalía General del Estado de Veracruz.

La segunda denuncia se presentó ante el Ministerio Público Federal también por la “no entrega” de 451 millones de pesos, registrada con el número AP/PGR/XAL-IV/012/2016/P.P., la cual ya fue ratificada y está en proceso de integración.

El abogado general dijo que incluso la PGR instruyó a un perito en materia fiscal y contable para llevar la denuncia.

El amparo indirecto se promovió por la violación que se hace al derecho humano de acceso a la educación al reducir las capacidades de la UV para impartirla en el nivel superior, con la reducción a su presupuesto en un 7% al que se aprobó en 2015, lo que implica una baja de 249 millones 844 mil pesos, la cual se refleja en el Decreto 623 aprobado por la Legislatura local, que contiene el Presupuesto de Egresos del Gobierno del estado de Veracruz para 2016.

La demanda de inconstitucionalidad contra el Decreto se presentó en el juzgado 17 de Distrito en Materia Mixta, en Xalapa, con el número de expediente 75/2016, el cual está en tramite.

Clementina Guerrero, Secretaria de Finanzas de la institución educativa, refirió que por la “no entrega” de recursos que el gobierno del estado hace se tienen diversos adeudos, entre ellos mas de 85 millones a sindicatos de la misma UV, a prestadores de servicios 95 millones aproximadamente y de aportaciones de seguridad social 80 millones.

También están detenidas obras por más de 204 millones de pesos, que incluso ya fueron licitadas pero no se pueden realizar por falta de presupuesto; en toda la Universidad Veracruzana hay obras de mantenimiento que no se han hecho por más de 350 millones.

 Se corre el riesgo de acabar con la educación pública: Rectora

Sara Ladrón de Guevara puntualizó que acciones de este tipo conllevan el riesgo de “acabar con la educación publica”, pues se puede orillar a que los estudiantes tengan que pagar sus cuotas, lo que acabaría con la movilidad social, pues solamente los jóvenes hijos de familias con altos recursos económicos podrían cursar estudios superiores, así como jóvenes con un alto rendimiento escolar. Como ejemplo refirió que en Inglaterra y en Estados Unidos, donde se sigue este esquema, así ocurrió.

En la UV, dijo, un semestre cuesta alrededor de 60,000 pesos por alumno.

“Reivindicamos que este país se ha desarrollado a partir de la educación superior publica”, puntualizó, además de que –señaló- “la UV tiene un compromiso con Veracruz: La UV significa para Veracruz mucho más que otorgar títulos de licenciatura; la cultura veracruzana se ha dado a conocer gracias al trabajo de nuestra universidad; la UV no solo otorga conocimientos, también da valores sociales que construyeron este país”.

La rectora mencionó que la retención de los recursos a las universidad públicas ocurre en otras instituciones, pero en ninguna es tan grave la situación como aquí, en Veracruz.

Mencionó el caso de la Universidad de Guadalajara, donde se suspendió la entrega de los recursos por parte del gobierno del estado y los integrantes de la comunidad realizaron manifestaciones en la casa del gobernador todos los días reclamando la entrega de los mismos y después de casi un mes estos se restablecieron.

El rector de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, “me ha recomendado que salgamos a la calle, lo cual es legitimo, sin embargo vemos esto como un tema de la institución y hemos procurado las vías que el estado de derecho de este país otorga”.

Aunque “las manifestaciones bien podrían ocurrir, pero no es algo que estamos organizando”, advirtió.

La rectora igualmente hizo un recuento de los reclamos y respuestas obtenidas, incluyendo que el 10 de noviembre se le entregó al presidente Enrique Peña Nieto una carta explicándole la situación, durante la visita que hizo al estado para inaugurar las instalaciones del Instituto Nacional de Ecología, que están en la entidad.

Mencionó que igualmente se reunió con el secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien se dijo preocupado por el tema de lo financiero.

Acusó que el gobierno estatal argumenta adeudos con el Instituto de Pensiones del Estado (IPE) para aplazar la entrega de los recursos a laUV; si9n embargo, dijo, no existe tal adeudo.

