Va el SAT contra el lavado de dinero en las iglesias
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Va el SAT contra el lavado de dinero en las iglesias

El SAT obliga a las iglesias a registrar sus finanzas para evitar lavado de dinero. Tienen hasta marzo próximo para entregar sus finanzas o de lo contrario podrían ser sancionadas con multas que van de los mil 300 pesos hasta los 55 mil pesos
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Por Nayeli Roldán
13 de febrero, 2016
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Aunque cada asociación religiosa supuestamente llevaba el registro de sus finanzas, lo hacía “en papel”, es decir “de buena fe”; a partir de este año tienen la obligación de entregarla de manera electrónica. //Foto: Cuartoscuro

Aunque cada asociación religiosa supuestamente llevaba el registro de sus finanzas, lo hacía “en papel”, es decir “de buena fe”; a partir de este año tienen la obligación de entregarla de manera electrónica. //Foto: Cuartoscuro

Para evitar el lavado de dinero, las asociaciones religiosas deberán registrar sus ingresos y egresos ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), y los ministros de culto estarán obligados a emitir recibos de honorarios o pagar impuestos vía nómina como cualquier otro contribuyente.

Las 8 mil 500 asociaciones religiosas registradas en el país tienen hasta marzo próximo para entregar sus finanzas o de lo contrario podrían ser sancionadas con multas que van de los mil 300 pesos hasta los 55 mil pesos, según establece el Código Fiscal de la Federación.

Guillermo Valls Esponda, administrador general de Servicios al Contribuyente del SAT, explica que la medida pretende evitar “actividades vulnerables” entre las iglesias, como lo es el lavado de dinero.

Aunque cada asociación religiosa supuestamente llevaba el registro de sus finanzas, lo hacía “en papel”, es decir “de buena fe”; sin embargo, a partir de este año tienen la obligación de entregarla de manera electrónica, lo que permitirá al SAT vigilar cada registro de manera más estricta.

Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis Primada de México, asegura que la iglesia no es un “estado de excepción” y en lo que va del año, 90% de las 534 parroquias de la Ciudad de México ya se registraron ante el SAT porque “entendemos que esta norma la pusieron para evitar el lavado de dinero”.

Ese riesgo, dice, existe en lugares muy concretos, pero no todo el país. “Yo tengo 21 años como sacerdote y jamás me ha llegado una intención de lavar dinero y como yo, el 99%. A lo mejor hay un 1% que ha tenido esta tentación o este problema, pero hay que tener mucho cuidado con eso porque siempre serán donativos inmorales”.

En entrevista con Animal Político dice que son otras las asociaciones religiosas con más riesgo, pero “metieron a todas en el mismo costal”, aunque reconoce que los sacerdotes católicos “son seres humanos expuestos a la corrupción como cualquier persona, no somos seres angelicales que estemos exentos de esto”.

Recordó que ha habido “casos lamentables” como la parroquia que hicieron los narcos en Hidalgo y aunque “la iglesia condena este tipo de actitudes”, no se trata de una problemática entre el catolicismo. Aunque “puede ser que algunos hayan caído en esa tentación en los lugares donde el narco corrompe todo”.

Limosnas exentas de impuestos

La integración de las organizaciones religiosas a los medios de control formales es parte de los nuevos regímenes de recaudación fiscal impuestos por Hacienda durante esta administración.

Con ello, pretenden asegurar que las iglesias sólo realicen actividades correspondientes a sus actividades de culto. De ahí que las actividades libres de impuestos son: ofrendas, diezmos, limosnas y donativos de miembros, congregantes, visitantes y simpatizantes.

Sin embargo, el SAT vigilará que las asociaciones religiosas tengan una “simetría fiscal”, es decir, que no gasten más del monto de sus ingresos o, de lo contrario –como ocurre con cualquier contribuyente– sería sujeto de una investigación por operaciones sospechosas.

Por eso, si una iglesia recibe limosnas o donativos por más de 118 mil pesos tiene la obligación registrar el monto en sus finanzas y si la donación asciende hasta 235 mil pesos tiene que identificar al donante y dar aviso al SAT, explica Valls Esponda.

Los ministros de culto también deberán registrarse ante Hacienda como prestadores de servicio para emitir recibos de honorarios y cobrar su salario o pagar impuestos como trabajador a través de una nómina salarial.

En tanto, los pagos exentos de gravamen son los de manutención y aquellos salarios menores a tres veces el salario mínimo, es decir, 6 mil 500 pesos mensuales. Pero, según Hugo Valdemar, los sacerdotes católicos ganan menos de esa cantidad.

Los ingresos por los que deberán pagar Impuesto sobre la Renta son la adquisición de bienes, venta con fines de lucro de libros u objetos de carácter religioso, intereses y premios. Además, las donaciones realizadas por empresas deberán pagar IVA.

Entre las nuevas obligaciones fiscales de las asociaciones religiosas está: llevar contabilidad, expedir comprobantes, emisión de constancias de retenciones o pagos por servicios, presentar declaraciones y realizar las declaraciones de pagos de retenciones.

Las iglesias podrán llevar su contabilidad a través de la herramienta “Mis cuentas” de la página de internet del SAT. 

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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