¿A qué velocidad contamina menos tu auto? Esto dice la Secretaría del Medio Ambiente de CDMX
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Cuartoscuro

¿A qué velocidad contamina menos tu auto? Esto dice la Secretaría del Medio Ambiente de CDMX

Estudios indican que se debe evitar la circulación a una velocidad menor a 20 kilómetros por hora, y superior a 85 kilómetros por hora, e implementar medidas para reducir el uso de transporte privado para mejorar la calidad del aire.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
19 de marzo, 2016
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El promedio de velocidad óptimo para que un automóvil a gasolina emita menos emisiones contaminantes es de entre 55 y 85 kilómetros por hora, evitando en la medida de lo posible las variaciones en la velocidad.

“En la práctica, en una ciudad cualquiera, es imposible mantener este rango de velocidad en periodos largos, por lo que la mejor opción es entonces evitar los picos, es decir, cualquier velocidad arriba de 85 y si es posible menor a 20, junto con todas las medidas enfocadas a reducir el transporte privado motorizado que ya sabemos”, indica una tarjeta informativa de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México.

El documento, realizado con datos de un estudio de la Agencia Europea del Medio Ambiente y otro del Departamento del Transporte de Estados Unidos, concluye: “El establecimiento de un límite de velocidad busca un equilibrio óptimo entre 3 prioridades centrales: la movilidad, la seguridad y el medio ambiente, y la salud de la población”.

Para llegar a esa conclusión, la tarjeta informativa explica que las emisiones de PM10 —pequeñas partículas sólidas o líquidas de polvo, cenizas, hollín o de metal— así como los compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés) disminuyen con el aumento en la velocidad.

Agrega que las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), de óxidos de azufre (SOx) y de dióxido de carbono (CO2) son mayores a bajas velocidades, disminuyen a velocidades intermedias de entre 50 y 85 kilómetros por hora, y aumentan a velocidades mayores de 90 kilómetros por hora.

Pero, por otro lado, las mayores emisiones de monóxido de carbono (CO) ocurren a velocidades mayores, y la velocidad de mínima emisión de estas partículas es de alrededor de 60 kilómetros por hora.

Entre el 12 y el 17 de marzo pasados, los habitantes de la Ciudad de México padecieron malas condiciones del aire por los niveles de ozono, lo que provocó que las autoridades ambientales activaran la Fase 1 del plan de contingencia ambiental el pasado 14 de marzo.

La mejor opción es entonces evitar los picos, es decir, cualquier velocidad arriba de 85 y si es posible menor a 20[/animalp-quote-highlight]

Durante los tres días que duró la alerta ambiental, las autoridades ambientales decretaron restricciones a la circulación de vehículos en la Ciudad de México, bajo el argumento de que los automóviles que circulan en el Valle de México aportan más de 87% de la emisión de Óxidos de Nitrógeno (NOx) y 32% de Compuestos Orgánicos Volátiles, ambos precursores de ozono.

Luego de tres días, la Fase 1 se terminó el pasado 17 de marzo, cuando el secretario e Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Rafael Pacchiano, anuncio medidas para modificar, a más tardar en 15 días, el programa de contingencias ambientales atmosféricas con el objetivo de aumentar su efectividad.

Este viernes 18 de marzo, la calidad del aire en la Ciudad de México mejoró y se mantuvo en niveles regulares, con un máximo de 86 puntos Imeca; sin embargo, el Sistema de Monitoreo Atmosférico reportó condiciones adversas en Tepotzotlán, Coacalco y Ecatepec, en el Estado de México, con niveles de 103 puntos Imeca.

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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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