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La Mona Lisa: el detalle oculto que revela un nuevo significado del cuadro de Leonardo da Vinci

La pintura de 1503 de Leonardo da Vinci es la obra de arte más famosa del mundo. Kelly Grovier explora un objeto que suele ser pasado por alto y que ofrece una perspectiva diferente de la obra maestra.
2 de marzo, 2021
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Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las joyas del Museo del Louvre en París.

Algunas cosas son tan obvias que nunca las notas.

Y eso ocurre en una imagen omnipresente como la Mona Lisa.

El inagotable retrato de Leonardo da Vinci de 1503 protagonizado por Lisa del Giocondo, mujer de 24 años, madre de cinco hijos y esposa de un rico comerciante de seda florentino, es sin duda la obra de arte más famosa del mundo.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos notado alguna vez conscientemente el objeto del cuadro que está más cerca de nosotros que cualquier otro: la silla en la que se sienta la misteriosa mujer?

No importa que sea lo único que la modelo de Leonardo agarra con su mano (literalmente todos los dedos de su mano la tocan o señalan), la silla seguramente debe ser el aspecto que más pasa desapercibido de una pintura que ha sido sobreobservada.

Escondida a simple vista, también puede ser la flecha que nos señala el camino hacia los significados más profundos de la obra.

Más allá de la sonrisa

Durante siglos, nuestra atención se ha centrado en gran medida en otro lugar en el pequeño panel de óleo sobre álamo (77×53 centímetros) que Da Vinci nunca terminó por completo y con el que se cree que continuó jugando obsesivamente hasta su muerte en 1519.

Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las obras más vistas y fotografiadas, pero aún guarda muchos misterios.

La preocupación por la sonrisa inescrutable de Mona Lisa es casi tan antigua como la pintura, y se remonta al menos a la reacción del legendario escritor e historiador renacentista Giorgio Vasari, que nació pocos años después de que Da Vinci comenzara a trabajar en la imagen.

“La boca, con su abertura y sus puntas unidas por el rojo de los labios a los tintes de la carne del rostro”, observó Vasari en sus célebres “Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”.

“Parecían, en verdad, no ser colores sino la propia piel (…) en el fondo de la garganta, si uno lo miraba con atención, se podía ver el latido del pulso”.

Y concluyó: “En esta obra de Leonardo, había una sonrisa tan agradable que era algo más divino que humano de contemplar, y se consideraba como algo maravilloso, en el sentido de que era algo vivo”.

El fascinante misterio de la sonrisa de Mona Lisa y de cómo Leonardo la aprovechó mágicamente para crear “algo más divino que humano” y, sin embargo, “nada más y nada menos que con vida” resultaría ser demasiado intenso para muchos.

La Gioconda

Getty Images
La sonrisa es lo más estudiado, pero sus manos también guardan secretos.

El crítico de arte francés del siglo XIX Alfred Dumesnil confesó encontrar la paradoja de la pintura completamente paralizante.

En 1854, afirmó que la “sonrisa está llena de atracción, pero es la atracción traidora de un alma enferma que retrata locura”.

“Esta mirada, tan suave pero ávida como el mar, devora”.

Si hay que creer en la leyenda, la “atracción traicionera” de la sonrisa irresoluble de la Mona Lisa consumió también el alma de un aspirante a artista francés llamado Luc Maspero.

Según el mito popular, Maspero, quien supuestamente terminó sus días al saltar desde la ventana de su habitación de hotel en París, fue conducido a una distracción destructiva por los susurros mudos de los labios absortamente alegres de la Gioconda.

“Durante años he luchado desesperadamente con su sonrisa”, se dice que escribió en la nota que dejó. “Prefiero morir”.

Las manos y los párpados

Sin embargo, no todo el mundo se ha contentado con localizar el centro de la mística magnetizante de la Mona Lisa en su enigmática sonrisa.

El escritor victoriano Walter Pater creía que era la “delicadeza” con la que se pintan sus manos y párpados lo que nos paraliza e hipnotiza haciéndonos creer que la obra posee un poder sobrenatural.

“Todos conocemos el rostro y las manos de la figura”, observó en un artículo sobre Da Vinci en 1869, “en ese círculo de rocas fantásticas, como en una tenue luz bajo el mar”.

Pater procede a meditar sobre la Mona Lisa de una manera tan singularmente intensa que en 1936 el poeta irlandés William Butler Yeats se vio obligado a tomar una frase de la descripción de Pater, dividirla en versos libres e instalarlos como poema de apertura en el Oxford Book of Modern Verse que Yeats estaba compilando entonces.

El pasaje que Yeats no pudo evitar replicar comienza: “Es más vieja que las rocas entre las que se sienta; como el vampiro, ha muerto muchas veces y ha aprendido los secretos de la tumba; se ha sumergido en mares profundos, y guarda sus últimos días en torno a ella; traficó por redes extrañas con comerciantes orientales, y, como Leda, era la madre de Helena de Troya, y, como Santa Ana, la madre de María; y todo esto fue para ella como un sonar de liras y flautas “.

El retrato “vive”, concluye Pater, “en la delicadeza con que ha moldeado los rasgos cambiantes y teñido los párpados y las manos”.

Manos de la Gioconda

Getty Images
Todos los dedos de la Mona Lisa o tocan la silla o la señalan.

La descripción de Pater aún asombra. A diferencia de Dumesnil y del desafortunado Maspero antes que él, Pater ve más allá de la trampa seductora de la sonrisa del retrato.

Se fija en una vitalidad más grande que se filtra como desde lo más profundo de la superficie.

Al argumentar que la pintura representa una figura suspendida en una incesante lanzadera entre el aquí y ahora y algún reino de otro mundo que se encuentra más allá, Pater señala la esencia mística del atractivo perenne del cuadro: su sentido surrealista de flujo eterno.

Al igual que Vasari, Pater es testigo de una presencia que late y respira -“características cambiantes”- que trasciende la materialidad inerte del retrato.

El agua

La clave de la fuerza del lenguaje de Pater es la insistencia en las imágenes acuáticas que refuerzan la fluidez del ser esquivo de la modelo (“luz tenue bajo el mar”, “sumergida en mares profundos” y “traficó… con comerciantes orientales”), como si la Mona Lisa fuera una fuente inagotable de agua viva, una ondulación interminable en los remolinos sin fin del tiempo.

Quizás lo sea. Hay motivos para pensar que tal lectura, que ve a la modelo como un manantial de eterno resurgimiento que cambia de forma, es precisamente lo que pretendía Leonardo.

Flanqueado a ambos lados por cuerpos de agua que fluyen y que el artista coloca ingeniosamente de tal manera que sugiere que son aspectos del ser mismo de su modelo, el sujeto de Da Vinci tiene una cualidad extrañamente submarina que se acentúa con el vestido verde algas.

La Mona Lisa usa una segunda piel anfibia que se vuelve más turbia y oscura con el tiempo.

La silla pozzetto

Al girar su mirada ligeramente hacia la izquierda para encontrarse con la nuestra, la Mona Lisa no está sentada en cualquier banco o taburete viejo, sino en la conocida popularmente como silla pozzetto.

Con el significado de “pozo pequeño”, el pozzetto introduce un sutil simbolismo en la narración que es tan revelador como inesperado.

Detalle de la cara de la Mona Lisa

Getty Images
La Mona Lisa es un paisaje en sí misma, dicen algunos expertos.

De repente, las aguas que vemos serpenteando con un movimiento laberíntico detrás de la Mona Lisa (ya sea que pertenezcan a un paisaje real, como el valle del río italiano Arno, como creen algunos historiadores, o enteramente imaginarias, como sostienen otros) ya no están distantes y desconectados de la modelo, sino que son un recurso esencial que sustenta su existencia. Literalmente fluyen hacia ella.

Al situar a la Mona Lisa dentro de un “pozo pequeño”, Da Vinci la transforma en una dimensión siempre fluctuante del universo físico que ocupa.

Martin Kemp, historiador del arte y destacado experto en Da Vinci, también ha detectado una conexión fundamental entre la representación de la Mona Lisa y la geología del mundo que habita.

“El artista no estaba retratando literalmente el Arno prehistórico o futuro”, afirma Kemp en su estudio “Leonardo: 100 hitos (2019)”, “sino que estaba dando forma al paisaje de la Mona Lisa sobre la base de lo que había aprendido sobre el cambio en el ‘cuerpo de la Tierra’ para que acompañara a las transformaciones implícitas en el cuerpo de la mujer como un mundo menor o microcosmos”.

La Mona Lisa no está sentada frente a un paisaje. Ella es el paisaje.

El significado del pozo

Al igual que con todos los símbolos visuales empleados por Leonardo, la silla pozzetto es multivalente y sirve más que simplemente para vincular a la Mona Lisa con la conocida fascinación del artista por las fuerzas hidrológicas que dan forma a la Tierra.

La sutil insinuación de un “pocito” en la pintura como el canal a través del cual la Mona Lisa emerge a la conciencia reposiciona la pintura por completo en el discurso cultural.

Este ya no es un retrato simplemente secular, sino algo espiritualmente más complejo.

Las representaciones de mujeres “en el pozo” son un elemento básico a lo largo de la historia del arte occidental.

Cristo y la Samaritana, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Getty Images
El símbolo del pozo es habitual, como en la obra “Cristo y la Samaritana”, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Las historias del Antiguo Testamento de Eliezer encontrándose con Rebeca en un pozo y de Jacob con Rachel en el pozo se hicieron especialmente populares en los siglos XVII, XVIII y XIX, ya que todos, desde Bartolomé Esteban Murillo hasta Giovanni Antonio Pellegrini, de Giovanni Battista Tiepolo a William Holman Hunt, probaron suerte con estas narraciones.

Además, las representaciones apócrifas de la Anunciación en el Nuevo Testamento (el momento en que el arcángel Gabriel informa a la Virgen María que dará a luz a Cristo) junto a un manantial fueron habituales entre los ilustradores de manuscritos medievales, e incluso pueden haber inspirado el retrato más antiguo que sobrevive de María.

Como emblema infinitamente elástico, como sugiere Walter Pater, la Mona Lisa es sin duda capaz de absorber y reflejar todas esas resonancias y muchas más. No hay nadie que ella no sea.

“Agua viva”

Pero quizás el paralelo más pertinente entre la Mona Lisa de Da Vinci y los precursores pictóricos es uno que se puede dibujar con las muchas representaciones de un episodio bíblico en el que Jesús se encuentra en un pozo manteniendo una conversación críptica con una mujer de Samaria.

La Gioconda

Getty Images
El agua es un elemento fundamental para entender la Mona Lisa, la gran obra de Leonardo Da Vinci.

En el Evangelio de San Juan, Jesús hace una distinción entre el agua que se puede extraer del manantial natural -agua que inevitablemente dejará a uno “sediento”- y el “agua viva” que él puede proporcionar.

Mientras el agua de un pozo sólo puede sostener un cuerpo perecedero, el “agua viva” es capaz de saciar el espíritu eterno.

Las notables representaciones de la escena del pintor italiano medieval Duccio di Buoninsegna y del maestro renacentista alemán Lucas Cranach el Viejo tienden a sentar a Jesús directamente en la pared del pozo, lo que sugiere su dominio sobre los elementos fugaces de este mundo.

Sin embargo, al colocar a su modelo metafóricamente dentro del pozo, Da Vinci confunde la tradición y sugiere, en cambio, una fusión de los reinos materiales y espirituales, una difuminación del aquí y del más allá, en un plano compartido de creación eterna.

En la apasionante narrativa de Da Vinci, la Mona Lisa es ella misma una milagrosa ola de “agua viva”, serenamente contenta al ser consciente de su propia e intensa infinitud.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture.


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